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miércoles, 13 de febrero de 2013

Un prófugo hallado en una playa brasileña.

ARGENTINA
Arrestaron al represor de la ESMA Gonzalo Sánchez en el balneario de Angra dos Reis

      10 de febrero 2013
El ex integrante de Prefectura conocido por sus víctimas como 
?Chispa? estaba en Brasil desde hace once años y trabajaba en un 
astillero como ingeniero naval. Fue encontrado a partir de un trabajo 
conjunto entre el Ministerio de Seguridad argentino y el brasileño.

En la ESMA, Sánchez contó a los secuestrados los métodos que se usaban para asesinar y desaparecer cuerpos.


El ex prefecto Gonzalo Sánchez, ex miembro del Grupo 
de Tareas 3.3 de la Armada durante la dictadura y uno de los cinco 
prófugos históricos de la megacausa ESMA, fue detenido el viernes en 
Brasil. ?Chispa? u ?Omar?, alias y nombre de cobertura con el que lo 
recuerdan sobrevivientes del mayor centro clandestino de detención de la
Armada, fue localizado por Interpol en un balneario de Angra dos Reis, 
al sur de Río de Janeiro, luego de un trabajo conjunto con la policía de
Brasil, según informó el Ministerio de Seguridad de la Nación. Con el 
represor detenido en Río, ya comenzó a tramitarse su extradición para 
que pueda ser juzgado por centenares de secuestros, tormentos y 
asesinatos.

A mediados de los ?70, con el grado de oficial ayudante en la 
Prefectura Naval, Sánchez fue destinado al sector ?Operaciones? del GT 
3.3, con el que participó del operativo en el que cayó asesinado el 
escritor y militante montonero Rodolfo Walsh. Recordado por decenas de 
sobrevivientes, su nombre formó parte de la causa ESMA desde el 
comienzo. Chispa estaba prófugo desde octubre de 2005 y tenía pedido de 
captura internacional ordenada por el juez federal Sergio Torres desde 
2009.

La sobreviviente Graciela Daleo declaró en la causa que además de 
?Chispa? se hacía llamar ?Omar?, que era arquitecto naval, miembro del 
sector ?Operaciones?, y según sus propios dichos había integrado el GT 
3.3 desde sus orígenes hasta principios de 1979, cuando iban a mandarlo a
Galicia a supervisar la construcción de unos barcos que la Armada tenía
previsto comprar en España. El prefecto Sánchez relató ante más de un 
secuestrado en plena dictadura los métodos que aplicaba la Armada para 
asesinar y desaparecer cuerpos. Luego de fugarse de la ESMA y antes de 
ser asesinado y expuesto allí como trofeo de guerra, Horacio Domingo 
Maggio hizo constar en una declaración por escrito que conocía gracias a
?Chispa? los métodos navales para deshacerse de los cadávares. Al 
principio colocaban a varias personas en el interior de un automóvil y 
lo acribillaban a balazos para luego incendiarlo, le dijo el prefecto. 
Luego implementaron el ahorcamiento en la misma ESMA para después 
arrojar a los muertos al mar. Al tiempo de la fuga de Maggio, en 1978, 
se aplicaban los vuelos de la muerte. ?Se les coloca una inyección 
(somnífero), se los envuelve en una lona y se los tira al mar?, contó el
prefecto y escribió Maggio en abril de aquel año. La droga ?los dejaba 
atontados pero conscientes?, le dijo a otra sobreviviente, Graciela 
García. Chispa también le dijo a Ma-ggio que los vuelos se hacían desde 
helicópteros y precisó que ?los cuerpos eran tirados al mar en el sur, 
en zonas cercanas a dependencias de la Marina?. ?En momentos de 
debilidad se les escapaba información?, explicó Maggio el motivo de la 
confidencia. Sánchez también integró las patotas que participaron del 
operativo frustrado para secuestrar con vida al escritor y militante 
montonero Rodolfo Walsh, según declaró Miguel Angel Lauletta, que 
presenció ese operativo.

La detención se concretó el viernes a la tarde en un balneario de 
Angra dos Reis, destino de buceadores, escala de grandes cruceros y una 
de las ciudades más afectadas por las inundaciones que hace tres años 
produjeron derrumbes y deslizamientos. Al momento de ser abordado por 
los policías, el ex prefecto se identificó con su nombre completo y se 
entregó sin oponer resistencia. El Ministerio de Seguridad, que conduce 
Nilda Garré, destacó que la localización y detención fue posible por el 
intercambio de información con sus pares de Brasil y por el trabajo 
coordinado entre Interpol Argentina e Interpol Brasil. El ex miembro del
GT 3.3 vivía en ese país desde hace aproximadamente once años y 
trabajaba en un astillero como ingeniero naval. Desde el viernes 
permanece detenido en la Superintendencia de la Policía Federal de Río 
de Janeiro. Ahora comenzará el trámite de extradición. Cuando el 
Tribunal Supremo de Brasil la autorice, será entregado a las autoridades
argentinas.

Sánchez logró burlar al Estado durante siete años y tres meses. Era 
uno de los cinco prófugos históricos de la megacausa ESMA. Los otros son
el capitán de navío retirado Jorge Vildoza y los ex policías Roberto 
González, Juan Carlos Linares y Pedro Salvia. El Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos ofrece recompensas de hasta 100 mil pesos a quienes 
brinden información que permita capturarlos.

FUENTE: PAGINA 12

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“Desaparecido reaparecido, ése fue mi paso por el infierno”.


Mario Villani, el reaparecido

MARIO VILLANI, SOBREVIVIENTE DE CINCO CAMPOS CLANDESTINOS

Mario Villani sobrevivió porque arreglaba lo que robaban en los secuestros. Lo obligaron a reparar la picana y la modificó con menos carga eléctrica. El cautiverio más largo en los campos clandestinos de la dictadura.

Por Nora Veiras / Página 12


“Soy un desaparecido, un sobreviviente, o si se quiere un desaparecido reaparecido. Este es el relato de mi paso por el infierno.” Así se presenta Mario Villani en Desaparecido. Memorias de un cautiverio. El libro escrito junto a Fernando Reati es mucho más que un testimonio, es una despiadada y lúcida reflexión sobre el dilema de la vida en cinco centros clandestinos de detención. A lo largo de cuarenta y cuatro meses pasó por el Club Atlético, El Banco, El Olimpo, el Pozo de Quilmes y la ESMA. “Maldito si lo haces, maldito si no lo haces”, repite este físico que a los 72 años desmenuza sin pudor qué significa “colaborar”, cuál es el límite que cada uno le pudo poner a esa convivencia con el terror. “En mí vieron la posibilidad de utilizarme, de reparar lo que les robaban a los secuestrados, me tuvieron trabajando de bricoleur”, dice con una ironía elaborada durante años de pensar en la complejidad de la condición humana de torturadores y torturados.

Villani contó ante tribunales de Argentina, Francia, Italia, España cómo después de negarse a reparar la picana eléctrica de Antonio Del Cerro, alias “Colores”, un torturador que se ufanaba de su arte en la aplicación de tormentos, aceptó hacerlo. Le disminuyó la descarga. Durante una semana había escuchado los gritos de compañeros sometidos a la corriente directa. Los paros cardíacos se repetían, las muertes también. En Desaparecido, Villani y Reati, recuerdan esta y otras historias.

–¿Cómo jugaba la inexistencia de fronteras entre represores y secuestrados en los centros clandestinos?

–Eso fue determinante para todo. Estábamos inmersos en el espacio del represor. No existía la posibilidad de discutir entre nosotros, de analizar entre nosotros lo que nos estaba pasando, de apoyarnos: estábamos siempre mezclados con los torturadores. Ese borrado de fronteras, además, es unilateral: la libertad que el preso tiene a pesar de estar preso que es el momento de privacidad en la cárcel, nosotros no lo teníamos. Había torturadores como El Turco Julián, por ejemplo, que se quedaban a dormir.

–Usted estuvo casi cuatro años secuestrado.

–Estuve en cinco campos: desde noviembre del ’77 a agosto del ’81. He sido uno de los que más estuvieron. No es común que haya gente que haya estado tanto tiempo y en tantos campos. Supongo que debe haber influido el hecho de que a mí me usaron para reparar equipos de electrónica, electrodomésticos, que además eran cosas que se robaban y tenían que ponerlos en condiciones para llevárselos a sus casas o para venderlos.

–Es increíble cuando usted les pide herramientas y le traen la mesa de trabajo que había diseñado y tenía en su casa.

–A mí me habían secuestrado el 17 de noviembre del ’77 y eso me lo trajeron alrededor de marzo-abril del ’78, es decir que en algún lado lo tenían.

–En el libro estremece la reflexión sobre el significado de colaborar en un campo clandestino. ¿Qué significa colaborar, cuál es el límite?

–Me resultó difícil procesar eso. Todo es colaboración: que te vean vivo ya es una colaboración, aunque uno simplemente respire delante de otro. El otro recién secuestrado ve que uno está vivo y piensa a lo mejor “yo me salvo también”, es una forma de controlarlo mejor, es involuntaria e inconsciente, no es una colaboración deliberada, pero los tipos utilizaban ese mecanismo. De ahí para adelante hay un montón de escalones de colaboración. Yo colaboré. Colaboré reparando. No colaboré torturando, no colaboré interrogando, no colaboré entregando gente. Pero, por ejemplo, secuestraron a uno de mis mejores amigos, en una cita conmigo.

–¿Cuénteme cómo fue?

–A Gorfinkiel lo secuestran a pesar de los esfuerzos que yo había hecho. Yo tenía una cita agendada codificada para el mismo día en que me secuestraron, no dije nada, me callé la boca y se dieron cuenta al siguiente, me volvieron a torturar. Supongo que debo haber admitido que sí porque total había pasado la cita. Además teníamos un convenio los que estábamos en el mismo ámbito: normalmente usábamos un número de teléfono alquilado para pasarnos mensajes. La única forma de comunicarnos era a través de lo que llamábamos buzones, pero sospechábamos que ese teléfono estaba pinchado, entonces decidimos conservar ese buzón para pasar mensajes de alarma: si un mensaje llegaba a ese buzón había que desconocerlo y pensar “se pudrió todo”. Cuando me ordenaron llamar, pensé: “Esta es la mía” y dejé un mensaje ahí porque era el que usábamos como alarma, yo lo llamo a ese buzón y le dejo una cita... Y Jorge fue... No tendría que haber ido. Poco después, yo repartiendo la comida en el campo, le llevo la comida a la celda y se pone a llorar y me pide disculpas por no haber cumplido con la consigna. Ahí nos pusimos a llorar los dos. Yo le dije: “Pero escuchame, soy yo el que te entregó”.

–Usted cuenta que paradójicamente al ser secuestrados sentían cierto alivio por no seguir siendo perseguidos.

–Además del alivio de no estar perseguido se sumaba el hecho de que yo, por lo menos, no tenía la certeza de que me iban a matar: pensaba que por ahí me salvaba. Pensaba “se acabó, no corro más”. Fue pasando el tiempo y llegué a convencerme de que estábamos todos condenados a muerte. El alivio se terminó, continuó en el sentido que no seguía la pelea, no tenía que seguir escapando, pero estaba condenado.

–A pesar de todo su objetivo era sobrevivir un día más, renovar la esperanza a pesar del horror en que vivía...

–Es agotador pero a mí me resultó imprescindible. No me podía permitir hacer planes de futuro, no me podía permitir lamentarme y decir si salgo en libertad, me voy al exterior, no milito más o milito más. Me di cuenta de que si hacía eso no estaba prestando atención al aquí-ahora y era imprescindible que estuviera siempre atento, si no podía ligármela en cualquier momento. El único plan que me permitía hacer era llegar vivo al día siguiente.

–Usted reflexiona sobre la dificultad de armonizar la necesidad de afecto con la desconfianza sobre todo. ¿Cómo se resolvía ese dilema?

–La vida en un campo de concentración es una vida esencialmente dilemática. Continuamente estás frente a situaciones de “Maldito si lo haces” y “Maldito si no lo haces”. A mí me sirvió el olfato, como línea general sabía que tenía que desconfiar pero no se puede vivir desconfiando. Llega un momento que uno lo siente por la piel, a veces te equivocás pero es el riesgo que corrés. Largabas alguna opinión pero no todas, con otro te abrías totalmente. Eso viene mezclado con la cuestión afectiva que es muy importante, que no es solamente formar pareja, lo afectivo se puede reducir a una mirada, un roce, los pequeños toques de contenido afectivo son básicos en un marco como ése. Para mí, la situación más importante fue con Juanita... (N de R: Juana Armelín, una chica que había militado en el Partido Marxista Leninista de La Plata que entabló una relación con Villani que el represor Samuel Miara, alias “Cobani”, detectó y usó para humillarlos hasta que la hizo desaparecer).

–El caso que muestra la perversión de Cobani.

–A Cobani lo tengo acá (se señala entre ceja y ceja). Yo no tengo odio, tengo bronca, pienso que hay que condenarlos. Pienso que si bien yo en mi interior los condeno, no soy quién para condenar a nadie, será un juez o la Justicia, pero con Cobani no puedo ser tan objetivo. Por suerte después conocí a los hijos de Juanita, nos hicimos amigos y a través de esa relación por lo menos les pude contar.

–¿Cómo superó el saber que hubo secuestrados que colaboraron al punto de torturar a sus compañeros?

–Es una tortura más para el conjunto: para los prisioneros que ven que hay ex compañeros que se dieron vuelta, no saben si ellos no pueden llegar a caer en la misma. Antes creían que eran puros y resulta que terminaron así, en el fondo implica que nadie está a salvo de eso. Por otro lado, no es lo mismo que te torture un torturador que un ex compañero, pero además esa tortura no es sólo para el que está siendo torturado sino que el que tortura está sufriendo una tortura aunque no tenga conciencia de ello.

–Ni siquiera esa degradación extrema les garantizaba la vida, no implicaba un salvoconducto.

–No fue una garantía. En general fueron bastante despreciados, los usaban porque eran útiles, salvo algunos que terminaron pasándose con armas y bagajes para el otro lado. En general los usaban y los tiraban, eran forros.

–Usted cuenta el caso de un hijo de un secuestrado-torturador al que no dejan entrar a la agrupación Hijos.

–Eso es muy duro: qué culpa tiene el hijo de lo que hizo el padre. Son situaciones muy complejas, el ser humano es complejo, no es lineal. Esos hijos que no lo dejaron entrar estaban viendo un retoño del que torturó a sus padres y de un traidor. No se trata de justificar o no, hay que tratar de entender.

–Usted dice que le sirvió comprender que eran seres humanos los torturadores.

–Hitler era un ser humano. Me sirvió para manejarme con ellos. El relato ése del torturador que me torturaba y le dije: “No te entiendo”, me abrió los ojos. Cuando le dije que a él lo estaban usando, me dijo hijo de puta pero paró de torturarme. Otra cosa, todavía hoy tengo que pelear contra una parte de mí que se pasa de rosca pensando “a estos hijos de puta los quiero reventar” porque en ese caso yo no me diferencio de ellos. Yo no soy como ellos y eso lo tengo que defender a muerte. Esa lucha que fue dentro de los campos, sigue hoy. Que ellos me vieran a mí como una cucaracha, como un ser despreciable, primero es su visión maniquea del mundo. Si yo tengo esa misma visión, soy igual que ellos.

–¿Cómo vive el desenlace de los juicios a los represores: como una reparación, como una tarea cumplida?

–Está la parte racional, lo vivo como reparación, como decir gané –no sé si decir gané porque no creo estar libre del todo como no creo que vos lo estés tampoco–. Logré sí hacer algo que intentaron impedir que hiciera. Por otro lado hay una cosa que me gratifica: no soy yo solo, es una sociedad que va cambiando. Todavía hay quien dice por algo será, que deberían haber matado a todos. Son procesos largos, complejos y contradictorios: como suma me parece que van en la dirección correcta. Estas condenas son un fruto de muchos años de lucha de mucha gente, y son un fruto también de la maduración interior de la sociedad.

–El compromiso de dar testimonio, ¿puede implicar que ese horror no se repita?

–Lo que hago está dirigido a que eso pase, pero no es indefectible que pase. Pienso que no hay que bajar los brazos. Hay que estar atentos siempre porque las fuerzas que hicieron producir esto están presentes en todo el mundo. Los que tienen en sus manos el poder se defienden con uñas y dientes: mientras les sirva hacerlo con métodos civilizados lo harán, pero si no recurrirán a cualquier método.

FERNANDO REATI, EL ENTREVISTADOR

“¿Cómo habría actuado yo?”


 Por Nora Veiras

Fernando Reati es cordobés, profesor de Literatura, fue preso político en Córdoba, está radicado en Atlanta, Estados Unidos. Mario Villani fue invitado a dar una conferencia en su universidad sobre su vida en los centros clandestinos y allí se conocieron.

–¿Cómo fue grabar el testimonio de Mario Villani y reconstuirlo?

–Fue muy complejo. Muchas horas de grabación y un relato que no es el que está en el libro. Lo hemos reelaborado mucho. Había momentos muy dramáticos. La manera que logré manejar eso para que no me retraumatizara, en parte por lo que yo había vivido pero aunque no hubiera vivido nada, cualquier persona normal se traumatizaría al escuchar esas historias. Le pasaba a mi esposa, por ejemplo. Entonces lo comenté a un terapeuta en Atlanta que es especialista en víctimas de traumas de guerras de Irak, de Vietnam, del Holocausto, y él me dio la clave: me dijo, “lo que pasa es que cuando estás escuchando esos testimonios es como entrar en un territorio sagrado, no es la vida cotidiana, no podés manejar eso con la misma actitud que lo cotidiano”. Me dijo: “Tenés que hacer algún tipo de ritual antes y después de entrar en ese testimonio porque si no no hay límite entre el mundo de tu vida y ese horror”. Me inventé un ritual que era lavarme las manos antes y después de grabar y pensar: “Es como entrar y salir de una Iglesia, una sinagoga”.

–Ante el producto terminado, cómo se siente con Memoria...

–Me pregunto qué puede significar el libro para los que lo lean acá en la Argentina. Mi interés era entender la experiencia de una persona que había estado en ese mundo, que para el 99 por ciento de nosotros es impensable, no existe. ¿Por qué? Yo había tenido la experiencia de estar en la cárcel, ocho días en un campo de concentración, pero nada que ver. Me imagino que la pregunta era ¿y qué hubiera hecho yo en ese lugar? Me acerqué a la entrevista con esa actitud. En realidad creo que salí entendiendo más de mí mismo. Simplemente reconocer que no sé qué hubiera hecho. En última instancia eso es lo que aprendo: ninguno de nosotros sabe qué hubiera hecho hasta que está ahí. Ojalá que el libro sirva para reflexionar sobre qué hubiéramos hecho nosotros, incluso aquellos que no tuvieron nada que ver o los jóvenes que ni siquiera habían nacido, se pregunten: ¿Cómo hubiera sido mi experiencia si yo hubiera estado confrontado con eso? Y si la gente saca de eso la lección que no lo sabemos y que –como dice Mario– todas son actitudes humanas. Desde el torturador más brutal hasta el preso más inocente, unas más condenables otras menos. Si entendemos eso nos va a ayudar a dar vuelta la página y lo digo con mucho cuidado porque obviamente venimos del menemismo, de mucho tiempo en el que esa expresión era muy negativa. Ha llegado el momento de dar vuelta la página porque hay justicia y un testimonio como el de Mario nos permite pensar lo que viene después. Ahora podemos reflexionar sobre nosotros, los que estuvimos en esa historia qué hicimos, qué no hicimos, lo hicimos bien, lo hicimos mal. Los que no estuvieron qué hubieran hecho. Y los que sí estuvieron como espectadores, entender que entre el torturador más brutal y la víctima lo que hay no es una línea divisoria. Hay una zona gris y la mayor parte de la gente se mueve dentro de esa zona gris. Cuando él habla de la colaboración me parece que es muy importante entender que todo fue colaboración, no sólo adentro sino fuera: la persona que vio que se llevaban a un vecino y no dijo nada, la persona que prefirió no saber nada, ni hablar de los sectores de los partidos políticos y de la Iglesia que sí fueron cómplices. Todos tuvieron que colaborar o conciliar para seguir viviendo y no lo digo como condena, eso también forma parte de las actitudes humanas. Todos tenían que encontrar su grado de colaboración con ese sistema para poder sobrevivir.

miércoles, 27 de abril de 2011

Audiencias del 25 al 29 de Abril de 2011 en los Juicios de lesa humanidad.


Juicio ESMA  - Tribunal Oral 5 (TOF 5)
  
Lunes 25 de Abril de       2011
13.00 horas: continúa ampliación de indagatoria de Acosta

Contactos de Prensa:

Carlos Lordkipanidse (AEDD) 15 6 335 3979
Enrique Fukman (AEDD) 15-53372868
Patricia Walsh  (querellante)15 34547208
Dr. Luis Bonomi (CeProDH) 15 5 0577842
Dra. Myriam Bregman (CeProDH), 15 4 170 2398

Juicio VESUBIO  - Tribunal Oral Federal Cuatro (TOF 4)


Lunes 25 y Martes 26 de Abril de 2011 

10.30 horas: (en el SUM de C. Py 2002), las Dras. Liliana Mazea  y  Sabrina Dentone alegarán por la querella JusticiaYa!  en el juicio por algunos de los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como “el Vesubio”. El Tribunal Oral Federal en lo Criminal N° 4 tiene a su cargo el proceso contra ocho genocidas por 156 casos. 
LOS GENOCIDAS

Estos son los ocho represores a quienes se sigue el juicio:

-      Héctor Humberto Gamen, 85 años, general de brigada retirado.  Era segundo     comandante de la Brigada de Infantería.  

-      Hugo Idelbrando Pascarelli, 82 años, coronel retirado.  Era el jefe del área militar 114, donde funcionaba Vesubio.  

-      Pedro Alberto Durán Sáenz, 75 años, oficial de inteligencia de la Brigada.  Era el  jefe del centro clandestino.  Se hacía llamar “Delta”. 

-      Ramón Antonio Erlán, 65 años, penitenciario (R), alias “Pancho”. 

-      José Néstor Maidana, 59 años, penitenciario (R),  alias “el Paraguayo”.

-      Roberto Carlos Zeoliti, 63 años, ex penitenciario, alias “Sapo”.

-      Diego Salvador Chemes, 57 años, ex penitenciario, alias “Polaco”. 

-      Ricardo Néstor Martínez, ex penitenciario, alias “Pájaro”.

ALGUNOS REPRESORES POR ALGUNAS VÍCTIMAS

En este juicio, estarán sólo ocho genocidas por crímenes cometidos contra 156 compañeros, aunque por el CCDTyE Vesubio pasaron otros cientos.  En diciembre de 2009, Justicia YA! aportó un listado de 200 víctimas que estuvieron secuestradas en ese campo de concentración indicando los testigos que lo prueban, así como una nómina de otros quince compañeros que también pasaron por ese centro clandestino y solicitó al juez Daniel Rafecas, a cargo de la instrucción, que tome medidas para probarlo.   Estos datos así como los nombres de los  58 represores que nunca fueron indagados por los crímenes cometidos en El Vesubio surgieron de los testimonios que integran la causa.
Contactos de Prensa:

Guillermo Lorusso, AEDD,  15- 5179- 8041
Dra. Liliana Mazea, FIDELA, 15-5816-9178
Dra. Claudia Ferrero (APEL): 1556045905
Dra. Elea Peliche (AEDD): 1554287881
Dra. Liliana Molinari (CODESEDH): 1551766480

Convoca – Contacto: Justicia YA!  Buenos Aires está integrado por Asociación Anahí, Abogados Laboralistas de Izquierda (ALI), Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos; Asociación de Profesionales en Lucha (APEL); Centro de Abogados por los Derechos Humanos (CADHU); Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH); Comité de Acción Jurídica (CAJ); Comité de Defensa de la Etica, la Salud y los Derechos Humanos (CODESEDH); Comisión de DDHH de Uruguayos en Argentina; Comisión de DDHH del Partido Comunista; Comisión por los DDHH de Trenque Lauquen; Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI); Fundación Investigación y Defensa Legal Argentina (FIDELA); H.I.J.O.S. Regional Oeste; Instituto de Relaciones Ecuménicas; Liberpueblo; Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH); Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad.

jueves, 31 de marzo de 2011

Audiencias en juicios de lesa humanidad.


Audiencias del  27  de Marzo al 1 de Abril de 2011 en los Juicios a Genocidas

Juicio ESMA  - Tribunal Oral 5 (TOF 5)


Jueves 31 de Marzo de 2011
 Ampliación indagatoria Acosta y Donda

Viernes 1 de Abril de 2011
 Amplía Pernías declaración indagatoria y luego se incorporan lecturas

Contactos de Prensa:

Carlos Lordkipanidse (AEDD) 15 6 335 3979
Enrique Fukman (AEDD) 15-53372868
Patricia Walsh  (querellante)15 34547208
Dr. Luis Bonomi (CeProDH) 15 5 0577842
Dra. Myriam Bregman (CeProDH), 15 4 170 2398

Juicio VESUBIO  - Tribunal Oral Federal Cuatro (TOF 4)

ESTA SEMANA NO HAY AUDIENCIAS

Contactos de Prensa:

Guillermo Lorusso, AEDD,  15- 5179- 8041
Dra. Liliana Mazea, FIDELA, 15-5816-9178
Dra. Claudia Ferrero (APEL): 1556045905
Dra. Elea Peliche (AEDD): 1554287881
Dra. Liliana Molinari (CODESEDH): 1551766480

Juicio ORLETTI
Jueves 31 de MARZO
A LAS 9 HS SERÁN LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE RUFFO Y DE MARTINEZ RUIZ ALIAS PAJAROVICH A LAS 18 HS. SE LEERÁ LA SENTENCIA DE  ORLETTI. EN COMODORO PY SUB SUELO. PARA ACREDITARSE IR AL SEXTO PISO TRIBUNAL ORAL FEDERAL nº 1 COMO LA SALA ES MUY CHICA  Y LO MÁS IMPORTANTE ES QUE PUEDAN PRESENCIAR LA SENTENCIA LOS SOBREVIVIENTES, SEGURAMENTE TENGAMOS QUE ESPERAR AFUERA, PERO SERÁ MUY IMPORTANTE ESTAR ALLÍ PARA ACOMPAÑAR LA SALIDA DE  LOS COMPAÑEROS. Los  uruguayos que puedan asistir llevar sus banderas, no olvidemos que ese fue el Centro de Detención y Exterminio  del Plan Cóndor donde desaparecieron tantos compañeros latinoamericanos.

DIRECCIÓN: Comodoro Py Sub Suelo TRIBUNAL ORAL FEDERAL Nº 1
PROCESADOS: Néstor Guillamondegui,  Honorio Martínez Ruiz, Raúl Guglielminetti, Eduardo Cabanillas y Eduardo Ruffo, todos integrantes de los servicios represivos argentinos, ACUSADOS POR: 65 delitos de privación ilegal de la libertad e imposición de tomentos y 6 delitos de homicidio
SE ESPERA LA SENTENCIA PARA EL MES DE ABRIL
 En caso de concurrir a presenciar los alegatos, dirigirse al Tribunal  Oral Federal 1 en el 6º Piso a acreditarse con su Documento Nacional de Identidad.

Contacto de prensa:

Ana María Parnás Cel.: 15-51361826

Juicio en San Martin (Las audiencias se realizarán los días lunes y jueves en el Auditorio “Hugo del Carril”, Diag. 164 Sáenz Peña 4151, José León Suárez)

Audiencias Lunes 28 y jueves 31 de marzo de 2011
Los cuatro genocidas están imputados por las privaciones ilegales de la libertad de Gastón Gonçalves, Diego Muñiz Barreto, Juan José Fernández, Carlos Daniel Souto, Guillermo David , Luis Rodolfo D´Amico y Osvaldo Tomás Ariosti.

Contactos de prensa:

Dr. Pedro Dinani (LADH) 011-1533437730

Dra. Sabrina Dentone (LADH) 15 4936 2704

Enrique Fukman (AEDD) 011-1553372868

Convoca – Contacto: Justicia YA!  Buenos Aires está integrado por Asociación Anahí, Abogados Laboralistas de Izquierda (ALI), Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos; Asociación de Profesionales en Lucha (APEL); Centro de Abogados por los Derechos Humanos (CADHU); Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH); Comité de Acción Jurídica (CAJ); Comité de Defensa de la Etica, la Salud y los Derechos Humanos (CODESEDH); Comisión de DDHH de Uruguayos en Argentina; Comisión de DDHH del Partido Comunista; Comisión por los DDHH de Trenque Lauquen; Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI); Fundación Investigación y Defensa Legal Argentina (FIDELA); H.I.J.O.S. Regional Oeste; Instituto de Relaciones Ecuménicas; Liberpueblo; Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH); Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad.