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martes, 13 de diciembre de 2011

Rodolfo Barra, nazi, menemista, liberal y ahora......narcokirchnerista!!!!!


Red Patriotica Argentina 


Guillermo Rojas

El anarco-capitalismo global se manifiesta especialmente en eldesorbitado funcionamiento de los mercados financieros, sólo guiado por un afán de lucro exagerado y ajeno no sólo a vinculaciones morales y de ética profesional, sino también a las mismas exigencias de la eficiencia y eficacia económicas. Es ineficaz, pues no logra producir suficiente riqueza social; es ineficiente, ya que lo hace a un enorme costo humano (desempleo, marginalidad, crisis familiar) y material (quiebras, caída del producto bruto, etc.)”.
 Estas sorprendentes afirmaciones aparecidas en el diarioClarín, no son de ningún crítico del capitalismo global sino de uno de los personeros más cínicos del menemismo, el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia durante aquel infausto período, precisamente en el que se impuso definitivamente la versión de ese capitalismo global para consumo argentino o mejor dicho para consumirnos a nosotros. El articulista agraviado por el supuesto desorden del capitalismo y el costo humano que impone, no es nada más ni nada menos que Rodolfo Barra. Ahora reconvertido subrepticiamente, se ha vuelto Kirchnerista como su ex jefe. La amnesia le impide recordar los tiempos y los hechos cuando avalaba las resoluciones económicas impuestas por el súper ministro Cavallo, que a su vez imponían el clepto-capitalismo del Peronismo de entonces
En la nota, el mencionado personaje hace de apologeta de nuestra Presidente, quien criticó el actual desorden financiero en la reunión del G-20, convirtiéndose, también ella  y en esa ocasión, en una consagrada apóstol del capitalismo, pretendiendo ingenuamente dar cátedra a los tiburones internacionales sobre las virtudes de dicho sistema de esclavitud y dominación. 
Pero Cristina Kirchner por lo menos tiene un mínimo de vergüenza; reconoció subliminalmente que en su juventud militaba en otras aguas muy contrarias. Aunque no lo dijo, debemos recordar que en ese entonces la Presidente era activa militante del “socialismo nacional” y alentaba verbalmente y con su presencia en las manifestaciones  - envuelta en una bandera – a los “compañeros” de la “lucha armada”, cuando en esos tiempos intentaban imponer a sangre y fuego la “patria socialista” (aunque hace ya tiempo que se adelantaron a la conversión de su Jefa).
Pero hete aquí que Rodolfo Barra – ex Tacuara - y autor de la nota llamada “Para Domar al capitalismo anárquico”(Clarín, jueves 8 de diciembre, Pág. 38), es el mismo que en aquel entonces - los años 90 - se encontraba metido hasta las verijas en las aguas, no precisamente claras, del capitalismo salvaje y hoy sale a compadecerse del costo humano del mismo y hasta pretende recetar soluciones apelando a las mas desacertadas recomendaciones del Vaticano como son las que emergen de la último encíclica Caritas et Veritate que propone el gobierno mundial como solución a las cíclicas crisis financieras.
Nos dice el hoy kirchnerista Barra: Para domar al hasta ahora capitalismo anárquico Benedicto XVI auspicia la creación de un marco jurídico global, el que sólo puede ser producto de una autoridad política global, guiada por los mismos principios de subsidiariedad, federalismo, representatividad, democracia y neutralidad que rigen -o deberían regir- en las comunidades nacionales.
O sea apagar el fuego con nafta y poniendo de bomberos a los máximos responsables e incendiarios.
De Barra no nos sorprende en lo más mínimo, porque hace ya varias décadas que se olvidó de las clases del Padre Julio Meinvielle sobre la “Concepción Católica de la Economía”, pero lo que afirma deja a las claras que los desaciertos del Vaticano no son gratuitos, se pagan caros y más cuando existe gente agazapada tanto dentro como fuera de la Iglesia ( tuvimos hace poco el caso del documento del Dicasterio de Justicia y Paz), tratando de utilizarla como aparato de validación o blanqueo del Nuevo Orden Mundial.  Éste no es otra cosa que la antesala de la autoridad política global que tan confusamente propone SS. Benedicto XVI, como desea fervorosamente Barra, que de antemano sabemos, por experiencia de la Historia Universal, que no será ni federalista, ni neutral ni representativa sino simplemente peor de lo que  hoy existe en las relaciones entre las naciones: será directamente tiránica, pero bendecida por la jerarquía de la Iglesia.

martes, 24 de mayo de 2011

El gran levantamiento popular que hoy conmueve a España.

Los "indignados" y la Comuna de París

por Atilio Borón

Tal vez por una de esas sorpresas de la historia el gran levantamiento popular que hoy conmueve a España (y que comienza a reverberar en el resto de Europa) estalla en coincidencia con el 140º aniversario de la Comuna de París, una gesta heroica en la cual la demanda fundamental también era la democracia. Pero una democracia concebida como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo y no como un régimen al servicio del patronato y en el cual la voluntad y los intereses populares están inexorablemente subordinados al imperativo de la ganancia empresarial. Por eso las demandas de los ?indignados? tienen resonancias que evocan inmediatamente aquellas que con las armas en la mano salieron a defender las parisienses y los parisienses en las heroicas jornadas de 1871. La comuna descreía con razón en la institucionalidad burguesa, insanablemente tramposa porque sólo le preocupaba consolidar la riqueza y los privilegios de las clases dominantes; exigía una democracia directa y participativa y la derogación del parlamentarismo, esa viciosa deformación de la política convertida en hueca charlatanería y ámbito de todo tipo de transas y negociaciones ajenas al bienestar de las mayorías; demandaba la creación de un nuevo orden político, ejecutivo y legislativo, a la vez, basado en el sufragio universal y con representantes revocables y directamente responsables ante sus mandantes; y reclamaba una democracia genuina, no ficticia, en la que tanto los representantes del pueblo como los burócratas del estado tendrían una remuneración equivalente a la del salario obrero, entre otras medidas.

Basta con echar una mirada a los documentos de los ?indignados? para comprobar la asombrosa actualidad de las demandas de los comuneros y lo poco que ha cambiado la política del capitalismo. Los jóvenes y no tan jóvenes que revientan unas 150 plazas de España se rebelan en contra de la falsa democracia, surgida de las entrañas del franquismo y consagrada en el tan aplaudido Pacto de la Moncloa, exhibido ante los pueblos latinoamericanos como el seguro camino hacia una verdadera democracia. Una democracia que los acampados denuncian como un simulacro que bajo sus edulcorados ropajes oculta la persistencia de una cruel dictadura que descarga el peso de la crisis desatada por los capitalistas sobre los hombros de los trabajadores. Lo que la ?ejemplar? democracia de la Moncloa propone para enfrentarla es facilitar los despidos de los trabajadores, reducir sus salarios, recortar los derechos laborales, congelar las pensiones y aumentar la edad requerida para jubilarse, disminuir empleo público, recortar los presupuestos en salud y educación, privatizar empresas y programas gubernamentales y, coronando toda esta estafa, reducir aún más los impuestos a las grandes fortunas y a las empresas para que con el dinero sobrante inviertan en nuevos emprendimientos.

La respuesta de la falsa democracia española ?en realidad, una sórdida plutocracia? ante la crisis provocada por la insaciable voracidad de los capitalistas es profundizar el capitalismo, aplicando las recetas del FMI hasta que la sociedad se desangre y hundida en el desánimo y la miseria acepte cualquier solución. El famoso bipartidismo ha demostrado ser no otra cosa que las dos caras del partido del capital. Pero ahora el contubernio entre el PSOE y el PP se ha topado con un obstáculo inesperado: alentado por los vientos que desde el norte de Africa cruzan el Mediterráneo los jóvenes, víctimas principales pero no exclusivas de este saqueo, ?han dicho ¡basta! y echado a andar?, como una vez lo expresara el Che Guevara. Ya nada volverá a ser como antes en España. Sin haber leído a los clásicos del marxismo, la vida les enseñó que no hay democracia posible bajo el capitalismo. Y que cuando aúnan sus voluntades, se organizan y se educan en el debate de ideas, su fuerza es capaz de paralizar a la partidocracia y derrotar la prepotencia del capital.

* Sociólogo y analista internacional.

miércoles, 11 de mayo de 2011

LAS DEMANDAS DEL 1º DE MAYO-ARTÍCULO

LISTA VIOLETA -ADEMYS -CTA
Reproducimos artículo de plena vigencia sobre el 1º de mayo
Las demandas del 1º de Mayo
Hoy se conmemora el día internacional de lucha de los trabajadores, y se hace en el marco de una crisis de la economía mundial, cuyos principales efectos se sienten en el corazón del capitalismo desarrollado, EEUU, Europa y Japón, pero con impacto en el conjunto de la sociedad.
El principal sector social afectado son los trabajadores, la mayoría de la población mundial. El elevado desempleo es la norma, asociada a la tendencia en crecimiento expresada por la flexibilización laboral y salarial, producto del deterioro consecuente de las condiciones salariales y labores contenidas en los contratos de trabajo, los que resultan de negociaciones colectivas cada vez más limitadas debido a una gigantesca ofensiva del capital sobre los trabajadores en el ámbito mundial. Ello es visible en el porcentual de desempleo que ronda el 10% en los principales países del capitalismo y que prácticamente se duplica en España. Los datos son alarmantes en el sur empobrecido del mundo, donde la superexplotación de la fuerza laboral es parte de la cruda realidad del hambre y la miseria.
En Argentina, según el Indec y para el último trimestre del 2010 (último dato disponible), la desocupación es del 7,3% y la subocupación alcanza al 8,4%; siendo que el 33,7% de los asalariados revistan en situación irregular, sin seguridad social. Aún con tendencia declinante, la tasa de desempleo no logra el registro del año 1990/92, que era del orden del 6 al 7% y mucho menos los indicadores de los años previos, los 80´ y los 70´ con oscilaciones entre el 2 y el 6%.
Los datos confirman que un 40% de los trabajadores ocupados perciben ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, vital y móvil, hoy de $1.840 mensuales. Es cierto que en los últimos años creció la tasa de actividad, al 45,8% y la tasa de empleo del 42,4% (IV trimestres 2010), quedando claro que ello se logró con amplios sectores de trabajadores subocupados, bajo el régimen de cuenta propia y en carácter de no registrados (vulgarmente referenciado como trabajo en negro), definiendo el mayor empleo asociado a una fortísima precariedad en el empleo. Lo grave son las denuncias de fraude laboral que involucran incluso al Estado y a los contratados en el propio Ministerio de Trabajo. El Estado es el gran empleador y flexibilizador de las condiciones laborales en el país.
El elemento principal a considerar en la Argentina, no es tanto el crecimiento del empleo, ni siquiera la recomposición salarial de los trabajadores bajo convenio colectivo, un tercio de la población trabajadora, si no que el dato relevante es la precariedad laboral. Recordemos que el asesinato de Mariano Ferreyra en octubre del 2010 se produjo en el marco de una protesta contra los tercerizados del ferrocarril, que entre otras cuestiones denunciaban ingresos de un tercio sobre los trabajadores ferroviarios de planta.
La demanda de los trabajadores cambió con el tiempo, y si para la crisis del 2001 el tema central era el empleo, en la actualidad el reclamo se divide entre formalización laboral (pase a planta) y mejora salarial y de las condiciones de trabajo.
En materia de ingreso salarial se discute cual es la proporción anual de riqueza socialmente generada que debe quedar como ingreso de los trabajadores en desmedro de la ganancia, sugiriéndose que una distribución igualitaria del 50% para cada uno de los sectores sería lo adecuado, el fifty-fifty, un logro solamente obtenido en 1952-54 y en 1974.
Constituyendo esa meta una mejora distribución del ingreso para los trabajadores, no debe ser considerada el punto de llegada, ya que la contrapartida son las ganancias, que como reflejan los datos oficiales están altamente concentradas en un núcleo muy reducido de empresas, la mayoría extranjeras, e incluso las de origen nacional están cada vez más vinculadas al mercado mundial, lo que las define como transnacionales, más interesadas en reducir el costo de producción que en distribuir progresivamente el ingreso nacional. Las mayores ganancias empresarias son producto del crecimiento de la productividad del trabajo, que no se comparte como mayor ingreso para los trabajadores sino que se apropia como ganancia entre las empresas que dominan la economía de la Argentina.
Pero más allá del debate sobre el mercado de trabajo y sus condiciones, los salarios, la seguridad social y la distribución del ingreso, es muy poco lo que se discute respecto del escenario sobre el que esas demandas actúan, es decir, el modelo productivo y el de desarrollo, que en estas horas ha generado debates interesantes. Son polémicas relativas al perfil productivo que se deriva de la cosecha récord de 100 millones de toneladas; del resultado de la producción derivada de la mega minería a cielo abierto, que cada vez incide más en los datos del PBI; o la expansión año a año de la producción automotriz centrada en el mercado mundial.
¿Es la Argentina proveedora de materias primas y bienes industriales ensamblados el modelo requerido para el desarrollo autónomo de la sociedad Argentina?
Nuestro país, en forma similar al resto de nuestramérica es funcional al capitalismo mundial en crisis ofertando sus recursos naturales y fuerza de trabajo calificada y barata.
En este 1º de mayo es bueno pensar más allá del salario, el empleo y las condiciones laborales, para pensar en la crisis mundial en curso, el orden económico y social vigente y la necesidad de hacer realidad otro mundo posible.
Buenos Aires, 1 de mayo de 2011
--
Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP

martes, 3 de mayo de 2011

PRIMEROS SINDICATOS.


Red Patriotica Argentina



Sin Pan y sin Trabajo: el arte describe la realidad social
LOS PRIMEROS SINDICATOS

La explotación del hombre por el hombre generada por el crudo capitalismo emergente del liberalismo económico nacido a fines del siglo XVIII, provoca la aparición de una organización obrera revolucionaria.  El sindicalismo vuelve a tener vigencia por estos carriles, negados los derechos de los trabajadores a agremiarse reconocidos desde la Edad Media.  En 1864 aparece en Londres la I Internacional, en la que tendrá prevalencia Carlos Marx, pero también en ella estarán presentes los anarquistas, con Miguel Bakunin.  Ya se visualizan las diferencias entre los socialistas, unos partidarios de la utilización de los mecanismos políticos burgueses para implantar la dictadura del proletario, y otros quienes para llegar al mismo objetivo, propician la destrucción del Estado burgués mediante la acción directa: los anarquistas.
Los inmigrantes que llegaron a la Argentina en la segunda mitad del siglo XIX, fueron portadores de estas ideologías y algunos dirigentes fundaron los primeros sindicatos.
En 1877 se constituyó la Unión Tipográfica sobre la base de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, que comenzó a actuar en 1857, quizás la más vieja entidad sindical del país.  En 1878, la Unión Tipográfica realizó la primera huelga importante en la República.
En la década del ’80 aparecieron la Unión Obreros Panaderos y la Sociedad de Obreros Molineros, las dos en 1881, la Unión Oficiales Yeseros (1882), Sociedad Obreros Tapiceros, Sociedad de Mayorales y Cocheros de Tranvías (ambas en 1883).  En este año se forma la Sociedad de Resistencia de Obreros Marmoleros, y la Sociedad de Obreros Panaderos en 1885: estos dos gremios tienen como objeto la lucha sindical, mientras que los mencionados anteriormente son de ayuda mutua, fundamentalmente, lo mismo que “La Fraternidad”, creada en 1887 por conductores y foguistas ferroviarios. (1)
En 1889 se constituyó en París la II Internacional, reunión a la que asistió un delegado del Club Socialista Vorwaerts, fundado por alemanes en 1882.  En esta Internacional predominaron los socialistas y se estableció el 1º de mayo como “Día del Trabajo”, en homenaje a los obreros ajusticiados en Chicago y en demanda de la jornada de 8 horas de trabajo.
En nuestro país, el Club Vorwaerts constituyó un Comité Internacional Obrero, que celebró el 1º de mayo por primera vez, en Buenos Aires, en 1890.  Este Comité creó la Federación de Trabajadores de la República Argentina en 1891, con su periódico “El Obrero”.  Fue la primera central obrera del país, donde disintieron socialistas y anarquistas, lo que la llevó a su disolución en 1892.  En 1894 hay una segunda Federación del mismo nombre, y en 1896 una tercera: ambas fracasaron.
En 1901 aparece la Federación Obrera Argentina (FOA), integrada por socialistas y anarquistas, que dura lo que un lirio.  En 1903 se separan los socialistas y forman la unión General de Trabajadores (UGT).
En 1902, según proyecto presentado por Miguel Cané, el Congreso dicta la ley Nº 4.144, llamada “de residencia”, por la cual, mediante un simple decreto, el poder ejecutivo nacional podía, por el artículo 2º, sin juicio previo, desterrar del país a todo extranjero “que comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público”; además su artículo 3º prescribía que “El poder ejecutivo podrá impedir la entrada al territorio de la República a todo extranjero cuyos antecedentes autoricen a incluirlo entre aquéllos a que se refieren “los artículos anteriores”, comprendiendo los casos de extranjeros condenados o perseguidos por tribunales extranjeros por crímenes o delitos comunes, que también podían ser expulsados (artículos 1 y 2).
En 1904, como las huelgas y la violencia obrera no cesan, Joaquín V. González, ministro del interior de Roca, proyecta un Código del Trabajo que el Congreso no sanciona.  Establecía la jornada de trabajo de 48 horas semanales, 42 para los menores; el descanso dominical y en ciertos días feriados, prescripciones sobre trabajo a domicilio, condiciones de higiene y seguridad, contratos colectivos, asociaciones industriales y obreras, etc.  Normas que prohibían a los gremios coaccionar a los obreros no asociados para que no concurriesen a trabajar en caso de huelga, la facultad del Estado de disolver un sindicato cuando alterase la paz y el orden, entre otros casos, hizo que tanto la FOA como la UGT rechazaran el proyecto.  No así el Partido Socialista, que en su sexto congreso reunido en Rosario aceptó en general el proyecto.
Volviendo a la evolución de las centrales gremiales, la FOA, que quedó con las anarquistas solamente, se transformó, en su cuarto congreso, en Federación Obrera Regional Argentina (FORA).  En el quinto congreso se declaró consustanciada con el comunismo anárquico.  En el seno de la socialista UGT, aparece hacia 1903 la corriente sindicalista que declaró que: “Los sindicatos y no el partido político son el arma principal de la lucha proletaria”. (2)  Los sindicalistas fueron una corriente intermedia entre socialistas y anarquistas; no despreciaban la acción política, pero la subordinaban a la actividad sindical; la huelga general, como método de lucha, los acercaba al anarquismo.
Las huelgas violentas llenan los primeros años del siglo.  En 1907, en Ingeniero White, son muertos 7 obreros por la policía.  El 1º de mayo de 1909 hay dos actos en Buenos Aires: uno organizado por la FORA, anarquista, y el otro por la UGT, socialista y sindicalista.  Como el primero no había sido autorizado, la policía intenta disolverlo; dado que los obreros insisten en realizarlo, aquélla apela a las armas de fuego, lo que provocó 8 muertes y 40 heridos, entre los trabajadores.  La UGT, cuyo mitin estuvo permitido, se adhiere al duelo, y se declara la huelga general.  Se implanta el estado de sitio y se aplica la ley 4.144.  En represalia, en noviembre, el jefe de policía, coronel Ramón L. Falcón, y su secretario son muertos en un atentado anarquista.  El clima de confraternidad obrera lleva ese mismo año a la creación de la Confederación Obrera Regional Argentina (CORA), a la cual se volcó la UGT y algunos gremios de la FORA, aunque esta siguió con su actividad.
En mayo de 1910, se aprestaba a vivir la República los festejos del centenario de la Revolución de Mayo.  Los anarquistas declararon la huelga general el 14 de mayo, por lo que se restablece el estado de sitio.  En junio de 1910 estalla una bomba en plena sala del teatro Colón, en uno de los actos conmemorativos.  El Congreso sanciona entonces la ley N1 7.029, llamada de “defensa social”: se prohibía la entrada al país a los anarquistas y a los que preconizaran el uso de la fuerza contra funcionarios públicos, o gobierno en general o instituciones de la sociedad.  También se vedaba constituir una asociación de personas o reunirse con la finalidad de propagar, instigar o cometer hechos sancionados por las leyes nacionales.  Los actos de terrorismo se reprimían hasta con la pena de muerte.
En 1914 se incorpora la CORA a la FORA; los sindicalistas mantienen ahora predominio en ésta.  En el IX Congreso de la FORA, que se realiza en 1915, los asistentes se manifiestan mayoritariamente sindicalistas.  Los anarquistas, que pretenden un pronunciamiento a favor del comunismo anárquico, se separan y forman su propia organización que denominan FORA del V Congreso.  Quedan así perfiladas la FORA del IX Congreso, donde conviven socialistas y sindicalistas, con prevalencia de éstos, y la minoritaria FORA del V Congreso, que nuclear a anarquistas.  La primera acrecentará su poderío en la presidencia de Yrigoyen, quien mirará al sindicalismo con simpatía. (3)
Además de las corrientes anarquistas, socialistas y sindicalistas, la cuestión social también preocupa al catolicismo.  En la I Asamblea de los Católicos Argentinos celebrada en Buenos Aires a partir del 15 de agosto de 1884, en la que participaron más de 140 delegados de todo el país, se resolvió en materia social seguir trabajando activamente por la implantación del feriado dominical (4), propició la enseñanza técnica de la juventud mediante la creación de escuelas de artes y oficios; preconizó la fundación de círculos de trabajadores con fines de edificación, propaganda y socorros mutuos, algunos de los cuales ya funcionaban en Buenos Aires y en Córdoba; también auspició el establecimiento de talleres obreros y oficina de colocación para los desocupados.  Estrada señaló como tema de estudio el de la vivienda: “No hay sociedad sólida sin familia regular; y no hay familia regular sin hogar seguro e independiente.  Los arrendamientos precarios, las aglomeraciones de familias en edificios comunes, las habitaciones estrechas e insalubres, conspiran contra la vida, contra la dignidad y contra la moral de las clases obreras”. (5)  Emilio Lamarca, en su intervención, además de condenar el clima fraudulento que se vivía, y al “cosmopolitismo sectario” de quienes llamó “oligarquía”, en el diario “La Unión”, condenó la política oficial autora de tanta corrupción y males sociales. (6)
En 1891, León XIII escribía la encíclica “Rerum Novarum”, en la que el Papa condenaba los excesos del capitalismo liberal; afirmaba el derecho privado de propiedad pero le atribuía a ésta una función social; no admitía la libre contratación del trabajo y afirmaba la necesidad del dictado de una legislación social; condenaba como falso que el trabajo fuera una mercancía y que su valor dependiera de leyes económicas inexorables, debiendo el salario del obrero bastarle para poder vivir él y su familia en condiciones ordinarias; y defendía el derecho de los obreros a organizarse sindicalmente para defender sus derechos.  Los principios de esta encíclica fueron difundidos en Argentina, y desde allí en más, los católicos se entregaron a la acción social.
El padre Federico Grote fundó en 1892 los Círculos de Obreros; que difundieron el mutualismo entre los trabajadores y les ofrecieron un sano esparcimiento.  En 1912 los círculos establecidos eran 77, con 22.930 socios (7).  Paralela a los Círculos de Obreros, Grote fundó en 1902 la Liga Democrática Cristiana, para procurar formar corporaciones gremiales y profesionales, y trabajar para obtener una legislación protectora de la clase obrera, entre otros objetivos. (8)
En el II Congreso de los Católicos celebrado en Buenos Aires en 1907, se resolvió propiciar la creación de sociedades protectoras de la familia obrera, la creación de sociedades de socorros mutuos, la construcción de casas económicas para los obreros y el avance en materia de legislación social (9).  Como fruto del III Congreso realizado en Córdoba en 1908, Emilio Lamarca promovió la fundación de la Liga Social Argentina, cuyos objetivos eran sustentar la organización cristiana de la sociedad, combatir todo error o tendencia subversiva, “levantar intelectual y socialmente todas las profesiones y clases sociales” (10).  La Liga Social Argentina logró contar con más de 5.000 adherentes en 1914, y el número de centros en 1919 era 184. (11)
Los católicos estuvieron presentes en la sanción de las leyes sociales de la época.  La primera, que establecía el descanso dominical, de 1905, y la segunda, de 1907, que reglamentaba el trabajo de mujeres y menores, ambas fueron propiciadas por el diputado Santiago O’Farrell, entre otros legisladores, como el socialista Alfredo L. Placios.  O’Farrell fue presidente de la Federación de Círculos Obreros.  Ambas conquistas ya habían sido propiciadas por los católicos desde 1884 en adelante.  Estas dos leyes, según Auzá, fueron las dos primeras leyes laborales que se dictaron en América. (12)
Otro diputado católico, Arturo M. Bas, propició en 1915 la ley Nº 9.688, de accidentes de trabajo, y la ley Nº 9.148 de agencias gratuitas de colocaciones, de 1913.  Juan F. Cafferata, también militante católico, propició en 1915 la ley Nº 9.677 de viviendas económicas.
Fuera del período que estudiamos, Bas y Cafferata, propiciaron múltiples iniciativas convertidas en leyes laborales, a veces, y otras, con menos suerte, quedaron en meros proyectos.  Esto puede consultarse en uno de los ilustrativos trabajos de Auzá (13).  También, merced a los diputados José Luis Cantilo y Ernesto Padilla, de extracción católica, fue reorganizado el Departamento de Trabajo, en 1912, que había sido creado por ley de 1907.
Los católicos dijeron cosas profundas respecto de la cuestión social.  Emilio Lamarca, en aquella época, demuestra que el liberalismo criollo sólo ha generado socialismo y anarquismo a fuerza de predicar la inexistencia de Dios, de su ley, que “no hay más divinidad real, activa, imponente, que la materia eterna, eternamente evolutiva”, que “el hombre no es hechura del Creador, sino que desciende de los célebres monos catarrhinos”, que “no hay, por consiguiente, tal libre albedrío; todo se reduce a fuerza y materia” (14)  Con tales apotegmas enseñados y practicados por los positivistas –profesores, periodistas, funcionarios, científicos y “filósofos” del régimen- ciertos sectores sociales se dedicarán al intento de destruir al Estado y a las fuerzas patronales.  Dice Lamarca: “el pueblo es sencillamente lógico y fatalmente saca las desastrosas consecuencias de las falaces doctrinas que se le inculcan”.  “Las hordas de pitecántropos, una vez afeitados y descolados”, en el ocurrente giro de Lamarca, desprovistos de todo prejuicio ético, se entregan a la acción directa, aunque evolucionados en sus métodos, pues habiendo rumiado los rudimentos de la física y de la química, están en condiciones de fabricar elementos detonantes, agregamos nosotros.
Agrega Lamarca: “El liberalismo suele protestar contra semejantes doctrinas cuando se traducen en hechos; pero él las ha iniciado, él ha puesto en duda hasta lo más sagrado, él ha cohonestado, él ha suministrado las causas, él las ha fomentado y aplaudido, y para el pueblo estos no son cuentos; lo precipitan a las vías de hecho”.  Y concluye afirmando que al coronel Falcón, son los liberales los que lo han muerto.  Los positivistas del ’80 recogían a principios del siglo XX el resultado de lo que habían sembrado. (15)
La cuestión social no afectó solamente a la ciudad.  En el campo la situación de los arrendatarios era difícil, sometidos a leoninos contratos de locación, que significaban en muchos casos tener que desprenderse de la mitad de lo recolectado, con plazos muy limitados de duración, y debiendo soportar imposiciones de los dueños de las extensiones que exigían, por ejemplo, que las labores agrícolas se realizaran con sus máquinas.
En 1912, en Alcorta, impulsados por el cura de la localidad, Pascual Netri, más de dos mil colonos paralizaron sus labores agrícolas y exigieron contratos de arrendamiento de por lo menos 4 años, pago del alquiler con un 25% de lo producido, libertad de realizar las labores agrícolas con las máquinas que decidiera el agricultor, etc.  El llamado “Grito de Alcorta” se irradió a zonas agrícolas de Buenos Aires y Córdoba, y fue todo un éxito.  Los propietarios se vieron obligados a aceptar la demanda de los colonos.  Las mejoras beneficiaron a muchos, pues el número de arrendatarios había crecido.  En la provincia de Santa Fe, el porcentaje de explotaciones trabajadas por gente que no era propietaria, pasó entre los años 1895 y 1914, del 37,59% al 69%, en la provincia de Buenos Aires del 49,64% al 56,54%, en Córdoba del 13,14% al 56,86%, y en Entre Ríos del 20,91% al 43,06%. (16)
Referencias
(1) Matsushita, Hiroshi, Movimiento obrero argentino (1930-1945), página 107, Buenos Aires (1986).
(2) Ibídem, página 107.
(3) Ver Baily, Samuel L., Movimiento obrero, nacionalismo y política en la Argentina, páginas 22 y siguientes, Buenos Aires (1986).
(4) Se resolvió “boicotear” a las empresas que hicieran trabajar a su personal los días domingos (Auzá, Néstor Tomás, Católicos y liberales en la generación del ochenta, página 283, Buenos Aires (1981).
(5) Ibídem, página 285.
(6) Ibídem, páginas 279 y siguientes.
(7) Auzá, Néstor T., Los católicos argentinos.  Su experiencia política y social, página 62, Buenos Aires (1984).
(8) Zuretti, Juan Carlos, Nueva historia eclesiástica argentina, página 377, Buenos Aires (1972).
(9) Auzá, Nestor T., Op, Cit, página 70.
(10) Ibídem, página 137.
(11) Ibídem, página 138.
(12) Ibídem, página 143.
(13) Ibídem, páginas 141 y siguientes.
(14) Lamarca, Emilio, Necesidad de la acción social en “Las ideas sociales de Emilio lamarca”, Buenos Aires (1922), Edic. UPCA, páginas 82/3 Cit. Por Cárdenas, Eduardo J. y Paya, Carlos M., Op. Cit. Páginas 283/4.
(15) Ibídem, páginas 285/6 (en el trabajo sobre el pensamiento de Lamarca, páginas 84/5 y 93/4).
(16) Gallo, Ezequiel y Cortes Conde, Roberto, Historia Argentina, Tº V, “Paidós”, página 180.
Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Petrocelli, Héctor B. – Historia Constitucional Argentina – Keynes – Rosario (1993).

lunes, 28 de marzo de 2011

Sortu y la militarización española.

EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO
por  Iñaki Gil de San Vicente
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2011-03-25-abpnoticias-Iñaki Gil de San Vicente- Una de las aportaciones fundamentales de Rosa Luxemburgo a la crítica del capitalismo fue el análisis de la militarización como elemento clave de la fase imperialista que se iniciaba por aquella época. La historia del siglo XX y lo que va del XXI ha corroborado su teoría y la ha ampliado hasta extremos entonces inimaginables. Por ejemplo, es calcula que alrededor del 20% de la fuerza de trabajo activa de EEUU en la década de 1980 estaba relacionada con el complejo industrial-militar, y este porcentaje ha seguido su tendencia al alza.
La militarización no penetra sólo en lo económico y en el Estado mismo, sino que extiende sus tentáculos en la industria político-mediática, en la producción de culturilla de masas, en la planificación universitaria, en la sociedad entera. Engels ya había anunciado esta tendencia a la fusión entre todos los componentes sociales al resaltar la identidad de fondo entre los acorazados y la sociedad capitalista. Presionadas por esta evolución imparable, las burguesías atrasadas y débiles que se protegían con ejércitos tardomedievales y poderes reaccionarios que hunden sus raíces en modos tributarios y esclavistas de producción, como la Iglesia, han recurrido a la militarización capitalista para intentar recortar las distancias que les separan de las potencias imperialistas hegemónicas, o al menos para evitar que aumente ese abismo. Una comparación entre la militarización del Estado francés y del español nos aportaría lecciones muy instructivas sobre las diferencias formales que existen en la idéntica opresión nacional que ejercen contra Euskal Herria y los Països Catalans pero desbordaríamos el espacio disponible.

La militarización moderna española se inicia definitivamente con la llegada de técnicos nazis para racionalizar la producción bélica de las industrias vascas en 1937, a fin de rearmar al ejército internacional franquista. La muy efectiva planificación industrial-militar nazi, heredera de la Prusia bismarckiana, tardó en cuajar en el capitalismo español por la tecnofobia de su clase dominante: ?que inventen ellos?, ?viva la muerte, abajo la cultura?, etc. La guerra de Ifni y la Marcha Verde mostraron el arcaísmo del muy débil complejo industrial-militar español. Tras vanos intentos modernizadores realizados por UCD fue el PSOE quien creó la estrategia hacia la militarización más allá de los estrictamente bélico, aprovechando tanto los inicios nazis como el papel central del Ejército en la Constitución avalada por el rey que Franco nombró. La entrada en la OTAN fue imprescindible para ello, como la ayuda bélica yanqui en los ?50 lo fue para sostener la dictadura. A la vez, se estrechaba la interacción entre la racionalidad militar y el endurecimiento de las opresiones políticas, y los GAL fueron un banco de prueba del que saldrían luego las sucesivas estrategias represivas que, por ahora, han culminado en la Ley de Partidos y en la participación española en el ataque imperialista a Libia, tras la experiencia adquirida en otras guerras recientes. En estos momentos, la producción industrial-militar española, de tecnología media-alta, es una de las muy pocas ramas económicas rentables.

Algunas izquierdas tradicionales sostuvieron en los ?80 y ?90, antes de desaparecer, que era imposible la existencia de una racionalidad militar burguesa porque, según decían, ejército e inteligencia eran incompatibles. Fue un profundo error que ahondó la debilidad teórica precisamente cuando el imperialismo ideó la excusa de la ?guerra humanitaria? mientras germinaba una crisis como la actual en la que el mando económico es simultáneamente político-militar. Para otros la globalización cerraba la fase militarista porque también finiquitaba la fase imperialista, y vieron en Obama, premio Nóbel a la ?pax americana?, un ejemplo del avance a una ?gobernanza mundial? superadora del ?violento siglo XX?. Rosa Luxemburgo hubiera destrozado de un plumazo tanta superficialidad. Mientras se daban estos devaneos el capitalismo español avanzaba en la fusión de sus poderes hasta llegar a la situación presente. Un ejemplo lo tenemos en la diferencia entre la negativa del PSOE a participar en Irak y el ataque español a Libia. ¿Qué ha ocurrido en estos ocho años? Tras la cegata euforia de entonces desde 2007 ha vuelto la cruda realidad, y la militarización que iba siendo reforzada desde la década de 1980 ha aparecido como lo que es, además de una característica fundamental de todo capitalismo, en el caso español, uno de los instrumentos decisivos para su supervivencia nacional-estatal.

El nacionalismo imperialista español está soldando una unidad político-militar, económica y cultural en la que sus diversos componentes interactúan de forma creciente. El Ejército español intervino ya durante la lucha popular contra la nuclearización en Euskal Herria. Más tarde, el Estado español consiguió que la OTAN fuera garante de la ?integridad nacional? de sus miembros. Por un lado, cada vez que alguien duda sobre el papel angular del rey y del Ejército, se le llama al orden de inmediato. Por otra parte, la militarización del PSOE se aprecia viendo cómo los dos supuestos sucesores de Zapatero están estrechamente relacionados con lo policíaco-militar, gobierno que no ha reprimido la huelga de los controladores aéreos militarizando el conflicto. Además, la centralidad jerárquica, disciplinaria y conceptual inherente a la militarización burguesa domina ya en el nacionalismo español de CCOO y UGT, decididos a barrer las ?peculiaridades regionales? del sindicalismo luchador de las naciones oprimidas e imponer una estatalización antidemocrática que agilice la cadena de mando de la CEOE sobre los pueblos trabajadores para aplicar los durísimos planes ya decidido. Por si fuera poco, todo ello se realiza dentro del marco represivo más duro de  la UE, como reconoció no hace mucho el ministro Rubalcaba. Tampoco debemos olvidar la contraofensiva lingüístico-cultural española y el renacido nacional-catolicismo tridentino e imperial que avanza al son de condenas inquisitoriales.

Pero la racionalidad militar y el arte de la guerra aconsejan disponer siempre de lo que en política se llama ?plan B?, o sea, tácticas alternativas ante los movimientos del enemigo. Aquí podemos aplicar al Estado español las tesis de Lenin sobre la dialéctica entre guerra y política, y de Gramsci entre ?guerra de movimientos? y ?guerra de posiciones?, para comprender por qué ha habido algunas diferencias en su Tribunal Supremo a la hora de ilegalizar Sortu, y las posibilidades que le abren para otras decisiones futuras sobre este partido dependiendo de la evolución del conflicto. La ilegalización de Sortu muestra que el Estado ha logrado apurar al extremo la contrainsurgencia de desgaste a largo plazo para romper la tendencia acumulativa al alza de fuerzas soberanistas e independentistas, desgaste para el que todo vale. Ahora bien, en las largas confrontaciones se suele cuartear la firmeza del bando opresor ante la decisión del bando oprimido, abriendo fisuras en sus cuarteles generales. Maquiavelo, primer teórico de la racionalidad político-militar, advertía al Príncipe que en determinados momentos lo político es más efectivo que lo militar, lección histórica que Napoleón corroboró diciendo que con las bayonetas se puede hacer de todo excepto sentarse sobre ellas.


EUSKAL HERRIA 24-III-2011