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viernes, 16 de diciembre de 2011

El General Perón debe estar revolviéndose en su tumba, mientras se pregunta: ¿Adónde están los peronistas?


Con Perón o con Cristina

Digo porque lo reivindican a Perón 
y nos critican a
nosotros; 
con nosotros derecho de huelga hay...
Cristina Fernández de Kirchner

Los peronistas, esos que se llenan la boca hablando del "General", definen a cualquier día soleado como "un día peronista", lucen en su ojal el escudito del partido y tiene varios cuadros del extinto ex presidente en sus paredes; parece que no escucharon a la presidente cuando afirmó que con Perón no había derecho de huelga y con ella si. Y si la escucharon, miran para otro lado, "como perro que volteó la olla"
A la fabuladora presidente le faltó decir que con ella y con él, se legalizó el derecho de huelga.
Resulta cada vez mas evidente que los K, ella y él, siempre estuvieron en las antípodas del pensamiento peronista, pero como buenos zurditos, practicaron el "entrismo" y se infiltraron en el movimiento peronista. 
De a poco fueron sacándose la máscara. obviando las imágenes del líder del movimiento, la marcha y toda alusión, salvo cuando era necesario para la convocatoria de la masa peronista.
Después crearon "la cámpora", con el nombre del repudiado por Perón, Héctor Cámpora.
Ahora, pretende calificar a Juan Domingo Perón como enemigo de la clase obrera, clase a la que según ella, se le negaba el derecho de huelga.


El General Perón debe estar revolviéndose en su tumba, mientras se pregunta:
¿Adónde están los peronistas?
Orlando Agustín Gauna

lunes, 15 de agosto de 2011

Primarias:El kirchnerismo sueña con la reelección.

ANALISIS

Un resultado que abre la puerta a reelección en primera vuelta

El análisis de lo ocurrido en las primarias a cargo de Mariano Pérez de Eulate, columnista de EL DIA



Cristina con su hija Florencia al cerrar el discurso de anoche
Cristina con su hija Florencia al cerrar el discurso de anoche
Por MARIANO PEREZ DE EULATE

La presidenta Cristina Kirchner fue ayer la postulante más votada de un lote de diez precandidatos presidenciales. No compitió contra ningún rival interno, como tampoco lo hizo el resto, y por lo tanto no consiguió ningún triunfo real. Eso, a pesar de que el clima general que cruzó la elección primaria se asemejó bastante a lo que puede vivirse durante una general, con adrenalina, denuncias de zancadillas y festejos triunfalistas acaso desmedidos. Lo que resulta innegable es que ayer sí existió una primera victoria política del Frente Para la Victoria: superó el objetivo de mínima que se había fijado (sacar 40%), alcanzando un porcentaje cercano al 50 por ciento de los votos emitidos a nivel nacional y alejándose muchísimo del segundo del podio, que en principio ocuparía el radical Ricardo Alfonsín.

Así, en el primer desafío electoral que afrontó sin el apuntalamiento de Néstor Kirchner, Cristina quedó muy bien posicionada para disputar la elección del 23 de octubre próximo, la que, esta vez sí, definirá quién gobernará la Argentina en el período 2011-2015. Los números de ayer no necesariamente deben repetirse ese día. Pero si la foto de los resultados de las primarias se trasladara casi sin modificaciones a la elección general, Cristina tendría asegurado un triunfo holgado en primera vuelta sin necesidad de ballotage.

A eso apuntará desde ahora la campaña del Gobierno. Con ese paquete de votos bajo el brazo, el kirchnerismo seguramente buscará retomar la estrategia para reinstalar la sensación de triunfo consumado de cara a octubre. El “Ya ganamos”, que se había empezado a desplegar en el inicio de este año, luego de varias elecciones provinciales en las que resultaron triunfadores los candidatos respaldados por la Presidenta. Pero que había encontrado cierto freno obligado por los recientes sinsabores electorales en distritos como Capital Federal, Santa Fe o Córdoba, todos comicios donde la Casa Rosada no logró imponer a sus postulantes.

Anoche, en el búnker cristinista instalado en un lujoso hotel porteño, había una euforia tal que se hablaba de un resultado para octubre mucho mejor que el obtenido en 2007, cuando Cristina sucedió a su esposo. Parece prematuro, pero el optimismo aparecía avalado por una buena performance en algunos distritos clave.

APUNTALA EL LIDERAZGO

Para la Presidenta, el resultado de la elección de ayer resultó un elemento importante para apuntalar su liderazgo en el justicialismo kirchnerista. Que se basa, sobre todo, en los números que ostenta y no en sus cualidades de conducción. Esto es: en los sondeos de imagen y de intención de voto, un insumo adictivo para la mayoría de los políticos. Y la de ayer fue, en efecto, una suerte de gran encuesta nacional sobre lo que la gente puede llegar a votar en octubre.

Con los números a su favor, Cristina podrá mantener alineada detrás “del proyecto” a la mayoría de los gobernadores peronistas y a los intendentes del conurbano bonaerense, actores con los que viene manteniendo un duelo subterráneo, silencioso, respecto a quién es el dueño de los votos del oficialismo. Una discusión intestina que orilla peligrosamente la subestimación del votante y que se vio reavivada por el descontento general que dejó en el justicialismo el último cierre de listas.

Para ganar en octubre holgadamente, Cristina necesita tener a esa tropa dentro del redil: otra vez precisará que todos sumen para ella, como sucedió ayer.

Pero esos gobernadores e intendentes, muchos de los cuales han visto pasar a varios presidentes y aún mantienen sus cargos, también intuyen que si en octubre próximo la Presidenta es reelecta con números abismales puede tentarse con una idea que les espanta: la de gobernar sin el peronismo tradicional, profundizando esa tendencia tan propia de ella de cerrarse sobre un círculo cristinista puro, pequeño, despojado de “elementos contaminantes” que provengan del mundillo político y sindical.

Esto también lo intuye Eduardo Duhalde, que al cierre de esta edición era el tercero más votado, y que hubiera preferido que Cristina obtenga menos del 40 por ciento de los votos. Es que, aún con los altos índices de imagen negativa que registran sobre él los sondeos hasta ahora conocidos, su ambulancia aparecía como la mejor posicionada para recoger a los posibles heridos del bando oficial

miércoles, 6 de octubre de 2010

Uruguay, el general Fernandez, los dichos y los hechos.

URUGUAY
A PROPOSITO DE LO DICHO POR EL GENERAL (R) FERNANDEZ
Por Jorge Majfud
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El discurso del presidente del Centro Militar del Uruguay, Manuel Fernández, se enmarca en los reclamos presupuestarios de las Fuerzas Armadas uruguayas, uno de los presupuestos más altos del mundo en términos porcentuales referidos a su población.Según Fernández, en la sociedad uruguaya de hoy "existen como nunca profundas diferencias filosóficas, ideológicas y políticas". Cuando el general estaba en ejercicio del deber durante la dictadura militar, no había tantas diferencias. De hecho, los que pensaban y sentían diferente no podían hablar o desaparecían, razón por la cual se entendía que entonces no existían diferencias, ni profundas ni de ningún tipo.Pero como una mentalidad maniquea solo puede ver las cosas de un lado o del otro de una línea arbitraria que alguien con voz firme y pulso tembloroso trazó en el suelo separando así el Bien del Mal, entonces esas diferencias que en cualquier sociedad humanizada significan diversidad, automáticamente se convierten en "la población dividida en dos bandos netamente diferenciados". Como en las prácticas militares donde siempre hay un enemigo imaginario "netamente diferenciado" del otro lado de la trinchera o de la muralla, se avanza con un tambor y al ritmo de un discurso repetido, un panfleto para niños de escuela (uno de aquellos que consumíamos a diario en mi escuela primaria, durante la dictadura) que se confunde con lectura filosófica cuando no sagrada.Según el retirado, desde 2005 "el 50,1 por ciento de la población está de un lado y el 49,9 por ciento del otro". Lo que es otra forma de decir que su pensamiento "netamente definido" representa a la casi-mitad del país sin poder político. Lo cual no deja de ser un progreso si recordamos que en los años 80 y 90 los presidentes conservadores eran electos por menos de un tercio. Incluso eran electos con mucho menos votos que el perdedor. Por no hablar de los presidentes de la dictadura militar, que eran elegidos por un puñado de elegidos.Refiriéndose al actual gobierno del ex tupamaro José Mujica, el retirado denunció que "a partir de marzo del 2005 las reglas de juego cambiaron al acceder legítimamente al gobierno una coalición de mayoría marxista-leninista".¿Todavía algunos militares tienen problemas con la legitimidad? ¿Qué reglas cambiaron? ¿El anterior gobierno democrático no era legítimo o no es legítimo cambiar? ¿La legitimidad del actual presidente de Uruguay es tan incómoda como lo era la legitimidad del gobierno democrático de Salvador Allende?Obviamente quien cambió fue el presidente Mujica. No el retirado Fernández. Su gobierno es legítimo, entre otras cosas, porque renunció al "honor de las armas" al que son tan afectos algunos militares de la vieja guardia. Algunos de sus "enemigos" han experimentado eso como una bofetada de la historia y son psicológicamente incapaces de superarlo.Obviamente, de marxista-leninista el Presidente solo tiene los instrumentos de crítica y análisis ya que no la practica, que se basa en las reglas del mercado de una forma más liberal que en el mismo modelo militar de los 70 y 80. Lo de Mujica, en todo caso, es Revolución sin R, lo cual con suerte puede ser sinónimo de progresismo. De madurez para unos, de traición para otros. Para mí, el poder hace soberbios a unos y humildes a otros. Creo que este último es el caso de un guerrillero que asumió sus errores y mal o bien trata de ser inclusivo sin creerse ingenuamente, como Lula en Brasil, el artífice del progreso de un país. La mención al marxismo tiene el tono setentista del cliché multipropósito que servía para cualquier caza de brujas. Según el retirado, quienes hoy dirigen las Fuerzas Armadas son "civiles enemigos". Su estructura mental le impide ir más allá de las dimensiones de su formación. En una democracia, normalmente la mayoría de la población es civil y se suelen elegir civiles para dirigir una institución que está al servicio del país y no al revés. Aun si un país decidiera eliminar las fuerzas armadas, lo cual no es el caso de Uruguay, la población estaría en su derecho. La existencia de cualquier institución pública está condicionada a los intereses de un pueblo.Ni Dios las creó ni las fuerzas armadas crearon al país.El General Artigas era un militar de profesión (subversivo, está de más decir) pero no sus montoneros. Y todas o casi todas las ideas que fundaron nuestros países del Sur, "nuestras tradiciones" procedieron del extranjero, de la Europa humanista y de los Estados Unidos revolucionarios. No las recogimos de un pitanguero y lamentablemente nuestros fundadores fueron, en casos, muy heroicos pero no nos dejaron ideas muy originales.Desde entonces, el país se ha mantenido por el esfuerzo diario de sus trabajadores y de sus innovadores. No vamos a excluir a las fuerzas armadas si realmente cumplen con una función. Pero el Ejército, desde la vieja derecha, asume posiciones sectarias como algunos gremios, desde la vieja izquierda, que se creen la esencia de un pueblo, de un país sin los cuales no podría existir.Tampoco la supuesta "disolución de las Fuerzas Armadas" es de "puro cuño leninista". Tendrá el general retirado que invertir mejor sus horas de largo ocio para repasar la historia militar, sobre todo la historia de los movimientos antimilitaristas. Podrá encontrar a Albert Einstein diciendo que el ejército es una de las peores enfermedades que creó la humanidad, pero nunca a un Stalin.Según Fernández, las Fuerzas Armadas "son la última frontera de la nación. De los principios que sostienen la Patria". ¿Las Fuerzas Armadas contienen y definen una nación o es al revés? Podemos tener una nación sin país, pero ¿podemos tener un ejército nacional sin nación? "Los principios que sostienen la Patria", ¿incluían en los 70 y 80 el secuestro, la tortura, la desaparición, la propaganda y el terrorismo de Estado? ¿Incluía todo eso "nuestras tradiciones" y "el mandato histórico", con todo el énfasis que usted le pone?¿De qué "patria" estamos hablando? ¿Por qué esa repetida falacia de los ejércitos como reserva mortal, sostén de la nación y una plétora de otros ideoléxicos arraigados por repetición?¿No tiene el sindicato de panaderos el mismo derecho? "Panaderos y lecheros, la ultima frontera de la nación. Panaderos y lecheros, vanguardia de la patria". ¿Por qué no? Al menos gracias a ellos comemos todos los días. ¿Y los médicos, los limpiadores de calles, los choferes de autobuses, los científicos, las amas y amos de casa?En la Edad Media los nobles inventaban guerras para mantener su honor (de ahí la palabra "nobleza") y juntaban grupos de a miles de campesinos y trabajadores (de ahí "milicia") ya que el trabajo y la producción estaban en manos del vulgo (de ahí "vulgares") y deshonraba a quien necesitaba de él para sobrevivir. En tiempos de paz, el vulgar trabajaba y el noble descansaba. En tiempos de guerra, el noble se ennoblecía y el habitante de las villas se hacia villano, como los peones defendiendo a la aristocracia en el ajedrez, morían al frente, sin honor.Desde entonces algunas cosas han cambiado. Otras no tanto. Un país pobre suele tener instituciones pobres. La educación, la salud y la defensa suelen ser pobres. Para salir de su pobreza económica y mental se acepta que un país pobre llegue a tener una educación y una salud rica. Sería una curiosidad sostener que un país pobre debería tener un ejército rico para salir de su pobreza. Sería necio, insensato. Pero en países necios, insensatos, esa es la regla.