| LATINOAMÉRICA-COMUNICACIÓN |
| La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) y la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) publicaron su posicionamiento frente a la propuesta ecuatoriana de reforma a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. |
| Audios disponibles: |
| Benoît Hervie, encargado de RSF Américas. (propuesta política) - 45 seg. (359 Kb.) |
| Benoît Hervie, encargado de RSF Américas. (rol de la Relatoría) - 47 seg. (368 kb.) |
| Benoît Hervie, encargado de RSF Américas. (visibilidad) - 31 seg. (246 kb.) |
| Benoît Hervie, encargado de RSF Américas. (financiamiento) - 17 seg. (135 kb.) |
| Benoît Hervie, encargado de RSF Américas. (independencia) - 24 seg. (189 kb.) |
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos deberá pronunciarse el próximo 25 de enero sobre una propuesta de Ecuador para reformar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Según la iniciativa, se busca racionalizar recursos de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. Cabe señalar que dicha Relatoría forma parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Las reformas fueron elaboradas por un Grupo de Trabajo de esa organización internacional. Fue a partir de una petición de los Estados concernidos. Una de estas proposiciones plantea incorporar todos los informes de las relatorías en un capítulo único del informe anual de la Comisión Interamericanade Derechos Humanos (CIDH). Otra de las propuestas sugiere asignar recursos "adecuados, suficientes y balanceados" a cada relatoría, grupo de trabajo y unidad de la CIDH. La última de las modificaciones menciona la posibilidad de establecer un Código de Conducta que regule la gestión de las relatorías para asegurar la coordinación con los Estados miembros. Por su parte, AMARC y Reporteros sin Fronteras consideraron que estos planteos buscan reducir la visibilidad, el financiamiento y la independencia de la Relatoría. Asimismo, las organizaciones cuestionaron la necesidad de un nuevo sistema interamericano. Fue a partir de declaraciones del presidente ecuatoriano y promotor de la reforma, Rafael Correa. De este modo, AMARC y Reporteros sin Fronteras buscan resguardar el rol de protección y denuncia que cumple la Relatoría. (PÚLSAR) |
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sábado, 21 de enero de 2012
AMARC y RSF cuestionan propuestas de cambios a Relatorías de la OEA.
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sábado, 7 de enero de 2012
Rosa Luxemburg, Raúl Sendic y Lenin tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay .
URUGUAY
El marxismo en Uruguay
Por Néstor Kohan
Prólogo al libro «UNA HISTORIA QUE NO ES CUENTO»
(Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros)
de Jorge Zabalza
Insurgencia y reflexión
Las clases dominantes latinoamericanas (cómplices y al mismo tiempo fieles sirvientes del colonialismo y el imperialismo) siempre han construido la imagen de un monstruo fantasmal y caricaturesco para conjurar y reprimir la rebeldía de las clases populares. Primero bautizaron a esa bestia demoníaca como «indígena caníbal» y «negro cimarrón». Luego ?jacobino sediento de sangre?. Más tarde «anarquista violador» y «comunista devorador de niños» (El pintor mexicano Diego Rivera se reía mucho diciendo que como él era comunista, en la Unión Soviética probó carne de bebé y le resultó muy sabrosa). Avanzando en el tiempo, ese fantasma omnipresente adoptó la figura del «delincuente subversivo y apátrida». Posteriormente lo satanizaron como «terrorista» hasta llegar a nuestros días con el mote mediáticamente repetido desde Estados Unidos del «narco-terrorismo».
El hilo rojo que atraviesa esa prolongada demonización es la atribución de irracionalidad y locura demencial a nuestras rebeldías populares. Todo insurgente es un delirante, completamente carente de razón y de toda lógica.
A contramano de ese relato macartista, reiterado y reciclado hasta el día de hoy por la voz del amo, la insurgencia en América latina ha sido más que prolífica en sus intentos de reflexión, fundamentación lógica y argumentación razonada de sus rebeldías. La tradición de la escritura marca una clara continuidad en toda la insurgencia. El Che Guevara, además de un comandante guerrillero y un convencido comunista internacionalista es, sobre todo, un escritor prolífico. El vértice más alto de toda una tradición de escritura y pensamiento marxista insurgente.
«Una historia que no es cuento» (Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros), el nuevo libro del revolucionario uruguayo Jorge Zabalza, se inscribe de lleno en esa tradición demonizada por el poder.
Su reflexión histórica, teórica y política, valiosa en sí misma, se refuerza por la propia trayectoria del autor. Zabalza es un militante revolucionario que atravesó con dignidad los once años infernales de tortura, aislamiento y encierro en una jaula (con luz eléctrica las 24 horas), sin poder hablar con nadie ni hacer gimnasia, los castigos y el hostigamiento permanente al que lo sometieron los verdugos de la dictadura militar en Uruguay junto al resto de la dirección político militar de los Tupamaros.
La dictadura uruguaya y los rehenes
Uruguay, país hermano y vecino, es igual pero distinto a la Argentina. Ambas sociedades cayeron bajo la bota feroz del Plan Cóndor y su represión salvaje, orquestada a nivel continental por los instructores norteamericanos en tortura y desaparición de personas. Sin embargo, mientras que en Argentina el genocidio asumió la modalidad del exterminio definitivo, en Uruguay la dictadura militar decidió conservar como rehenes a los nueve integrantes de la dirigencia guerrillera para chantajear y controlar cualquier posible respuesta popular.
Jorge Zabalza (?el tambero? para sus amigos y compañeros de militancia), autor de este nuevo libro, es uno de aquellos nueve rehenes históricos, al lado de Raúl Sendic [1925-1989], principal dirigente de los Tupamaros.
Dialogando con la militancia joven
El trabajo que comentamos no flexiona sus rodillas ante la nostalgia fácil ni se estructura a partir del suspiro melancólico. Su impulso es bien distinto.
Por el contenido, por la forma, por el lenguaje, este libro está dedicado a la gente joven y a la nueva militancia uruguaya y latinoamericana. Su autor incursiona y explica la historia uruguaya con expresiones sencillas, claras, transparentes, comprensibles por todo el mundo. No hace falta ser un ?iniciado? en alguna secta para comprender las tesis de Zabalza.
Por ejemplo, cuando quiere explicar las características históricas de Uruguay, apela a la expresión ?el país de los amortiguadores?, refiriéndose tanto al populismo como al predominio de las formas hegemónicas, que marcaron la mayor parte de la historia uruguaya hasta la década del sesenta cuando la lucha de clases se tensa y el capitalismo uruguayo muestra su verdadero rostro de crueldad y represión.
El público de lectores y lectoras sabrá disfrutar de esa sencillez pensada a propósito para saltar obstáculos y generar debates entre quienes no vivieron los años ?60, aunque seguramente los antiguos militantes también encontrarán materia de polémica, como sucedió anteriormente con la biografía de Zabalza Cero a la izquierda que en noviembre de 2007 motivó una batahola (con trompadas y empujones generalizados) en el parlamento uruguayo, a la vista de todo el mundo.
Antonio Gramsci y la historia de una organización
Escribir la historia de una organización política implica indagar en la historia de una sociedad y un país. Eso nos enseñó Gramsci. Ninguna organización, por más significativa o emblemática que fuera, puede comprenderse en sí misma, al margen de sus coordenadas históricas, políticas y sociales.
Y eso es precisamente lo que en su libro hace Zabalza, intentando no sólo reconstruir la historia del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T) sino también hundir el escalpelo en las raíces históricas de la sociedad uruguaya, sus formas predominantes de dominación y resistencia, sus oscilaciones entre ?los amortiguadores? (el predominio del consenso) y la represión (el privilegio de la violencia de las clases dominantes y el terrorismo de estado).
Todo ese ejercicio de reconstrucción histórica persigue un objetivo claro y una meta inequívoca en estas páginas: rastrear las fuentes y orígenes de las posiciones actuales ?que Zabalza cuestiona, rechaza e impugna? de la política oficial uruguaya, incluyendo las del Frente Amplio y el presidente «Pepe» Mujica (quien también fuera otro de los rehenes históricos). Y no sólo las de sus políticas económicas, ya de por sí discutibles, sino también las raíces de la bochornosa política oficial del Frente Amplio y de Mujica hacia las Fuerzas Armadas y su impunidad, frente a las cuales Zabalza recuerda como ineludible antecedente las actitudes de colaboración con los militares de algunos dirigentes tupamaros encarcelados, así como también el intento de fundamentación ideológica de esa colaboración, sustentado en el Documento Nº5 del MLN-T.
En ese movimiento del pensamiento, Zabalza elude la mirada exclusivista sobre su propia organización ?sectarismo sumamente común en las historiografías oficiales de la izquierda tradicional, socialista, comunista, maoísta o trotskista, incluso también compartido por los peronistas y otros nacionalistas? para proponer en cambio un ángulo macro donde no sólo la guerrilla tupamara ocupa el centro de la escena sino que también el Frente Amplio y toda la izquierda uruguaya se convierte en protagonista de su libro. En ese plano Zabalza recorre cada una de las inflexiones en la difícil y no siempre fácil relación entre el Frente Amplio y los Tupamaros.
Un punto de llegada,
con sujeto y con historia
El relato y la reflexión que Zabalza nos propone en «Una historia que no es cuento» (Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros) constituye el punto de llegada de sus libros anteriores. Este autor ya había publicado anteriormente varios volúmenes: El Tejazo y otras insurrecciones; La estaca; El miedo a la democracia y Lo viejo y sabido. A esos trabajos se agregaron más tarde su biografía Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza de Federico Leicht [Montevideo, Letraeñe, 2007] y Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario [Montevideo, Letraeñe, 2011] en el cual Zabalza reúne y comenta los principales textos e intervenciones políticas ?materiales muchas veces desconocidos o inhallables? del principal ideólogo de la insurgencia.
«Una historia que no es cuento» es la coronación sintética de esa prologada reflexión política.
A diferencia de aquella literatura pedagógica inspirada en el estructuralismo de Louis Althusser y Marta Harnecker, tan difundidos en los cursos de formación de la militancia de izquierda de nuestro continente, el marxismo del Tambero es un marxismo con sujeto y con historia, que sustenta cada una de sus formulaciones políticas en el análisis histórico de la lucha de clases tal como se dio en la situación específica de Uruguay y tal como se da en el conjunto de países de Nuestra América.
Dejando a un costado aquellos viejos modelos esquemáticos del marxismo estructuralista, cargados de metafísica y formulaciones vagas y genéricas, la reconstrucción de Zabalza también marca el terreno crítico frente a las nuevas modas y los ?últimos gritos? de la academia neoyorkina (multiculturalismo) o parisina (posmodernismo), igualmente difundidos en nuestras latitudes. Incluso cuando en el libro de Zabalza aparece mencionado el concepto de ?multitud? (tan bastardeado por Toni Negri y sus discípulos sumisos y aplaudidores), Zabalza se cuida muy bien de escupir o insultar contra las organizaciones revolucionarias, de las que nunca reniega ni se arrepiente y a las que continúa reivindicando y caracterizando como necesarias.
Balance histórico del Uruguay
Para presentar sus conclusiones Zabalza se toma el trabajo previo de recorrer la historia de Uruguay y ensayar una suerte de balance a partir de contar la historia desde abajo, desde la lucha popular y no como producto de la bondad o maldad de «los importantes» políticos.
En esa tarea, identifica grandes periodos históricos, cuya instancia de inflexión está dada por la crisis de legitimación de las clases dominantes y la irrupción de la violencia política en la rebeldía popular.
Analizando el Uruguay de José Batlle y Ordoñez [1856-1929], caracterizado como ?el país de los amortiguadores? y su doctrina de la supuesta ?excepcionalidad? del país oriental frente al resto de América latina, Zabalza nos invita a mirar y pensar las reformas burguesas y el populismo desde abajo, desde las luchas sociales, entendiendo sus políticas sociales como concesiones de la clase dominante a la lucha popular.
Según sus propias palabras, en su balance Zabalza afirma: (a) ?Si bien la figura de José Artigas dominó el escenario político del siglo XIX, desde los años iniciales del siglo XX fue don José Batlle y Ordóñez quien impuso su perfil ideológico y político a la historia del Uruguay?; (b) ?El batllismo fue el salvador de la patria burguesa? y (c) ?mientras los Batlle apostaron a crear condiciones en que no hicieran necesarias las rebeliones sociales, en los ?60 la clase dominante te jugó a la represión y el terrorismo de Estado?.
En su óptica, la inflexión histórica y el ?fin de la Suiza de América? se produce entre la crisis económica de 1955 y sobre todo el 14 de agosto de 1968 cuando muere asesinado de un balazo el estudiante universitario Liber Arce. Hecho que golpea la conciencia popular a fondo, poniendo también en crisis la ilusión en la inviolabilidad de la legalidad parlamentaria-republicana.
Hasta ese momento, todos, pero absolutamente todos en Uruguay adoptaban como paradigma indiscutido de las formas de hacer política (reaccionaria o progresista) la república parlamentaria. Todos? menos Raúl Sendic. Zabalza reproduce un artículo del futuro fundador del MLN-Tupamaros publicado en febrero de 1958 en el periódico El Sol donde Sendic señala: ?la democracia de nuestro país, como la democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de clases?. Más adelante cita otro artículo de Sendic, de 1963, sintomáticamente titulado ?¿Un revólver o la constitución??.
Esforzándose por desplazar la explicación de la emergencia de la lucha armada en Uruguay del fondo oscuro y lúgubre marcado por una supuesta ?irracionalidad mesiánica y delirante?, Zabalza reconstruye el debate ideológico en el seno del cual se debatió a nivel popular dicha estrategia de lucha. Allí estudia la polémica entre tres periódicos que hicieron época y marcaron tendencia: El Popular del PCU que proponía avanzar mediante reformas legales; Marcha, de Aníbal Quijano y Época (fundada por cinco organizaciones: PS, MRO, MIR, MAPU y los anarquistas) que promovía la lucha armada.
Luchas sociales y clandestinidad
En la reconstrucción de Zabalza los Tupamaros nacen y emergen de la lucha social, como parte integrante del horizonte que amalgamaba la organización clasista y combativa del sindicato UTAA de los trabajadores cañeros ?los ?peludos? en la jerga uruguaya?y la lucha de los barrios proletarios de El cerro y La Teja, en Montevideo, la capital de Uruguay. La insurgencia es producto de esa doble lucha, rural-urbana, atravesada por los trabajadores del campo y la ciudad.
Desde su perspectiva polémica y crítica ya desde el período fundacional del MLN-T se podían vislumbrar las diversas tendencias que lo atravesaron y lo marcaron hasta el día de hoy (enero, 2012).
En esa reconstrucción histórica, política e ideológica, Zabalza identifica dos derrotas igualmente trágicas sufridas por los insurgentes. Una, la primera, de carácter político-militar, producida en 1972. La otra, más perdurable y profunda, de tipo ideológica, sería la más actual, en la cual los tupamaros ?al menos sus principales cabezas públicas? habrían sido cooptados por el poder, el orden establecido, el statu quo.
El MLN-T, Cuba y el Che Guevara
Nada o casi nada queda al margen del balance ensayado por Zabalza en este apretado y sintético libro.
Por ejemplo, el autor se anima a reexaminar la influencia de la Revolución Cubana y la participación de los uruguayos en la OLAS (Organización latinoamericana de Solidaridad, reunida en La Habana en agosto de 1967), el vínculo difícil y la disputa entre las estrategias del PC uruguayo y el MLN Tupamaro.
Y allí Zabalza destaca la originalidad y la herejía de los Tupamaros, incluso frente a Cuba hasta el límite de dialogar críticamente con el mismo Guevara quien en alguno de sus escritos otorgaba cierta credibilidad a la tesis de la supuesta ?excepcionalidad? del Uruguay batllista. Desoyendo hasta al mismo Che Guevara, los embriones tupamaros comenzaron a preparar la lucha clandestina y armada desde 1961.
No hubo entonces aplicación mecánica de ningún esquema extranjero, al contrario. Los tupamaros en este punto desoyeron los ?consejos? cubanos y pensaron la insurgencia de acuerdo a su propia realidad. Por eso Zabalza afirma que: ?Para que el mensaje fuera recibido por sus destinatarios, el empleo de la violencia guerrillera debió adecuarse a la cultura política del Uruguay Batllista?. Los problemas estratégicos del naciente MLN-T fueron marcados por el dilema de una insurgencia bajo democracia burguesa.
Una triple polémica
En su balance el libro no apunta a presentar un mero racconto lineal de hechos históricos (cronología de acciones y crecimiento del MLN-T hasta su derrota). La genealogía que nos propone Zabalza apunta a mostrar la construcción de una fuerza social y el desarrollo de la conciencia a partir de la insurgencia y la rebeldía popular.
En esa reflexión estratégica, Zabalza despliega una triple polémica.
En primer lugar, discute los presupuestos de la izquierda tradicional (hoy adoptados como dogma indiscutido por todo el Frente Amplio), cuyo principal teórico fue el intelectual Rodney Arismendi ([1913-1989], secretario general del PC uruguayo). Arismendi elaboró en Uruguay la estrategia de ?avanzar en democracia?, fórmula de compromiso entre Moscú y La Habana, formulada en su libro Lenin, la revolución y América Latina (1970), teorizada y reelaborada a su vez en Argentina por Héctor Pablo Agosti [1911-1984] con sus elucubraciones sobre una supuesta ?democracia renovada?.
¿Qué era la ?democracia avanzada? de Arismendi? En opinión de Zabalza dicha estrategia expresaba un punto de vista progresista ?funcional al país de los amortiguadores?, es decir, al Uruguay del predominio de las formas de dominación capitalista republicana.
Los tupamaros polemizaron con dicha concepción, disputando no sólo en el terreno político sino incluso en el campo sindical, enfrentando con la tendencia clasista y combativa a la línea tradicional del Partido Comunista.
En segundo lugar, Zabalza somete a discusión a la corriente del nacional-populismo de Jorge Abelardo Ramos [1921-1994] y Vivian Trías [1922-1980], junto con Arturo Jauretche [1901-1974] y Raúl Scalabrini Ortiz [1898-1959], teóricos de la colaboración con el ejército y apologistas de la burguesía nacional. La sombra ideológica de todos estos autores está presente, según Zabalza, en el Documento Nº5 del MLN- Tupamaros, elaborado en 1971, fuente y antecedentes de muchísimos errores y desviaciones posteriores (hasta el día de hoy). Allí se encuentra el germen ideológico de los bochornosos intentos de colaboración con las Fuerzas Armadas de algunos dirigentes tupamaros prisioneros bajo la dictadura así como también una de las claves de explicación del proceso de negociación y conversaciones de la guerrilla con los militares genocidas entre el 26 de junio de 1972 y el 26 de agosto del mismo año (éste es sin duda uno de los puntos más álgidos, ríspidos y controvertidos de todo el libro).
Frente a estos autores tan admirados por otros dirigentes tupamaros Zabalza se esfuerza y logra ser contundente al señalar que: ?El olfato ideológico de Raúl Sendic no lo engañaba nunca, prefería tener en su cabecera el «Tratado de Economía Marxista» de Ernest Mandel?.
Quizás por eso, en su anterior libro Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario Zabalza recuerda la solidaridad concreta y explícita de Sendic con los guerrilleros argentinos del Movimiento Todos por la Patria (MTP, una de las derivaciones del PRT-ERP argentino) que atacaron el cuartel militar de La Tablada en 1989. Cuando otros preferían mirar para el costado o amigarse con los militares, al salir de la prisión el viejo Sendic seguía identificando a las Fuerzas Armadas (no sólo a las de Uruguay sino a las de Argentina y América Latina) como una de las instituciones claves del aparato de estado burgués.
En tercer y último lugar, Zabalza polemiza y formula un debate interno dentro de la insurgencia tupamara. En ese rubro cuestiona los relatos oficiales (principalmente de Eleuterio Fernández Huidobro, pero no sólo de él) sobre el MLN-T. A lo que agrega una mirada crítica sobre el ?aparatismo? y al ?militarismo? presentes en la estrategia originaria de los Tupamaros.
De estas últimas dos polémicas al interior de Tupamaros, una es más coyuntural y tiene que ver con la deriva actual del gobierno de «Pepe» Mujica y el modo en que éste se legitima con la lucha del pasado. La otra es más estratégica y está vinculada en gran medida a las concepciones políticas originarias de los Tupamaros.
En este último caso, Zabalza apunta a señalar el déficit de haber concebido la toma de Montevideo únicamente a través de un aparato militar y no a partir de la combinación de todas las formas de lucha, desde la guerrilla hasta la insurrección popular armada.
Rosa Luxemburg, Sendic y Lenin?
tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay
Al recorrer las acciones históricas que caracterizaron al MLN-T Zabalza incursiona en la teoría del doble poder, amalgamando a Rosa Luxemburg y Lenin a partir de la experiencia histórica del guevarismo uruguayo en el seno del cual Zabalza diferencia la concepción del doble poder basado en un aparato de masas armado (del cual la guerrilla es expresión) de aquella otra donde sólo se reducía el doble poder a un aparato militar.
En este punto Zabalza cuestiona uno de los núcleos duros del pensamiento tupamaro histórico, focalizando su mirada crítica en la insurrección concebida como ?una operación técnica de aparato militar? equivalente a tomar Montevideo por asalto, en lugar de entenderla como la expresión de la conciencia y del poder del pueblo armado en un territorio, tal como históricamente se dio en ?el tejazo? (dentro de Uruguay), en el cordobazo (en Argentina) y en la Intifada (en los territorios de Palestina ocupados por Israel).
Zabalza no deja lugar a dudas. No se arrepiente ni es un renegado o un converso. Sigue pensando que había que apostar por la toma de Montevideo? pero no como producto de una técnica militar de un grupo sino ?como resultado de 100 tejazos?.
A la hora de identificar el núcleo del error estratégico que este libro se esfuerza por pensar y discutir Zabalza sostiene que resulta erróneo intentar privilegiar la estructura o aparato (entendido como partido, movimiento u organización político-militar) en lugar de apostar por el pueblo armado y organizado junto a las armas organizadas. Ni pura espontaneidad ni pura organización político-militar, sino la conjunción, articulación y simultaneidad de ambas.
Multitudes insurrectas y grandes masas en movimiento pero con organización político militar? Esa es la apuesta política y teórica de Zabalza en este libro. Una mirada luxemburguista y leninista al calor de la tradición de Raúl Sendic y la experiencia rebelde concreta de Uruguay.
Dentro de esa reflexión estratégica se inscribe y resulta fundamental el capítulo ?Justicia popular y doble poder? donde Zabalza le otorga contenido concreto al ?poder popular?, esa expresión tan bastardeada y manipulada que hoy en día se utiliza ?sobre todo en la literatura posmoderna y autonomista? como comodín difuso, vago e indeterminado, sencillamente para? no decir nada y eludir los problemas de fondo.
A diferencia de esa literatura posmoderna, frívola, superficial y políticamente correcta, que posa de ?radical? abanicando un florido repertorio de neologismos académicos para terminar en la práctica legitimando los reformismos institucionales más mundanos, timoratos y pusilánimes?, Zabalza analiza el proceso de construcción de poder popular en Uruguay explayándose sobre el proceso histórico que ?llevó la violencia a los barrios de la burguesía?. Porque en nuestros tiempos resulta muy elegante y hasta exquisito hablar del PODER con mayúsculas y en abstracto (sobre todo si se citan un par de autores franceses o italianos a la moda) pero siempre bajo la condición muda y escondida de no molestar ni incomodar a nadie.
Desde una actitud diametralmente opuesta Zabalza recuerda la estrategia tupamara de hacer sentir a las clases dominantes que ellas también podían recibir en carne propia y en sus propios territorios los embates de la lucha de clases y el ejercicio de la fuerza material en manos del pueblo organizado. Sendic nunca renegó de la violencia de abajo como una respuesta contra la violencia de arriba, de la violencia popular contra la violencia de las clases dominantes, de la violencia revolucionaria contra el terrorismo de estado.
Tal vez por eso, en una convención del MLN-T de 1987, Raúl Sendic planteó públicamente ?como recuerda el periodista Carlos Fazio? que el método guerrillero seguía siendo válido en la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos: ?Que ahora no lo usemos aquí?, dijo Sendic, ?no quiere decir que no sea válido en otro avance del fascismo?.
Pero además de recordar el lado ?poco simpático? y políticamente incorrecto de la confrontación en el Uruguay, Zabalza también recrea los múltiples lazos y expresiones de poder popular en los que se basó y a los que alentó la insurgencia tupamara: desde la red fábrica-barrio en las poblaciones del Cerro y La Teja hasta los hospitales populares pasando por los comités de apoyo (CAT) al MLN-T hasta la constitución de los comités de base del Frente Amplio, que en gran medida fueron durante un tiempo autónomos de las grandes superestructuras partidarias electorales. En síntesis, Zabalza sostiene que los movimientos de base constituyeron durante mucho tiempo territorios de disputa entre la estrategia del frente electoral y la de la guerrilla tupamara. Disputa tensionada que también abarcó el plano sindical en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y el debate entre los dirigentes sindicales Mario Acosta (PC) y Héctor Rodríguez (Tendencia clasista y combativa).
Pensando en las futuras insurgencias
A diferencia de algunos sobrevivientes de los años 70 que hoy apelan a sus medallas y honores del pasado para LEGITIMAR un presente gris y mediocre, Zabalza no se resigna ni se entrega. Rememora, recuerda, relata y cuenta, pero no para hundir, enlodar, delatar, pedir perdón y sentenciar con el dedo ?ese no es el camino?. Al contrario.
Lo más sugerente del libro reside en que los análisis críticos de Zabalza eluden el arrepentimiento de los quebrados y los conversos y la frivolidad académica de los posmodernos y sus derivados autonomistas. Lo que Zabalza reclama, en el análisis histórico de la estrategia de la insurgencia de los Tupamaros (en la cual se jugó el pellejo y la vida), apunta a la creación de poder popular desde abajo, organizado y dispuesto a la confrontación con el capitalismo y la burguesía.
Este libro expresa y condensa la mirada aguda de un experimentado militante revolucionario que analiza los tiempos pretéritos para transmitir a las nuevas generaciones un balance estratégico y así alentar nuevas insurgencias. La clave de este libro no está en el pasado, aunque de eso se trata, sino en el futuro, en las nuevas rebeliones que vendrán en el país de Artigas, los Tupamaros y Raúl Sendic. Le guste a quien le guste.
El marxismo en Uruguay
Por Néstor Kohan
Prólogo al libro «UNA HISTORIA QUE NO ES CUENTO»
(Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros)
de Jorge Zabalza
Insurgencia y reflexión
Las clases dominantes latinoamericanas (cómplices y al mismo tiempo fieles sirvientes del colonialismo y el imperialismo) siempre han construido la imagen de un monstruo fantasmal y caricaturesco para conjurar y reprimir la rebeldía de las clases populares. Primero bautizaron a esa bestia demoníaca como «indígena caníbal» y «negro cimarrón». Luego ?jacobino sediento de sangre?. Más tarde «anarquista violador» y «comunista devorador de niños» (El pintor mexicano Diego Rivera se reía mucho diciendo que como él era comunista, en la Unión Soviética probó carne de bebé y le resultó muy sabrosa). Avanzando en el tiempo, ese fantasma omnipresente adoptó la figura del «delincuente subversivo y apátrida». Posteriormente lo satanizaron como «terrorista» hasta llegar a nuestros días con el mote mediáticamente repetido desde Estados Unidos del «narco-terrorismo».
El hilo rojo que atraviesa esa prolongada demonización es la atribución de irracionalidad y locura demencial a nuestras rebeldías populares. Todo insurgente es un delirante, completamente carente de razón y de toda lógica.
A contramano de ese relato macartista, reiterado y reciclado hasta el día de hoy por la voz del amo, la insurgencia en América latina ha sido más que prolífica en sus intentos de reflexión, fundamentación lógica y argumentación razonada de sus rebeldías. La tradición de la escritura marca una clara continuidad en toda la insurgencia. El Che Guevara, además de un comandante guerrillero y un convencido comunista internacionalista es, sobre todo, un escritor prolífico. El vértice más alto de toda una tradición de escritura y pensamiento marxista insurgente.
«Una historia que no es cuento» (Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros), el nuevo libro del revolucionario uruguayo Jorge Zabalza, se inscribe de lleno en esa tradición demonizada por el poder.
Su reflexión histórica, teórica y política, valiosa en sí misma, se refuerza por la propia trayectoria del autor. Zabalza es un militante revolucionario que atravesó con dignidad los once años infernales de tortura, aislamiento y encierro en una jaula (con luz eléctrica las 24 horas), sin poder hablar con nadie ni hacer gimnasia, los castigos y el hostigamiento permanente al que lo sometieron los verdugos de la dictadura militar en Uruguay junto al resto de la dirección político militar de los Tupamaros.
La dictadura uruguaya y los rehenes
Uruguay, país hermano y vecino, es igual pero distinto a la Argentina. Ambas sociedades cayeron bajo la bota feroz del Plan Cóndor y su represión salvaje, orquestada a nivel continental por los instructores norteamericanos en tortura y desaparición de personas. Sin embargo, mientras que en Argentina el genocidio asumió la modalidad del exterminio definitivo, en Uruguay la dictadura militar decidió conservar como rehenes a los nueve integrantes de la dirigencia guerrillera para chantajear y controlar cualquier posible respuesta popular.
Jorge Zabalza (?el tambero? para sus amigos y compañeros de militancia), autor de este nuevo libro, es uno de aquellos nueve rehenes históricos, al lado de Raúl Sendic [1925-1989], principal dirigente de los Tupamaros.
Dialogando con la militancia joven
El trabajo que comentamos no flexiona sus rodillas ante la nostalgia fácil ni se estructura a partir del suspiro melancólico. Su impulso es bien distinto.
Por el contenido, por la forma, por el lenguaje, este libro está dedicado a la gente joven y a la nueva militancia uruguaya y latinoamericana. Su autor incursiona y explica la historia uruguaya con expresiones sencillas, claras, transparentes, comprensibles por todo el mundo. No hace falta ser un ?iniciado? en alguna secta para comprender las tesis de Zabalza.
Por ejemplo, cuando quiere explicar las características históricas de Uruguay, apela a la expresión ?el país de los amortiguadores?, refiriéndose tanto al populismo como al predominio de las formas hegemónicas, que marcaron la mayor parte de la historia uruguaya hasta la década del sesenta cuando la lucha de clases se tensa y el capitalismo uruguayo muestra su verdadero rostro de crueldad y represión.
El público de lectores y lectoras sabrá disfrutar de esa sencillez pensada a propósito para saltar obstáculos y generar debates entre quienes no vivieron los años ?60, aunque seguramente los antiguos militantes también encontrarán materia de polémica, como sucedió anteriormente con la biografía de Zabalza Cero a la izquierda que en noviembre de 2007 motivó una batahola (con trompadas y empujones generalizados) en el parlamento uruguayo, a la vista de todo el mundo.
Antonio Gramsci y la historia de una organización
Escribir la historia de una organización política implica indagar en la historia de una sociedad y un país. Eso nos enseñó Gramsci. Ninguna organización, por más significativa o emblemática que fuera, puede comprenderse en sí misma, al margen de sus coordenadas históricas, políticas y sociales.
Y eso es precisamente lo que en su libro hace Zabalza, intentando no sólo reconstruir la historia del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T) sino también hundir el escalpelo en las raíces históricas de la sociedad uruguaya, sus formas predominantes de dominación y resistencia, sus oscilaciones entre ?los amortiguadores? (el predominio del consenso) y la represión (el privilegio de la violencia de las clases dominantes y el terrorismo de estado).
Todo ese ejercicio de reconstrucción histórica persigue un objetivo claro y una meta inequívoca en estas páginas: rastrear las fuentes y orígenes de las posiciones actuales ?que Zabalza cuestiona, rechaza e impugna? de la política oficial uruguaya, incluyendo las del Frente Amplio y el presidente «Pepe» Mujica (quien también fuera otro de los rehenes históricos). Y no sólo las de sus políticas económicas, ya de por sí discutibles, sino también las raíces de la bochornosa política oficial del Frente Amplio y de Mujica hacia las Fuerzas Armadas y su impunidad, frente a las cuales Zabalza recuerda como ineludible antecedente las actitudes de colaboración con los militares de algunos dirigentes tupamaros encarcelados, así como también el intento de fundamentación ideológica de esa colaboración, sustentado en el Documento Nº5 del MLN-T.
En ese movimiento del pensamiento, Zabalza elude la mirada exclusivista sobre su propia organización ?sectarismo sumamente común en las historiografías oficiales de la izquierda tradicional, socialista, comunista, maoísta o trotskista, incluso también compartido por los peronistas y otros nacionalistas? para proponer en cambio un ángulo macro donde no sólo la guerrilla tupamara ocupa el centro de la escena sino que también el Frente Amplio y toda la izquierda uruguaya se convierte en protagonista de su libro. En ese plano Zabalza recorre cada una de las inflexiones en la difícil y no siempre fácil relación entre el Frente Amplio y los Tupamaros.
Un punto de llegada,
con sujeto y con historia
El relato y la reflexión que Zabalza nos propone en «Una historia que no es cuento» (Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros) constituye el punto de llegada de sus libros anteriores. Este autor ya había publicado anteriormente varios volúmenes: El Tejazo y otras insurrecciones; La estaca; El miedo a la democracia y Lo viejo y sabido. A esos trabajos se agregaron más tarde su biografía Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza de Federico Leicht [Montevideo, Letraeñe, 2007] y Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario [Montevideo, Letraeñe, 2011] en el cual Zabalza reúne y comenta los principales textos e intervenciones políticas ?materiales muchas veces desconocidos o inhallables? del principal ideólogo de la insurgencia.
«Una historia que no es cuento» es la coronación sintética de esa prologada reflexión política.
A diferencia de aquella literatura pedagógica inspirada en el estructuralismo de Louis Althusser y Marta Harnecker, tan difundidos en los cursos de formación de la militancia de izquierda de nuestro continente, el marxismo del Tambero es un marxismo con sujeto y con historia, que sustenta cada una de sus formulaciones políticas en el análisis histórico de la lucha de clases tal como se dio en la situación específica de Uruguay y tal como se da en el conjunto de países de Nuestra América.
Dejando a un costado aquellos viejos modelos esquemáticos del marxismo estructuralista, cargados de metafísica y formulaciones vagas y genéricas, la reconstrucción de Zabalza también marca el terreno crítico frente a las nuevas modas y los ?últimos gritos? de la academia neoyorkina (multiculturalismo) o parisina (posmodernismo), igualmente difundidos en nuestras latitudes. Incluso cuando en el libro de Zabalza aparece mencionado el concepto de ?multitud? (tan bastardeado por Toni Negri y sus discípulos sumisos y aplaudidores), Zabalza se cuida muy bien de escupir o insultar contra las organizaciones revolucionarias, de las que nunca reniega ni se arrepiente y a las que continúa reivindicando y caracterizando como necesarias.
Balance histórico del Uruguay
Para presentar sus conclusiones Zabalza se toma el trabajo previo de recorrer la historia de Uruguay y ensayar una suerte de balance a partir de contar la historia desde abajo, desde la lucha popular y no como producto de la bondad o maldad de «los importantes» políticos.
En esa tarea, identifica grandes periodos históricos, cuya instancia de inflexión está dada por la crisis de legitimación de las clases dominantes y la irrupción de la violencia política en la rebeldía popular.
Analizando el Uruguay de José Batlle y Ordoñez [1856-1929], caracterizado como ?el país de los amortiguadores? y su doctrina de la supuesta ?excepcionalidad? del país oriental frente al resto de América latina, Zabalza nos invita a mirar y pensar las reformas burguesas y el populismo desde abajo, desde las luchas sociales, entendiendo sus políticas sociales como concesiones de la clase dominante a la lucha popular.
Según sus propias palabras, en su balance Zabalza afirma: (a) ?Si bien la figura de José Artigas dominó el escenario político del siglo XIX, desde los años iniciales del siglo XX fue don José Batlle y Ordóñez quien impuso su perfil ideológico y político a la historia del Uruguay?; (b) ?El batllismo fue el salvador de la patria burguesa? y (c) ?mientras los Batlle apostaron a crear condiciones en que no hicieran necesarias las rebeliones sociales, en los ?60 la clase dominante te jugó a la represión y el terrorismo de Estado?.
En su óptica, la inflexión histórica y el ?fin de la Suiza de América? se produce entre la crisis económica de 1955 y sobre todo el 14 de agosto de 1968 cuando muere asesinado de un balazo el estudiante universitario Liber Arce. Hecho que golpea la conciencia popular a fondo, poniendo también en crisis la ilusión en la inviolabilidad de la legalidad parlamentaria-republicana.
Hasta ese momento, todos, pero absolutamente todos en Uruguay adoptaban como paradigma indiscutido de las formas de hacer política (reaccionaria o progresista) la república parlamentaria. Todos? menos Raúl Sendic. Zabalza reproduce un artículo del futuro fundador del MLN-Tupamaros publicado en febrero de 1958 en el periódico El Sol donde Sendic señala: ?la democracia de nuestro país, como la democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de clases?. Más adelante cita otro artículo de Sendic, de 1963, sintomáticamente titulado ?¿Un revólver o la constitución??.
Esforzándose por desplazar la explicación de la emergencia de la lucha armada en Uruguay del fondo oscuro y lúgubre marcado por una supuesta ?irracionalidad mesiánica y delirante?, Zabalza reconstruye el debate ideológico en el seno del cual se debatió a nivel popular dicha estrategia de lucha. Allí estudia la polémica entre tres periódicos que hicieron época y marcaron tendencia: El Popular del PCU que proponía avanzar mediante reformas legales; Marcha, de Aníbal Quijano y Época (fundada por cinco organizaciones: PS, MRO, MIR, MAPU y los anarquistas) que promovía la lucha armada.
Luchas sociales y clandestinidad
En la reconstrucción de Zabalza los Tupamaros nacen y emergen de la lucha social, como parte integrante del horizonte que amalgamaba la organización clasista y combativa del sindicato UTAA de los trabajadores cañeros ?los ?peludos? en la jerga uruguaya?y la lucha de los barrios proletarios de El cerro y La Teja, en Montevideo, la capital de Uruguay. La insurgencia es producto de esa doble lucha, rural-urbana, atravesada por los trabajadores del campo y la ciudad.
Desde su perspectiva polémica y crítica ya desde el período fundacional del MLN-T se podían vislumbrar las diversas tendencias que lo atravesaron y lo marcaron hasta el día de hoy (enero, 2012).
En esa reconstrucción histórica, política e ideológica, Zabalza identifica dos derrotas igualmente trágicas sufridas por los insurgentes. Una, la primera, de carácter político-militar, producida en 1972. La otra, más perdurable y profunda, de tipo ideológica, sería la más actual, en la cual los tupamaros ?al menos sus principales cabezas públicas? habrían sido cooptados por el poder, el orden establecido, el statu quo.
El MLN-T, Cuba y el Che Guevara
Nada o casi nada queda al margen del balance ensayado por Zabalza en este apretado y sintético libro.
Por ejemplo, el autor se anima a reexaminar la influencia de la Revolución Cubana y la participación de los uruguayos en la OLAS (Organización latinoamericana de Solidaridad, reunida en La Habana en agosto de 1967), el vínculo difícil y la disputa entre las estrategias del PC uruguayo y el MLN Tupamaro.
Y allí Zabalza destaca la originalidad y la herejía de los Tupamaros, incluso frente a Cuba hasta el límite de dialogar críticamente con el mismo Guevara quien en alguno de sus escritos otorgaba cierta credibilidad a la tesis de la supuesta ?excepcionalidad? del Uruguay batllista. Desoyendo hasta al mismo Che Guevara, los embriones tupamaros comenzaron a preparar la lucha clandestina y armada desde 1961.
No hubo entonces aplicación mecánica de ningún esquema extranjero, al contrario. Los tupamaros en este punto desoyeron los ?consejos? cubanos y pensaron la insurgencia de acuerdo a su propia realidad. Por eso Zabalza afirma que: ?Para que el mensaje fuera recibido por sus destinatarios, el empleo de la violencia guerrillera debió adecuarse a la cultura política del Uruguay Batllista?. Los problemas estratégicos del naciente MLN-T fueron marcados por el dilema de una insurgencia bajo democracia burguesa.
Una triple polémica
En su balance el libro no apunta a presentar un mero racconto lineal de hechos históricos (cronología de acciones y crecimiento del MLN-T hasta su derrota). La genealogía que nos propone Zabalza apunta a mostrar la construcción de una fuerza social y el desarrollo de la conciencia a partir de la insurgencia y la rebeldía popular.
En esa reflexión estratégica, Zabalza despliega una triple polémica.
En primer lugar, discute los presupuestos de la izquierda tradicional (hoy adoptados como dogma indiscutido por todo el Frente Amplio), cuyo principal teórico fue el intelectual Rodney Arismendi ([1913-1989], secretario general del PC uruguayo). Arismendi elaboró en Uruguay la estrategia de ?avanzar en democracia?, fórmula de compromiso entre Moscú y La Habana, formulada en su libro Lenin, la revolución y América Latina (1970), teorizada y reelaborada a su vez en Argentina por Héctor Pablo Agosti [1911-1984] con sus elucubraciones sobre una supuesta ?democracia renovada?.
¿Qué era la ?democracia avanzada? de Arismendi? En opinión de Zabalza dicha estrategia expresaba un punto de vista progresista ?funcional al país de los amortiguadores?, es decir, al Uruguay del predominio de las formas de dominación capitalista republicana.
Los tupamaros polemizaron con dicha concepción, disputando no sólo en el terreno político sino incluso en el campo sindical, enfrentando con la tendencia clasista y combativa a la línea tradicional del Partido Comunista.
En segundo lugar, Zabalza somete a discusión a la corriente del nacional-populismo de Jorge Abelardo Ramos [1921-1994] y Vivian Trías [1922-1980], junto con Arturo Jauretche [1901-1974] y Raúl Scalabrini Ortiz [1898-1959], teóricos de la colaboración con el ejército y apologistas de la burguesía nacional. La sombra ideológica de todos estos autores está presente, según Zabalza, en el Documento Nº5 del MLN- Tupamaros, elaborado en 1971, fuente y antecedentes de muchísimos errores y desviaciones posteriores (hasta el día de hoy). Allí se encuentra el germen ideológico de los bochornosos intentos de colaboración con las Fuerzas Armadas de algunos dirigentes tupamaros prisioneros bajo la dictadura así como también una de las claves de explicación del proceso de negociación y conversaciones de la guerrilla con los militares genocidas entre el 26 de junio de 1972 y el 26 de agosto del mismo año (éste es sin duda uno de los puntos más álgidos, ríspidos y controvertidos de todo el libro).
Frente a estos autores tan admirados por otros dirigentes tupamaros Zabalza se esfuerza y logra ser contundente al señalar que: ?El olfato ideológico de Raúl Sendic no lo engañaba nunca, prefería tener en su cabecera el «Tratado de Economía Marxista» de Ernest Mandel?.
Quizás por eso, en su anterior libro Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario Zabalza recuerda la solidaridad concreta y explícita de Sendic con los guerrilleros argentinos del Movimiento Todos por la Patria (MTP, una de las derivaciones del PRT-ERP argentino) que atacaron el cuartel militar de La Tablada en 1989. Cuando otros preferían mirar para el costado o amigarse con los militares, al salir de la prisión el viejo Sendic seguía identificando a las Fuerzas Armadas (no sólo a las de Uruguay sino a las de Argentina y América Latina) como una de las instituciones claves del aparato de estado burgués.
En tercer y último lugar, Zabalza polemiza y formula un debate interno dentro de la insurgencia tupamara. En ese rubro cuestiona los relatos oficiales (principalmente de Eleuterio Fernández Huidobro, pero no sólo de él) sobre el MLN-T. A lo que agrega una mirada crítica sobre el ?aparatismo? y al ?militarismo? presentes en la estrategia originaria de los Tupamaros.
De estas últimas dos polémicas al interior de Tupamaros, una es más coyuntural y tiene que ver con la deriva actual del gobierno de «Pepe» Mujica y el modo en que éste se legitima con la lucha del pasado. La otra es más estratégica y está vinculada en gran medida a las concepciones políticas originarias de los Tupamaros.
En este último caso, Zabalza apunta a señalar el déficit de haber concebido la toma de Montevideo únicamente a través de un aparato militar y no a partir de la combinación de todas las formas de lucha, desde la guerrilla hasta la insurrección popular armada.
Rosa Luxemburg, Sendic y Lenin?
tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay
Al recorrer las acciones históricas que caracterizaron al MLN-T Zabalza incursiona en la teoría del doble poder, amalgamando a Rosa Luxemburg y Lenin a partir de la experiencia histórica del guevarismo uruguayo en el seno del cual Zabalza diferencia la concepción del doble poder basado en un aparato de masas armado (del cual la guerrilla es expresión) de aquella otra donde sólo se reducía el doble poder a un aparato militar.
En este punto Zabalza cuestiona uno de los núcleos duros del pensamiento tupamaro histórico, focalizando su mirada crítica en la insurrección concebida como ?una operación técnica de aparato militar? equivalente a tomar Montevideo por asalto, en lugar de entenderla como la expresión de la conciencia y del poder del pueblo armado en un territorio, tal como históricamente se dio en ?el tejazo? (dentro de Uruguay), en el cordobazo (en Argentina) y en la Intifada (en los territorios de Palestina ocupados por Israel).
Zabalza no deja lugar a dudas. No se arrepiente ni es un renegado o un converso. Sigue pensando que había que apostar por la toma de Montevideo? pero no como producto de una técnica militar de un grupo sino ?como resultado de 100 tejazos?.
A la hora de identificar el núcleo del error estratégico que este libro se esfuerza por pensar y discutir Zabalza sostiene que resulta erróneo intentar privilegiar la estructura o aparato (entendido como partido, movimiento u organización político-militar) en lugar de apostar por el pueblo armado y organizado junto a las armas organizadas. Ni pura espontaneidad ni pura organización político-militar, sino la conjunción, articulación y simultaneidad de ambas.
Multitudes insurrectas y grandes masas en movimiento pero con organización político militar? Esa es la apuesta política y teórica de Zabalza en este libro. Una mirada luxemburguista y leninista al calor de la tradición de Raúl Sendic y la experiencia rebelde concreta de Uruguay.
Dentro de esa reflexión estratégica se inscribe y resulta fundamental el capítulo ?Justicia popular y doble poder? donde Zabalza le otorga contenido concreto al ?poder popular?, esa expresión tan bastardeada y manipulada que hoy en día se utiliza ?sobre todo en la literatura posmoderna y autonomista? como comodín difuso, vago e indeterminado, sencillamente para? no decir nada y eludir los problemas de fondo.
A diferencia de esa literatura posmoderna, frívola, superficial y políticamente correcta, que posa de ?radical? abanicando un florido repertorio de neologismos académicos para terminar en la práctica legitimando los reformismos institucionales más mundanos, timoratos y pusilánimes?, Zabalza analiza el proceso de construcción de poder popular en Uruguay explayándose sobre el proceso histórico que ?llevó la violencia a los barrios de la burguesía?. Porque en nuestros tiempos resulta muy elegante y hasta exquisito hablar del PODER con mayúsculas y en abstracto (sobre todo si se citan un par de autores franceses o italianos a la moda) pero siempre bajo la condición muda y escondida de no molestar ni incomodar a nadie.
Desde una actitud diametralmente opuesta Zabalza recuerda la estrategia tupamara de hacer sentir a las clases dominantes que ellas también podían recibir en carne propia y en sus propios territorios los embates de la lucha de clases y el ejercicio de la fuerza material en manos del pueblo organizado. Sendic nunca renegó de la violencia de abajo como una respuesta contra la violencia de arriba, de la violencia popular contra la violencia de las clases dominantes, de la violencia revolucionaria contra el terrorismo de estado.
Tal vez por eso, en una convención del MLN-T de 1987, Raúl Sendic planteó públicamente ?como recuerda el periodista Carlos Fazio? que el método guerrillero seguía siendo válido en la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos: ?Que ahora no lo usemos aquí?, dijo Sendic, ?no quiere decir que no sea válido en otro avance del fascismo?.
Pero además de recordar el lado ?poco simpático? y políticamente incorrecto de la confrontación en el Uruguay, Zabalza también recrea los múltiples lazos y expresiones de poder popular en los que se basó y a los que alentó la insurgencia tupamara: desde la red fábrica-barrio en las poblaciones del Cerro y La Teja hasta los hospitales populares pasando por los comités de apoyo (CAT) al MLN-T hasta la constitución de los comités de base del Frente Amplio, que en gran medida fueron durante un tiempo autónomos de las grandes superestructuras partidarias electorales. En síntesis, Zabalza sostiene que los movimientos de base constituyeron durante mucho tiempo territorios de disputa entre la estrategia del frente electoral y la de la guerrilla tupamara. Disputa tensionada que también abarcó el plano sindical en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) y el debate entre los dirigentes sindicales Mario Acosta (PC) y Héctor Rodríguez (Tendencia clasista y combativa).
Pensando en las futuras insurgencias
A diferencia de algunos sobrevivientes de los años 70 que hoy apelan a sus medallas y honores del pasado para LEGITIMAR un presente gris y mediocre, Zabalza no se resigna ni se entrega. Rememora, recuerda, relata y cuenta, pero no para hundir, enlodar, delatar, pedir perdón y sentenciar con el dedo ?ese no es el camino?. Al contrario.
Lo más sugerente del libro reside en que los análisis críticos de Zabalza eluden el arrepentimiento de los quebrados y los conversos y la frivolidad académica de los posmodernos y sus derivados autonomistas. Lo que Zabalza reclama, en el análisis histórico de la estrategia de la insurgencia de los Tupamaros (en la cual se jugó el pellejo y la vida), apunta a la creación de poder popular desde abajo, organizado y dispuesto a la confrontación con el capitalismo y la burguesía.
Este libro expresa y condensa la mirada aguda de un experimentado militante revolucionario que analiza los tiempos pretéritos para transmitir a las nuevas generaciones un balance estratégico y así alentar nuevas insurgencias. La clave de este libro no está en el pasado, aunque de eso se trata, sino en el futuro, en las nuevas rebeliones que vendrán en el país de Artigas, los Tupamaros y Raúl Sendic. Le guste a quien le guste.
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martes, 13 de diciembre de 2011
Bolivia expresó su desacuerdo por los resultados de la Cumbre Climática.
| BOLIVIA-COP 17 |
| La delegación boliviana aseguró que “el mundo se cocinará” si se siguen las disposiciones de la llamada Plataforma de Durban. Cuestionó la “hipocresía” de Estados Unidos por imponer condiciones sin asumir sus compromisos. |
| Audios disponibles: |
| René Orellana, delegado de Bolivia. (responsabilidades) - 1 min. 05 seg. (319 Kb.) |
| René Orellana, delegado de Bolivia en la Cumbre del Cambio Climático. (los que salen de Kyoto) - 1 min. 27 seg. (340 Kb.) |
La representación boliviana en la COP 17 remarcó que "el régimen legal a ser elaborado hasta 2015 no tiene carácter vinculante". Además, apuntó que este sistema se ejecutará "recién en 2020". De este modo, Bolivia manifestó su desacuerdo con las conclusiones aprobadas en la reciente Conferencia del Cambio Climático de Durban, Sudáfrica. René Orellana, jefe de la delegación boliviana, manifestó que "entre 2013 y 2020 los países desarrollados que salieron del Protocolo de Kyoto" tendrán "plena libertad para emitir o reducir lo que quieran…". Orellana aclaró que Bolivia hará constar por escrito y de manera fundamentada su desacuerdo con las conclusiones. Sobre el instrumento legal a diseñarse en los próximos años, Bolivia expresó que "debe considerar el principio de responsabilidad común pero diferenciada". Orellana resaltó que "los países con población pobre no pueden tener más obligaciones que los desarrollados, quienes se hicieron ricos a costa del uso excesivo del espacio atmosférico y crearon esta crisis climática".(PÚLSAR) |
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Crece la miseria en Estados Unidos.
Tasa de pobreza aumenta en 46 estados
Un nuevo informe del Congreso confirmó que la cantidad de personas que viven en la pobreza aumentó en todo el territorio de Estados Unidos. La tasa de pobreza se incrementó en 46 estados desde 2007. Los mayores incrementos se dieron en Nevada y Florida. La mencionada tasa está en su nivel más alto en el sur, donde la cantidad de personas que viven en la pobreza creció en 3,3 millones de personas.
Michael Moore se dirige a los manifestantes de la protesta ‘Ocupar Wall Street’
La protesta de “Ocupar Wall Street" en el bajo Manhattan ingresó en su decimoprimer día en tanto que centenares de personas siguen acampando a pocas cuadras de Wall Street. El lunes de noche, el cineasta Michael Moore visitó el campamento de protesta. La policía prohibió a los manifestantes utilizar cualquier sistema para dirigirse al público en el campamento, por lo que la multitud repitió los comentarios de Michael Moore.
El cineasta Michael Moore dijo: “No se desesperen, porque esta es la parte más difícil. Están en la parte más difícil justo ahora. Pero todo el mundo recordará dentro de tres meses, seis meses, cien años, que ustedes vinieron a esta plaza y que iniciaron el movimiento”.
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martes, 30 de agosto de 2011
El reparto de los despojos de Libia.
LIBIA
Corre prisa para el reparto del pastel libio
Por Txente REKONDO
Gabinete vasco de Análisis Internacional (GAIN)
Tras la llegada de los opositores a Gadafi a Trípoli muchos anticiparon el final del régimen del coronel libio, sin embargo de momento, la incertidumbre del futuro inmediato y las prisas de los «rebeldes» y sus aliados extranjeros son los rasgos que caracterizan la situación en Libia. No es casualidad que la agresión a Libia se produzca en plena crisis económica en la que los peor parados están siendo los estados occidentales y éstos quieran aprovechar la riqueza de Libia para dar la vuelta a la situación.
Las movilizaciones contra el régimen que nacieron al calor de la «primavera árabe» fueron rápidamente sustituidas por un alzamiento armado, y una de sus primeras víctimas fueron las organizaciones que pretendían emular las revueltas de Egipto o Túnez. Al hilo de todo aquello, algunas cancillerías occidentales, con el apoyo de sus aliados en las dictaduras monárquicas del Golfo, pusieron en marcha su propio guión, avalado por Naciones Unidas bajo el hipócrita epígrafe de la ayuda humanitaria, y cuyo fin último es el cambio de régimen.
El teatro de operaciones tiene todavía varios frentes abiertos y muchas dudas en torno a la derrota definitiva de Gadafi. Si acaba confirmándose la derrota, los grandes vencedores serán esa alianza extranjera y algunos de los «rebeldes» que se apoyan en ella, pero difícilmente se puede presentar ese desenlace como la gran victoria del pueblo libio hacia la libertad y la democracia. Si no, que se lo pregunten a los somalíes o a los afganos.
Londres, París y Washington, entre otros (representantes de las grandes compañías petrolíferas), van a conseguir hacerse con el control del gas y el petróleo libios, mientras logran ajustar viejas deudas con el coronel . Por su parte, Qatar, con su «espectacular» apoyo militar ha logrado también la gestión de toda esa riqueza libia (su apoyo y de otras cleptocracias del Golfo ha sido clave para «justificar» la agresión extranjera).
Esos «amigos» del pueblo libio han conseguido, o van camino de ello, hacerse con las riquezas energéticas del país, robar el dinero libio en todo el mundo, privatizar las empresas nacionales y permitir y utilizar el auge de formaciones islamistas, como ya lo han hecho en otros lugares.
Todo apunta a que el guión de esa alianza agresora busca lograr una base de Africom en el Mediterráneo, la implantación de un libre mercado salvaje en Libia y un Gobierno títere con una clase política manipulable, en nombre de la libertad y la democracia.
El llamado Consejo Nacional de Transición (CNT) tiene temores fundados a que acaben repitiéndose las situaciones de Irak; sin embargo, el escenario más próximo sería Somalia en 1991 o Afganistán en 1992, donde diferentes facciones luchaban sin tregua (con la participación de miembros del antiguo régimen), en una carrera sin cuartel para hacerse con el mayor poder posible antes de formalizar un «Gobierno de unidad».
Pero el mayor reto que deberá afrontar el CNT es sin duda alguna su grado de representatividad o legitimidad A pesar del reconocimiento internacional, la realidad libia sugiere otra fotografía. Las divisiones étnicas, tribales y regionales no tardarán en aparecer, si no lo han hecho ya, y las alianzas de hoy pronto mostrarán todas sus carencias.
La tropa de oportunistas y desertores de último momento, las viejas rencillas y, sobre todo, el reparto de la tarta libia pondrán sobre la mesa situaciones muy complicadas, lo que unido a las posturas e influencias de terceros actores, hará que la viabilidad del CNT se ponga en entredicho.
La batalla en torno a Trípoli refleja esos síntomas de debilidad de los «rebeldes». Mientras los medios occidentales colaboran en difundir noticias falsas y malintencionadas, o se convierten en meros apéndices propagandísticos de la alianza contra Gadafi, algunos aspectos de lo que realmente acontece sobre el terreno comienzan a llegarnos con cuentagotas. Sin olvidar la posición de Al-Jazeera, cuya dependencia qatarí condiciona sobremanera su información.
Así, la supuesta superioridad de los rebeldes no sería tal sin la fuerza aérea de la OTAN y sobre todo sin la participación en tierra de unidades especiales de algunos gobiernos occidentales y de Qatar, presentadas como «asesores». O la puesta en marcha del «alzamiento» coordinado en la capital a través de la red de mezquitas y aprovechando el Ramadán, confiriendo además un claro carácter islamista a la revuelta. Además, según algunas fuentes, las celebraciones del «triunfo» han sido protagonizadas por personas armadas, destacando la ausencia de civiles y, sobre todo, la de mujeres.
Esa incertidumbre planeará sobre Libia en los próximos días o, incluso, semanas. Las divisiones, personalismos y proyectos ideológicos chocarán. El proyecto de una transición pactada y gestionada por tecnócratas locales (exiliados o desertores de última hora) dirigido desde Occidente puede hacer aguas en cualquier momento.
El pulso mantenido por Occidente y sus aliados locales contra las nuevas potencias emergentes (Rusia, China e India, sobre todo) tendrá consecuencias en el tablero mundial. No es casualidad que la agresión a Libia se produzca en plena crisis económica en la que los peor parados están siendo los estados occidentales y éstos quieran aprovechar la riqueza de Libia para dar la vuelta a la situación.
Asistiremos a una resistencia de los leales a Gadafi en torno a la capital o ciudades como Sirte, Zlitan o Sabha, mientras los «rebeldes», con apoyo occidental, seguirán con su campaña «humanitaria» que conlleva la muerte de miles de civiles y la destrucción del país, y una reconstruc- ción de la que piensan aprovecharse, cruel paradoja, quienes han causado los destrozos.
Corre prisa para el reparto del pastel libio
Por Txente REKONDO
Gabinete vasco de Análisis Internacional (GAIN)
Tras la llegada de los opositores a Gadafi a Trípoli muchos anticiparon el final del régimen del coronel libio, sin embargo de momento, la incertidumbre del futuro inmediato y las prisas de los «rebeldes» y sus aliados extranjeros son los rasgos que caracterizan la situación en Libia. No es casualidad que la agresión a Libia se produzca en plena crisis económica en la que los peor parados están siendo los estados occidentales y éstos quieran aprovechar la riqueza de Libia para dar la vuelta a la situación.
Las movilizaciones contra el régimen que nacieron al calor de la «primavera árabe» fueron rápidamente sustituidas por un alzamiento armado, y una de sus primeras víctimas fueron las organizaciones que pretendían emular las revueltas de Egipto o Túnez. Al hilo de todo aquello, algunas cancillerías occidentales, con el apoyo de sus aliados en las dictaduras monárquicas del Golfo, pusieron en marcha su propio guión, avalado por Naciones Unidas bajo el hipócrita epígrafe de la ayuda humanitaria, y cuyo fin último es el cambio de régimen.
El teatro de operaciones tiene todavía varios frentes abiertos y muchas dudas en torno a la derrota definitiva de Gadafi. Si acaba confirmándose la derrota, los grandes vencedores serán esa alianza extranjera y algunos de los «rebeldes» que se apoyan en ella, pero difícilmente se puede presentar ese desenlace como la gran victoria del pueblo libio hacia la libertad y la democracia. Si no, que se lo pregunten a los somalíes o a los afganos.
Londres, París y Washington, entre otros (representantes de las grandes compañías petrolíferas), van a conseguir hacerse con el control del gas y el petróleo libios, mientras logran ajustar viejas deudas con el coronel . Por su parte, Qatar, con su «espectacular» apoyo militar ha logrado también la gestión de toda esa riqueza libia (su apoyo y de otras cleptocracias del Golfo ha sido clave para «justificar» la agresión extranjera).
Esos «amigos» del pueblo libio han conseguido, o van camino de ello, hacerse con las riquezas energéticas del país, robar el dinero libio en todo el mundo, privatizar las empresas nacionales y permitir y utilizar el auge de formaciones islamistas, como ya lo han hecho en otros lugares.
Todo apunta a que el guión de esa alianza agresora busca lograr una base de Africom en el Mediterráneo, la implantación de un libre mercado salvaje en Libia y un Gobierno títere con una clase política manipulable, en nombre de la libertad y la democracia.
El llamado Consejo Nacional de Transición (CNT) tiene temores fundados a que acaben repitiéndose las situaciones de Irak; sin embargo, el escenario más próximo sería Somalia en 1991 o Afganistán en 1992, donde diferentes facciones luchaban sin tregua (con la participación de miembros del antiguo régimen), en una carrera sin cuartel para hacerse con el mayor poder posible antes de formalizar un «Gobierno de unidad».
Pero el mayor reto que deberá afrontar el CNT es sin duda alguna su grado de representatividad o legitimidad A pesar del reconocimiento internacional, la realidad libia sugiere otra fotografía. Las divisiones étnicas, tribales y regionales no tardarán en aparecer, si no lo han hecho ya, y las alianzas de hoy pronto mostrarán todas sus carencias.
La tropa de oportunistas y desertores de último momento, las viejas rencillas y, sobre todo, el reparto de la tarta libia pondrán sobre la mesa situaciones muy complicadas, lo que unido a las posturas e influencias de terceros actores, hará que la viabilidad del CNT se ponga en entredicho.
La batalla en torno a Trípoli refleja esos síntomas de debilidad de los «rebeldes». Mientras los medios occidentales colaboran en difundir noticias falsas y malintencionadas, o se convierten en meros apéndices propagandísticos de la alianza contra Gadafi, algunos aspectos de lo que realmente acontece sobre el terreno comienzan a llegarnos con cuentagotas. Sin olvidar la posición de Al-Jazeera, cuya dependencia qatarí condiciona sobremanera su información.
Así, la supuesta superioridad de los rebeldes no sería tal sin la fuerza aérea de la OTAN y sobre todo sin la participación en tierra de unidades especiales de algunos gobiernos occidentales y de Qatar, presentadas como «asesores». O la puesta en marcha del «alzamiento» coordinado en la capital a través de la red de mezquitas y aprovechando el Ramadán, confiriendo además un claro carácter islamista a la revuelta. Además, según algunas fuentes, las celebraciones del «triunfo» han sido protagonizadas por personas armadas, destacando la ausencia de civiles y, sobre todo, la de mujeres.
Esa incertidumbre planeará sobre Libia en los próximos días o, incluso, semanas. Las divisiones, personalismos y proyectos ideológicos chocarán. El proyecto de una transición pactada y gestionada por tecnócratas locales (exiliados o desertores de última hora) dirigido desde Occidente puede hacer aguas en cualquier momento.
El pulso mantenido por Occidente y sus aliados locales contra las nuevas potencias emergentes (Rusia, China e India, sobre todo) tendrá consecuencias en el tablero mundial. No es casualidad que la agresión a Libia se produzca en plena crisis económica en la que los peor parados están siendo los estados occidentales y éstos quieran aprovechar la riqueza de Libia para dar la vuelta a la situación.
Asistiremos a una resistencia de los leales a Gadafi en torno a la capital o ciudades como Sirte, Zlitan o Sabha, mientras los «rebeldes», con apoyo occidental, seguirán con su campaña «humanitaria» que conlleva la muerte de miles de civiles y la destrucción del país, y una reconstruc- ción de la que piensan aprovecharse, cruel paradoja, quienes han causado los destrozos.
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miércoles, 13 de julio de 2011
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es la máxima autoridad sanitaria global.
Y ahora quién podrá defendernos?
(AW) Como única autoridad mundial sobre los habitantes de este planeta, para cuidarlos prevenirlos y sanarlos, la Organización Mundial de la Salud está pergeñando ampliar su mostrador en aras de mayores privilegios y jugosos negocios privados: un gobierno no tan paralelo integrado por sus particulares aportantes.
(AW) Como única autoridad mundial sobre los habitantes de este planeta, para cuidarlos prevenirlos y sanarlos, la Organización Mundial de la Salud está pergeñando ampliar su mostrador en aras de mayores privilegios y jugosos negocios privados: un gobierno no tan paralelo integrado por sus particulares aportantes.
---La Organización Mundial de la Salud (OMS) es la máxima autoridad sanitaria global, esta integrada por 193 Estados miembros que la sostienen económicamente aportando según su diferente riqueza y población. Su finalidad es "lograr el grado más alto de salud posible para todos los pueblos", según establece su Carta fundacional de 1946.Todos los meses de mayo se reúne la Asamblea Mundial de la Salud para evaluar y acordar planes de acción. En la 64ª Asamblea, finalizada el pasado 14 de mayo, la Directora General, Dra. Chan, propuso ampliar la capacidad de recepción de financiamiento privado y generar un gobierno paralelo a la Asamblea Mundial de Salud constituido por un "Foro Global de Salud", integrado por los aportantes privados. Se propone modificar radicalmente la organización política de la OMS y crear una instancia de poder real, con fondos propios aportados por las empresas e independiente del control de los diversos estados de los países del mundo.
Se hicieron evidentes los graves "conflictos de interés" que expresan las decisiones de la OMS en los últimos años. La administración de la Dra. Chan se caracterizó por clausurar la visión de "Determinantes Sociales de la Salud", que priorizó su antecesor Dr. Lee (fallecido sorpresivamente), y por sostener una visión tradicional sobre los actuales problemas sanitarios, sustentada en la intervención con productos médicos.
La administración Chan ha enfrentado grandes escándalos sobre la indebida influencia de la industria farmacéutica en el manejo de las Pandemias H1N1 y H5N1 (Aviar y Porcina) y en el manejo de la Estrategia Global sobre Propiedad Intelectual, innovación y salud pública. En ambas situaciones las recomendaciones de los cuadros técnicos de la OMS parecían elaboradas por las empresas farmacéuticas.
En esta ultima Asamblea, las representaciones de Brasil, India y Tailandia, reclamaron enérgicamente que "se preste más atención a las ONGs, como "Médicos sin Frontera", "Mov. Por la Salud de los Pueblos" y "Universidades Aliadas por los Medicamentos Esenciales", que a los donantes privados". "Se requiere priorizar el interés colectivo y manejar mejor los conflictos de interés y las demandas de las corporaciones".
(...)En la actualidad la OMS pasa a ser controlada directamente por los grupos económicos que tienen participación directa en el negocio de la salud a nivel global. Ahora, junto con Bill Gates, promueven una "Década de las vacunas" bajo la incitación de sus fabricantes (las industrias farmacéuticas más concentradas), hoy sus principales patrocinantes. Vacunas muy cuestionadas por científicos independientes, que en muchos casos han demostrado su inutilidad e incluso su peligrosidad; como ocurre con la vacuna antigripal que esta comprando el Gobierno Argentino, pero que en Europa es rechazada por los Estados y su inefectividad quedó demostrada en las revisiones sistemáticas, recientemente publicadas (marzo 2011), en la biblioteca de Medicina Basada en Evidencia Cochrane.
La influencia de los intereses económicos vinculados a la salud también se expresa en la administración del actual Ministro de Salud de la Nación, Dr. Manzur. Sus acciones son muchas veces contradictorias con los ministros antecesores también kirchneristas. El Programa de Salud Sexual y Reproductiva está muy desvitalizado y nunca buscaron sostener su regular provisión de insumos y fortalecerlo.
(...) La OMS está en venta y es generalizada la preocupación de todos los que pugnamos por una Salud Para Todos, como un derecho humano y no como un producto más del mercado por el que hay que pagar. Hay países que se resisten a esta perdida de derechos ciudadanos globales y muchas organizaciones no gubernamentales sanitarias que tratan de dar otro rumbo a los esfuerzos de la humanidad para evitar la enfermedad y sostener la salud y la felicidad de los pueblos.
(fuente: Argenpress)
Se hicieron evidentes los graves "conflictos de interés" que expresan las decisiones de la OMS en los últimos años. La administración de la Dra. Chan se caracterizó por clausurar la visión de "Determinantes Sociales de la Salud", que priorizó su antecesor Dr. Lee (fallecido sorpresivamente), y por sostener una visión tradicional sobre los actuales problemas sanitarios, sustentada en la intervención con productos médicos.
La administración Chan ha enfrentado grandes escándalos sobre la indebida influencia de la industria farmacéutica en el manejo de las Pandemias H1N1 y H5N1 (Aviar y Porcina) y en el manejo de la Estrategia Global sobre Propiedad Intelectual, innovación y salud pública. En ambas situaciones las recomendaciones de los cuadros técnicos de la OMS parecían elaboradas por las empresas farmacéuticas.
En esta ultima Asamblea, las representaciones de Brasil, India y Tailandia, reclamaron enérgicamente que "se preste más atención a las ONGs, como "Médicos sin Frontera", "Mov. Por la Salud de los Pueblos" y "Universidades Aliadas por los Medicamentos Esenciales", que a los donantes privados". "Se requiere priorizar el interés colectivo y manejar mejor los conflictos de interés y las demandas de las corporaciones".
(...)En la actualidad la OMS pasa a ser controlada directamente por los grupos económicos que tienen participación directa en el negocio de la salud a nivel global. Ahora, junto con Bill Gates, promueven una "Década de las vacunas" bajo la incitación de sus fabricantes (las industrias farmacéuticas más concentradas), hoy sus principales patrocinantes. Vacunas muy cuestionadas por científicos independientes, que en muchos casos han demostrado su inutilidad e incluso su peligrosidad; como ocurre con la vacuna antigripal que esta comprando el Gobierno Argentino, pero que en Europa es rechazada por los Estados y su inefectividad quedó demostrada en las revisiones sistemáticas, recientemente publicadas (marzo 2011), en la biblioteca de Medicina Basada en Evidencia Cochrane.
La influencia de los intereses económicos vinculados a la salud también se expresa en la administración del actual Ministro de Salud de la Nación, Dr. Manzur. Sus acciones son muchas veces contradictorias con los ministros antecesores también kirchneristas. El Programa de Salud Sexual y Reproductiva está muy desvitalizado y nunca buscaron sostener su regular provisión de insumos y fortalecerlo.
(...) La OMS está en venta y es generalizada la preocupación de todos los que pugnamos por una Salud Para Todos, como un derecho humano y no como un producto más del mercado por el que hay que pagar. Hay países que se resisten a esta perdida de derechos ciudadanos globales y muchas organizaciones no gubernamentales sanitarias que tratan de dar otro rumbo a los esfuerzos de la humanidad para evitar la enfermedad y sostener la salud y la felicidad de los pueblos.
(fuente: Argenpress)
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lunes, 13 de junio de 2011
Dura crítica a la readmisión de Honduras en la OEA.
HONDURAS
MANIFIESTO POR LOS DERECHOS HUMANOS Y LA DIGNIDAD
DEL PUEBLO HONDUREÑO
****************************************************************************
Nosotras y nosotros miembros y miembras de organizaciones populares e indígenas de Honduras movilizados en San Salvador, sitio histórico donde descansan los restos del general Francisco Morazán, apoyados por la solidaridad del pueblo salvadoreño y de otros pueblos del mundo, en ocasión del cónclave de la Organización de los Estados Americanos reunidos en ocasión de la Asamblea General Ordinaria manifestamos:
1. La OEA al revocar la suspensión del estado hondureño readmitiéndolo en su seno, ha terminado legalizando los golpes de estado y contribuyendo a que los mismos queden en impunidad, no sólo para Honduras sino para todos los países de las Américas.
2. La Organización de los Estados Americanos con la arbitraria decisión auspiciada por Washington de dar la razón a un régimen surgido de elecciones no reconocidas por la comunidad internacional y bajo una intensa militarización y represión, en la que la mayoría de la población hondureña no participó, contradice su propia Carta, además atenta contra la declaración de los Derechos Humanos ya que simulan desconocer que el régimen continuador del golpe de estado en Honduras viola de forma sistemática y grave los derechos humanos y está integrado por la junta de Comandantes del alto mando ejecutor del golpe del 29 de junio del 2009, ejemplo de ello es que el general Romeo Vásquez Velásquez, ministro de HONDUTEL, el general Venancio Cervantes Director del departamento de Migración, además de otros políticos como Vilma Morales, Arturo Corrales, Carlos López Contreras y el fiscal general de la República Luis Alberto Rubí. También podemos incluir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y diputados involucrados en la asonada militar oligárquica, quienes siguen gozando de impunidad.
3. La OEA se burla del pueblo hondureño y de los pueblos del mundo al reconocer al régimen continuador del golpe de estado, puesto que no ignoran que Roberto Micheletti goza de una jugosa jubilación, de guardias de seguridad pagada por el estado hondureño, de una amnistía ilegal que ha dejado sin justicia los crímenes que se han cometido contra hondureñas y hondureños por el hecho de luchar por el retornos a la democracia.
4. La OEA debe saber que es cómplice de más de 200 asesinatos, muchos de ellos contra la comunidad LGTBI, de los secuestros que han terminado en desaparición de campesinos como Olbin Gallegos, y Secundino Gómez, de las torturas sufridas por hombres y mujeres caminantes en la enorme movilización nacional del pueblo en Resistencia, del cierre de medios de comunicación, de la despiadada violencia con que se trata a la juventud, de los largos toques de queda y estados de sitio que el pueblo hondureño ha sufrido. La OEA se hace cómplice del clima de máxima impunidad que se vive en Honduras que es responsable de que desde enero hasta mayo de este año hallan sido asesinadas 115 mujeres por actos de femicidio.
5. La OEA se vuelve responsable de la criminalización que el régimen continuador del golpe de estado hace a las organizaciones sociales que luchan en defensa del agua, la minería, el bosque y todo los bienes de la madre tierra que hoy se ofrecen en eventos vergonzosos como el Honduras is open for business en los que la policía del régimen se lució agrediendo violentamente a activistas y camarógrafos de televisión.
6. La OEA deja en claro que es un instrumento inútil para los intereses del pueblo y es útil para el imperio de la muerte y la codicia que impulsa los golpes de estado y posteriormente los legaliza. Nos muestra que maneja un doble discurso y que nunca se propuso revertir el golpe de estado sino que favoreció a los golpistas.
7. Responsabilizamos a la OEA y a los estados que han apoyado el reconocimiento del golpe de estado en Honduras por la represión, la impunidad, la indefensión total y los crímenes que no se detienen en nuestro país.
8. Como movimientos sociales saludamos la coherente decisión de la república de Ecuador de no apoyar el ingreso hondureño con lo que se muestra su fuerza moral, dignidad y verdadera vocación democrática.
9. Manifestamos nuestro agradecimiento a los pueblos del mundo y los llamamos a profundizar la solidaridad con el pueblo hondureño que hoy sigue viviendo bajo un golpe de estado con la diferencia que ha sido legalizado.
Bajo ninguna circunstancia histórica los pueblos renunciamos a la memoria de las luchas y las injusticias. Rechazamos la reconciliación sobre la base del olvido como práctica que sólo favorece a la impunidad. Rechazamos la reconciliación que respalda el discurso hipócrita de la democracia que en Honduras es inexistente. Elevamos nuestra enérgica condena a la OEA por la reincorporación del régimen y por este intento de humillar la dignidad de las hijas e hijos de Lempira y Morazán.
Dado en San Salvador, al 04 de junio del 2011
Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras COPINH
Empresa Asociativa Unidos Venceremos del Aguan
Movimiento Campesino del Aguan MCA
Movimiento Unificado Campesino del Aguan MUCA
Juventud Popular Morazanista JPM
Colectivo Insurrección Autónoma
Asociación de Pobladores de la Península de Zacate Grande
*En este momento se estan sumando mas organizaciones de Honduras, el díá de manñana se incorporan los Frentes Departamentales de la Resistencia de Ocotopeque, Copán, Lempira y otras organizaciones de la Resistencia.
MANIFIESTO POR LOS DERECHOS HUMANOS Y LA DIGNIDAD
DEL PUEBLO HONDUREÑO
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Nosotras y nosotros miembros y miembras de organizaciones populares e indígenas de Honduras movilizados en San Salvador, sitio histórico donde descansan los restos del general Francisco Morazán, apoyados por la solidaridad del pueblo salvadoreño y de otros pueblos del mundo, en ocasión del cónclave de la Organización de los Estados Americanos reunidos en ocasión de la Asamblea General Ordinaria manifestamos:
1. La OEA al revocar la suspensión del estado hondureño readmitiéndolo en su seno, ha terminado legalizando los golpes de estado y contribuyendo a que los mismos queden en impunidad, no sólo para Honduras sino para todos los países de las Américas.
2. La Organización de los Estados Americanos con la arbitraria decisión auspiciada por Washington de dar la razón a un régimen surgido de elecciones no reconocidas por la comunidad internacional y bajo una intensa militarización y represión, en la que la mayoría de la población hondureña no participó, contradice su propia Carta, además atenta contra la declaración de los Derechos Humanos ya que simulan desconocer que el régimen continuador del golpe de estado en Honduras viola de forma sistemática y grave los derechos humanos y está integrado por la junta de Comandantes del alto mando ejecutor del golpe del 29 de junio del 2009, ejemplo de ello es que el general Romeo Vásquez Velásquez, ministro de HONDUTEL, el general Venancio Cervantes Director del departamento de Migración, además de otros políticos como Vilma Morales, Arturo Corrales, Carlos López Contreras y el fiscal general de la República Luis Alberto Rubí. También podemos incluir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y diputados involucrados en la asonada militar oligárquica, quienes siguen gozando de impunidad.
3. La OEA se burla del pueblo hondureño y de los pueblos del mundo al reconocer al régimen continuador del golpe de estado, puesto que no ignoran que Roberto Micheletti goza de una jugosa jubilación, de guardias de seguridad pagada por el estado hondureño, de una amnistía ilegal que ha dejado sin justicia los crímenes que se han cometido contra hondureñas y hondureños por el hecho de luchar por el retornos a la democracia.
4. La OEA debe saber que es cómplice de más de 200 asesinatos, muchos de ellos contra la comunidad LGTBI, de los secuestros que han terminado en desaparición de campesinos como Olbin Gallegos, y Secundino Gómez, de las torturas sufridas por hombres y mujeres caminantes en la enorme movilización nacional del pueblo en Resistencia, del cierre de medios de comunicación, de la despiadada violencia con que se trata a la juventud, de los largos toques de queda y estados de sitio que el pueblo hondureño ha sufrido. La OEA se hace cómplice del clima de máxima impunidad que se vive en Honduras que es responsable de que desde enero hasta mayo de este año hallan sido asesinadas 115 mujeres por actos de femicidio.
5. La OEA se vuelve responsable de la criminalización que el régimen continuador del golpe de estado hace a las organizaciones sociales que luchan en defensa del agua, la minería, el bosque y todo los bienes de la madre tierra que hoy se ofrecen en eventos vergonzosos como el Honduras is open for business en los que la policía del régimen se lució agrediendo violentamente a activistas y camarógrafos de televisión.
6. La OEA deja en claro que es un instrumento inútil para los intereses del pueblo y es útil para el imperio de la muerte y la codicia que impulsa los golpes de estado y posteriormente los legaliza. Nos muestra que maneja un doble discurso y que nunca se propuso revertir el golpe de estado sino que favoreció a los golpistas.
7. Responsabilizamos a la OEA y a los estados que han apoyado el reconocimiento del golpe de estado en Honduras por la represión, la impunidad, la indefensión total y los crímenes que no se detienen en nuestro país.
8. Como movimientos sociales saludamos la coherente decisión de la república de Ecuador de no apoyar el ingreso hondureño con lo que se muestra su fuerza moral, dignidad y verdadera vocación democrática.
9. Manifestamos nuestro agradecimiento a los pueblos del mundo y los llamamos a profundizar la solidaridad con el pueblo hondureño que hoy sigue viviendo bajo un golpe de estado con la diferencia que ha sido legalizado.
Bajo ninguna circunstancia histórica los pueblos renunciamos a la memoria de las luchas y las injusticias. Rechazamos la reconciliación sobre la base del olvido como práctica que sólo favorece a la impunidad. Rechazamos la reconciliación que respalda el discurso hipócrita de la democracia que en Honduras es inexistente. Elevamos nuestra enérgica condena a la OEA por la reincorporación del régimen y por este intento de humillar la dignidad de las hijas e hijos de Lempira y Morazán.
Dado en San Salvador, al 04 de junio del 2011
Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras COPINH
Empresa Asociativa Unidos Venceremos del Aguan
Movimiento Campesino del Aguan MCA
Movimiento Unificado Campesino del Aguan MUCA
Juventud Popular Morazanista JPM
Colectivo Insurrección Autónoma
Asociación de Pobladores de la Península de Zacate Grande
*En este momento se estan sumando mas organizaciones de Honduras, el díá de manñana se incorporan los Frentes Departamentales de la Resistencia de Ocotopeque, Copán, Lempira y otras organizaciones de la Resistencia.
viernes, 8 de abril de 2011
Cáos en Venezuela por el apagón.
CARACAS.- La capital de Venezuela y otros siete estados sufrieron un apagón este jueves, generando un caos en el tránsito y la suspensión del subte.
La interrupción en el servicio eléctrico se produce en una de las principales redes que hace llegar este fundamental servicio a la comunidad.
El ministro para la Electricidad, Alí Rodríguez, aseguró que los técnicos ya trabajan en la falla, para recuperar el servicio lo antes posible, de modo tal que las ciudades afectadas vuelvan a la normalidad.
En menos de una semana, Venezuela enfrenta un apagón de gran magnitud, pero importantes compañías como Petróleos de Venezuela, no se vio afectada por el imprevisto.
En el año 2010, el presidente Hugo Chávez tuvo que declarar “la emergencia eléctrica” debido a la gran crisis por la que atraviesa el país en este sector.
lunes, 28 de marzo de 2011
OBAMA IMPONE LA SUBVERSIÓN DEL ORDEN NATURAL (I)
1096) OBAMA IMPONE LA SUBVERSIÓN DEL ORDEN NATURAL (I). Fuentes: Propias; United States Mission en Ginebra; Intervención de la Santa Sede en la ONU sobre orientación sexual; Life Site; Life News. Por Juan C. Sanahuja
Obama continúa promoviendo la perversión de los derechos humanos en el sistema interamericano y en la ONU.
Alianza pro gay con Brasil. En la ONU, la Declaración contra la Discriminación por orientación sexual e identidad de género.
Santa Sede: “se está atacando a personas por tomar posiciones que no apoyan las conductas sexuales entre personas del mismo sexo (…) son estigmatizados, o peor aún, son vilipendiados y perseguidos”.
En su reciente visita a Brasil (19 y 20 de marzo), el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la presidenta de Brasil,Dilma Rousseff, durante el transcurso de sus conversaciones sobre Democracia, Derechos Humanos, Igualdad Racial e Inclusión Social, se comprometieron a poner fin a la homofobia y lograr la igualdad de derechos de la comunidad LGTB, entre otras cosas, impulsando en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), la creación del cargo de Relator Especial que ayude a “promover el respeto por los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales”.
El comunicado conjunto de los gobiernos de Estados Unidos y Brasil señala que los presidentes “subrayaron el compromiso común de promover y proteger los derechos humanos y apoyar la consolidación de la democracia en todo el mundo. De conformidad con la Carta Democrática Interamericana, reafirmaron que la democracia es esencial para el desarrollo político, económico y social. Reiteraron que los valores de la libertad, la igualdad y la justicia social son intrínsecos a la democracia, y que la promoción y protección de los derechos humanos es un requisito previo fundamental para la existencia de una sociedad democrática.”
Los presidentes resolvieron “cooperar en la promoción de la democracia, los derechos humanos y la libertad para todas las personas a nivel bilateral como a través de las Naciones Unidas y otros foros multilaterales, (…) el fortalecimiento del Consejo de Derechos Humanos, (…) promover el respeto de los derechos humanos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero a través de la creación de un Relator Especial de la OEA. (…)”
En la Organización de Estados Americanos (OEA)
A su vez, en la sesión extraordinaria celebrada por el Consejo Permanente de la OEA para conmemorar el Año Internacional de los Afrodescendientes, celebrada el 15 de marzo pasado, la presidencia del Grupo Encargado de Elaborar un proyecto de Convención Interamericana contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, que en la actualidad corresponde a Costa Rica, se comprometió a seguir avanzando en la elaboración del texto definitivo de dicho proyecto de Convención, en cumplimiento del mandato renovado año tras año en las Asambleas Generales de Santo Domingo en 2006; de Panamá en 2007; de Medellín en 2008; de San Pedro Sula en 2009 y en la de Lima de 2010.
La Convención introduciría en el sistema interamericano de derechos humanos, “como categorías protegidas la orientación sexual y la identidad de género” y como explicamos en NG, crea derechos especiales y privilegios para las llamadasminorías sexuales, que darían pie a un verdadero totalitarismo gay.
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