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domingo, 8 de julio de 2012

SERGIO Y PABLO SCHOKLENDER SALIERON DE LA CARCEL DESPUES DE QUE LES REDUJERAN LA FIANZA.

ARGENTINA

La Cámara Federal les redujo de 4 millones a 40 mil pesos la fianza que les había fijado el juez Norberto Oyarbide. Estarán en libertad mientras dure la investigación por el desvío de fondos destinados a construir viviendas sociales.

Por Irina Hauser


Sergio Schoklender dejó el penal de Ezeiza pasadas las 20 y aprovechó las cámaras para criticar a Oyarbide.
Los hermanos Sergio y Pablo Schoklender dejaron ayer a la noche el penal de Ezeiza, donde estaban detenidos desde mediados de mayo, imputados como jefe y organizador, respectivamente, de una asociación ilícita que desvió fondos públicos que debían usarse para construir viviendas sociales. Con los votos de dos de sus tres integrantes, la Sala I de la Cámara Federal les redujo de 4 millones a 40 mil pesos la fianza que les había fijado el juez Norberto Oyarbide como condición para que recuperaran la libertad. El tribunal bajó al mismo monto la caución de dos millones de pesos que le había tocado al contador Alejandro Gotkin. Los tres, a través de sus abogados defensores, consiguieron depositar rápidamente el dinero y, aunque siguen bajo sospecha, podrán permanecer en libertad mientras dure la investigación judicial.

Sergio dejó el penal de Ezeiza pasadas las 20. Al salir aprovechó las cámaras que lo esperaban y una vez más despotricó contra Oyarbide, a quien describió como un ?personaje siniestro? que trabaja ?presionado por el Gobierno?, y contra la titular de la fundación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Dijo que después de que él dejó la entidad, un año atrás, hubo ?malversación de fondos?, ?con la complicidad de funcionarios del Ministerio de Planificación Federal?. ?Nunca puse el culo (sic) en una Ferrari, ni siquiera en el asiento del conductor. No sé cómo es ese auto por dentro?, ironizó. Según un allegado a Schoklender, a Capital lo llevó un periodista de Radio Mitre. Pablo se había ido un rato antes, con bajo perfil. Lo fue a buscar su novia Noelia, también imputada. Sus compañeros de pabellón, la mayoría extranjeros, le hicieron una despedida en la que cumplió con la ceremonia tumbera de dejarles sus cosas. Libros, ropa y hasta una plancha. Gotkin logró pasar inadvertido.

La Cámara ya había ordenado la excarcelación de los tres al considerar que sus detenciones estaban injustificadas y que no había ?riesgo procesal? a la vista. Lo que sucedió fue que Oyarbide les fijó fianzas elevadas que sus abogados apelaron por considerar imposibles de satisfacer. Los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Freiler les dieron la razón ayer. Señalaron que el juez debió considerar la situación patrimonial actual de los imputados, ya que sus inmuebles se encuentran embargados y todos sus bienes inhibidos por decisión de él.

Ballestero dijo que la fianza establecida por Oyarbide era de ?quimérico cumplimiento?. Lo acusó de basarse en una ?estimación? patrimonial ?absolutamente foránea a la temática que aquí correspondía atender? con la intención de ?denegar? de manera ?implícita? el derecho a la excarcelación que había reconocido la Cámara. Freiler enfatizó que la regla es que la caución está para ?asegurar el sometimiento del imputado al tribunal?, pero no para ?impedir su libertad?. El tercer camarista, Eduardo Farah, votó por mantener los 4 millones de fianza. Para él había que considerar el enriquecimiento, el alto grado de sospecha y que les puede tocar una pena de cumplimiento efectivo.

El monto quedó en 40 mil pesos, tomando como referencia la garantía que dio Pablo Schoklender cuando pidió permiso para salir del país. Al mediodía los abogados de Pablo Schoklender y de Gotkin fueron los primeros en depositar el dinero en el Banco Ciudad. Patricia Alonso, quien fuera mano derecha de Sergio, también imputada, se habría ocupado de juntar el dinero para él.

Sergio había estado ayer mismo en los Tribunales de Retiro, donde volvió a ampliar su indagatoria. Al salir reprodujo ante la prensa lo que le había dicho al juez: que después de su salida de la fundación, durante la gestión de Bonafini y su hija Alejandra, ?desaparecieron unos 130 millones de pesos en certificados de obras?. Insistió en mencionar que el vicepresidente Amado Boudou planeaba obtener acciones de Meldorek, una de las empresas usadas para desviar fondos, pero admitió que no tenía pruebas.

martes, 22 de noviembre de 2011

ALCAHUETES DE LA VUELTA DE OBLIGADO.


CABILDO - Por la Nación contra el caos 




      
(Desagravio a doña Encarnación Ezcurra)
         
Se necesita en verdad ser un tremendo alcahuete para ir a un lugar histórico donde, como en pocos, se jugó el destino de nuestra Patria y el honor de las armas nacionales como la Vuelta de Obligado, para chuparle las medias a una de las más fieras destructoras de las Fuerzas Armadas argentinas, conjuntamente con su marido el Perverso Difunto, la profetisa de la Indefensión Nacional, Cristina Fernández de Kirchner, gran protectora de los que armados por la Cuba comunista y la Unión Soviética, agredieron a la Nación Argentina.
                    
Porque si hubiera gobernado nuestra Patria en esa época esta nefasta pareja, no hubiera habido Ejército (Como no lo hay ahora), ni tampoco cañones que disparar (ídem anterior), ni soldados (ídem de ídem).  Los Kirchner son la antítesis de la Vuelta de Obligado, la contramano de los Colorados del Monte, la vereda de enfrente de toda causa noble, justa y pura.
                    
Los terroristas marxistas de los siglos XX y XXI a los que, muy tardíamente, adhirió el matrimonio siniestro, no tienen ningún punto de contacto con los federales. Son en cambio muy similares a los unitarios del siglo XIX. Ambos eran jóvenes (“imberbes”, a pesar de la barba en U de los segundos); los dos fueron organizados y financiados desde el extranjero (“mercenarios”), Cuba y Unión Soviética los unos, Francia e Inglaterra los otros. Sus miembros perpetraron abominables asesinatos, incontables en los dos casos (“sicópatas”). También las organizaciones eran similares, unos en “células”, los otros en “logias”. Fueron repudiados por la población en el momento de los hechos, tantos los unos como los otros, y solo llegaron a ser medianamente  aceptados después de largos años de lavado de cerebro.  Y finalmente ni los terroristas erpiano-montoneros ni los unitarios tenían vínculos con el país real ni sabían hacer nada bueno en pro de él (“estúpidos”).
                    
Entre los tremendos absorbecalcetines genuflexos presentes en el “actito” de marras, quien se lleva la cucarda es un tal Antonio Testa, quien acudió al lugar disfrazado de Colorado del Monte y entregó a la propulsora del matrimonio sodomítico una divisa de la Santa Federación con las efigies del Restaurador y de su señora esposa, la Heroína de la Federación. Al recibirla, la titular del régimen bolche-progresista exclamó “¡Está Encarnación!”, lo que dio motivo para que Testa perpetrara una de las obras maestras de la alcahuetería universal, contestándole “¡Sí, ella es usted!”
                     
Realmente la audacia de Testa nos deja sin palabras, es verdaderamente insuperable, lo que se dice un “capo lavoro”. Su autor se consagra como el abanderado de los obsecuentes, el adalid de los chupamedias, el paladín de la sinrazón: ¡Elisabet Fernández Wilhelm es Encarnación Ezcurra! ¿Entonces Néstor Kirchner era el Brigadier general don Juan Manuel de Rosas? ¡Qué tamaño despropósito!… ¡Qué tremendo y soberbio alcahuetazo!
                      
Parodiando a Quevedo, que estos repudiables hábitos mucho censuró, podemos calificar a Testa de ejemplo de aduladores y espejo de serviles. Claro que si somos más modernos y criollos vemos que al hombre se le mezcló la Biblia con el calefón y el sable sin remaches. Todo por el mismo precio.
                      
La causa del Brigadier General es completamente distinta y enfrentada con la de Kirchner. Sobre ella nos dice el mismo Rosas: “La causa que vamos a defender es la de la Religión, la de la justicia y del orden público; es la causa recomendada por el Todopoderoso”. En cambio la causa o más bien las causas de Kirchner se llaman Skanska, los fondos de Santa Cruz, Greco, Espinosa, Schoklender-Madres, valijas de Antonini, etc., etc.
                      
Don Juan Manuel llegó rico a la función pública y se fue pobre. Los Kirchner son una especie de Rosas al revés, llegaron pobres y se van inmensamente forrados. Néstor Carlos hoy en día es el más rico de todo el cementerio de Río Gallegos. Y no abundo en más diferencias ya que las hubo, y a granel, porque el lector avisado las conoce perfectamente.
                      
Faltan pocos meses para febrero, para conmemorar otro aniversario del combate de San Lorenzo, seguramente acudirá a las cuasi vecinas barrancas del viejo convento Testa, siempre disfrazado pero esta vez de granadero, diciendo con voz engolada y exaltada, superando lo anterior: “¡Señora, usted es María de los Remedios y todas las Damas Mendocinas juntas!”
                  
Cabe consignar que la Presidente recompensó a los chupamedias creándoles un Instituto, que será presidido por el todo terreno alfonsinista, menemista, kirchnerista, “Pacho” O'Donnell y les dará un puestito para que también figuren a otros.
                     
Según nos refiere uno de los agraciados, Luis Launay, los otros miembros del cónclave son Porfidio Calderón, Pablo Vázquez, Fabián D´Antonio, Oscar Denovi, Cacho Schiavoni, Pepe Muñoz Azpiri, Oscar García Pérez, Germán Wibrat, Enrique González, Eduardo Rosa, Alberto Gelly Cantilo y el presidente del Instituto Juan Manuel de Rosas Alberto González Arzac, quienes también dijeron presente en el aquelarre.
                       
Sobre la vestimenta de éstos, si concurrieron disfrazados o no, Launay en su crónica guarda el más absoluto silencio.
            
Fernando José Ares
          

jueves, 4 de noviembre de 2010

Inmigracion e izquierdas.

La legitimidad de la inmigración
Es paradójico en estos tiempos que sea el socialismo quien defienda la causa de los inmigrantes. Es notable como estandartes que poco tienen que ver con el despliegue de sus políticas prácticas han sido usurpadas sin fundamento argumental por las izquierdas.
Por Alberto Medina Méndez

Los países socialistas, esos que se declaran abiertamente de ese modo, los que predican ser el nuevo socialismo, e incluso aquellos que siéndolo prefieren usar eufemismos para definirse, ejercen estrategias expulsivas, fronteras cerradas, con severos derechos de admisión, pese a que son pocos los ciudadanos del mundo que intentan mudarse a sus comunidades.
De hecho, son más los que emigran de esos países colectivistas, en algunos casos huyendo de modo clandestino, para traspasar las fronteras y escaparse de sus naciones de origen, arriesgando hasta sus vidas y dejando atrás el poco patrimonio que pudieran haber obtenido legítimamente. El secuestro de hecho que significa el impedir a un ciudadano atravesar los límites nacionales, es una evidente violación a los derechos individuales que encuentra justificación en el socialismo con una lista importante de argumentos no menos retorcidos que pretenden amparar semejantes decisiones violatorias del más elemental derecho a circular libremente.
Sin embargo son las mismas izquierdas militantes las que aspiran a defender a los inmigrantes en países de signo ideológico distinto, y también paradójicamente quienes dicen ser defensores de la libertad son los que generan el mayor cúmulo de normas restrictivas al ingreso de extranjeros.
La xenofobia de muchas naciones, la exacerbación de un nacionalismo mal entendido, el rechazo al diferente, explica en buena medida como el ser humano sigue perdiendo el sentido de la libertad, el respeto y la tolerancia. Dice creer en ello pero solo lo recita, no lo ejerce de modo inconfundible.
Aun muchos no comprendieron que son precisamente los inmigrantes, los que hicieron grandes potencias a muchos países. Tantas naciones importantes en el concierto mundial hoy no lo serían sin aquellos inmigrantes que posibilitaron una dinámica más proactiva, nuevas energías, iniciativa e impulso genuinos.
Todavía no se comprendió que el inmigrante hace una elección difícil, apuesta al desarraigo de su origen, huye de situaciones débiles, de la pobreza, cuando no de la violencia y de la perdida de libertades básicas. Se escapa de la ausencia de posibilidades, cuando ve amenazada su supervivencia, su integridad física y su paz, para buscar en otro país, con diferentes costumbres e idiomas a veces, una oportunidad de construir una familia en serio, de proyectarse con otras expectativas.
El inmigrante busca esas oportunidades mejores para si, y para los suyos, y en ese camino de tristezas, nostalgias y recuerdos, dejando atrás buena parte de su historia y tradiciones, hace lo que no haría siquiera en su tierra, para prosperar, para progresar. En ese cambio, está dispuesto a pagar muchos precios, porque sabe que su decisión tiene costos, que no son precisamente económicos, sino centralmente emotivos.
En su nuevo destino tendrá que trabajar duro, ganarse un lugar, buscar respeto y dignidad, competir contra los prejuicios locales, las miradas negativas, y el desprecio colectivo. Tendrá que ejercer actividades no elegidas, aquellas que muchas veces los nativos no quieren asumir, dejando de lado esas tareas a los foráneos.
Las historias son muchas, llenas de tristezas, de angustias, de problemas, pero también de satisfacciones, de nuevas oportunidades con hijos de la nueva tierra, con la mezcla enriquecedora de costumbres y tradiciones.
Los procesos inmigratorios le han hecho mucho bien al mundo, un planeta que necesita fronteras abiertas y no muros, leyes inclusivas y no expulsivas, condiciones para el desarrollo de todos, y no ghettos para encerrar a unos, para separar a los propios de los extraños. El globo necesita seguir integrándose. Los países que fueron ejemplo en otros tiempos tienen muchos éxitos que contar a su favor. Las historias del planeta están plagadas de buenas experiencias.
Y no es que se trate de procesos fáciles, simples, sin traumas. Implican dificultades, contratiempos, adaptación activa de unos y otros, los que llegan con todo lo que tienen que pasar, y los que están, para aprender a tomar lo positivo de lo que traen los inmigrantes a la nueva tierra.
Las leyes contra la inmigración, los muros propuestos, los escritos y los físicos, los que provienen de leyes y los otros, los culturales, esos que promueven el odio, la revancha, el desprecio, no pueden llevarnos a nada nuevo ni bueno. La especie humana es una sola. En este planeta convivimos todos, con nuestras propias historias, nacionalidades, hábitos y tradiciones. El territorio universal no nos pertenece como tal, y las fronteras nacionales son una mera convención.
La libre circulación de los seres humanos es un derecho que excede a las normas escritas. Algunos países lo entendieron hace mucho y fueron capaces de plasmarlo no solo en sus constituciones, sino en el ejercicio cotidiano de su ciudadanía, proponiendo inclusión y no expulsión. Otros evidentemente prefieren seguir alambrando las fronteras para defender quien sabe que. No entendieron casi nada. No comprendieron la relevancia de respetar un derecho tan elemental como el de elegir en qué lugar del planeta quiere vivir cada ser humano, adaptándose a lo que encuentra. No entendieron tampoco el sacrificio del inmigrante, lo que está dispuesto a dar, lo mucho que tiene para sumar con sus convicciones y lo que ha dejado de su fuero mas intimo para intentarlo, sin certezas, pero con oportunidades.
Y a no equivocarse, el concepto de inmigración no tiene que ver con el tipo de países sobre los que podamos opinar. Aun hoy, algunos xenófobos crónicos intentan avalar este tipo de políticas en algunas naciones y reprochárselas a otras. Algunos más audaces hasta pretenden tipificar a los inmigrantes y clasificarlos según su origen, recursos y talentos. Ni hablar de los ambiguos de siempre, esos que sesgan sus opiniones según el régimen político que implementa las decisiones en materia de inmigración.
El socialismo se apropió en el mundo de una bandera que muestra una más de sus tantas y elocuentes contradicciones cotidianas. Los declarados defensores de la libertad tienen un desafío mayor por delante. Repasar algunas lecciones, comprender el fondo de la cuestión, y dejar de relativizar derechos individuales esenciales, como este, justamente uno de los más elementales, el de elegir el lugar donde deseamos desarrollarnos como seres humanos para garantizar la legitimidad de la inmigración.