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miércoles, 11 de enero de 2012

Leve recuperación del MERVAL.



 El índice Merval ha superado la barrera de los 2.800 puntos, perdida en agosto del año pasado, y sube 2,1% en sintonía con los mercados europeos. El dólar cotiza a 4,33 pesos.
La Bolsa de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires se recupera de las duras pérdidas que dejó la crisis financiera internacional y el mal estado económico de Europa.
El economista Jorge Alberti indicó que ”la operatoria está muy bien, por lo menos hasta ahora, ya que hay oportunidades de salida con ganancias muy interesantes y por supuesto, hay algunos papeles más retrasados”.
“No soy totalmente tomador, pero observo al mercado con mucho mayor interés que hasta hace un mes atrás. La suba en el Merval fue notoria”, añadió.
En tanto, el dólar se cotiza en 4,33 pesos por unidad en la City porteña, un centavo más de lo que se solía ver en los últimos días.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La dinastía Kirchner.


Los nuevos poderes

El análisis de Nelson Castro sobre lo que viene en octubre, el papel del kirchnerismo, la desolación de la oposición, y del rumbo que podrían tomar las cosas. “El proyecto “Cristina eterna” la acerca a Chávez y a un rumbo que augura vientos y tempestades” afirma el analista.
Por Nelson Castro
En el Gobierno se viven horas de encantamiento. “El 50% nos sorprendió también a nosotros”, reconoció el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández. En la oposición, en cambio (con la excepción del Frente Progresista que encabeza Hermes Binner) todo es desolación. “Se viene la gran traición”, era el vaticinio de Eduardo Duhalde ante varios intendentes peronistas del Gran Buenos Aires que le tienen simpatía pero que no pudieron hacerle entender que esa era una irrealidad. El ex presidente nunca llegó a aceptar la dimensión de su imagen negativa ni el hecho de que, en un país cuyo federalismo es tan sólo un enunciado, ningún intendente habría de arriesgar el presente y el futuro de su gestión en pos de un apoyo que podría dejarlo sin el sustento económico del Gobierno nacional, del que hoy no pueden prescindir.
Sólo un fenómeno conocido en la jerga de los economistas como “El Cisne Negro” –un imprevisto de dimensiones catastróficas– podría generar las condiciones para revertir el resultado del domingo pasado.
La oposición enfrenta, pues, una verdadera misión imposible. Su principal problema es la falta de un liderazgo claro por parte de alguno de sus dirigentes. Esa es una falencia clave que es poco probable que vaya a ser solucionada de aquí al 23 de octubre.
Todo lo contrario. En ese universo son todos pases de facturas e intentos de reacomodamientos desesperados por salvar la ropa.
“La unión con Ricardo Alfonsín no rindió los frutos esperados”, declaró Francisco de Narváez, que a estas horas no sabe cómo hacer para sacarse de encima la pesada mochila que le significa esa asociación por conveniencia que no funcionó y que terminó siendo una suma que restó, tal cual lo vaticinó Hermes Binner. En la provincia de Buenos Aires, el corte de boleta hizo que muchos que votaron por De Narváez lo hicieran también por Duhalde.
El peronismo federal ha recibido su certificado de defunción. En el desbande que se vive, varios de sus integrantes ya están viendo cómo reingresar a las filas del kirchnerismo.
El resultado, además, marca el ocaso de varias figuras políticas de la oposición. En esa lista hay que incluir a Eduardo Duhalde, a Ricardo Alfonsín, a Carlos Reutemann, a Fernando “Pino” Solanas y a Elisa Carrió. En el caso de Carrió su caída es impactante: en cuatro años perdió cuatro millones de votos. Los sucesivos desmembramientos de la estructura que armó son una muestra contundente de su notable dificultad para construir proyectos políticos sustentables.
En el medio de este panorama, el armado de la campaña habrá de ser algo muy difícil para las fuerzas que encabezan Duhalde y Alfonsín. Dos aspectos muy concretos ilustran sobre la dimensión de esas dificultades:
- ¿Quién estará interesado en financiar, a los dos partidos que se han disputado el segundo lugar, los costosos gastos de una campaña presidencial que hoy día ya tiene sabor a nada?
- ¿Conseguirán fiscales para hacerse presentes en la totalidad de las mesas del país?
En el radicalismo, las críticas a Alfonsín crecen día a día. Allí, hay quienes piensan en un renovado protagonismo de Ernesto Sanz, de Gerardo Morales y de Julio Cobos. El fenómeno del vicepresidente debería ser motivo de un análisis profundo. Un hombre que hace dos años tenía una imagen positiva que estaba por las nubes hoy se pasea en el medio de la más absoluta indiferencia. Nadie sabe qué harán Sanz, Morales y Cobos. De algo sí hay certeza: de seguir así, la Unión Cívica Radical se encamina a paso seguro hacia su autodestrucción.
Hasta las elecciones primarias, en el Gobierno miraban con recelo y preocupación a Daniel Scioli. Sobrevolaba la idea de que había una dependencia de la Presidenta para asegurar un triunfo sobre el que no se dudaba, pero cuya magnitud se ubicaba en niveles inferiores al del 50%. Con ese resultado, las cosas son ahora distintas. Cristina Fernández de Kirchner no depende ahora de ningún dirigente territorial para lograr la reelección.
“Nadie es dueño de los votos de la ciudadanía”, dijo la Presidenta en su buen discurso, en la noche de ese domingo electoral, pronunciado con tono conciliatorio. Fue una expresión sensata de reconocimiento de la realidad. Tal vez lo hizo acordándose de que hace un año su imagen positiva no superaba el 25%. Ello es la clara demostración de un voto pragmático de un sector independiente de la sociedad que no está atado a ninguna fidelidad partidaria.
Por otra parte, muchos dirigentes parecen ignorar la vigencia que la crisis de 2001 tiene aún en la gente. Y a la hora de elegir un presidente –y mucho más en el medio de la fenomenal crisis que afecta a la economía mundial– ese recuerdo se acentúa. Ante ello, la sociedad busca un reaseguro, y está claro que para la mitad de la población ese reaseguro lo da el Gobierno y no una oposición que, con su dispersión, le terminó posibilitando al oficialismo un triunfo arrollador.
“No hay que creérsela”, dijo también la Presidenta la noche de su victoria. Sería muy bueno que así fuese. En esta luna de miel política que ha comenzado a vivir, es importante que pueda aprovechar la enorme cuota de poder que le ha dado la sociedad para abocarse a la tarea de buscar soluciones a los problemas estructurales de la economía, que aún subsisten. El más importante, sin duda, tiene que ver con la profunda y persistente brecha de desigualdad que los notables índices de crecimiento que se han visto desde el 2003 hasta ahora no han podido modificar. Además, la carga que sobre las arcas fiscales impone la cantidad de subsidios que hoy tiene la Argentina –este año rondarán los 60 mil millones de pesos– difícilmente sea sostenible en forma indefinida. Por otra parte, las deudas que acumula el sistema previsional son explosivas.
La falta de crédito complica la inversión. Como bien señala el ex ministro Martín Lousteau “en la economía de un país en el que hay crédito para comprar electrodomésticos en cincuenta cuotas pero en el que una vivienda debe ser adquirida al contado, algo no anda bien”.
Sin embargo, por sobre todo ello, hay un asunto de enorme trascendencia político-institucional, sobre el que la Presidenta deberá decidir: ¿cuál será su modelo: Lula o Chávez?
El proyecto “Cristina eterna” la acerca a Chávez y a un rumbo que augura vientos y tempestades. El modelo Lula, en cambio, significará el acatamiento de la Constitución y el freno a las voces que abogan por una reforma que tenga por objetivo permitir la reelección indefinida de Fernández de Kirchner. Este es un camino de grandeza y de consolidación republicana, del que la Argentina tiene una desesperada necesidad.
Fuente: Perfil.com

jueves, 4 de noviembre de 2010

Las promesas de Dilma Rousseff.

La "Juana de Arco" de la guerrilla en el poder
Dilma presidenta. La mandataria electa comenzó a militar a los 16 años. Estuvo presa y fue torturada durante la dictadura. Lula da Silva la conoció y preparó para que fuera su sucesora.
Dilma Vana Rousseff quería ser bailarina, bombera o trapecista, pero fue guerrillera, presa política, madre, esposa dos veces, ex esposa otras dos, economista, ministra con poder de primera ministra, candidata, y, ahora, la primera presidenta de Brasil.
"Dilma, debes cambiar ese perfil de oficinista para identificarte más con el pueblo", le recomendó en marzo de 2008 el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a su entonces jefa de ministros (Casa Civil), pensando en catapultarla como su candidata a presidente en 2010.
Nada, ni siquiera un fugaz cáncer linfático de 2009, detuvo el "dedazo" de Lula para convertirla en la sorpresiva candidata del Partido de los Trabajadores (PT) sin nunca haberse presentado a una elección.
Rousseff nació el 16 de diciembre 1947 en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, hija de una maestra brasileña que se casó con el inmigrante búlgaro Petar Rusev, cuyo apellido fue aportuguesado a Rousseff.
Al contrario de Lula, nacido y criado en la máxima miseria del semi-árido noreste del país, Rousseff creció en un hogar de clase media. El golpe de Estado de 1964 la encontró en el colegio secundario Estadual Central de Belo Horizonte, un polo de efervescencia de la izquierda de los 60.
Militancia
A los 16 años Rousseff comenzó a militar en la organización Política Obrera y a los 19, luego de casarse con Claudio Galeno Linhares, pasó al Comando de Liberación (Colina), que derivó en el grupo Vanguardia Popular Revolucionaria Palmares (VPR).
En VPR-Palmares Rousseff, según el mayor investigador de su vida, Louiz Macklouf Carvalho, no participó de acciones armadas, sino que formaba parte de la organización y comenzó a ser perseguida por el régimen.
Separada en 1969 de Linhares, en Var Palmares conoció a Carlos de Araujo, con el que tuvo en 1976 a su única hija, Paula, que el mes pasado le dio el primer nieto, Gabriel.
Antes de haber sido detenida en enero de 1970, según admitió al diario Folha de Sao Paulo el 21 de febrero, la candidata recibió entrenamiento militar en una chacra ubicada en Uruguay, cerca de la frontera con Brasil.
Llamada la "Juana de Arco de la Subversión", según consta en la ficha organizada por la dictadura, Rousseff fue arrestada en San Pablo el 15 de enero de 1970. Fue trasladada al Presidio Tiradentes de esa ciudad, de donde salió después de 23 meses de encierro.
Fue torturada durante 22 días seguidos con shocks eléctricos, ahogamiento y golpes. "Nadie se imagina cuántas secreciones salen de un ser humano cuando es golpeado sin parar y es torturado. Porque esa cantidad de líquidos que tenemos, la sangre, la orina, el excremento, aparecen en su forma más humana", recordó la hoy elegida presidenta hace no mucho tiempo.
Cuando salió de la cárcel, Rousseff se mudó a Porto Alegre, donde tuvo a su hija y se recibió de economista por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Al poco tiempo, con la Ley de Amnistía de 1979, aprovechó para sumarse al Partido Democrático Laborista del caudillo de la izquierda Leonel Brizola.
Con el fin de la dictadura en 1985, fue nombrada secretaria de Hacienda en el gobierno de Porto Alegre, vencido por el PDT. Y en 1998 fue secretaria de Energía del Estado de Rio Grande do Sul, con el gobernador Olivio Dutra, del PT.
Eran las épocas en las que el presidente Fernando Henrique Cardoso era blanco de críticas a causa de los apagones de electricidad que se sucedían en el país, y Rousseff, en Rio Grande do Sul, se rehusó a aplicar el racionamiento energético.
Carrera
Afiliada al PT en 1999, su capacidad de gestión fue presentada a Lula en 2002, luego de haber vencido las elecciones presidenciales. "Yo la vi mejor que todos los candidatos al Ministerio de Energía. Ella llegó con su notebook, hablaba claro y mostraba mucha competencia y entonces la elegí", recordó Lula recientemente.
Con los escándalos de corrupción que sacudieron al PT en 2005, al partido de Lula se le habían caído dos de los "presidenciables": el ministro de Economía Antonio Palocci y el jefe de ministros José Dirceu.
Fue sin ellos que el mandatario eligió a Rousseff para coordinar el gobierno, en medio de su reelección, en el año 2006. La hoy presidenta electa fue la encargada de darle impronta gerencial al cargo y quedó al mando del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), el megaplan de obras públicas. El año pasado Rousseff, la jefa de ministros "mano de hierro", como la llamó la prensa, lidió con un cáncer linfático. Lo superó en pocos meses, tras someterse a un tratamiento de quimioterapia para el que rechazó tomarse licencia. En enero pasado, recuperada del cáncer y con su propio cabello creciendo, Rousseff lanzó el plan Mi Casa Mi Vida, un motor de la construcción civil para levantar 1 millón de casas populares que se transformó en una de sus banderas.
En febrero dejó el cargo para ser consagrada como candidata presidencial del PT. "Continuar el trabajo de Lula", es su lema; "erradicar la miseria y convertir a Brasil en un país desarrollado", su principal objetivo.
Lula: "Rousseff mostraba mucha competencia y entonces la elegí".
Dilma: Su lema de campaña siempre fue "continuar el trabajo de Lula".
Las 7 promesas de la presidenta electa
Pobreza
La petista pretende que todas las familias tengan una renta mayor a US$ 670 por mes, lo que implicaría una mejora para 59 millones de personas. Busca eliminar la pobreza extrema para 2014.
Menos impuestos
Rousseff prometió eliminar los impuestos a las obras de saneamiento, energía y transporte. Sus opositores creen que no será fácil de aplicar porque los economistas alegan riesgo fiscal.
Guarderías
Rousseff dijo que creará 6.000 guarderías. El reto es grande, pues implica fundar cuatro por día.
Salarios a docentes
Otra de las promesas de Rousseff es que universalizará el pago a los educadores. Esto ya está estipulado pero no se cumple porque los estados, principales contratistas, lo incumplen.
Becas a los mejores
La petista sugirió crear un programa que beque a los mejores alumnos de bajos recursos y les garantice una mejor educación, algo que ya existe a nivel terciario.
Recursos para salud
Rousseff pretende reglamentar la distribución de los recursos asignados al sistema sanitario sin aumentar los impuestos.

domingo, 10 de octubre de 2010

Desocupacion en Estados Unidos.

EE UU: 95,000 puestos de trabajo se perdieron en Septiembre

Estados Unidos –
El Departamento de Trabajo de los EE UU informó que la economía estadounidense perdió 95,000 empleos en septiembre, mientras que la tasa de desempleo permaneció en 9.6 por ciento.
Esta pérdida de puestos de trabajo fue principalmente en el sector gubernamental, ya que el sector privado reportó ganancias en el empleo. Aunque las empresas privadas agregaron 64,000 puestos de trabajo, el empleo público se redujo en 159,000 puestos, según informó The New York Times.
Alrededor de los 76,000 recortes del sector público fueron en el gobierno local, que disminuyó el empleo al ritmo más rápido en casi 30 años. Otra gran parte de los despidos se produjo entre los profesores, ya que 72,700 puestos fueron eliminados de la educación.
Los economistas se sorprendieron por el gran número de empleos perdidos en septiembre. Aunque la recesión termino oficialmente en junio de 2009, la recuperación económica se ha ralentizado en los últimos meses.
Los economistas especulan ahora que la Reserva Federal de los EE.UU tomará medidas más enérgicas para hacer circular dinero en la economía.