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viernes, 27 de enero de 2012

El hijo de Benjamín Rattenbach, el Teniente General que confeccionó el informe sobre la Guerra de las Malvinas, apoyó la iniciativa para desclasificar el documentoy dijo que explica que “el país no estaba listo para algo así.”



“Para nosotros fue una gran alegría escuchar a la Presidente ordenar que se haga público el documento”, afirmó el coronel retirado Augusto Benjamín Rattenbach.
“Esto era un reclamo que yo había hecho varias veces, porque prácticamente al informe lo habían hecho desaparecer, entonces no servía para nada como testimonio del país”, añadió.
Según explicó Rattenbach hijo, en el informe “se analizó todo y aparece de todo”, e indicó que el trabajo ”empieza con la conducción del país a los más altos niveles y va bajando hasta los últimos escalones de mandos”.
“Queda muy claro que el país no estaba preparado para algo así [un conflicto bélico con Gran Bretaña], y hay una crítica a la conducción superior del país”, afirmó sobre el informe decretado secreto por 50 años por el dictador Bignone.
“Había una discrepancia interna en la comisión porque mi padre quería hacer un informe mucho más corto y hacerlo saber al país, pero la comisión prefirió hacer una especie de estudio histórico que iba a demandar mucho más tiempo y esfuerzo”, agregó.

miércoles, 11 de enero de 2012

Condenan a dictador argentino por crímenes de lesa humanidad.


ARGENTINA-DDHH

El dictador argentino, Reynaldo Bignone, fue condenado este jueves a 15 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. El ex presidente de facto ya tenía otras 2 condenas anteriores a prisión perpetua. También fueron procesados otros 2 represores.
Audios disponibles:
Lectura del veredicto contra el dictador Reynaldo Bignone - 1 min 31 seg. (715 Kb.)

La sentencia fue emitida por el Tribunal Federal Oral número 2 de Buenos Aires.
Luego de que el represor se negara a dar sus últimas palabras de defensa, el organismo judicial dictó su veredicto.
Reynaldo Bignone fue condenado a 15 años de prisión por la privación ilegal de la libertad a 15 trabajadores de un hospital de la provincia argentina de Buenos Aires.
Se trata del estatal Hospital Posadas. En ese lugar funcionó durante la última dictadura argentina, entre 1976 y 1983, un centro clandestino de detención conocido como El Chalet.
Durante el juicio también fueron condenados otros 2 represores. El ex brigadier Hipólito Rafael Mariani, con 8 años de prisión, y el civil Luis Muiño, con 13 años de cárcel.
El juicio contra estos 3 represores había comenzado en octubre pasado. Para Bignone significó la tercera condena en su contra.  
Se debe a que el último dictador argentino, que ejerció la presidencia de facto ente 1982 y 1983, ya había sido condenado anteriormente a cadena perpetua.
La causa del Hospital Posadas fue reabierta tras la derogación parlamentaria en 2003 de las llamadas "leyes del perdón".
En la reconstrucción de la causa se mencionó que el hospital fue intervenido en 1976 por Bignone, en el marco de un operativo militar, cuando se concretó el golpe de Estado. (PÚLSAR)

viernes, 17 de junio de 2011

El premio Rodolfo Walsh y la coherencia conceptual subversiva.


Rodolfo Walsh: un premio coherente

• Sección: Opinión / Actualidad
Por Agustín Laje Arrigoni.*
Así como poco tiempo atrás el galardonado por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata con el premio “Rodolfo Walsh” resultaba ser el dictador venezolano Hugo Chávez Frías, esta vez le tocó el turno a Hebe de Bonafini.
Todo parece indicar, en efecto, que las autoridades de la citada casa de estudios se esfuerzan cada vez con mayor ahínco por hacer de sus premios un monumento a la incoherencia. Mientras Chávez era reconocido, a pesar de su atroz persecución a la prensa independiente venezolana, como una suerte de “paladín” de la “libertad de expresión”, la presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo lo fue por su “comprometida defensa con los Derechos Humanos” y “la democracia”.
Va de suyo que Hebe de Bonafini no está al servicio ni de los Derechos Humanos ni de la democracia, sino de una ideología que es contraria de medio a medio a sendos valores. Su eufórica adhesión al terrorismo internacional y a las narco-guerrillas de la región confirma lo antedicho. Valga rememorar desde sus necrófilos festejos del 11 de septiembre de 2001, cuando según sus propias palabras brindó “con champagne” la muerte de más de tres mil personas que morían carbonizadas en el atentado contras las Torres Gemelas, hasta sus frecuentes reivindicaciones públicas a los terroristas de las FARC y ETA: “estamos con los compañeros de las FARC”(1), “nosotras somos amigas y compañeras de las madres de los presos de la ETA”.(2)
Respecto a su “compromiso con la democracia”, además de subrayar que Hebe es una conspicua defensora de la dictadura castrista, conviene traer a colación los siguientes conceptos vertidos por ella misma en la “Universidad de las Madres”: “¡Socialismo o muerte! ¡Socialismo o muerte! Es una consigna que cada día me gusta más […]. La gente dice ‘Ay pero las armas’. ¡Caramba! Con zapallitos no vamos a poder hacer la revolución […]Nos tenemos que hacer revolucionarios. Entonces, preparémonos para ser revolucionarios. A prepararnos para ser revolucionarios; a prepararnos para armar el socialismo; a prepararnos para hablar de combateY a prepararnos también para usar las armas, por si alguna vez es necesario”.(3) Poco ortodoxos resultan ser los “lineamientos democráticos” de la militante kirchnerista.
Ahora bien, como ya mencionamos, el galardón que se otorgó a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo llevó nuevamente el nombre de Rodolfo Walsh, quien al igual que Hebe, no fue ningún defensor de los Derechos Humanos ni mucho menos de la democracia, sino todo lo contrario: fue parte (revistiendo alta jerarquía) de Montoneros, organización terrorista cuyo mayor poder de fuego se registra entre 1973 y 1976, cuando la democracia gobernaba en la Argentina.
Rodolfo Walsh inicia sus pasos revolucionarios en el terrorismo frecuentando La Habana —su primer viaje fue en 1960—, donde recibía adoctrinamiento castrista y donde trabajaría en conjunto con el periodista guerrillero Ricardo Masetti, jefe del golpista Ejército Guerrillero del Pueblo. Algunos años más tarde, ya consolidado como un intelectual e ideólogo de la izquierda armada de nuestro país, Rodolfo (o “Esteban”, tal su nombre de guerra) se incorporó en la banda terrorista Descamisados (integrada, entre otros, por Roberto Cirilo Perdía, Horacio Mendizábal y Norberto Habegger), grupo que tiempo después se fusionará con Montoneros. Según las investigaciones del historiador Enrique Díaz Araujo, bajo esta militancia, el periodista preferido de la progresía argentina habría tenido participación —en carácter de ideólogo— en los asesinatos de los sindicalistas Augusto Timoneo Vandor y José Alonso.(4)
Como quiera que sea, al poco tiempo Walsh pasará a integrar las Fuerzas Armadas Peronistas junto con Horacio Verbitsky, aunque a fines de 1972 ambos decidirán incorporarse a Montoneros. Allí, Rodolfo recibirá nada menos que el rango de Oficial 2º, operando tanto desde el aparato de prensa como desde el de inteligencia de la organización terrorista. Según el periodista Carlos Manuel Acuña, a través de esta última área en particular, Walsh tendrá numerosas tareas: “detectar aquellas personas pasibles de ser secuestradas y con capacidad de pago; el desarrollo de de una política de intimidaciones sobre personas, grupos, sectores o empresas; sobornos y chantajes; estudios y análisis previos al cometido de asesinatos para establecer los réditos políticos; similares tareas para realizar atentados de todo tipo y finalmente, la evaluación y obtención de informaciones destinadas a establecer la viabilidad de ataques y copamientos y la oportunidad de realizarlos“.(5)
El trabajo de Rodolfo Walsh en el área de inteligencia se destacó por la planificación de atentados terroristas tan complejos como espectaculares. Ejemplo de ello fue el operativo que acabó con la vida del Comisario Alberto Villar y su esposa el 1º de noviembre de 1974 (en el marco de un gobierno democrático), donde se emplearon buzos tácticos terroristas que colocaron explosivos en la lancha que el funcionario policial utilizaba para navegar en el Río de la Plata. El ex montonero Juan Gasparini afirma que dicho atentado fue “diseñado por Rodolfo Walsh en combinación con Carlos Goldemberg y bajo la supervisión de Roberto Quieto“.(6)
Otro caso concreto a destacar, lo constituye el atentado perpetrado contra Seguridad Federal de la Ciudad de Buenos Aires el 2 de julio de 1976, también diagramado por el oficial de inteligencia Rodolfo Walsh. El plan parecía extraído de una película de Hollywood. El periodista e investigador Eugenio Méndez lo relata de la siguiente manera: José María Salgado “tuvo una reunión con su Responsable, el oficial Esteban (Rodolfo Walsh), que lo había infiltrado en la Policía Federal para dar información. Deciden colocar la bomba el 4/6/76. Se posterga porque en la Policía lo dan de baja. Esteban le indica que no devuelva la chapa. Ingresa a la Superintendencia con papeles tentativos. No lo controlan. Considera que el comedor es el lugar apropiado. La bomba se la entrega Esteban, y el Monra le indica cómo hacerla detonar, que va a tener 20 minutos para escapar. El 2/7/76 ingresa y la coloca, cubriéndola con su sobretodo. Se retira. Cambia de vehículo en Loria y Rivadavia, encontrándose con Esteban que le manifiesta: ‘el operativo salió perfecto’“.(7) La bomba era un artefacto compuesto por 9 kg de trotyl y 5 kg de bolas de acero. Dieciocho personas quedaron despedazadas en el acto. Sesenta y seis resultaron malheridas, a tal punto que cuatro de ellas fallecieron en días siguientes a la terrible carnicería (la cantidad de muertos fue igual a la del atentado terrorista fundamentalista contra la embajada de Israel en los ’90). “Esteban” era Rodolfo Walsh, el planificador del atentado.
A la vista de estos datos, es dable efectuar la siguiente rectificación: el premio, después de todo, algo de coherencia guarda. En efecto, la más destacada apologista del terrorismo que tiene la Argentina ha sido reconocida con un galardón encarnado por un relevante terrorista.
*El autor tiene 22 años de edad y es estudiante de la carrera de Ciencia Política. Autor del libro “Los Mitos Setentistas: Mentiras Fundamentales sobre la Década del 70″. Su página web es http://www.agustinlaje.com.ar/
Notas:
(1) Diario Infobae. 24 de abril de 2007.
(2) http://www.infobae.com/politica/313242-100897-0-Hebe-Bonafini-volvi-apoyar-terroristas-ETA(3) Diario La Nueva Provincia, 13 de marzo de 2003.
(4) Ver Díaz Araujo, Enrique. La guerrilla en sus libros. Tomo II. Buenos Aires, El testigo ediciones, 2009, p. 172.
(5) Acuña, Carlos Manuel. Verbitsky. De La Habana a la Fundación Ford. Buenos Aires, Ediciones del Pórtico, 2003, p. 143(6) Gasparini, Juan. Montoneros: final de cuentas. P. 77
(7) Méndez, Eugenio. Confesiones de un montonero. Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 1985, pp. 159-160

sábado, 19 de marzo de 2011

«Estoy orgullosa de mi hijo, él fue el inicio de la revolución en Túnez»

TUNEZ

Menoubia Bouazizi
Madre de Mohammed Bouazizi
Ya se cumplen tres meses desde que Mohammed Bouazizi se prendió fuego frente a la Delegación del Gobierno en Sidi Bouzid, en el centro de Túnez. Con este acto dio comienzo a una revuelta que provocaría la huida del dictador, Zine El Abidine ben Ali, y un efecto mariposa que se extendió por todo el mundo árabe. Su madre, Menoubia, reivindica para GARA la memoria de su hijo.
Alberto PRADILLA | SIDI BOUZID
«Estoy muy orgullosa de mi hijo. Es un héroe. Murió por su país y por el resto de jóvenes en su misma situación. Él fue el inicio de esta revolución en Túnez, en Egipto, en Libia. Estoy orgullosa». Menoubia Bouazizi es la madre de Mohammed, el joven tunecino que pasará a la historia como símbolo de una generación hastiada que terminó por hacer temblar a las dictaduras de todo el mundo árabe.
Un vendedor ambulante de 26 años que, después de que una funcionaria le tirase al suelo las frutas y le abofetease delante de todo el mundo, terminó por prenderse fuego. «La gente sabe que mi hijo fue humillado. Y cuando le ven, es como si viesen a los suyos», asegura Bouazizi sentada en una banqueta de su domicilio, en Sidi Bouzid, en el centro de Túnez. Una vivienda pequeña, casi diminuta, donde cuesta creer que ocho personas (madre, padrastro, dos hermanas y cuatro hermanastras) fuesen capaces de encajonarse para dormir bajo el mismo techo.
Han pasado exactamente tres meses desde que, el 17 de diciembre de 2010, Mohammed Bouazizi se inmolase delante de la delegación del Gobierno. Murió en el hospital de Ben Arous, a pocos kilómetros de la capital, el 4 de enero. Así que le faltaron diez días para ver la caída del dictador, Zine El Abidine ben Ali. Luego llegó la de Hosni Mubarak, en Egipto, y los enfrentamientos en Libia que han puesto en jaque a Muamar al-Gadafi.
Pero a Menoubia, que sabe la importancia del gesto de su hijo y no se cansa de repetir el orgullo que siente por él, lo que le queda ahora es una pequeña habitación que está muy lejos de los palacios presidenciales. Un cuarto semivacío, decorado con un enorme poster con el rostro de Mohammed y donde guarda la balanza que utilizaba para pesar la fruta y que tantas veces le confiscó la Policía. «Todo ha cambiado desde entonces», asegura. Pero no se refiere a la política. Ni a esa esperanza que ha sacudido el mundo árabe. «He perdido a mi único hijo», se lamenta, sin perder su gesto serio.
Todo el mundo en Sidi Bouzid sabe dónde se encuentra la casa de los Bouazizi. Por aquí han desfilado decenas de periodistas en los últimos tres meses. Pero ahora todos están en Libia. Aunque, a pesar del overbooking mediático, pocas veces se ha escuchado que Mohammed Bouazizi, en realidad, no se llama Mohammed. «A su padre le gustaba mucho el deporte, especialmente Tarek Dhiab (jugador de fútbol tunecino). El día que nació, su padre puso Tarek en el papel, pero yo quise que quedase como Mohammed, así que todo el mundo lo conoce por ese nombre», puntualiza.
Segunda incorrección: quizás para aumentar el mito, buena parte de la prensa lo situó como un licenciado en informática que no encontraba trabajo. Que por eso se dedicaba a vender frutas por la calle. «No llegó a terminar el bachiller. Sabía que no teníamos dinero y que tenía que ponerse a trabajar», señala su madre. Aunque el detalle es lo de menos. Lo importante, lo que hizo que decenas de personas perdiesen el miedo y saliesen a manifestarse en el Túnez policial de Ben Ali, fue que el maltrato padecido por Bouazizi era la regla general para todos.
«Siempre le maltrataron», protesta la madre, que subraya que no era la primera vez que la agente, precisamente esa agente, se cebaba con él. «La Policía, pero esta mujer especialmente, siempre le maltrataba». Y la mejor forma de hacer daño era robarle su medio de vida. Probablemente, si hubiese pagado el tradicional soborno, le hubiesen dejado en paz. Pero Bouazizi no lo hizo. «En muchas ocasiones le quitaron su balanza, el material que vendía. Incluso tuve que ir varias veces a reclamarla. El objetivo de los agentes era limpiar la calle de gente como Mohammed. ¡Si no tenían otro modo para ganarse la vida!».
A pesar de todo, ni siquiera su madre sospechaba que Mohammed Bouazizi terminaría inmolándose. «El día antes de la revolución, él estaba en casa, aquí mismo. Estaba orgulloso, porque había comprado frutas frescas y de buena calidad, así que estaba contento». De hecho, luego se sabría que, después de que le quitasen su mercancía y le golpeasen, Mohammed trató de acceder a la Delegación del Gobierno para hablar con su responsable. Obviamente, no pudo pasar. Y el resto, ya se conoce.
«Por la mañana me fui a trabajar. Y le vi por última vez. Le miré y tenía buena cara. Quise besarlo, pero no lo hice. Le dije `que Dios te proteja', y se marchó». En pocas horas, llegó la noticia. «Sus amigos me llamaron a las 12 del mediodía y me dijeron que Mohammed se encontraba mal, que había sido trasladado al hospital. Yo pensaba que estaba cansado, que se había sentido indispuesto», relata Menoubia.
Ni siquiera quiere pensar en cómo fue el trayecto hacia el hospital. «Fue trasladado durante 74 kilómetros sin oxígeno ni equipo médico. Finalmente, en el camino hacia Sfax (principal ciudad en la costa), llegó una ambulancia».
Luego, Ben Ali trataría de beneficiarse de un caso que ya se le iba de las manos y prometió a su familia que llevaría a Mohammed a un hospital al Estado francés. Pero no hubo tiempo. Aunque, en realidad, no se sabe si alguna vez lo hubo, ya que, tal y como denuncia Menoubia, «después de 19 días, ni siquiera sé qué día murió mi hijo».
Le queda el consuelo de que el acto de su hijo desencadenó unas revueltas que buscan un horizonte en el que nunca más un Mohammed Bouazizi compre un bidón de gasolina y se prenda fuego porque no encuentre otra salida.

viernes, 21 de enero de 2011

Duvalier tiene prohibido abandonar Haiti.

HAITÍ-DUVALIER
Justicia haitiana prohíbe a dictador Duvalier abandonar el país
La Justicia de Haití emitió una orden de prohibición de salida del país contra el dictador Jean Claude Duvalier, quien fue acusado de varios delitos tras su regreso al país caribeño.
Audios disponibles:
Robert Henry Sterling, vocero de Jean Claude Duvalier (Justicia) - 24 seg. (197 KB)

De este modo, Duvalier no podrá abandonar el territorio haitiano porque hay una acción legal en curso.

Desde su retorno a Puerto Príncipe, el pasado domingo, Baby Doc Duvalier fue denunciado por corrupción, desvío de fondos y crímenes de lesa humanidad durante su Gobierno, entre 1971 y 1986.

Su abogado, Reynold Georges, declaró que ninguna de las acusaciones son efectivas pues ya pasaron más de 10 años sin efectuarse el proceso.

Además, advirtió sobre el posible regreso de Duvalier a la política.

El ex dictador abandonó este jueves el hotel donde se hospedaba y en este momento se encuentra con paradero desconocido.

Su regreso, tras 25 años de exilio en Francia, generó un gran impacto entre la población haitiana.

Durante su mandato el país contrajo más del 40 por ciento de la deuda externa que aún arrastra. Además, Baby Doc es acusado de ser responsable de la muerte de miles de personas durante su mandato.

La presencia del dictador en territorio haitiano incrementa la tensión política agudizada a raíz de controvertidas elecciones presidenciales, con resultados pendientes de anunciar y una segunda ronda de comicios con fecha indeterminada. (PÚLSAR/PL)