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jueves, 19 de enero de 2012

Amado Boudou:Un delincuente de la mas baja estofa robando en la vía pública.


Despertando la Republica 




Amado Boudou pasó hoy uno de sus peores momentos como presidente en ejercicio: en plena Recoleta fue interceptado por tres empleadas del Fondo Nacional de las Artes, quienes le reclamaron por un plus de 350 pesos que dejaron de recibir este mes, debido al decreto que le permite al Gobierno eliminar todas las sumas no remunerativas.
Boudou caminaba distendido por la refinada Avenida Alvear, rumbo a un encuentro en el Hotel Haytt, cuando lo reconocieron las empleadas estatales que venías de una asamblea de trabajadores contra los recortes, en la Secretaría de Cultura, ubicada en la esquina del hotel.
Cuando comenzaron a expresarle su malestar por la medida que redujo su sueldo de 3350 pesos a 3000 pesos, Boudou dijo desconoció la medida y cuando observó que una de las empleadas -una señora mayor- tomó su celular para fotografiarlo, perdió la calma, le arrebató el aparato y se refugió en el local de Cardon, ubicado en lo que fue la Mansión Armani, ante la azorada mirada de los atildados vecinos de la Recoleta.
Así lo relató a LPO Graciela Guarido, empleada del Fondo de las Artes y perjudicada por el descuento, que motivó la asamblea de esta tarde, en la que participaron más de 200 trabajadores sobre una plantilla de 1.000.
“Las chicas estaban esperando el colectivo 67 y lo encuentran a Boudou, le dicen que son empleadas del Estado que tienen los sueldos más bajos de la administración y corren el riesgo de cobrar menos. El les dijo que desconocía el decreto y que era tan empleado público como ellas”, narró Guarido.
“Pero vos ganas más”, le contestó una de las empleadas que ganan poco más de 3000 pesos. En ese momento, otra de las trabajadoras tomó su celular y trató de sacarle una foto. Fue en ese momento que el presidente en ejercicio perdió la paciencia.
“Boudou le sacó el celular, se lo bloqueó, salió corriendo y se metió en un local de Cardón de la Avenida Alvear, protegido por su custodia”, contó Guarido.
El decreto en cuestión es el 324, firmado por la presidenta y todos sus ministros y ratificado el lunes por la bicameral de Trámite Parlamentario, dominada por el kirchnerismo.
En su artículo 8 establece que a partir del 1 de enero los pagos a los organismos del Poder Ejecutivo Nacional y los organismos descentralizados deberán “readecuarse a los requisitos que establezca la autoridad de aplicación”.
Esta autoridad, agrega luego, la tiene el secretario de Hacienda Juan Carlos Pezzoa, quien durante años estuvo a cargo de informarle el estado de las cuentas públicas a Néstor Kirchner.
Los empleados del Fondo de Cultura de las Artes cobran 3000 pesos y desde hace cinco años complementan ese salario con un aporte remunerativo de 350 pesos que reciben a mitad de mes.
Pero esta vez ese dinero no apareció. “Consultamos al director de administración del Fondo y nos dijo que hasta que Pezzoa no lo informe dejará de pagar esos 350 pesos”, contó Guarida.
Lo mismo ocurriría el mes próximo con muchos organismos e incluso con la propia Secretaría de Cultura, que lidera Jorge Coscia y donde los empleados complementa su haber con 320 pesos.
En defensa de ese aporte, el martes realizarán un “paraguazo” en la intersección de las calles Alvear y Rodríguez Peña, con 320 paraguas abiertos en sinónimo de defensa del aporte de esa cantidad de pesos.
“El vicepresidente a cargo de la presidencia no puede desconocer un decreto de necesidad y urgencia por el que peligran las sumas adicionales de todos los empleados públicos. Eso es lo más indignante”, protestó Guarido.

domingo, 12 de junio de 2011

Antes de la revolución de Mayo, las autoridades virreinales tenían prohibida la exportación de metálico que no fuera para la corona.

POLITICA ECONÓMICA


Libre comercio y censura


Luego de la revolución de 1810, se permitió la exportación de metálico, previo pago de impuestos. La medida tendía a ganarse el apoyo de los comerciantes de Buenos Aires, en su mayoría ingleses.

La Junta Grande, en 1811 limitó la exportación de metálico a 50 pesos plata por persona, y en 1815 se volvió a prohibir la exportación, pero en 1818 Pueyredón la liberó nuevamente.

La falta de metálico y la situaron creada, llevo a que el caudillo Martín Miguel de Güemes, para pagar sueldos, imprimiera monedas con aleación de plata y estaño. Esta “plata de Güemes” terminó inundando las provincias y desplazando a las demás monedas, ya escasas.
Tras la derrota de Ayohuma y la pérdida de Potosí, se crearon fundiciones en Córdoba y La Rioja para acuñar monedas con el mineral de cerro de Famatina, y se creó la “Caja Nacional de Fondos de Sudamérica”. El nombre era grande y ambicioso, pero esta “Caja de fondos sin fondos” –según se dijera popularmente-, cerró sus puertas en 1821 porque para entonces contaba con depósitos de solo 700 pesos.

Las medidas económicas de los sucesivos gobiernos, -supresión de impuestos de importación y “libertad de comercio”- provocaron el malestar del comercio y de la incipiente industria local. En 1815, luego de la caída de Alvear, una junta de comerciantes e industriales criollos protestaron por la libre entrada de mercaderías extranjeras, en especial por parte de los comerciantes ingleses.

Vicente Pazos Silva, comentando la protesta de la junta de comerciantes, editorializaba en el periódico “El Censor”:

“Es inconcuso que el comercio –decía el articulista- tal cual lo ejercen los extranjeros en este país, es inusitado en hasta ahora por ninguna nación extraña en ninguna parte de la tierra…de este proceder no debe formar parte al Nación Inglesa cuando ella particularmente le es constante que cada pueblo está en el caso de hacer cuanto pueda por su fomento y cuando debe conocer que las operaciones de los extranjeros aquí, traspasan las exenciones y facultades que pudieran gozar en una de sus colonias, y que el gobierno inglés jamás consentiría a extranjeros en las plazas de la Gran Bretaña”.
Como Pueyredón no hiciera nada por corregir esta situación, Barros Pazos insiste en “El Censor” el 3 de junio de 1817:

“Un ligero conocimiento del país basta para comprender que dentro de muy pocos años de independencia, más de diez millones de sudamericanos se vestirán de efectos extranjeros…consta de un ligero cálculo que actualmente consumimos de 30 a 40 pesos mensuales –de 9.000 a 12.000 pesos actuales- de aquellas mercaderías. Luego el consumo anual contará a más de 400 millones de pesos. Suma que en verdad espanta.” (R.A.W.p.208)
Pueyredón clausuró “El Censor” y Vicente Barros Pazos sufrió el destierro.