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martes, 22 de noviembre de 2011

Eutanasia en Holanda.


Peter Baklinski
UTRECHT, Países Bajos, 21 de noviembre 2011 (Notifam) – La Real Asociación Médica de Holanda (conocida como la KNMG por sus siglas en el idioma holandés) ha publicado unos nuevos lineamientos para la interpretación de la Ley de la Eutanasia del 2002, que ahora incluye “las enfermedades mentales y psicosociales” tales como “la pérdida de la función, la soledad y la pérdida de la autonomía”, como criterios aceptables para la eutanasia. Los lineamientos también permiten a los médicos vincular la carencia de “habilidades sociales, de recursos financieros y de una red social” de un paciente con “un sufrimiento insoportable y permanente”, abriendo la puerta a la muerte asistida legalizada, basándose en factores “psicosociales”, no en una enfermedad terminal.
El documentoque fija esta posición, con fecha de junio de 2011, y que puede leerse en inglés, lleva por título: The Role of the Physician in the Voluntary Termination of Life (El papel del médico en la terminación voluntaria de la vida), concluye con la afirmación de que “el concepto de sufrimiento” es “más amplio” que su “interpretación y aplicación por los médicos hoy en día”.
Según los autores, estarían incluidos en una interpretación más amplia del sufrimiento “los trastornos que afectan la visión, la audición y la movilidad, las caídas, el confinamiento en una cama, la fatiga, el cansancio y la pérdida de la forma física”, según los autores.
“El paciente percibe el sufrimiento interminable, su existencia como carente de sentido y, aunque no esté directamente en peligro de morir a causa de estas quejas, no desea ni experimentarlos ni – en tanto su historia y sus propios valores lo permiten – extraer el significado de ellos”, explica el documento de la Real Asociación Médica de Holanda.
“En opinión de la Real Asociación, esos casos están lo suficientemente vinculados al dominio médico para permitir a un médico que actúe dentro de los límites de la Ley de Eutanasia”.
“No siempre tiene que ser una dolencia física, podría ser el inicio de la demencia o de problemas psicológicos crónicos, lo que es también un sufrimiento insoportable y duradero. No siempre tiene que ser una enfermedad terminal”, dijo a Radio Netherlands Worlwide el doctor Nieuwenhuijzen Kruseman, Presidente de la Real Asociación.
Alex Schadenberg, Director Ejecutivo y Presidente Internacional de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia (Euthanasia Prevention Coalition) con sede en Canadá, respondió a los nuevos lineamientos, diciendo que en su opinión “la expansión de la eutanasia y el suicidio asistido ha sido constante y deliberada”.
Schadenberg advirtió que lo que ha sucedido en los Países Bajos puede –y podrá- ocurrir en otras jurisdicciones, si se legaliza la eutanasia y / o el suicidio asistido.
Cuando los Países Bajos sancionaron en 1994 la eutanasia para los pacientes emocionalmente enfermos, Karl Gunning, jefe del Sindicato de Médicos Holandeses advirtió al país de la “pendiente resbaladiza” que se deslizaba hacia abajo.
Dijo que “siempre hemos predicho que una vez que se comienza a mirar la muerte como un medio para resolver problemas, entonces se encontrará más y más problemas en los que el matar puede ser la solución”.
El prominente comentarista de bioética y conservador, Wesley J. Smith de los Estados Unidos de América, preguntó en su diario cibernético redactado en inglés, cómo alguien puede decir que “no hay una pendiente resbaladiza” con la legalización de la eutanasia, cuando la “soledad” es uno de los factores reconocidos legalmente en la decisión de poner fin a la vida de uno.
“Desde 1973, cuando casi se despenalizó la eutanasia, los médicos holandeses han pasado de aplicar la eutanasia a los enfermos terminales que la solicitan, a los enfermos crónicos que la solicitan, a las personas con discapacidad que la solicitan, a los mentalmente angustiados que la piden… Y ahora, quieren dirigirse a las personas mayores vulnerables y marginados”.
“La Cultura de la Muerte es voraz. Una vez que comienza a alimentarse, nunca se sacia. [L]as categorías de lo que se puede matar nunca encuentran un punto final”.
“¿Esto es compasión?”, preguntó retóricamente Smith.
Traducción por José Arturo Quarracino
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Mujer con Alzheimer muere por eutanasia en Holanda

Los pacientes vegetativos no están muertos.


Kathleen Gilbert
NEW YORK, 21 de noviembre 2011 (Notifam) – En un estudio publicado en una de las revistas médicas de mayor prestigio en el mundo, se ha determinado que muchos pacientes "vegetativos" están, de modo concreto, plenamente conscientes.
El periódico estadounidense, The New York Times (Los tiempos de New York), reportó que, cuando los investigadores les preguntaron a los pacientes “vegetativos” que imaginaran su mano formada en un puño, o los dedos de sus pies meneándose cuando se les indicara que lo hicieran, ellos encontraron que las ondas cerebrales de cerca del 20 por ciento de dichos pacientes respondían en el modo exacto que lo harían los pacientes saludables.
Se anticipaba la realización de la investigación, debido a varios estudios de menor escala llevados a cabo, y la evidencia anecdótica dada por parte de unos expertos, en las que se mostraba que los diagnósticos “vegetativos” no eran confiables, como máximo. En un artículo extenso que fue publicado en la revista estadounidense Discover (Descubre) en julio pasado, se mostraba la investigación de muchos años realizada por dos expertos destacados, quienes aseveran que ellos han visto que dichos pacientes – algunos de los cuales solamente mostraban “la sombra de haber un fluido” en sus calaveras donde debía estar el cerebro – reconectan con el mundo exterior una y otra vez.
Pero los obstáculos para obtenerles un tratamiento podrían ser más difíciles de vencer, fuera de lo que la ciencia en sí pueda lograr. El doctor Joseph Giancino, director del área de rehabilitación en la neuropsicología en el Hospital de Rehabilitación de Spaulding en los Estados Unidos, le contó a  Discover sobre el nivel de prejuicio que él ha visto en contra de los pacientes más indefensos en un prestigioso hospital donde él presentó sus hallazgos.
“El director del área de trauma me dio las gracias, y de modo muy jovial, me dice: ‘En mi época, se describían a estos pacientes como ‘aguavivas’. Y entonces se ríe y se va”, él contó. “¿Qué se puede hacer ante esto?
Mientras que uno de los investigadores del estudio de The Lancet (La lanceta) concluyó que el experimento constituía “un fuerte indicio de nuestra inhabilidad para correctamente diagnosticar a las personas en estado vegetativo”, algunos defensores de los discapacitados dicen que el diagnóstico debe de ser abandonado en su totalidad, argumentando que ello es una herramienta rutinariamente usada para discriminar en contra de los que tienen una discapacidad cognitiva.
Bobby Schindler, el hermano de Terri Schiavo, y fundador de la Terri Schiavo Life and Hope Network (Red Terri Schiavo por la Vida y la Esperanza) en los Estados Unidos, comentó, en respuesta al artículo de la Discover, que "el diagnóstico de haber un estado vegetativo persistente/EVP, necesita ser eliminado por parte de la comunidad médica”.
“No solamente la misma cuenta con una alta tasa de imperfección,  a la vez que no es científica en su diagnóstico (existe una tasa ascendente de un 50% en diagnósticos errados), pero es deshumanizante para el individuo a quien se le cataloga como ‘un vegetal’ ”, dijo Schindler. “Sin embargo, más importante aún, y más perturbador, es que la EVP es usada como un criterio para matar aquellos con discapacidades cognitivas, tal como fue usado para deliberadamente matar a mi hermana Terri”.
Terri Schiavo fue diagnosticada con EVP en 1991. Por medio de una orden judicial, provocada por la lucha de la familia de Terri para que la mantuviesen con vida en contra de los deseos de su esposo, se logró que se prohibiera que le diesen comida y fluidos, lo que culminó con su infame muerte por deshidratación en 2005, a pesar de los videos y las fotografías que la mostraban alerta y receptiva.
El comentarista estadounidense en bioética, Wesley Smith, expresó su preocupación sobre las nuevas pruebas usadas, que harán poco para detener la deshidratación rutinaria de los pacientes con un mínimo de estar conscientes.
“Nosotros hemos sabido por años que, a menudo, la EVP es erróneamente diagnosticada, pero no esperen que se les diga que un paciente está consciente, para que así muchos expertos en la bioética aboguen en contra de la deshidratación”, él señaló por escrito.
“De hecho, muchos de los mismos expertos en bioética quienes, en una ocasión, dijeron que remover  la sonda naso gástrica debe ser limitada para los que están inconscientes, meramente giran sobre sus talones y arguyen que si alguien está mínimamente consciente, ello constituye una razón más que suficiente para remover la sonda naso gástrica, porque ellos sufrirán debido al potencial conocimiento de su condición o de sus limitaciones”.
A la vez que las pruebas ciertamente “deben de convertirse en parte de la práctica de la medicina” si la misma es precisa, puntualizó Smith, “realmente nosotros necesitamos cambiar nuestros valores para que todos seamos acogidos y aceptados con igualdad moral, independientemente de nuestros estados cognitivos”.
Para leer el artículo en inglés titulado "Study finds signs of awareness in 3 ‘vegetative’ patients" (Estudio determina que existen señales de sensibilidad en 3 pacientes ‘vegetativos’) publicado el miércoles 9 de noviembre de 2011 y escrito por el periodista Benedict Carey, vaya al sitio cibernético del periódico estadounidense The New York Times, pulsando aquí.
Cobertura relacionada de Notifam:
Versión del original en inglés:
Traducción del inglés: Marlene Gillette-Ibern

jueves, 28 de abril de 2011

Prefirió morir a matar a su hijo en gestación.


27 de abril de 2011 (Notifam) – En agosto del año pasado, Jessica Council – una hermosa mujer de 30 años de edad, madre de una hermosa criatura – notó que tenía dolor de garganta. En la misma época, también comenzó a sospechar que estaba embarazada.
Como después de dos semanas el dolor de garganta no se había ido, Jessica decidió hacerse un control. Su médico le dijo que probablemente era un bocio de tiroides, y en última instancia nada de que preocuparse. Pero sólo para estar seguro, le hizo una prueba, que él dijo que confirmó sus sospechas iniciales. Todo estaría bien, dijo.
Pero no todo estaba bien. El doctor había leído mal la prueba.
Alrededor del 15 de noviembre, Jessica comenzó a tener problemas para respirar. El 21 de noviembre ella llegó a la sala de emergencias. Luego, el 22 de noviembre, su garganta tan cerrada al punto que no podía respirar, razón por la cual los médicos le insertaron un tubo en su garganta, y le pusieron un ventilador.
Al día siguiente, el 23 de noviembre, le informaron a Jessica que tenía cáncer. Para entonces, ella también sabía con certeza que estaba embarazada.
Así comenzó un viaje que pondría la fe y las convicciones pro-vida de Jessica y su marido, Clint, a prueba en forma definitiva.
“Cada día valió la pena”
Jessica y Clint se conocieron en Greenville College School. En una larga entrevista con LifeSiteNews.com, Clint dijo que había observado a la hermosa pelirroja sentada un día en el comedor universitario, y le preguntó si podía acompañarla. Ella se negó. Pero Clint no se dio por vencido.
De hecho, Clint se pasó un año y medio molestando a Jessica antes que ella accediera a salir con él. La pareja se casó dos años y medio después de eso. “Supongo cuando usted sabe que sabe”, dijo. “Tuve que trabajar muy duro para ella, pero cada día valió la pena”.
La pareja se mudó a Traveler’s Rest, Carolina del Sur, donde tuvieron un hijo y trabajaron en una obra de caridad cristiana como mentores de los jóvenes. La vida era buena: ellos eran jóvenes, estaban enamorados, tenían salud y disfrutaban la vida.
Clint señala que su esposa siempre se cuidó meticulosamente. “Ella siempre ha sido extremadamente saludable”, dijo. “Observaba que ella comía con mucho cuidado. Trató de honrar a Dios con su cuerpo. Lo ejercitó regularmente”.
Por esta razón, la última cosa que ellos esperaban era el cáncer que la atacó en agosto pasado.
No hay más opciones
Clint describe la reacción de su esposa al saber que tenía cáncer en la garganta como “una mezcla de miedo y sorpresa”. En cuanto a él, dice que sintió “todas las emociones que se pueda imaginar… a excepción de alegría. Yo era un caso perdido”.
Pero por supuesto, Jessica no era la única amenazada por el cáncer: estaba embarazada y cualquier tratamiento al que se sometiera perjudicaría casi con toda seguridad a su hijo por nacer, y posiblemente lo mataría.
El 25 de noviembre, el ginecólogo-obstetra del hospital le aconsejó a la pareja un aborto. Clint dice Jessica nunca vaciló. “Esa nunca fue una opción”, dijo. “Eso es blanco y negro”.
Pero lo que fue menos blanco y negro era si aceptaba o no tratamientos: mientras que el oncólogo dijo que la quimioterapia probablemente mataría al bebé, el ginecólogo no estaba de acuerdo, pues decía que el bebé probablemente sobreviviría, pero sufriendo daño cerebral.
“Jessica me miró, y le tomó unos pocos segundos”, dijo Clint, y “dijo no con la cabeza”. Ella también se negó a la radioterapia a causa de sus riesgos similares.
“En realidad no teníamos muchas opciones de tratamiento después de eso”, dijo Clint, señalando que la cirugía nunca fue una opción debido al lugar donde estaba localizado el cáncer.
“Ella no se despertó”
La cuestión del tratamiento surgió de nuevo cuando el bebé llegó al tercer trimestre. En ese momento, dice Clint, la decisión fue mucho más difícil, con los médicos diciendo que los riesgos eran mínimos porque el bebé estaba casi completamente desarrollado.
Sin embargo, Jessica siguió negándose a los tratamientos, para el bien de su hijo no nacido – una decisión que Clint dice que dejó a los médicos “muy confundidos”.
Clint confiesa que ni él ni su esposa sintieron que los médicos fueran totalmente sinceros respecto a los riesgos. Pero también dice que su esposa tenía otra razón para rechazar los tratamientos.
Dice que “ella sabía que iba a morir de todas formas”. “Ella no compartió eso conmigo hasta casi cuando murió… Pero pienso que ella sabía, y ella estuvo pensando que iba a dar a este bebé todas las oportunidades que pudiera”.
Aunque la pareja encontró un cierto éxito con los métodos alternativos para frenar el crecimiento del cáncer, incluyendo una estricta dieta de jugos de vegetales orgánicos y suplementos, sin tratamientos más agresivos sólo fue una cuestión de tiempo antes que el cáncer ganara la partida.
Un milagro de 23 semanas
En la noche del 5 de febrero, Jessica se fue a dormir con dolor de cabeza y náuseas. “Ella no se despertó”, dice Clint.
Al día siguiente el hospital declaró la muerte cerebral de Jessica, y los médicos entregaron a Clint el visto bueno para efectuar el parto por cesárea. El 6 de febrero, nació la pequeña “Jessi”, pesando solamente 1 libra 3 oz (538 gramos)
Los médicos habían pensado que Jessica estaba embarazada de 25 semanas, pero después que nació la bebé se dieron cuenta que probablemente tenía sólo alrededor de 23 semanas y media, que es el umbral absoluto de viabilidad.
“Sobre eso sólo puedo dar testimonio de la gracia de Dios, debido a Jessica murió justo cuando el bebé era viable para la vida fuera del útero”, dice Clint. Los médicos dicen que Jessi se está desarrollando bien.
“Emocionalmente brutal”
Clint describe toda la experiencia como “emocionalmente brutal”, y admite que a pesar de sus firmes convicciones cristianas y pro-vida, lo que estuvo muy lejos de ser fácil fue recorrer el camino que él y su esposa emprendieron.
“Sí, yo luché”, dice, “porque en la Biblia está la única persona que nos mandó amar más que a nosotros mismo. Esto lo hizo ella. Yo luché”.
“A veces es más fácil ser generoso en cualquier cosa que te pasa”, señala, “pero cuando se llega a perder a la persona que amas más que cualquier otra cosa, es muy difícil”.
También fue difícil para su hijo de dos años y medio de edad. Clint relata que después que Jessica ingresó al hospital, su hijo no pudo verla durante aproximadamente un mes, y durante ese tiempo ni siquiera miró o habló con su padre. Pero después que visitó a su madre, “comenzó a estar mejor”, dice Clint.
Después que Jessica murió, el niño sufrió un período de aguda “ansiedad por la separación”, aunque su padre dice que ha comenzado a superarlo.
En cuanto a Clint mismo, apenas dos meses después de la muerte de su esposa, él dice que está funcionando en piloto automático, manteniéndose ocupado con el trabajo y cuidando de sus dos hijos.
En este punto él hace una pausa. “Voy a ser muy franco”, dice, señalando que él quiere hacer lo que pueda para ayudar a otros que puedan estar en una situación similar. “Durante el primer mes, no podía – y estoy queriendo significar literalmente con esto una incapacidad -. Yo no podía leer mi Biblia, no podía rezar”.
Él describe la sensación como similar a la de un niño que es disciplinado por un padre: “A pesar que yo sabía intelectualmente que la relación estaba allí, aunque yo sabía que [Dios] me amaba, acepté todas estas cosas desde un punto de vista mental. Espiritualmente no sentía nada”.
“Y no se trata de los sentimientos, sino que la alegría en Dios había desaparecido por completo durante casi un mes. Yo estuve funcionando únicamente en lo que yo sabía que era verdad desde el punto de vista mental”.
Ahora, sin embargo, él dice que ha ido más allá de esa primera etapa, y que ha comenzado a rezar de nuevo, inclusive por otras personas.
No obstante ello, dice que probablemente llegará un momento en el que tendrá que dejar todo, y precisamente hacer duelo por la pérdida de su esposa.
“Alabado sea Dios”
Pese a que el cansancio y el sufrimiento es palpable en la voz de Clint, al hablar con él se detecta algo más también: una resignación profunda no nacida de la desesperación, sino de una fe auténtica y arraigada que acepta que este sufrimiento fue en última instancia significativo, y que hay tragedias peores inclusive que la muerte.
En una nota escrita menos de dos semanas después de la muerte de Jessica, y enviada a un blog sobre la lucha de ella con el cáncer, Clint escribió las últimas palabras que muchos esperarían escuchar de un hombre que acaba de perder a una esposa joven a quien amaba entrañablemente.
“Alabado sea Dios, mis amigos”, dijo él. “No dudes de Dios, no estés enojado con Él por mi causa”
“Tengo el privilegio de haber tenido una esposa que estaba tan llena del amor del Padre. Alégrense conmigo, hermanos y hermanas. Dios ha bendecido a Jessica al llevarla a un lugar de perfecta paz y sin dolor. Tengo que estar agradecido por el tiempo que tuve con ella, en lugar de lamentar todas las cosas que nunca llegamos a hacer juntos. Debemos dar gracias en todas las cosas, porque ésta es la voluntad de Dios en Jesucristo”.
“Gracia y Paz a todos”.
(Lea aquí la entrevista completa con Clint – en inglés)
Traducción por José Arturo Quarracino