Mostrando entradas con la etiqueta esposo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esposo. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de noviembre de 2011

Gran Hermano:Primera semana y ya hubo sexo en pantalla.



Victoria Irouleguy, la participante más joven de Gran Hermano y quien en la primera semana tuvo sexo en la casa, lleva en sus espaldas una historia llena de violencia y abandono.
La madre de la participante, Claudia Rosales, contó que el padre de Victoria, llegó a pegarle un tiro en una discusión, cuando vivían juntos.
“La bala me entró por el pecho izquierdo y me perforó el estómago. Estuve tres meses para salir del cuadro de gravedad. Victoria tenía 6 años en ese entonces. Hasta me hicieron colostomía, así que imaginate lo que fue”, reveló la mujer al sitio Ciudad.
Claudia confesó que a pesar del tremendo episodio, ella lo perdonó y el hombre no fue preso porque ella cambió su declaración y decidió seguir adelante con la relación, porque “no quería que sus hijos se quedaran sin el papá”. Pero dos años después, las cosas no habían cambiado, “él usaba la violencia para todo”, y entonces “decidí separarme”.
“Lo eché yo de mi casa, con 7 patrulleros, por maltrato a mi hija mayor, que tuve durante mi primer matrimonio. Todo el tiempo ejercía la violencia”, añadió.
Luego de la separación, ella y sus hijos se trasladaron a Mar del Plata, donde trabajó como enfermera y los crió sola. Su ex esposo nunca apareció, solo logró trabarle un embargo en su sueldo, para que cumpla con la cuota alimentaria.
El padre de Victoria había condenado la conducta de su hija en Gran Hermano. “Me dolió un montón lo que vi. Yo la hubiese educado de otra manera”, había comentado el hombre, quien dio otra versión de lo contado por Claudia, asegurando que “se fue de su casa porque su mujer lo estaba volviendo loco y no quería que las cosas empeoraran”.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Permiten que los óvulos de muchacha muerta sean cosechados.


Thaddeus Baklinski
KFAR SAVA, Israel, 23 de agosto 2011 (Notifam) – El tribunal de los magistrados en el pueblo de Kfar Sava ha emitido un dictamen judicial, que se plantea como un precedente, y posiblemente en el mundo, en que se le dio permiso a una familia israelí para extraer y congelar los óvulos obtenidos de los ovarios  de su hija de 17 años de edad, quien murió el pasado miércoles, luego de ser atropellada por un automóvil en julio.
La familia de Chen Aida Ayash dio permiso para que sus órganos fuesen donados pasada su muerte. Sin embargo, ellos también pidieron que sus óvulos fuesen cosechados y congelados, según informó la agencia de noticias Ha’aretz en Israel.
Una fuente médica familiarizado con el caso, le dijo a la agencia noticiosa que, en un principio, la familia de Chen quería fertilizar los óvulos con esperma donado y congelar los embriones, luego de donar sus órganos para el trasplante. Pero el Hospital Meir en Kfar Sava rehusó fertilizar los óvulos, cuando bajó una decisión judicial en que se negó el permiso para este procedimiento.
Maayan Maor, una vocera para el Centro Médico Meir le dijo a los medios de comunicación lo siguiente: “Este es un caso único, dado que esta es la primera vez que un tribunal israelí le ha dado aprobación a la extracción y congelación de los óvulos de una mujer muerta. Nosotros no sabemos las razones que tuvieron los padres de Chen para que esto se realizara. Nosotros únicamente recibimos la orden judicial y llevamos a cabo el procedimiento”.
Ha’aretz informó que Israel no tiene una ley que reglamenta la cosecha de los óvulos de una mujer muerta, dado que este procedimiento no fue incluido en una nueva ley sobre la donación de óvulos efectiva en febrero. Sin embargo, la cosecha de esperma de un hombre muerto fue reglamentada en 2003 por orden del ministro de justicia, mediante la cual solamente el cónyuge automáticamente tiene un derecho a cosechar el esperma del esposo muerto, y usarlo para fertilizar un óvulo. Por su parte, los padres que desean cosechar el esperma de su hijo tienen que obtener un permiso mediante una orden judicial.
Aunque los informes más recientes indican que la familia de Chen ha cambiado de parecer, y ya no desean que los óvulos de su hija sean fertilizados, Irit Rosenblum, fundador de la organización Familia Nueva, un grupo israelí que promueve los derechos de familia, fue citado por el periódico The Guardian (El Guardián) en el Reino Unido, de haber dicho que el asunto de la fertilización de los óvulos de la muchacha, gira alrededor de su propia intención y consentimiento sobre si tener niños.
“Nosotros no sabemos si (Chen) estaba pensando en la continuidad”, dijo Rosenblum. “Si (la familia) puede probar ese hecho, de que ella quería tener niños, entonces no veo la razón para no permitirlo”.
No obstante, Rosenblum advirtió que un requisito previo para crear un niño de los óvulos de Chen, tiene que ser que “el niño o la niña que nazca debe ser criado por su padre biológico”. Él dice que un niño tiene derecho a saber “su legado biológico” en vez de ser creado con el esperma o los óvulos de unos donantes anónimos.
Sin embargo, los grupos pro-familia han argumentado que, aún con el permiso y el consentimiento de los padres, la reproducción artificial es un mal intrínseco porque el niño tiene derecho a ser concebido dentro una unión de amor entre el esposo y la esposa, en lugar de ser concebido dentro de un laboratorio.
Cobertura relacionada de Notifam:
Versión del original en inglés:
Traducción del inglés: Marlene Gillette-Ibern

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El sufrimiento de una persona criada por un homosexual.

Mujer criada por homosexual pide a gobiernos proteger verdadero matrimonio

Fuente: ACI

Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.

Según informa ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web (en inglés) www.dawnstefanowicz.com : Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestas a este estilo de vida.

Stefanowicz explica en el sitio web "cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de ´familia´ gay, un estilo de ´familia´ que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar".

Su testimonio:

En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. "Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas", relata.

"Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo ´cruising´ buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991", recuerda.

Según Stefanowicz las "experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas".

"Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años", sostiene.

Stefanowicz recuerda que "desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre".

"Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños", señala.

Las consecuencias:

"Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían", sostiene Stefanowicz.

Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.

"Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias", explica.

"Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños", concluye.