viernes, 27 de enero de 2012
El hijo de Benjamín Rattenbach, el Teniente General que confeccionó el informe sobre la Guerra de las Malvinas, apoyó la iniciativa para desclasificar el documentoy dijo que explica que “el país no estaba listo para algo así.”
miércoles, 11 de enero de 2012
Condenan a dictador argentino por crímenes de lesa humanidad.
| ARGENTINA-DDHH |
| El dictador argentino, Reynaldo Bignone, fue condenado este jueves a 15 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. El ex presidente de facto ya tenía otras 2 condenas anteriores a prisión perpetua. También fueron procesados otros 2 represores. |
| Audios disponibles: |
| Lectura del veredicto contra el dictador Reynaldo Bignone - 1 min 31 seg. (715 Kb.) |
La sentencia fue emitida por el Tribunal Federal Oral número 2 de Buenos Aires. Luego de que el represor se negara a dar sus últimas palabras de defensa, el organismo judicial dictó su veredicto. Reynaldo Bignone fue condenado a 15 años de prisión por la privación ilegal de la libertad a 15 trabajadores de un hospital de la provincia argentina de Buenos Aires. Se trata del estatal Hospital Posadas. En ese lugar funcionó durante la última dictadura argentina, entre 1976 y 1983, un centro clandestino de detención conocido como El Chalet. Durante el juicio también fueron condenados otros 2 represores. El ex brigadier Hipólito Rafael Mariani, con 8 años de prisión, y el civil Luis Muiño, con 13 años de cárcel. El juicio contra estos 3 represores había comenzado en octubre pasado. Para Bignone significó la tercera condena en su contra. Se debe a que el último dictador argentino, que ejerció la presidencia de facto ente 1982 y 1983, ya había sido condenado anteriormente a cadena perpetua. La causa del Hospital Posadas fue reabierta tras la derogación parlamentaria en 2003 de las llamadas "leyes del perdón". En la reconstrucción de la causa se mencionó que el hospital fue intervenido en 1976 por Bignone, en el marco de un operativo militar, cuando se concretó el golpe de Estado. (PÚLSAR) |
viernes, 17 de junio de 2011
El premio Rodolfo Walsh y la coherencia conceptual subversiva.
Rodolfo Walsh: un premio coherente
• Sección: Opinión / Actualidad(1) Diario Infobae. 24 de abril de 2007.
(2) http://www.infobae.com/politica/313242-100897-0-Hebe-Bonafini-volvi-apoyar-terroristas-ETA(3) Diario La Nueva Provincia, 13 de marzo de 2003.
(4) Ver Díaz Araujo, Enrique. La guerrilla en sus libros. Tomo II. Buenos Aires, El testigo ediciones, 2009, p. 172.
(5) Acuña, Carlos Manuel. Verbitsky. De La Habana a la Fundación Ford. Buenos Aires, Ediciones del Pórtico, 2003, p. 143(6) Gasparini, Juan. Montoneros: final de cuentas. P. 77
(7) Méndez, Eugenio. Confesiones de un montonero. Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 1985, pp. 159-160
sábado, 19 de marzo de 2011
«Estoy orgullosa de mi hijo, él fue el inicio de la revolución en Túnez»
Menoubia Bouazizi
Madre de Mohammed Bouazizi
Ya se cumplen tres meses desde que Mohammed Bouazizi se prendió fuego frente a la Delegación del Gobierno en Sidi Bouzid, en el centro de Túnez. Con este acto dio comienzo a una revuelta que provocaría la huida del dictador, Zine El Abidine ben Ali, y un efecto mariposa que se extendió por todo el mundo árabe. Su madre, Menoubia, reivindica para GARA la memoria de su hijo.
Alberto PRADILLA | SIDI BOUZID
«Estoy muy orgullosa de mi hijo. Es un héroe. Murió por su país y por el resto de jóvenes en su misma situación. Él fue el inicio de esta revolución en Túnez, en Egipto, en Libia. Estoy orgullosa». Menoubia Bouazizi es la madre de Mohammed, el joven tunecino que pasará a la historia como símbolo de una generación hastiada que terminó por hacer temblar a las dictaduras de todo el mundo árabe.
Un vendedor ambulante de 26 años que, después de que una funcionaria le tirase al suelo las frutas y le abofetease delante de todo el mundo, terminó por prenderse fuego. «La gente sabe que mi hijo fue humillado. Y cuando le ven, es como si viesen a los suyos», asegura Bouazizi sentada en una banqueta de su domicilio, en Sidi Bouzid, en el centro de Túnez. Una vivienda pequeña, casi diminuta, donde cuesta creer que ocho personas (madre, padrastro, dos hermanas y cuatro hermanastras) fuesen capaces de encajonarse para dormir bajo el mismo techo.
Han pasado exactamente tres meses desde que, el 17 de diciembre de 2010, Mohammed Bouazizi se inmolase delante de la delegación del Gobierno. Murió en el hospital de Ben Arous, a pocos kilómetros de la capital, el 4 de enero. Así que le faltaron diez días para ver la caída del dictador, Zine El Abidine ben Ali. Luego llegó la de Hosni Mubarak, en Egipto, y los enfrentamientos en Libia que han puesto en jaque a Muamar al-Gadafi.
Pero a Menoubia, que sabe la importancia del gesto de su hijo y no se cansa de repetir el orgullo que siente por él, lo que le queda ahora es una pequeña habitación que está muy lejos de los palacios presidenciales. Un cuarto semivacío, decorado con un enorme poster con el rostro de Mohammed y donde guarda la balanza que utilizaba para pesar la fruta y que tantas veces le confiscó la Policía. «Todo ha cambiado desde entonces», asegura. Pero no se refiere a la política. Ni a esa esperanza que ha sacudido el mundo árabe. «He perdido a mi único hijo», se lamenta, sin perder su gesto serio.
Todo el mundo en Sidi Bouzid sabe dónde se encuentra la casa de los Bouazizi. Por aquí han desfilado decenas de periodistas en los últimos tres meses. Pero ahora todos están en Libia. Aunque, a pesar del overbooking mediático, pocas veces se ha escuchado que Mohammed Bouazizi, en realidad, no se llama Mohammed. «A su padre le gustaba mucho el deporte, especialmente Tarek Dhiab (jugador de fútbol tunecino). El día que nació, su padre puso Tarek en el papel, pero yo quise que quedase como Mohammed, así que todo el mundo lo conoce por ese nombre», puntualiza.
Segunda incorrección: quizás para aumentar el mito, buena parte de la prensa lo situó como un licenciado en informática que no encontraba trabajo. Que por eso se dedicaba a vender frutas por la calle. «No llegó a terminar el bachiller. Sabía que no teníamos dinero y que tenía que ponerse a trabajar», señala su madre. Aunque el detalle es lo de menos. Lo importante, lo que hizo que decenas de personas perdiesen el miedo y saliesen a manifestarse en el Túnez policial de Ben Ali, fue que el maltrato padecido por Bouazizi era la regla general para todos.
«Siempre le maltrataron», protesta la madre, que subraya que no era la primera vez que la agente, precisamente esa agente, se cebaba con él. «La Policía, pero esta mujer especialmente, siempre le maltrataba». Y la mejor forma de hacer daño era robarle su medio de vida. Probablemente, si hubiese pagado el tradicional soborno, le hubiesen dejado en paz. Pero Bouazizi no lo hizo. «En muchas ocasiones le quitaron su balanza, el material que vendía. Incluso tuve que ir varias veces a reclamarla. El objetivo de los agentes era limpiar la calle de gente como Mohammed. ¡Si no tenían otro modo para ganarse la vida!».
A pesar de todo, ni siquiera su madre sospechaba que Mohammed Bouazizi terminaría inmolándose. «El día antes de la revolución, él estaba en casa, aquí mismo. Estaba orgulloso, porque había comprado frutas frescas y de buena calidad, así que estaba contento». De hecho, luego se sabría que, después de que le quitasen su mercancía y le golpeasen, Mohammed trató de acceder a la Delegación del Gobierno para hablar con su responsable. Obviamente, no pudo pasar. Y el resto, ya se conoce.
«Por la mañana me fui a trabajar. Y le vi por última vez. Le miré y tenía buena cara. Quise besarlo, pero no lo hice. Le dije `que Dios te proteja', y se marchó». En pocas horas, llegó la noticia. «Sus amigos me llamaron a las 12 del mediodía y me dijeron que Mohammed se encontraba mal, que había sido trasladado al hospital. Yo pensaba que estaba cansado, que se había sentido indispuesto», relata Menoubia.
Ni siquiera quiere pensar en cómo fue el trayecto hacia el hospital. «Fue trasladado durante 74 kilómetros sin oxígeno ni equipo médico. Finalmente, en el camino hacia Sfax (principal ciudad en la costa), llegó una ambulancia».
Luego, Ben Ali trataría de beneficiarse de un caso que ya se le iba de las manos y prometió a su familia que llevaría a Mohammed a un hospital al Estado francés. Pero no hubo tiempo. Aunque, en realidad, no se sabe si alguna vez lo hubo, ya que, tal y como denuncia Menoubia, «después de 19 días, ni siquiera sé qué día murió mi hijo».
Le queda el consuelo de que el acto de su hijo desencadenó unas revueltas que buscan un horizonte en el que nunca más un Mohammed Bouazizi compre un bidón de gasolina y se prenda fuego porque no encuentre otra salida.
viernes, 21 de enero de 2011
Duvalier tiene prohibido abandonar Haiti.
| HAITÍ-DUVALIER |
| Justicia haitiana prohíbe a dictador Duvalier abandonar el país |
| La Justicia de Haití emitió una orden de prohibición de salida del país contra el dictador Jean Claude Duvalier, quien fue acusado de varios delitos tras su regreso al país caribeño. |
| Audios disponibles: |
| Robert Henry Sterling, vocero de Jean Claude Duvalier (Justicia) - 24 seg. (197 KB) |
De este modo, Duvalier no podrá abandonar el territorio haitiano porque hay una acción legal en curso. Desde su retorno a Puerto Príncipe, el pasado domingo, Baby Doc Duvalier fue denunciado por corrupción, desvío de fondos y crímenes de lesa humanidad durante su Gobierno, entre 1971 y 1986. Su abogado, Reynold Georges, declaró que ninguna de las acusaciones son efectivas pues ya pasaron más de 10 años sin efectuarse el proceso. Además, advirtió sobre el posible regreso de Duvalier a la política. El ex dictador abandonó este jueves el hotel donde se hospedaba y en este momento se encuentra con paradero desconocido. Su regreso, tras 25 años de exilio en Francia, generó un gran impacto entre la población haitiana. Durante su mandato el país contrajo más del 40 por ciento de la deuda externa que aún arrastra. Además, Baby Doc es acusado de ser responsable de la muerte de miles de personas durante su mandato. La presencia del dictador en territorio haitiano incrementa la tensión política agudizada a raíz de controvertidas elecciones presidenciales, con resultados pendientes de anunciar y una segunda ronda de comicios con fecha indeterminada. (PÚLSAR/PL)
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