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viernes, 14 de febrero de 2014

El TSJ de Córdoba ratificó una condena de prisión efectiva contra un padre que no prestaba alimentos a sus hijos porque “desaprovechó las oportunidades que la demora en los procesos civil y penal le ofrecían para recapacitar y enmendarse –resocializarse- y, sin embargo, continuó con la misma modalidad comisiva respecto del delito que ya venía cometiendo”.

Marche preso si no paga la cuota
Foto: Real Estate Photographer

Con voto de los vocales Aída Tarditti, María Esther Cafure de Battistelli y María de las Mercedes Blanc G. de Arabel, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba rechazó un recurso de casación contra la sentencia que declaró como autor responsable del delito de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar en forma continuada, en perjuicio de sus hijos, a un padre que omitió pasarles alimentos.
El fallo fue dictado en la causa “A., H. R. p.s.a. Infracción ley 13944 de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar –Recurso de Casación”, y consideró que el Tribunal que impuso la pena al encartado “brindó suficientes motivos para sustentar su conclusión y su decisión en modo alguno luce arbitraria o absurda”.
 
Según las magistradas, no se advirtió “una evidente desproporción en la condena impuesta a A., toda vez que dentro de un marco punitivo que oscila entre un mes y los dos años de prisión, la establecida de un año y un mes no aparece como irrazonable o desmedida en razón de los hechos cometidos por el acusado, en perjuicio de sus cinco hijos”.
 
En ese mismo sentido, el Alto Cuerpo remitió a los argumentos de la jueza de la causa, quien “destacó que imponer dicha pena en modo alguno operaría la finalidad resocializadora especial prevista por tal sanción”. 
 
“Es posible confiar que el imputado con una condena de prisión en suspenso pueda salir fortalecido en su persona y creer que va a ir de inmediato a buscar trabajo para cumplir con sus deberes económicos y afectivos como padre, cuando inclusive al ser interrogado sobre sus condiciones personales en la audiencia, manifestó ser ‘soltero’”, citó el fallo.
 
Del mismo modo, el Tribunal Superior advirtió que “a partir del análisis conjunto de las pruebas técnicas existentes y no de la consideración de la declaración del acusado- que no es posible confiar en que bajo el principio de autodisciplina A. podría rehabilitarse”. “No es posible realizar un pronóstico serio de que no volverá a delinquir, dato que lo haría merecedor de una condena condicional”, consignó el fallo confirmado.
 
“Consecuentemente, resulta absolutamente necesario que su tratamiento sea llevado a cabo institucionalmente para que se continúe con el abordaje psicoterapéutico que fuera solicitado”. Y a tal fin, que “se le ofrezca incorporarse de inmediato a la escolaridad para que complete el nivel primario, capacitarse laboralmente y se lo incorpore a tareas remuneradas para que con el salario obtenido, aporte en la proporción prevista por la ley, a la reparación del daño causado en la presente causa, y al sostenimiento de todos sus hijos”, expresaron las juezas.
 
Las vocales también citaron que “en el juicio, se acreditó que pese a todas las oportunidades dadas, A. no honró el proceso penal iniciado en su contra y continuó omitiendo ilícitamente el cumplimiento alimentario respecto de sus hijos”.  Ya que el acusado “desde el año 2005, viene desaprovechando las oportunidades que la demora en los procesos Civil y Penal le ofrecían para recapacitar y enmendarse –resocializarse- y, sin embargo continuó con la misma modalidad comisiva respecto del delito que ya venía cometiendo”.
 
En tal sentido, la sentencia refirió que “A. con su accionar renuente y perseverante, causó un desgaste jurisdiccional en sede de Familia, presentando acuerdos que luego no cumplía, en pedir la suspensión de la audiencia de debate en el presente proceso, invocando abusivamente intenciones de someterse a una mediación”.
 
También se indicó que en otra audiencia solicitó una nueva la suspensión del juicio a prueba, “lo que se le concedió ¿para qué? Para no pagar ni el primer mes”, resaltó la juzgadora. “Y después, habiéndose comprometido a mantener el domicilio y concurrir las veces que fuera citado por el tribunal, como lo hizo ante la fiscalía (…) en una muestra más de indolencia y sensación de impunidad, A. dejó de concurrir al Tribunal, motivando luego de varios emplazamientos y entrevista con la Sra. Representante Promiscua de sus hijos”.
 
Finalmente, el texto del fallo sostuvo que el acusado “desaprovechó las oportunidades que la demora en los procesos civil y penal le ofrecían para recapacitar y enmendarse –resocializarse- y, sin embargo, continuó con la misma modalidad comisiva respecto del delito que ya venía cometiendo (recordemos que se le atribuyen cinco años de incumplimiento)”.
 
Gracias a toda la fundamentación esgrimida por la magistrada a cargo de la causa, se concluyó que el pronunciamiento recurrido “ha brindado suficientes razones en sustento de su decisión por lo que la queja de la defensa luce indemostrada y por ello inadmisible”.
Dju

viernes, 25 de enero de 2013

La Cámara Federal de Casación Penal resolvió, por mayoría, rechazar el recurso de casación deducido contra la denegatoria del arresto domiciliario solicitado por la defensa de la condenada Ana María Fernández.



Lo resolvió la Sala de Feria, es la causa conocida como Cromañón, y se trata de la presentación que hiciera la defensa de Ana María Fernández, a fin de que se disponga su prisión domiciliaria, dado que es madre de un menor, actualmente en período de lactancia.
El voto mayoritario entendió que, al presente, ni la salud del niño ni la de su madre están en riesgo, que la unidad de detención del Servicio Penitenciario donde se encuentra alojada Fernández cuenta con sectores para albergar a madres con hijos y los elementos necesarios para brindar el cuidado que requieren los menores, que el bebé no se encuentra en situación de desamparo ni de inseguridad material o moral y que la decisión de mantenerlo consigo es del resorte decisivo de su progenitora, habida cuenta que su pareja no se encuentra impedida de hacerse cargo en la medida de sus posibilidades; razones por las cuales la decisión recurrida resguarda la relación materno filial y el interés superior del niño.
El voto minoritario consideró, con fundamento en el interés superior del niño, que resulta suficiente para conceder el arresto domiciliario la circunstancia de que la recurrente es la madre biológica que amamanta a su hijo y que el contexto de nuestras cárceles no es el más adecuado para que un niño en sus primeros momentos de la vida permanezca allí.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Penitenciarios violaron a una detenida en un traslado al Hospital Baliñas.

MISIONES




(AW) Elisa Britez, detenida en el penal de Villa Lanús, denunció penalmente a efectivos del servicio penitenciario de Misiones por el delito de torturas y violación. El hecho ocurrió a fines de junio en un traslado desde la Unidad al Hospital Baliñas lugar donde recibe tratamiento por una enfermedad infectocontagiosa que también contrajo estando detenida. 
peniten_MIsiones

El hecho llegó hasta la Procuración Penitenciaria de la Nación quien a través de su titular Francisco Mugnolo, radicó una denuncia penal para que se investigue las torturas y violaciones denunciada por Elisa Britez, alojada en la Unidad penal V de Villa Lanús. "Fue en un traslado, a mi me llevaron hasta el hospital Baliñas, porque estando acá detenida me contagié de SIDA, hace tres meses que me dieron esa noticia, entonces me están llevando al Baliñas", y agregó "yo tengo epilepsia también y cuando me traían del hospital me agarró uno de los ataques y cuando me desperté estaba completamente golpeada, no me podía ni sentar, no me podía mover, mis compañeras vieron cómo me trajeron, yo salí bien del penal y volví un desastre, me violaron", remarcó.
El expediente 839/12 caratulado "Mugnolo Francisco Miguel Procurador Penitenciario de la Nación sobre denuncia Art. 144 Inc I del Cogido Penal -victima Elisa Britez", pasó primero por el juzgado federal de Posadas quien determinó que la competencia es de la justicia provincial.
Elisa está cumpliendo la mitad de una condena de 4 años, tiene 5 hijos, casi todos menores de edad. Desde hace varios meses reclama la prisión domiciliaria para la atención de los niños, derecho que le fue negada sistemáticamente. "A mí me culparon de un delito por drogas, también detuvieron a mi esposo que está en el Candelaria, nuestros hijos quedaron solos, yo pido por favor que me permitan hacerme cargo de ellos".
Su situación se volvió desesperante desde que le diagnosticaron HIV, enfermedad que contrajo estando bajo la guarda del servicio penitenciario provincial. "Hace 3 meses me dijeron que tenía SIDA, me destrozaron la vida, encima acá siento que me discriminan, tengo miedo".
Ahora le suma el temor de represalias de parte del Servicio Penitenciario por la denuncia penal que radicó por torturas y violación. "Yo tengo miedo de estar acá, tengo terror por lo que me pueda pasar a mi estando adentro y a mis hijos que están solos afuera".

Alicia Rivas Zelaya

jueves, 19 de abril de 2012

Un fallo de la Sala G de la Cámara Civil determinó que un hombre divorciado solo deberá pasar alimentos a sus hijos y ya no a su ex mujer debido a que se consideró que ella tiene capacidad como para generar sus propios ingresos.



El tribunal entendió que la mujer, una profesional con título universitario que durante el tiempo que duró la relación de la pareja, contribuyó con mucho dinero al hogar, y aunque hoy se encuentra desocupada, cuenta con las herramientas necesarias para lograr un trabajo que pueda sostener su vida.
El hombre aporta el 25% de sus ingresos al hogar, más la cuota escolar de sus hijos, cobertura médica y la cuota del crédito hipotecario a través del cual compraron la casa donde viven los chicos y la mujer.
Ahora el hombre “sólo debe contribuir a la mitad de los gastos estimados, dado que (su ex mujer) -al tener capacidad para generar ingresos- debe atender a las restantes necesidades de los hijos”.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“Desaparecido reaparecido, ése fue mi paso por el infierno”.


Mario Villani, el reaparecido

MARIO VILLANI, SOBREVIVIENTE DE CINCO CAMPOS CLANDESTINOS

Mario Villani sobrevivió porque arreglaba lo que robaban en los secuestros. Lo obligaron a reparar la picana y la modificó con menos carga eléctrica. El cautiverio más largo en los campos clandestinos de la dictadura.

Por Nora Veiras / Página 12


“Soy un desaparecido, un sobreviviente, o si se quiere un desaparecido reaparecido. Este es el relato de mi paso por el infierno.” Así se presenta Mario Villani en Desaparecido. Memorias de un cautiverio. El libro escrito junto a Fernando Reati es mucho más que un testimonio, es una despiadada y lúcida reflexión sobre el dilema de la vida en cinco centros clandestinos de detención. A lo largo de cuarenta y cuatro meses pasó por el Club Atlético, El Banco, El Olimpo, el Pozo de Quilmes y la ESMA. “Maldito si lo haces, maldito si no lo haces”, repite este físico que a los 72 años desmenuza sin pudor qué significa “colaborar”, cuál es el límite que cada uno le pudo poner a esa convivencia con el terror. “En mí vieron la posibilidad de utilizarme, de reparar lo que les robaban a los secuestrados, me tuvieron trabajando de bricoleur”, dice con una ironía elaborada durante años de pensar en la complejidad de la condición humana de torturadores y torturados.

Villani contó ante tribunales de Argentina, Francia, Italia, España cómo después de negarse a reparar la picana eléctrica de Antonio Del Cerro, alias “Colores”, un torturador que se ufanaba de su arte en la aplicación de tormentos, aceptó hacerlo. Le disminuyó la descarga. Durante una semana había escuchado los gritos de compañeros sometidos a la corriente directa. Los paros cardíacos se repetían, las muertes también. En Desaparecido, Villani y Reati, recuerdan esta y otras historias.

–¿Cómo jugaba la inexistencia de fronteras entre represores y secuestrados en los centros clandestinos?

–Eso fue determinante para todo. Estábamos inmersos en el espacio del represor. No existía la posibilidad de discutir entre nosotros, de analizar entre nosotros lo que nos estaba pasando, de apoyarnos: estábamos siempre mezclados con los torturadores. Ese borrado de fronteras, además, es unilateral: la libertad que el preso tiene a pesar de estar preso que es el momento de privacidad en la cárcel, nosotros no lo teníamos. Había torturadores como El Turco Julián, por ejemplo, que se quedaban a dormir.

–Usted estuvo casi cuatro años secuestrado.

–Estuve en cinco campos: desde noviembre del ’77 a agosto del ’81. He sido uno de los que más estuvieron. No es común que haya gente que haya estado tanto tiempo y en tantos campos. Supongo que debe haber influido el hecho de que a mí me usaron para reparar equipos de electrónica, electrodomésticos, que además eran cosas que se robaban y tenían que ponerlos en condiciones para llevárselos a sus casas o para venderlos.

–Es increíble cuando usted les pide herramientas y le traen la mesa de trabajo que había diseñado y tenía en su casa.

–A mí me habían secuestrado el 17 de noviembre del ’77 y eso me lo trajeron alrededor de marzo-abril del ’78, es decir que en algún lado lo tenían.

–En el libro estremece la reflexión sobre el significado de colaborar en un campo clandestino. ¿Qué significa colaborar, cuál es el límite?

–Me resultó difícil procesar eso. Todo es colaboración: que te vean vivo ya es una colaboración, aunque uno simplemente respire delante de otro. El otro recién secuestrado ve que uno está vivo y piensa a lo mejor “yo me salvo también”, es una forma de controlarlo mejor, es involuntaria e inconsciente, no es una colaboración deliberada, pero los tipos utilizaban ese mecanismo. De ahí para adelante hay un montón de escalones de colaboración. Yo colaboré. Colaboré reparando. No colaboré torturando, no colaboré interrogando, no colaboré entregando gente. Pero, por ejemplo, secuestraron a uno de mis mejores amigos, en una cita conmigo.

–¿Cuénteme cómo fue?

–A Gorfinkiel lo secuestran a pesar de los esfuerzos que yo había hecho. Yo tenía una cita agendada codificada para el mismo día en que me secuestraron, no dije nada, me callé la boca y se dieron cuenta al siguiente, me volvieron a torturar. Supongo que debo haber admitido que sí porque total había pasado la cita. Además teníamos un convenio los que estábamos en el mismo ámbito: normalmente usábamos un número de teléfono alquilado para pasarnos mensajes. La única forma de comunicarnos era a través de lo que llamábamos buzones, pero sospechábamos que ese teléfono estaba pinchado, entonces decidimos conservar ese buzón para pasar mensajes de alarma: si un mensaje llegaba a ese buzón había que desconocerlo y pensar “se pudrió todo”. Cuando me ordenaron llamar, pensé: “Esta es la mía” y dejé un mensaje ahí porque era el que usábamos como alarma, yo lo llamo a ese buzón y le dejo una cita... Y Jorge fue... No tendría que haber ido. Poco después, yo repartiendo la comida en el campo, le llevo la comida a la celda y se pone a llorar y me pide disculpas por no haber cumplido con la consigna. Ahí nos pusimos a llorar los dos. Yo le dije: “Pero escuchame, soy yo el que te entregó”.

–Usted cuenta que paradójicamente al ser secuestrados sentían cierto alivio por no seguir siendo perseguidos.

–Además del alivio de no estar perseguido se sumaba el hecho de que yo, por lo menos, no tenía la certeza de que me iban a matar: pensaba que por ahí me salvaba. Pensaba “se acabó, no corro más”. Fue pasando el tiempo y llegué a convencerme de que estábamos todos condenados a muerte. El alivio se terminó, continuó en el sentido que no seguía la pelea, no tenía que seguir escapando, pero estaba condenado.

–A pesar de todo su objetivo era sobrevivir un día más, renovar la esperanza a pesar del horror en que vivía...

–Es agotador pero a mí me resultó imprescindible. No me podía permitir hacer planes de futuro, no me podía permitir lamentarme y decir si salgo en libertad, me voy al exterior, no milito más o milito más. Me di cuenta de que si hacía eso no estaba prestando atención al aquí-ahora y era imprescindible que estuviera siempre atento, si no podía ligármela en cualquier momento. El único plan que me permitía hacer era llegar vivo al día siguiente.

–Usted reflexiona sobre la dificultad de armonizar la necesidad de afecto con la desconfianza sobre todo. ¿Cómo se resolvía ese dilema?

–La vida en un campo de concentración es una vida esencialmente dilemática. Continuamente estás frente a situaciones de “Maldito si lo haces” y “Maldito si no lo haces”. A mí me sirvió el olfato, como línea general sabía que tenía que desconfiar pero no se puede vivir desconfiando. Llega un momento que uno lo siente por la piel, a veces te equivocás pero es el riesgo que corrés. Largabas alguna opinión pero no todas, con otro te abrías totalmente. Eso viene mezclado con la cuestión afectiva que es muy importante, que no es solamente formar pareja, lo afectivo se puede reducir a una mirada, un roce, los pequeños toques de contenido afectivo son básicos en un marco como ése. Para mí, la situación más importante fue con Juanita... (N de R: Juana Armelín, una chica que había militado en el Partido Marxista Leninista de La Plata que entabló una relación con Villani que el represor Samuel Miara, alias “Cobani”, detectó y usó para humillarlos hasta que la hizo desaparecer).

–El caso que muestra la perversión de Cobani.

–A Cobani lo tengo acá (se señala entre ceja y ceja). Yo no tengo odio, tengo bronca, pienso que hay que condenarlos. Pienso que si bien yo en mi interior los condeno, no soy quién para condenar a nadie, será un juez o la Justicia, pero con Cobani no puedo ser tan objetivo. Por suerte después conocí a los hijos de Juanita, nos hicimos amigos y a través de esa relación por lo menos les pude contar.

–¿Cómo superó el saber que hubo secuestrados que colaboraron al punto de torturar a sus compañeros?

–Es una tortura más para el conjunto: para los prisioneros que ven que hay ex compañeros que se dieron vuelta, no saben si ellos no pueden llegar a caer en la misma. Antes creían que eran puros y resulta que terminaron así, en el fondo implica que nadie está a salvo de eso. Por otro lado, no es lo mismo que te torture un torturador que un ex compañero, pero además esa tortura no es sólo para el que está siendo torturado sino que el que tortura está sufriendo una tortura aunque no tenga conciencia de ello.

–Ni siquiera esa degradación extrema les garantizaba la vida, no implicaba un salvoconducto.

–No fue una garantía. En general fueron bastante despreciados, los usaban porque eran útiles, salvo algunos que terminaron pasándose con armas y bagajes para el otro lado. En general los usaban y los tiraban, eran forros.

–Usted cuenta el caso de un hijo de un secuestrado-torturador al que no dejan entrar a la agrupación Hijos.

–Eso es muy duro: qué culpa tiene el hijo de lo que hizo el padre. Son situaciones muy complejas, el ser humano es complejo, no es lineal. Esos hijos que no lo dejaron entrar estaban viendo un retoño del que torturó a sus padres y de un traidor. No se trata de justificar o no, hay que tratar de entender.

–Usted dice que le sirvió comprender que eran seres humanos los torturadores.

–Hitler era un ser humano. Me sirvió para manejarme con ellos. El relato ése del torturador que me torturaba y le dije: “No te entiendo”, me abrió los ojos. Cuando le dije que a él lo estaban usando, me dijo hijo de puta pero paró de torturarme. Otra cosa, todavía hoy tengo que pelear contra una parte de mí que se pasa de rosca pensando “a estos hijos de puta los quiero reventar” porque en ese caso yo no me diferencio de ellos. Yo no soy como ellos y eso lo tengo que defender a muerte. Esa lucha que fue dentro de los campos, sigue hoy. Que ellos me vieran a mí como una cucaracha, como un ser despreciable, primero es su visión maniquea del mundo. Si yo tengo esa misma visión, soy igual que ellos.

–¿Cómo vive el desenlace de los juicios a los represores: como una reparación, como una tarea cumplida?

–Está la parte racional, lo vivo como reparación, como decir gané –no sé si decir gané porque no creo estar libre del todo como no creo que vos lo estés tampoco–. Logré sí hacer algo que intentaron impedir que hiciera. Por otro lado hay una cosa que me gratifica: no soy yo solo, es una sociedad que va cambiando. Todavía hay quien dice por algo será, que deberían haber matado a todos. Son procesos largos, complejos y contradictorios: como suma me parece que van en la dirección correcta. Estas condenas son un fruto de muchos años de lucha de mucha gente, y son un fruto también de la maduración interior de la sociedad.

–El compromiso de dar testimonio, ¿puede implicar que ese horror no se repita?

–Lo que hago está dirigido a que eso pase, pero no es indefectible que pase. Pienso que no hay que bajar los brazos. Hay que estar atentos siempre porque las fuerzas que hicieron producir esto están presentes en todo el mundo. Los que tienen en sus manos el poder se defienden con uñas y dientes: mientras les sirva hacerlo con métodos civilizados lo harán, pero si no recurrirán a cualquier método.

FERNANDO REATI, EL ENTREVISTADOR

“¿Cómo habría actuado yo?”


 Por Nora Veiras

Fernando Reati es cordobés, profesor de Literatura, fue preso político en Córdoba, está radicado en Atlanta, Estados Unidos. Mario Villani fue invitado a dar una conferencia en su universidad sobre su vida en los centros clandestinos y allí se conocieron.

–¿Cómo fue grabar el testimonio de Mario Villani y reconstuirlo?

–Fue muy complejo. Muchas horas de grabación y un relato que no es el que está en el libro. Lo hemos reelaborado mucho. Había momentos muy dramáticos. La manera que logré manejar eso para que no me retraumatizara, en parte por lo que yo había vivido pero aunque no hubiera vivido nada, cualquier persona normal se traumatizaría al escuchar esas historias. Le pasaba a mi esposa, por ejemplo. Entonces lo comenté a un terapeuta en Atlanta que es especialista en víctimas de traumas de guerras de Irak, de Vietnam, del Holocausto, y él me dio la clave: me dijo, “lo que pasa es que cuando estás escuchando esos testimonios es como entrar en un territorio sagrado, no es la vida cotidiana, no podés manejar eso con la misma actitud que lo cotidiano”. Me dijo: “Tenés que hacer algún tipo de ritual antes y después de entrar en ese testimonio porque si no no hay límite entre el mundo de tu vida y ese horror”. Me inventé un ritual que era lavarme las manos antes y después de grabar y pensar: “Es como entrar y salir de una Iglesia, una sinagoga”.

–Ante el producto terminado, cómo se siente con Memoria...

–Me pregunto qué puede significar el libro para los que lo lean acá en la Argentina. Mi interés era entender la experiencia de una persona que había estado en ese mundo, que para el 99 por ciento de nosotros es impensable, no existe. ¿Por qué? Yo había tenido la experiencia de estar en la cárcel, ocho días en un campo de concentración, pero nada que ver. Me imagino que la pregunta era ¿y qué hubiera hecho yo en ese lugar? Me acerqué a la entrevista con esa actitud. En realidad creo que salí entendiendo más de mí mismo. Simplemente reconocer que no sé qué hubiera hecho. En última instancia eso es lo que aprendo: ninguno de nosotros sabe qué hubiera hecho hasta que está ahí. Ojalá que el libro sirva para reflexionar sobre qué hubiéramos hecho nosotros, incluso aquellos que no tuvieron nada que ver o los jóvenes que ni siquiera habían nacido, se pregunten: ¿Cómo hubiera sido mi experiencia si yo hubiera estado confrontado con eso? Y si la gente saca de eso la lección que no lo sabemos y que –como dice Mario– todas son actitudes humanas. Desde el torturador más brutal hasta el preso más inocente, unas más condenables otras menos. Si entendemos eso nos va a ayudar a dar vuelta la página y lo digo con mucho cuidado porque obviamente venimos del menemismo, de mucho tiempo en el que esa expresión era muy negativa. Ha llegado el momento de dar vuelta la página porque hay justicia y un testimonio como el de Mario nos permite pensar lo que viene después. Ahora podemos reflexionar sobre nosotros, los que estuvimos en esa historia qué hicimos, qué no hicimos, lo hicimos bien, lo hicimos mal. Los que no estuvieron qué hubieran hecho. Y los que sí estuvieron como espectadores, entender que entre el torturador más brutal y la víctima lo que hay no es una línea divisoria. Hay una zona gris y la mayor parte de la gente se mueve dentro de esa zona gris. Cuando él habla de la colaboración me parece que es muy importante entender que todo fue colaboración, no sólo adentro sino fuera: la persona que vio que se llevaban a un vecino y no dijo nada, la persona que prefirió no saber nada, ni hablar de los sectores de los partidos políticos y de la Iglesia que sí fueron cómplices. Todos tuvieron que colaborar o conciliar para seguir viviendo y no lo digo como condena, eso también forma parte de las actitudes humanas. Todos tenían que encontrar su grado de colaboración con ese sistema para poder sobrevivir.

jueves, 7 de abril de 2011

Politica demografica salvaje en Filipinas.


Steve Mosher
Front Royal, Virginia, 05 de abril 2011 (Notifam) – Mientras escribo, hay una batalla campal en curso en el Congreso de Filipinas. Por un lado están los modelos de Planned Parenthood, respaldado por las organizaciones internacionales financiadas, que están tratando de embestir a través de una legislación que podría paralizar la tasa de natalidad filipina. Por otro lado se encuentran los que creen que el recurso más valioso de Filipinas es su pueblo, y que objetan el uso de lo que algunos llaman “pesticidas humanos” para controlar la población filipina.
Como se puede sospechar, la ayuda al extranjero del establishment de Estados Unidos, envalentonado por la mentalidad anti-persona de la administración Obama, se encuentra en el lado equivocado de esta batalla crucial por la vida.
La legislación en cuestión es llamada “La Ley del 2011 de Paternidad Responsable, Salud Reproductiva y Población y Desarrollo”, un título que logra la hazaña notable de encapsular tres mentiras del movimiento aborto y control de la población en el corto rango de una docena de palabras.
“Paternidad Responsable” es una abreviatura de la noción equivocada que de alguna manera las parejas están haciendo un favor al mundo al tener pocos hijos o ninguno. De hecho, la verdad es lo contrario: los niños son el único futuro que tiene una nación. Los que están dispuestos a proveer lo necesario para el futuro, en la forma más fundamental – proporcionando la futura generación –, son un tesoro nacional. Se los debe felicitar y alentar, no condenarlos ni esterilizarlos.
“Salud Reproductiva”, otro de los favoritos del movimiento anti-vida, es un concepto igualmente engañoso. Estos programas no están destinados a promover la salud en absoluto, sino la esterilidad. Para que no se piense que exagero, consideremos cómo se define la “salud reproductiva” de una población: es el porcentaje de mujeres en edad fértil que han sido esterilizadas o que están utilizando los llamados “métodos modernos de anticoncepción”.
Se dice que cuanto más alto es este porcentaje (de mujeres que han sido química o quirúrgicamente esterilizadas), mayor es la supuesta “salud reproductiva” de la población. ¡Esto lleva a la conclusión absolutamente bizarra que una población que disfruta de perfecta “salud reproductiva” no sería capaz de reproducirse en absoluto! ¿Por qué? Porque hasta el último sistema reproductivo femenino habría sido deshabilitado. No es de extrañar que las mismas personas que definen el embarazo como una enfermedad, definan la “salud reproductiva” como esterilidad.
Por último, la incompatibilidad de “Población y Desarrollo” es que el crecimiento de la población constituye una carga insoportable para la economía. Pero si bien es cierto que el crecimiento de la población produce la escasez temporaria de bienes y servicios, en un mercado libre los empresarios responden innovando; elaboran métodos más eficientes de producción, por ejemplo, o encuentran sustitutos para los materiales escasos. Al final del día una población más grande no sólo produce más bienes y servicios, lo hacen a un precio inferior. Los economistas tienen un nombre para esto: la llamada economía de escala.
El lenguaje del proyecto de ley de salud reproductiva de Filipinas, tal como se lo llama para abreviar, es tan peligroso como su nombre sugiere. La Sección 20, que fija el tamaño “ideal” de la familia en dos niños, socava el derecho divino de las parejas a decidir por sí mismos el número y espaciamiento de sus hijos. Esto dará un nuevo impulso a los proyectos de reingeniería social, ya en marcha en el Departamento de Salud de Filipinas y en otros departamentos gubernamentales, para reducir el tamaño de la familia. En nuestra experiencia en el PRI, toda vez que un gobierno fija los objetivos poblaciones de cualquier tipo, eso conduce a abusos contra los derechos humanos.
Pero éste es sólo el comienzo del daño. Consideremos la posibilidad de la Sección 13, que impone a los funcionarios del gobierno local la obligación de hacer cumplir las disposiciones de la Ley y “dar prioridad al trabajo de planificación familiar”. Para esta parte de China, esto suena abrumadoramente parecido a la República Popular China, donde los funcionarios locales están bajo presión constante para reducir la tasa de natalidad, y lo hacen recurriendo a la esterilización forzada, a las anticoncepciones forzosas y, con demasiada frecuencia, a los abortos forzados.
Otra disposición que podría haber sido tomado del libro de jugadas de Beijing es la Sección 15, que establece un denominado “Servicio Móvil de Atención de Salud”, en la que se detalla cómo se va a actuar en todo el país. Aparentemente, al igual que en el caso de China, los equipos móviles de esterilización serán contratados para hacer el trabajo sucio de control de la población que los médicos locales, casi todos los católicos, encuentran moralmente objetables.
Increíblemente, la ley propuesta intenta inclusive reprimir la disidencia de los católicos y de otros, al prohibir la difusión de la “desinformación maliciosos acerca de la intención y las disposiciones de esta Ley”. La “desinformación maliciosa” que los autores del proyecto de ley tenían en mente presumiblemente incluiría – aparte de mis críticas ya expresadas – señalar la simple verdad que la vida comienza en la concepción.
Ahora sé que usted puede encontrar esto difícil de creer, pero los entusiasmados con la “salud reproductiva” que apoyan el proyecto de ley niegan que una mujer que está realmente embarazada haya concebido un hijo. No es hasta cinco a siete días después de la concepción, cuando el embrión en desarrollo se deposita en las paredes del útero, que están finalmente dispuestos a admitir su existencia.
Al afirmar que la vida humana no comienza en la concepción, sino en la implantación, no sólo violan la ciencia sino también el sentido común. Pero es importante entender que no son tontos. Ellos no se aferran ligeramente a este subterfugio, sino porque creen que lo exige el verdadero éxito de su programa de control de la población.
Como se puede ver, si admitieran que la vida comienza realmente en la concepción, entonces también tendrían que admitir que hasta el último de sus brebajes hormonales – desde las píldoras y los DIUs entrelazados hormonalmente hasta los implantes e inyectables – causan abortos tempranos a corto plazo. Toda la anticoncepción hormonal opera, por lo menos parte del tiempo, impidiendo que un bebé ya concebido se implante en el útero.
Los patrocinadores del proyecto de ley de Salud Reproductiva mienten sobre esto, también por supuesto, porque saben que son pocas las mujeres que tomarían un supuesto “anticonceptivo”, sabiendo que lo que realmente les provocaría sería un aborto.
Esta segunda mentira es especialmente importante para sus esfuerzos en Filipinas, donde la Constitución, en el artículo II, sección 12, establece que “desde la concepción, el Estado debe proteger también la vida de… los concebidos no nacidos”. El Congreso de Filipinas, porque en realidad no quiere dejar lugar a dudas sobre sus intenciones y ningún lugar para las interpretaciones erróneas, definió la palabra “concepción” en términos médicos, como la fertilización del óvulo. No se menciona la implantación.
Esto pone al Proyecto de Ley de Salud Reproductiva, que promueve indiscriminadamente todo tipo de dispositivos y servicios anticonceptivos abortivos, en curso de colisión con la Constitución de Filipinas.
Los patrocinadores del proyecto de ley, apoyados por “expertos” extranjeros y conducidos por su agenda anti-personas, niegan acaloradamente que los anticonceptivos sean plaguicidas humanos, y que su distribución masiva en Filipinas exterminará a un gran número de niños inocentes filipinos. Pero no hay duda que, si la medida es aprobada, y la “salud reproductiva” se convierte en el orden del día en el archipiélago, que millones de personas morirán.
Hasta ahora, Filipinas ha resistido el gigantesco control de la población que ha aplastado a las poblaciones de otros países asiáticos como China e Indonesia. Zoe Vidal, una filipina especialista en bioética, señala con razón que en este sentido Filipinas es “el último país de pie”.
Oremos, por el bien de las generaciones de niños filipinos que aún no han nacido, para que los filipinos se mantengan firmes.
Steven Mosher es el Presidente del Population Research Institute .

martes, 22 de marzo de 2011

Presa por no aceptar educación sexual.


Posted: 21 Mar 2011 04:08 PM PDT
Matthew Cullinan Hoffman
21 de marzo de 2011 (Notifam) – La Alliance Defense Fund (ADF) [Fondo para Defensa de la Alianza], con sede en Estados Unidos, presentó una apelación a la Corte Europea de Derechos Humanos en nombre de una mujer alemana, encarcelada por negarse a someter a sus hijos a un programa gubernamental de educación sexual que vulnera sus convicciones religiosas.
Actualmente, Irene Wiens está cumpliendo una sentencia en prisión de 43 días, por rechazar en el año 2006 el programa para sus hijos.
Wiens y su esposo Heinrich afirman que un juego que los hijos tendrían que haber observado como parte del programa, “Mein Körper Gehört Mir” (Mi cuerpo me pertenece) enseña una visión permisiva de la sexualidad humana, al decirle a los niños que el placer es el criterio para medir si una práctica es aceptable o no. Las autoridades alemanas, según se dice, afirman que el curso existe para prevenir el abuso sexual, algo que los Wiens argumentan que nunca ha sido probado.
“Los padres, no el gobierno, son los únicos en definitiva responsables para adoptar decisiones educativas para sus hijos, y encarcelarlos por afirmar su derecho universal es simplemente inconcebible”, dijo el consejero legal de ADF, Roger Kiska, en una declaración a la prensa.
“Irene Wiens estaba dentro de sus derechos, amparados por la Convención Europea de Derechos Humanos, para optar por enseñar a sus hijos una visión de la sexualidad que es acorde a sus propias creencias religiosas, en vez de enviarlos a cuatro días de clases y a un juego interactivo que ella consideró que era objetable”.
Kisak agregó que “estos tipos de casos son batallas cruciales en el esfuerzo por impedir malas decisiones respecto a los derechos ultramarinos de los padres, que puedan ser adoptados por tribunales estadounidenses”.
El primer protocolo de la Convención Europea sobre Derechos Humanos afirma en una parte: “el Estado respetará el derecho de los padres a asegurar una educación y enseñanza en conformidad con sus propias convicciones religiosas y filosóficas”.
Sin embargo, la Corte Europea de Derechos Humanos ya ha sentenciado que la Convención no protege a los alumnos hogareños, un hecho que no presagia algo bueno para los Wiens. En el 2006, la Corte se puso a favor del gobierno alemán contra una familia que ejercía la educación en el hogar, sentenciando que “los padres no pueden negar el derecho a la educación de un hijo sobre la base de sus convicciones”. Agregó que el derecho a la educación “requiere la regulación por el Estado, a causa de su verdadera naturaleza”.
La decisión desató una nueva ola de persecución contra los alemanes que resisten el sistema de educación pública, incluyendo a los Wiens, a quienes se les impuso una multa cuando decidieron negarse a que sus hijos asistieran a las clases de educación sexual ordenadas por el gobierno y las sustituyeron por su propio programa. Cuando se rehusaron a pagar la multa, fueron sentenciados a prisión. Heinrich Wiens cumplió su condena a finales del año pasado.
ADF informa que actualmente tiene otros cuatro casos de naturaleza parecida frente a la Corte Europea de Derechos Humanos, y que Irene Wiens es el décimo progenitor cristiano que ha sido encarcelado durante la actual oleada de represión. Algunas familias han huido de Alemania, incluyendo una a la que recientemente se le otorgó asilo político en Estados Unidos, a causa de la persecución experimentada en Alemania por sus prácticas de educación en el hogar.
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