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lunes, 19 de diciembre de 2011

El PP impone su mayoría en la mesa y veta el grupo propio de Amaiur.

EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO 

El PP aplicó el rodillo en la mesa del Congreso español e impidió que Amaiur se constituya como grupo parlamentario. PSOE y CiU se abstuvieron. El representante del PSOE, Javier Barrero, reveló que no se había presentado un informe jurídico que avalase esta medida, sino «una nota con contradicciones y no concluyente». Amaiur, por su parte, denunció la motivación política de la decisión y anunció un recurso.

Alberto PRADILLA | MADRID
El PP impuso ayer su mayoría absoluta y vetó la solicitud de grupo parlamentario presentada por Amaiur. Los cinco representantes conservadores se impusieron en la votación frente a PSOE y CiU, que se abstuvieron. Tanto Jesús Posada, presidente del Congreso, como Celia Villalobos, en nombre del PP, apelaron al reglamento como única argumentación. Los diputados conservadores tomaron en consideración a Amaiur como un grupo con siete parlamentarios a pesar de que Sabino Cuadra, electo por Nafarroa, no ha tomado todavía posesión de su cargo. El PSOE, por su parte, denunció que el PP se ha negado a realizar un informe jurídico y aseguró, a través de su representante, Javier Barrero, que la decisión se ha basado en «una nota contradictoria y que no es concluyente». Amaiur, por su parte, denunció que el «no» de la Cámara obedece a una «decisión política» y anunció su intención de recurrir.
«Se han cumplido las previsiones más negras. Ha sido una decisión política», señaló, a las 23.15 horas, Xabier Mikel Errekondo, portavoz de Amaiur, que compareció junto a Jon Iñarritu, Iker Urbina y Rafa Larreina. Errekondo consideró que «cualquiera de las fórmulas que hubiésemos presentado se habría rechazado». A pesar de todo, el portavoz abertzale remarcó que «tener un grupo parlamentario no es un objetivo en sí, sino una herramienta para cumplir con los compromisos adquiridos con la sociedad vasca».
Más sintomática es la segunda lectura realizada por Errekondo antes de conocer la postura de la mesa. «Esta decisión marcará la política de actuación del futuro gobierno», aseguraba. Una vez se hizo público el veto, el portavoz abertzale denunció el intento de «silenciar» a un sector de la sociedad vasca, pero insistió en que, a pesar del veto, sigue considerando al PP un elemento clave para la resolución del conflicto.
«Se han pasado de listos»
«Se han pasado de listos», fue el argumento más concluyente utilizado por Celia Villalobos en su comparecencia. La representante del PP defendió que Amaiur «no cumple el reglamento» y, por este motivo, sus cinco representantes se negaron a dar el visto bueno al grupo abertzale. En este sentido, Villalobos trató de establecer un paralelismo con UPyD, que previamente se había aliado con Foro Asturias para lograr el 5% que le permite constituirse. Rosa Díez ya había asegurado previamente que el motivo de asociarse con la formación de Cascos era dificultar el camino a la coalición soberanista. En el fondo, lo que pretendía Villalobos era revestir de legalidad una decisión que, incluso según compañeros de mesa, era política.
Javier Barrero, representante del PSOE, expuso su desacuerdo y denunció que los miembros del PP se habían opuesto incluso a la elaboración de un informe jurídico. El PSOE pidió este documento pero fue denegado con los votos a favor del PP y la abstención de CiU. «Se nos ha entregado una nota que tiene contradicciones y que no es concluyente», señaló. Al contrario de lo que ocurre con el resto de formaciones, el escrito relacionado con Amaiur no determina cuál debe ser el sentido del voto de la mesa. De hecho, mantiene la ambigüedad asegurando que «el número de votos necesarios para alcanzar el 15% debe referirse a las formaciones y no a los candidatos y, a su vez, puede entenderse referido a cada una de las circunscripciones».
Por el momento, Amaiur estará en el grupo mixto. Hoy hasta las 20.00 horas tiene tiempo para presentar un recurso, que se resolverá el lunes.

Amaiur denuncia que el PP quiere "acallar la voz de los vascos"
El diputado de Amaiur Xabier Mikel Errekondo ha denunciado que, con su decisión de impedirle formar grupo parlamentario, el PP busca "acallar la voz de los vascos". Ha señalado que "seguramente" recurrirán la decisión.
16/12/2011 
MADRID-. Xabier Mikel Errekondo ha reiterado en una entrevista en RNE que no es necesario darle "muchas vueltas" a la obtención de grupo parlamentario propio porque el dictamen emitido por el PP "deja a las claras una intencionalidad evidente" que les lleva a pensar que "cualquiera de las opciones que pudieran plantear sería tumbada por esa falta de disposición".

"Se le ha dado muchas vueltas, y no solo porque entendemos el derecho que nos asiste, sino porque el resto de los partidos nos han ofrecidos su voluntad al facilitarnos diputados. Con IU, y con ERC se ha comentado mucho, y con Geroa Bai, podría ser que pudiéramos formarlo, pero yo no le daría muchas vueltas", ha manifestado Errekondo.

Asimismo, ha valorado que con la decisión de la Mesa del Congreso, en la que PSOE y CiU decidieron abstenerse al entender que el informe jurídico preparado por los letrados no era lo suficientemente completo para valorar la cuestión, "se han confirmado las previsiones más negativas", al tiempo que ha señalado que "seguramente" recurrirán la decisión.

Ha insistido en que conseguir formar el grupo propio no es su "objetivo último" sino "una herramienta de trabajo" para cumplir sus compromisos con la sociedad vasca, al tiempo que ha asegurado que los vascos "no van a entender" la decisión del PP.
"Con o sin grupo vamos a trabajar con la misma determinación", ha apuntado.

En este sentido, ha defendido que Amaiur "ha dejado claro por activa y por pasiva" sus líneas de trabajo y su posición ante ETA, la cual corresponde a la pactada en el Acuerdo de Gernika, y que "su voluntad política está encima de la mesa".

Amaiur insta al rey español a respetar la voluntad vasca
La reunión protocolaria sirve para que la coalición abertzale emplace al jefe del Estado español a «trabajar por una paz justa y duradera, basada en el reconocimiento de los derechos y el respeto a la voluntad de Euskal Herria». Se trata de una imagen que no se repetía desde hace ya 18 años.

Alberto PRADILLA | MADRID
Reconocimiento de todos los derechos humanos, civiles y políticos y respeto a la voluntad democrática de la ciudadanía vasca. Estos fueron los dos pilares del mensaje que Amaiur hizo llegar ayer al rey español, Juan Carlos de Borbón. Xabier Mikel Errekondo, portavoz de la coalición abertzale en el Congreso, entregó al jefe del Estado español una carta en la que el grupo independentista le insta a «implicarse» en la resolución del conflicto político. Errekondo trasladó esta demanda al monarca en el marco de la ronda de consultas que Juan Carlos de Borbón mantiene con los partidos representados en la cámara antes de la formación de gobierno. La de ayer fue una reunión histórica, ya que hacía 18 años que ningún miembro de la izquierda abertzale se sentaba frente a frente con el jefe del Estado español.
Las solicitudes lanzadas por Amaiur fueron concisas. «Que trabaje con responsabilidad para conseguir una paz estable, duradera y justa, basada en el reconocimiento de los derechos humanos, civiles y políticos de todos, garantizando todas las opciones políticas y respetando la voluntad democrática de los ciudadanos de Euskal Herria, incluyendo la opción de la independencia».
Estas reclamaciones vienen recogidas en una carta que el portavoz de Amaiur entregó al jefe de Estado durante su encuentro, celebrado en la Zarzuela. Hace dos décadas, el entonces portavoz de HB, Jon Idigoras, también trató de hacer llegar una misiva a Juan Carlos de Borbón. Entonces, al contrario de lo que ocurrió ayer, el monarca no aceptó recogerla.
El contexto ha cambiado desde aquella visita de Jon Idigoras en 1993, especialmente tras la histórica decisión de ETA de cesar en su actividad armada. Sin embargo, el trasfondo de las reivindicaciones independentistas continúa siendo el mismo. En aquella ocasión, el portavoz de Herri Batasuna trasladó «la disposición para que el comienzo de esta legislatura esté marcado por la voluntad clarísima de buscar soluciones pacíficas y democráticas al conflicto, en ocasiones violento, entre Euskadi y el Estado español». Una predisposición que, dos décadas después, fue reiterada ayer por Xabier Mikel Errekondo.
Cuatro preguntas de condenas
Amaiur no hizo público el contenido íntegro de la carta que hizo llegar al rey español. Sin embargo, su portavoz avanzó la base de su mensaje: como parte activa del conflicto, el jefe de Estado también tiene en su mano tender puentes hacia su resolución. «Pedimos, al igual que ocurre en la sociedad vasca, la implicación. Este es un mensaje para la sociedad española, representada por el jefe de Estado, para que haga lo que corresponda con el objetivo de llevar a buen puerto este proceso», indicó Errekondo, que recordó que la sociedad vasca ya ha dado pasos hacia la resolución. Algo que, por el momento, sigue pendiente en el campo español.
El desprestigio de la Casa Real española, implicada en un nuevo escándalo tras las acusaciones de corrupción que salpican a Iñaki Urdangarin, así como el debate sobre el grupo parlamentario de Amaiur, que ha capitalizado la actualidad política durante la última semana, estuvieron presentes también en la comparecencia de Errekondo. Como viene siendo habitual desde que la coalición abertzale se ha hecho visible en el Congreso español, también se escucharon las insistentes preguntas sobre las condenas a ETA. Ayer, concretamente, cuatro.
«Reconocimiento a todos»
«La sociedad vasca tiene superado ese lenguaje y esperamos que la sociedad española lo haga también. La condena por sí sola es tratar de forma parcial el conjunto de la problemática. Nosotros estamos en clave democrática», señaló el portavoz abertzale, que reivindicó Gernika y Aiete como herramientas.
«Si vamos a lograr una solución, las víctimas, absolutamente todas, tendrán que ser reconocidas», avanzó el ex alcalde de Usurbil. Y trasladó a los medios españoles que cuestiones como los perdones, en su caso, se producirán como «consecuencia del trabajo de todos los agentes implicados».
Para cumplir este mandato, el portavoz independentista reiteró su disposición a mantener una relación normalizada con todas las fuerzas políticas. El encuentro de ayer en Zarzuela se enmarca dentro de esta voluntad de diálogo y contrasta con la negativa del PP a sentarse cara a cara. "A diferencia de lo que ha hecho Rajoy, el jefe de Estado, se ha reunido con Amaiur», constató Niko Moreno en la valoración de la izquierda abertzale.
UPyD pide ilegalizar a Amaiur para presionar a Rajoy
UPyD registró ayer en el Congreso una iniciativa instando al Gobierno a emprender la ilegalización de Bildu y de Amaiur argumentando que ambas son «un fraude de ley» que pretende dar continuidad a Batasuna. La cuestión está resuelta ya en los tribunales -Bildu fue avalada por el Constitucional y Amaiur ni siquiera ha sido impugnada-, pero el objetivo de UPyD es otro diferente que no le importó admitir a su líder, Rosa Díez: presionar al PP en este tema.
Según su tesis, el partido de Mariano Rajoy sólo se opone a Amaiur «con la boca pequeña. Amaiur está en el Congreso porque el PSOE lo ha autorizado, pero también porque el PP lo ha permitido», dijo.
En la misma línea, el actor Toni Cantó, ahora diputado de UPyD, se jactó en los pasillos de que no piensa estrechar ninguna mano de Amaiur «hasta que suelten la pistola».
La solicitud de ilegalización fue tildada por Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE, de «disparate» ante el que auguró que «no me arriesgo si afirmo que el PP dirá que no». Por su parte, Josep Antoni Duran i Lleida, portavoz de CiU, que se perfila como socio principal del PP, dijo que Rajoy cometería «un error gravísimo» si hace caso a UPyD.

martes, 22 de noviembre de 2011

TESTAMENTO DE PINTI...


 EN EL BICENTENARIO DE NUESTRA PATRIA

 
YO, hombre del medio pelo argentino, en mis cabales y absolutamente responsable del momento que me toca morir, digo,vivir, dejo todo mi agradecimiento a las fuerzas vivas, muy vivas, yo diría avivadas, que me gobernaron con total falta de respeto e idoneidad profesional.  
 
A los conservadores aristocráticos de la primera hora, les dejo un manual de Historia Argentina para que relean a ver dónde mierda dice que en una república democrática alguien puede creerse superior a los demás por cuestiones de linaje y casta, sobre todo, siendo hijos de inmigrantes como cualquiera, en nombre de esa prosapia trucha, con horrorosos latifundios dignos del peor señor feudal del medioevo en pleno siglo XX y cagarse en el pobre, insultándolo con una caridad que, en el 90% de los casos, es humillante e insuficiente..
 
A los correligionarios radicales les dejo una brújula para que, al saber dónde está el sur y dónde está el norte, sepan también definirse entre la izquierda y la derecha o el centro en vez de ser alternativamente pseudo-bolches o gorilas conservas.  
 
A los distinguidos camaradas de las izquierdas argentinas les dejo un manual titulado "¿Qué Es la Clase Obrera?", con modelo para armar incluido, a ver si así pueden explicarse qué les faltó para lograr un puto voto del laburante que, ante la confusión de prédicas que iban desde el hermetismo intelectual a la declaración de guerra de guerrillas, prefirieron (y esto debe ser único en el mundo) votar a la derecha o apoyar dictaduras populistas.  
 
A los compañeros peronistas les dejo un manual de la contradicción perpetua y fanática donde se explica cómo un movimiento populista que luchó contra el conservadurismo puede llegar a ser un movimiento conservador que acusa de populistas a los que luchan contra los conservadores y cómo se puede glorificar a Evita haciendo todo lo contrario de lo que hacía ella. También les dejo un bombo para que lo conviertan en shopping y un CD doble con canciones de Menem y música de Palito Ortega cantado por María Julia.  
 
A los milicos que tengan menos espíritu de cuerpo.
 
Y a los curas que tengan menos cuerpo y más espíritu.
 
Y a las generaciones venideras sepan que hubo una vez un país rico, grande, lleno de buena gente al cual unos pocos pícaros avivados hijos de una gran puta......hundieron sin remedio.   
ENRIQUE PINTI

sábado, 4 de diciembre de 2010

Los efectos de la Teología de la Liberación en Latinoamérica.

Enfoques


El autor de esta nota es el padre Alberto Royo Mejía, doctor en Derecho Canónico.

(Infocatólica) – Por supuesto, la cuestión no es nueva, ya hace años alguien tan inteligente como el Cardenal Ratzinger se dio cuenta que el mayor problema de la Teología de la Liberación no eran tanto los errores teológicos –denunciados por el Dicasterio que él presidía con la Instrucción Libertatis Nuntius– que ponían a sus autores en serios problemas con la Iglesia, con la tradición, con su vocación, con el sentido común y si se descuidaban con la salud de su alma (cuántos se han secularizado o se han hecho políticos colgando los hábitos, o incluso guerrilleros…). No, el gran problema era más bien pastoral: La Teología de la Liberación se convirtió en un modo implacable de vaciar iglesias.

Y como en Latinoamérica la gente tiene una fuerte religiosidad, el vaciar unas iglesias supone el llenar otras, que es lo que ha pasado con las sectas protestantes, sobre todo las evangélicas. Lo explicaba de modo muy diplomático, y por supuesto mucho mejor que yo, Ratzinger en La sal de la tierra, cuando afirma:

“Esta teología no ha conseguido ganarse al estrato social que más le interesaba, es decir, a los pobres. Justo los más pobres huyeron de esa teología, porque no se sintieron atraídos por unas promesas intelectuales que nada les dan, mientras que, por el contrario sentían falta de calor y de consuelo propios de la religión. Por eso se refugian tanto en las sectas. Lógicamente, los simpatizantes de la teología de la liberación lo niegan. Pero hay gran parte de verdad en ello. Para los más pobres, precisamente, aquel panorama de un mundo mejor, que les prometían, quedaba demasiado lejos, así que se interesaron más por una religión presente capaz de introducirse en sus vidas. Y en aquel ámbito se dio una gran concurrencia de sectas ofreciendo aquellos elementos que no encontraban en una comunidad religiosa que se había politizado”.

No son exageraciones de un prelado conservador, sino una realidad constatable y triste. Y no es que no me guste el ecumenismo ni desprecie a los hermanos separados, pero da pena que la misma teología católica haya espantado a los fieles. Que los “simpatizantes” lo niegan, es evidente, basta leer la entrevista del P. Adolfo Nicolás, actual Prepósito General de la Compañía de Jesús, de hace algo más de un año, en que lamentaba que no se hubiese dado un voto de confianza a la teología de la Liberación, a la vez que pedía que se le diese más tiempo para madurar (¿Para qué vacíe más iglesias, como ya ha vaciado los noviciados de la Compañía de Jesús?)

Y lo de vaciar iglesias es pura estadística: Quien quiera, que estudie el crecimiento de las sectas en Latinoamérica, especialmente en los países donde más se cebó la susodicha teología. Una vez más, las cifras cantan: A comienzos del siglo XX, los no católicos en América Latina eran 50 mil. Para 1940 el número de conversos a las Iglesias Evangélicas era de medio millón. En la década de 1.960 apenas llegaba a 10 millones, y se duplicó en los diez años siguientes. Para 1990 se calculan en 52 millones de protestantes. En el año 2.000 llegaron a 60 millones. Hoy puede haber más de 70 millones de cristianos no católicos en Latinoamérica. El crecimiento de las sectas protestantes en los últimos cuarenta años ha sido del 400%. Para el año 2020 los evangélicos llegarán al 50% de la población total en países como Guatemala, El Salvador y Honduras.

El motivo de este crecimiento incluye muchos factores, lo declaro ya para que no se me acuse de simplista, pero la realidad es que uno de esos factores, y muy importante, ha sido la difusión de la Teología de la Liberación. No es de extrañar: La gente normal, que iba a las iglesias católicas, en muchas ocasiones se tenían que tragar unas arengas de tipo político que, a lo mejor un día vale, pero que como tónica general de sermón, dejaba a los feligreses, como se suele decir, con los pies fríos y la cabeza caliente. ”Lucha de clases”, “proletariado”, revolución”, “burguesía”, “pueblo oprimido” etc., eran términos que acabaron por aburrir a los parroquianos, que querían oír hablar de salvación, perdón, misericordia, santidad, conversión, amor de Dios. Y de todo esto en los ambientes de la teología de la liberación se oía poco.

O si se oía, se interpretaba en modo rocambolesco. Para muestra, un botón:

“Dando a la salvación un fuerte sabor político, la teología de la liberación ha rellenado con eficacia algunos términos bíblicos con nuevos significados, de forma que conceptos tales como “pecado” adquieren un significado sólo en consonancia con las ideas de este mundo. Pecado es –para ellos– todo lo que frena o cortapisa el proceso de liberación o contribuye a oprimir a cualquiera (especialmente la cultura capitalista occidental, los gobiernos, etc.). Salvación significaría ahora la construcción de una nueva sociedad, mediante la revolución si es preciso, ya que debemos tomar las cosas en nuestras manos. Para que la liberación sea auténtica y completa debe ser realizada por el propio pueblo oprimido. Los pobres son el pueblo elegido de Dios. Es a ellos a quienes Dios busca. La lucha de clases es por consiguiente, un hecho innegable. Es el punto de arranque para la liberación”

Sin embargo, en las iglesias –y sectas– evangélicas o pentecostales de estilo gringo la gente escuchaba todo lo contrario (no en los protestantes progres venidos de Europa que se dejaron llevar por la misma Teología, con las mismas consecuencias nefastas). Como ejemplo, cito un autor evangélico que con lucidez muestra haberse dado cuenta de la cuestión:

“Si el teólogo de la liberación fuera imparcial en su interpretación de las Escrituras, y si no se aproximara a la Biblia con la presuposición de que es una versión temprana del manifiesto comunista, descubriría que la disparidad entre el rico y el pobre no es la causa de los problemas de la humanidad, sino que es nada más que una consecuencia del verdadero problema. El primer objetivo para ser derrocado no es la burguesía, sino el pecado del hombre, su egoísmo y su avaricia. En lugar de una revolución política, lo que se necesita es una revolución en el corazón del hombre, y eso sólo lo puede lograr Cristo (2 Co. 5:17). Cristo no vino a ser un modelo de revolucionario sino a morir por los pecados del hombre”.

Yo desde luego, a pesar de considerarme católico orgulloso de serlo, me quedo con la opinión del autor evangélico. A la luz de este tipo de afirmaciones y las estadísticas que peores no podrían ser, solo queda alegrarme que de que entonces en la Congregación para la Doctrina de la Fe estuviese como jefe el Cardenal Ratzinger (hoy Benedicto XVI) y no el P. Adolfo Nicolás, y que por tanto no se le diese a dicha teología el voto de confianza que podría haber empeorado todavía más las cosas

Más recientemente ha vuelto a confirmar Benedicto XVI la intuición que tuvo cuando era cardenal. Con ocasión de los 25 años de la Instrucción Libertatis Nuntius, recordó los obispos brasileños que las secuelas de la teología marxista de la liberación “más o menos visibles de rebelión, división, disenso, ofensa, anarquía, aún se hacen sentir, creando en vuestras comunidades diocesanas gran sufrimiento y grave pérdida de fuerzas vivas”. Señal que los efectos menos positivos de esta Teología (sin negar que haya otros más positivos) todavía se hacen sentir en Latinoamérica y hacen estragos. Por esa razón, el Santo Padre, recordando la sabiduría de dicho documento, exhortó “a cuantos se algún modo se sientan atraídos, involucrados y afectados en lo íntimo por ciertos principios engañosos de la teología de la liberación, que se confronten nuevamente con la referida Instrucción, acogiendo la luz benigna que la misma ofrece con mano extendida”.

domingo, 24 de octubre de 2010

El peronismo; dueño de la decadencia.

Los dueños de la violencia

Hugo Moyano, no titubeó en informarnos que de ganar en el 2011 Julio Cobos o un peronista disidente enviaría a su hijo Pablo "y los pibes" a la Plaza de Mayo para protestar contra tamaña enormidad, lo que, subrayó, pondría en peligro "la gobernabilidad".

Por James Neilson


La Argentina no cuenta con un partido conservador poderoso comparable con aquellos que con cierta frecuencia triunfan en elecciones en América del Norte, Europa, Japón y Oceanía para entonces ponerse a gobernar, pero en términos políticos es uno de los países más conservadores del planeta. Si no lo fuera, un movimiento como el peronista, que ha sido responsable de una larga serie de desastres realmente espectaculares, hubiera dejado de existir hace por lo menos cuarenta años. Sin embargo, a pesar de haber contribuido más que ningún otro movimiento a hacer de la Argentina lo que el pensador francés Raymond Aron calificaba de "la mayor decepción del siglo XX", el peronismo no sólo ha sobrevivido sino que sigue dominando el escenario político nacional.

No es que el peronismo se haya modernizado a fin de adaptarse al mundo globalizado. A muchos dirigentes e intelectuales orgánicos del movimiento les parece natural dar prioridad a la reivindicación de la figura de Juan Domingo Perón y la de su segunda esposa, Evita, además de borrar del relato peronista pormenores tan desagradables como los supuestos por el protagonismo de José López Rega, la represión feroz que emprendió la Triple A cuando Perón aún estaba a cargo del gobierno nacional y los vínculos de ciertos peronistas con el régimen militar que se formó después del golpe de 1976.

¿Cómo explicarlo? Es evidente que el fenómeno se debe a algo más que la nostalgia colectiva que presuntamente sienten los fieles ya ancianos por las ilusiones de mediados del siglo pasado. El propio Perón atribuyó la vitalidad sorprendente del movimiento que fundó a los errores de sus adversarios: dijo que "no es que fuimos tan buenos sino que los que vinieron después fueron peores". El general aludía a los regímenes militares torpes y a las administraciones civiles débiles de los años cincuenta y sesenta, sin poder prever que la historia desconcertante de fracasos ajenos que permitirían que los peronistas se encargaran nuevamente del gobierno seguiría repitiéndose una y otra vez hasta bien entrado el siglo XXI.

Perón era tan nacionalista como el que más y, para más señas, entendía muy bien que la Argentina tendría que adaptarse a los cambios que se producirían en el mundo en las décadas venideras, de suerte que no es de suponer que se haya propuesto construir una maquinaria política, una especie de cápsula del tiempo, que serviría para mantener atrapados a sus compatriotas en los años cincuenta, impidiéndoles evolucionar política y económicamente como harían casi todos los demás, incluyendo a los italianos y españoles. Pero es lo que hizo. Los sueños de los años setenta que tanto fascinan a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su marido ya eran retrógrados: lo que querían los "jóvenes maravillosos" de aquel entonces era regresar al primer peronismo con el propósito de emprender, desde el mismo punto de partida, un rumbo que a su entender sería "revolucionario".

A diferencia de otros movimientos, el peronista no se caracteriza por la adhesión de sus militantes a un ideario determinado. En distintos momentos ha sido izquierdista y derechista, estatista y "neoliberal", nacionalizando empresas cuando estaba de moda y después privatizándolas por la misma razón. Tanta plasticidad ha sido sumamente desmoralizadora, ya que a esta altura escasean los dirigentes peronistas que no hayan sido partidarios fervorosos de una variedad desconcertante de planteos ideológicos. En los años noventa los Kirchner eran tan menemistas, o sea "neoliberales", como más tarde serían kirchneristas muchos funcionarios y legisladores antes menemistas o duhaldistas.

El peronismo está aglutinado por los lazos personales de los dirigentes, por los favores que se deben mutuamente y por el entusiasmo que todos sienten por el poder. Tan fuerte es su "vocación" en tal sentido que a través de los años se han mostrado dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad para apropiarse de él. Cuentan con los medios necesarios: pueden convocar a sindicalistas aguerridos habituados a hostigar a gobiernos no peronistas ordenando paros generales, grupos de choque callejeros y operadores que son plenamente capaces de organizar saqueos en gran escala a fin de brindar la impresión de que el país está por precipitarse en el caos, como en efecto hicieron para apurar la salida de Raúl Alfonsín y reducir a la mitad la gestión de Fernando de la Rúa.

He aquí la clave del éxito político innegable del peronismo. Como suelen recordarnos sus militantes, el suyo es el único movimiento que está en condiciones de garantizar "la gobernabilidad". Es su manera de advertir a rivales de otras agrupaciones de que, si merced a un error del electorado consiguen formar un gobierno, tarde o temprano se las arreglarán para destruirlo. En ocasiones lo dicen sin ambages. Anteayer, el jefe del PJ bonaerense y, lo que es mucho más importante, del sindicato de los camioneros, Hugo Moyano, no titubeó en informarnos que de ganar en el 2011 Julio Cobos o un peronista disidente enviaría a su hijo Pablo "y los pibes" a la Plaza de Mayo para protestar contra tamaña enormidad, lo que, subrayó, pondría en peligro "la gobernabilidad".

Aunque Moyano mismo no se ha visto beneficiado por las amenazas prepotentes que son su especialidad, entenderá que intimidar al electorado advirtiéndole de lo riesgoso que sería votar por Cobos o por cualquier otro opositor es una buena forma de ayudar a los Kirchner. Para conservar el poder que han sabido construir, los santacruceños tendrían que convencer a una cantidad suficiente de votantes de que sería catastrófico permitir que otros procuraran gobernar un país tan díscolo como la Argentina porque serían incapaces de impedir que personajes como Moyano sembraran el caos.

Puesto que hasta ahora ha funcionado muy bien la estrategia de dar a entender que, bien que mal, hay que votar por un peronista porque ningún dirigente de otro movimiento sería capaz de mantener bajo control a los compañeros más violentos, los Kirchner tienen buenos motivos para desestabilizar a su propio gobierno.

Por cierto, a los dos no les convendría en absoluto que la ciudadanía confiara tanto en las instituciones políticas del país que la mayoría cayera en la tentación de votar por un opositor sólo porque sus propuestas le resultaran atractivas o porque, cansada después de ocho años de gobierno kirchnerista, quisiera probar suerte con algo distinto.

lunes, 18 de octubre de 2010

El crecimiento de la derecha en Europa.

EUROPALOS (NUEVOS) ROSTROS DE LA POLITICA CONSERVADORA EN EL VIEJO CONTINENTE
por Txente Rekondo
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GAINEl éxito electoral de los Demócratas Suecos en las recientes elecciones de aquel país ha encendido las señales de alarma en algunos medios europeos. Algunos ya han comenzado a apuntar un auge de los llamados partidos de ?extrema derecha? haciendo caso omiso de la historia de esas formaciones en el pasado o de su presencia en la realidad política europea.Tras la finalización de la II Guerra Mundial se nos quiso vender una realidad donde las expresiones políticas nazis y fascistas habían desaparecido, algo similar a lo que ocurriría posteriormente con la llamada transición española y el franquismo. Así, en Alemania las campañas de desnazificación dificultó la presencia de partidos herederos del nazismo, sin embargo a partir de 1946 comenzarían a surgir algunas formaciones marcadamente de extrema derecha, sobre todo a nivel regional, que se presentaron a las elecciones con escaso éxito (en torno al diez por ciento en algunas regiones). Algunas voces sostienen que buena parte de los seguidores de Hitler habrían buscado acomodo en formaciones ?del sistema?, ingresando en las filas de los partidos conservadores alemanes.Dando un salto importante en la historia asistimos a un ?resurgir? de los rostros más radicales y reaccionarios de las fuerzas conservadoras europeas entre los años 1980 y 2000. El Frente Nacional en el estado francés, la Alianza Nacional o el Movimiento Social Italiano, el FPÖ en Austria, los republicanos alemanes o el British National Party son algunas de sus expresiones más conocidas.Una nueva ola ultraderechista ha aparecido en Europa en los últimos años. La participación en las recientes elecciones de formaciones de ese tipo en Eslovaquia, Hungría, Holanda o Suecia son algunos ejemplos. Junto a ello cabe destacar el auge que en esta década han experimentado otras formaciones o personajes ?populistas? como Berlusconi o Sarkozy (que a su vez han desplazado a las anteriores figuras mediáticas de la extrema derecha como Le Pen o Haider), o los éxitos electorales de formaciones derechistas ?del sistema? en Alemania o Gran Bretaña.Las elecciones del pasado mes de abril en Hungría nos demuestran que la presencia de formaciones de extrema derecha y de otras más ?centradas? es compatible, al tiempo que confirma el alza de dichas posturas. La victoria aplastante del partido conservador Fidesz, unida al tercer puesto en escaños que ha logrado la extrema derecha del Jobbik (una organización con una milicia que desfila uniformada y con un claro mensaje reaccionario y populista) muestra ese nuevo escenario. Llama poderosamente la atención que los dirigentes de Fidesz muestren su simpatía hacia las posturas y modos de Merkel o Sarkozy, remarcando sus distancias hacia otras formaciones de extrema derecha o dirigentes como Jean-Marie Le Pen.Otro caso importante lo encontramos en Holanda, donde el éxito electoral del Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders ha mostrado el avance conservador. Con un discurso claramente islamófobo (defiende el cierre de escuelas musulmanas, detener la inmigración y ?derribar las mezquitas?) y populista ha sabido atraer votos descontentos en Holanda, utilizando el parlamento y los medios de comunicación para transmitir sus propuestas y conectar con el electorado. El equilibrio que muchos realizan ante este tipo de formaciones, evitando calificarlas como de extrema derecha, ayuda a que las mismas logren una ?cierta homologación? por parte del sistema, y así son muchos los que defienden que políticos como Wilders no son el estereotipo de la ultraderecha, y se acercan más hacia posturas populistas.La ideología de la extrema derecha nos presenta todo un abanico de posturas. No podemos presentar al conjunto de expresiones reaccionarias que hoy en día encontramos en Europa bajo un mismo marco. Más bien la mayoría de esas formaciones comparten algunos ejes ideológicos pero con matices locales importantes, y esas diferencias coyunturales entre los grupos de diferentes estados, con proyectos en ocasiones enfrentados, condicionan una estructura común transnacional (como se ha visto a la hora de formar un grupo en el parlamento europeo).La defensa de un ?nacionalismo radical? y excluyente, la xenofobia y los ataques contra los musulmanes y otras minorías, populismo, utilización de los sentimientos contrarios al sistema y sobre todo del hartazgo de la población ante los ?partidos tradicionales?, la defensa de un estado fuerte y posturas socioeconómicas diversas (neoliberalismo chauvinista), son algunos de los ejes y discurso ideológicos que mantienen ese tipo de partidos políticos.No obstante, en ocasiones las diferencias entre ellos son más que evidentes. Así, encontramos formaciones anti-musulmanas que defienden al mismo tiempo al estado sionista de Israel, lo que choca con la ?vieja escuela? antisionista de la extrema derecha. También las formaciones reaccionarias del sur occidental de Europa tienden a presentar a los inmigrantes del este como ?criminales y ladrones?, acusándoles directamente de todos los males de sus estados, lo que genera un importante rechazo en los partidos extremistas del este (un caso reciente lo encontramos en las posturas de la mayoría de estados hacia la minoría húngara y el pueblo romaní). Tampoco hay que olvidar las disputas territoriales, pues muchas de esas expresiones extremistas defienden un proyecto de una ?gran patria? reclamando territorios que hoy en día se encuentran bajo la frontera de otro estado.Hay otro aspecto interesante en esa fotografía de la derecha europea. A día de hoy la mitad de los estado miembros de la Unión Europea no tiene ningún europarlamentario de formaciones de extrema derecha, lo que lleva a muchos a proclamar a los cuatro vientos que en esos estados no se registran formaciones de esa índole. Es cierto que el peso de ese tipo de grupos en algunos estados es insignificante, pero una mirada detallada nos puede mostrar que su ?invisibilidad? se debe a un cierto acomodo en otro tipo de formaciones, en esas de la ?derecha homologada?.El auge de las tendencias populistas, verdaderas beneficiarias del fracaso de las políticas y el discurso de la ?socialdemocracia? europea, ha frenado las expectativas de algunas formaciones de extrema derecha. Sin embargo, como en el caso del estado español, los partidos que se autodefinen como ?de izquierda? llevan tiempo promoviendo una ?desideologización? del discurso político, apostando claramente por posturas ?de centro? cuando no defienden las políticas que caracterizan a la derecha ?homologada?.Ante esa situación no debería extrañar los intentos para reescribir la historia reciente y que afloren las posturas más reaccionarias en la iglesia católica española, que surjan medios de comunicación que hacen apología del franquismo y que la extrema derecha en definitiva, encuentre acomodo dentro de los partidos políticos ?homologados? de ?centro-derecha?.Las posturas ultraconservadoras hace tiempo que han tenido acomodo en el discurso político y entre la clase política del estado español, y si en otros estados como Francia e Italia, este tipo de proyectos tienden a aliarse con las fuerzas populistas y conservadoras de Sarkozy o Berlusconi, no sería de extrañar que algo similar ocurra al sur de los Pirineos.En los próximos meses asistiremos a una especie de efecto dominó en otros estados europeos, donde los partidos de extrema derecha pueden aprovechar el tirón mediático y electoral que otros correligionarios suyos están logrando en los últimos meses. No obstante, y como en las anteriores oleadas de este tipo de movimientos desde la finalización de la II Guerra Mundial, probablemente acaben desinflándose y pasen a engordar son su discurso a esos otros partido de la ?derecha homologada? que les acoge en su seno con los brazos abiertos.TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)