Relaciones externas
A nivel de las relaciones internacionales, los desencuentros de la Administración Kirchner han sido más de uno en estos días, y a la cabecera se encuentra uno que provocó el llamado del embajador chileno en Argentina, por parte del gobierno trasandino.
Por Julia Rodríguez Larreta
En este mundo de contradicciones, la Argentina montó con gran despliegue (adornado por gigantografías de Cristina y Néstor de un indisimulado culto a la personalidad) un stand en la Feria Mundial del Libro, en Francfort. Pero resulta que ante el peligro de que sus instalaciones cayeran embargadas por la justicia del país anfitrión, hubo que inventar un artilugio para que no fuera el estado argentino el responsable, sino una ONG. Una institución mixta, compuesta por el sector privado y el público y por ende, no susceptible a embargos inconvenientes. Tampoco voló la presidente, su abultado equipaje y la correspondiente comitiva, en el Tango 01, porque según se dijo, estaba justo en reparaciones. Lo hicieron en una aeronave alquilada. Por lo tanto, inembargable.
Como era de esperarse, aunque los argentinos creían que iban a zafar, Angela Merkel no dejó de plantear claramente a Cristina el asunto de la deuda. Con su clásico estilo directo, le reclamó el pago de los 6.700 millones de dólares que la Argentina le debe al Club de París (19 países europeos), con el cual mantiene el default, a pesar de los grandes titulares que hace un tiempo merecieron los anuncios de que Argentina, por fin, iba a saldar esa cuenta. Palabras que se llevó el viento.
La canciller alemana no dejó de insistir en la conveniencia de que el FMI intervenga en la reestructuración de la deuda y que la Argentina acepte su supervisión, lo que no le hace ninguna gracia al gobierno argentino. Y no es de extrañar, dado que el FMI ha puesto en duda una y otra vez, las cifras oficiales de la economía argentina.
Pero a nivel de las relaciones internacionales, los desencuentros de la Administración Kirchner han sido más de uno en estos días, y a la cabecera se encuentra uno que provocó el llamado del embajador chileno en Argentina, por parte del gobierno trasandino.
Porque haber negado la extradición a un sospechoso de terrorismo, acusado de asesinato y secuestro en épocas democráticas, para ser juzgado en su país, donde rige un estado de derecho pleno, es inconcebible.
Sobre todo una semana después de que Argentina pidiera la extradición de sospechosos iraníes por el atentado a la AMIA y cuando la Suprema Corte de Justicia había aceptado la demanda de la justicia chilena.
Era inevitable que el cobijar a esta persona bajo el status de refugiado político fuera tomado por Chile como una ofensa, del momento que con esta actitud se da a entender que no existen garantías republicanas en el vecino país. Por lo tanto, es difícil de comprender por qué a la presidente argentina no le ha preocupado dañar las relaciones bilaterales. Aunque a decir verdad, cuando la crisis del gas, le cortaron tranquilamente el suministro de dicho combustible sin el menor reparo, a pesar de lo pactado.
Cabe al respecto la pregunta de si la decisión se debe, aunque parezca absurdo, a compromisos con ciertas organizaciones de derechos humanos cercanas. Entre ellas la de las Madres de la Plaza de Mayo, cuya líder, Hebe de Bonafini, ha sido instrumental a los intereses de los Kirchner en más de una ocasión. Como por ejemplo, con el escrache a la Suprema Corte de Justicia de la semana pasada. Si bien las barbaridades de Bonafini contra los magistrados del Supremo Tribunal, fueron tan descabelladas, que terminaron siendo un boomerang que se estrelló contra la Casa Rosada.
Y la frutilla de la torta es que la tal señora, según informa La Nación, hospedaba al etarra que acaba de ser detenido en España, Walter Wendelin, líder del grupo Askapenda. Organización dedicada, supuestamente, a la propaganda. Pero recientemente se descubrió que actuaba en el reciclado de cuadros que reciben cobertura en América Latina. El tal señor no solo dio clases en Argentina, sino que viajó entre ese país y el nuestro, en varias oportunidades.
Sería entonces de recibo investigar qué hizo y dónde estuvo en Uruguay.
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martes, 12 de octubre de 2010
El ERP en la cancilleria argentina.
Los motociclistas de la muerte
Los asesinatos del almirante Quijada y del Juez Quiroga. Reunión en Alemania por invitación del gobierno argentino. El ERP desplaza a montoneros y ocupa en silencio puestos en la Cancillería. El terrorismo regresa desde las sombras pero con más experiencia después de los 70.
Por Carlos Manuel Acuña
Más allá de las razones políticas que están detrás de los actos, el reverdecimiento de la dolorosa etapa de los años setenta para actualizarla artificialmente esconde motivaciones que pueden ubicarse por encima de lo simplemente ideológico, pero lo que si resulta innegable es que esa revisión genera para la opinión pública no siempre bien informada, tremendas e inesperadas sorpresas.
Una de ellas es la que responde a este título. Se trata de la reaparición de un asesino resurgido en Alemania a raíz de un artículo periodístico originado en los padecimientos físicos de una periodista que viajó a Francfort para cubrir la Feria del Libro. Esta se realiza en esa ciudad con participación de la Argentina, cuyo gobierno debió hacer malabarismos para evitar el embargo intentado por los acreedores que residen en el exterior. Hasta el avión presidencial que llevó a Cristina Fernández de Kirchner debió cambiarse por otro para superar este escollo.
Para representar a nuestro país no fueron seleccionadas figuras de nota, escritores reconocidos o personas con una trayectoria destacada, sino que el dedo presidencial eligió a presuntos intelectuales que integran el grupo que asesora ideológicamente a la Casa Rosada - Carta Abierta - llamados Ricardo Foster y Horacio González, además del ex presidente de la Agencia Nacional de Noticias, Télam Sociedad del Estado, señor Martín Granovsky. También estará presente la flor y nata del progresismo vernáculo como Juan Gelman y Osvaldo Bayer - el inventor de "La noche de los lápices" entre otras falsedades históricas - y nombres menos conocidos como activistas doctrinarios, pero que merecieron el premio selectivo de quien está a la altura de quien los respalda.
Como no podía ser de otra manera, participará Estela de Carlotto, de las "madres de la Plaza de Mayo" en reemplazo de Hebe Pastor de Bonafini que debió quedar excluida por sus ligerezas verborrágicas y tal vez para evitar incómodas preguntas sobre sus hijos, jamás desaparecidos pero sí gozadores del arqueo cotidiano que deja el fabuloso negocio de los "derechos humanos" en la Argentina. Precisamente, Carlotto integrará una mesa redonda sobre la temática "Los hijos y la memoria de los padres", un enfoque psicológicamente apto para la propaganda pero cuyo tratamiento excluirá, obviamente, a Ernesto Sábato. Este será homenajeado pese a su declarada admiración por el teniente general Jorge Rafael Videla y no haber participado en los recientes agregados al libro "Nunca Más" cuyo listado se amplió con los nombres de los guerrilleros caídos en ataques que costaron la vida a oficiales, soldados e inocentes durante los hechos terroristas perpetrados durante los años setenta. Formosa ya es un caso emblemático, donde los humildes padres de los soldados caídos en cumplimiento del debe - muchos mientras se duchaban, obviamente desarmados - perciben una magra suma que oscila en los ochocientos pesos mensuales, en tanto las familias de los atacantes cobraron o cobrarán un estipendio de centenares de miles de dólares, cifra que debe estimarse por el secreto con que se rodean estos asuntos donde se usan presuntos sentimientos para cometer organizados actos comerciales. Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Sergio Shocklender son algunos de los que conocen bien este asunto.
En realidad, esa suma de muertos subversivos esparcidos en el campo de batalla, contabilizados y ahora disfrazados de desaparecidos, facilitará el crecimiento de ese escándalo crematístico que tan exitosamente se realiza mediante esos pagos, previo descuento por los gastos operacionales o de gestión que hacen al negocio.
Igualmente, y como demostración palpable de la tarea de penetración y simbolismos que realiza la izquierda, en Francfort tendrá su homenaje Julio Cortázar, no se sabe si por la discutible calidad de sus obras o por haber sido correo del ERP entre la Argentina y quienes ya habían comenzado a recluirse cómodamente en Europa mientras otros peleaban en su nombre. (Si hablara, Rodolfo Matarollo podría hablar extensamente acerca de la red montada en el exterior durante esos años) Homero Manzi tendrá una varias veces merecida recordación y no se explica por qué se excluyó a Enrique Santos Discepolo a quien le debemos su excelente anticipo de la Argentina actual con su tango "Cambalache".
Pero vayamos al atractivo título que elegimos para nuestro artículo de hoy. La periodista que citamos al comienzo, Claudia Piñeiro - ya había escrito anteriormente en el mismo lugar una nota para señalar su satisfacción por la "actualización" de ciertas definiciones lingüísticas como ser "interrupción del embarazo" en vez de "aborto" y "matrimonio igualitario" en vez de homosexual (de eso se trata) o la evolución de los calificativos que merecidamente sirven para designar a los terroristas mediante términos menos "discriminatorios" - nos contó con grandes pormenores en la penúltima página de La Nación, frente a la ponderable sección de los editoriales, las dolencias físicas padecidas durante el viaje en avión y los tratamientos que recibió en Alemania para calmarle los dolores. Así conocimos remedios diversos y sus escasos efectos, pero también la presencia de un periodista argentino llegado desde España con una leve modificación en la acentuación de su apellido. Aunque ignoramos si también lo fue para su autora ¡aquí surge la sorpresa!. Uno de los presentes en la reunión médica fue nada más y nada menos que Raúl Argemi, un asesino nacido en la ciudad de La Plata, electricista y perteneciente al comité central del ERP 22 de Agosto, que fue indultado en 1983 en los finales del gobierno del Proceso y con premura viajó a Europa. Recaló en España como periodista en el periódico separatista "Cataluña o Catalunja" desde donde viajó para participar de la Feria del Libro por especial recomendación de funcionarios de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores que, dicho sea de paso, tienen gran amistad con el influyente "Rafa" Folonier, cuyo prontuario publicó ayer esta Hoja.
Digamos que nuestra Cancillería ahora sufre un pasaje de montoneros amigos del ineficiente Timerman al viejo ERP renacido sorprendentemente, y ya que estamos recordemos que Argemi tenía vocación de motociclista y como tal, acompañado en varias oportunidades por Mario Amador Fernández participó de crímenes resonantes. Uno de ellos fue el del almirante Hermes Quijada - comandante de la primera expedición argentina que llegó al Polo Sur - , tragedia que le costó la vida a Víctor "gallego" Fernández Palmeiro quien estaba sentado detrás y en la huída recibió dos balazos de la custodia que defendió al marino; el otro, - aquí fue autor material - el del Juez Horacio Quiroga a quien se acercó en puntas de pie para no ser detectado, se ubicó en su espalda y lo mató con varios balazos en la nuca en momentos en que el prestigioso magistrado salía de su domicilio en busca de un amigo para presenciar un encuentro deportivo.
Ahora, Argemi, quien utiliza un acento en la última vocal seguramente para disimular, vive tranquilamente en España y fue a Alemania también invitado por el gobierno Argentino, tal como lo hace aquí Apablaza Guerra, con la diferencia que el primero junto con Fernández, por el medio de transporte que utilizaban para llegar al teatro de sus asesinatos, son recordados como "Los motociclistas de la muerte". La causa levantada para su procesamiento lleva el número 8370 del 22 de agosto de 1971, como nos lo recuerda Eugenio Méndez en su libro "Santucho, entre la Inteligencia y las armas". En síntesis, quienes fueron derrotados por las armas de la Patria vuelven desde las sombras, se ubican en puestos clave, operan en el exterior y tejen con paciencia un esquema más experimentado que el de los años setenta.
Los asesinatos del almirante Quijada y del Juez Quiroga. Reunión en Alemania por invitación del gobierno argentino. El ERP desplaza a montoneros y ocupa en silencio puestos en la Cancillería. El terrorismo regresa desde las sombras pero con más experiencia después de los 70.
Por Carlos Manuel Acuña
Más allá de las razones políticas que están detrás de los actos, el reverdecimiento de la dolorosa etapa de los años setenta para actualizarla artificialmente esconde motivaciones que pueden ubicarse por encima de lo simplemente ideológico, pero lo que si resulta innegable es que esa revisión genera para la opinión pública no siempre bien informada, tremendas e inesperadas sorpresas.
Una de ellas es la que responde a este título. Se trata de la reaparición de un asesino resurgido en Alemania a raíz de un artículo periodístico originado en los padecimientos físicos de una periodista que viajó a Francfort para cubrir la Feria del Libro. Esta se realiza en esa ciudad con participación de la Argentina, cuyo gobierno debió hacer malabarismos para evitar el embargo intentado por los acreedores que residen en el exterior. Hasta el avión presidencial que llevó a Cristina Fernández de Kirchner debió cambiarse por otro para superar este escollo.
Para representar a nuestro país no fueron seleccionadas figuras de nota, escritores reconocidos o personas con una trayectoria destacada, sino que el dedo presidencial eligió a presuntos intelectuales que integran el grupo que asesora ideológicamente a la Casa Rosada - Carta Abierta - llamados Ricardo Foster y Horacio González, además del ex presidente de la Agencia Nacional de Noticias, Télam Sociedad del Estado, señor Martín Granovsky. También estará presente la flor y nata del progresismo vernáculo como Juan Gelman y Osvaldo Bayer - el inventor de "La noche de los lápices" entre otras falsedades históricas - y nombres menos conocidos como activistas doctrinarios, pero que merecieron el premio selectivo de quien está a la altura de quien los respalda.
Como no podía ser de otra manera, participará Estela de Carlotto, de las "madres de la Plaza de Mayo" en reemplazo de Hebe Pastor de Bonafini que debió quedar excluida por sus ligerezas verborrágicas y tal vez para evitar incómodas preguntas sobre sus hijos, jamás desaparecidos pero sí gozadores del arqueo cotidiano que deja el fabuloso negocio de los "derechos humanos" en la Argentina. Precisamente, Carlotto integrará una mesa redonda sobre la temática "Los hijos y la memoria de los padres", un enfoque psicológicamente apto para la propaganda pero cuyo tratamiento excluirá, obviamente, a Ernesto Sábato. Este será homenajeado pese a su declarada admiración por el teniente general Jorge Rafael Videla y no haber participado en los recientes agregados al libro "Nunca Más" cuyo listado se amplió con los nombres de los guerrilleros caídos en ataques que costaron la vida a oficiales, soldados e inocentes durante los hechos terroristas perpetrados durante los años setenta. Formosa ya es un caso emblemático, donde los humildes padres de los soldados caídos en cumplimiento del debe - muchos mientras se duchaban, obviamente desarmados - perciben una magra suma que oscila en los ochocientos pesos mensuales, en tanto las familias de los atacantes cobraron o cobrarán un estipendio de centenares de miles de dólares, cifra que debe estimarse por el secreto con que se rodean estos asuntos donde se usan presuntos sentimientos para cometer organizados actos comerciales. Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Sergio Shocklender son algunos de los que conocen bien este asunto.
En realidad, esa suma de muertos subversivos esparcidos en el campo de batalla, contabilizados y ahora disfrazados de desaparecidos, facilitará el crecimiento de ese escándalo crematístico que tan exitosamente se realiza mediante esos pagos, previo descuento por los gastos operacionales o de gestión que hacen al negocio.
Igualmente, y como demostración palpable de la tarea de penetración y simbolismos que realiza la izquierda, en Francfort tendrá su homenaje Julio Cortázar, no se sabe si por la discutible calidad de sus obras o por haber sido correo del ERP entre la Argentina y quienes ya habían comenzado a recluirse cómodamente en Europa mientras otros peleaban en su nombre. (Si hablara, Rodolfo Matarollo podría hablar extensamente acerca de la red montada en el exterior durante esos años) Homero Manzi tendrá una varias veces merecida recordación y no se explica por qué se excluyó a Enrique Santos Discepolo a quien le debemos su excelente anticipo de la Argentina actual con su tango "Cambalache".
Pero vayamos al atractivo título que elegimos para nuestro artículo de hoy. La periodista que citamos al comienzo, Claudia Piñeiro - ya había escrito anteriormente en el mismo lugar una nota para señalar su satisfacción por la "actualización" de ciertas definiciones lingüísticas como ser "interrupción del embarazo" en vez de "aborto" y "matrimonio igualitario" en vez de homosexual (de eso se trata) o la evolución de los calificativos que merecidamente sirven para designar a los terroristas mediante términos menos "discriminatorios" - nos contó con grandes pormenores en la penúltima página de La Nación, frente a la ponderable sección de los editoriales, las dolencias físicas padecidas durante el viaje en avión y los tratamientos que recibió en Alemania para calmarle los dolores. Así conocimos remedios diversos y sus escasos efectos, pero también la presencia de un periodista argentino llegado desde España con una leve modificación en la acentuación de su apellido. Aunque ignoramos si también lo fue para su autora ¡aquí surge la sorpresa!. Uno de los presentes en la reunión médica fue nada más y nada menos que Raúl Argemi, un asesino nacido en la ciudad de La Plata, electricista y perteneciente al comité central del ERP 22 de Agosto, que fue indultado en 1983 en los finales del gobierno del Proceso y con premura viajó a Europa. Recaló en España como periodista en el periódico separatista "Cataluña o Catalunja" desde donde viajó para participar de la Feria del Libro por especial recomendación de funcionarios de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores que, dicho sea de paso, tienen gran amistad con el influyente "Rafa" Folonier, cuyo prontuario publicó ayer esta Hoja.
Digamos que nuestra Cancillería ahora sufre un pasaje de montoneros amigos del ineficiente Timerman al viejo ERP renacido sorprendentemente, y ya que estamos recordemos que Argemi tenía vocación de motociclista y como tal, acompañado en varias oportunidades por Mario Amador Fernández participó de crímenes resonantes. Uno de ellos fue el del almirante Hermes Quijada - comandante de la primera expedición argentina que llegó al Polo Sur - , tragedia que le costó la vida a Víctor "gallego" Fernández Palmeiro quien estaba sentado detrás y en la huída recibió dos balazos de la custodia que defendió al marino; el otro, - aquí fue autor material - el del Juez Horacio Quiroga a quien se acercó en puntas de pie para no ser detectado, se ubicó en su espalda y lo mató con varios balazos en la nuca en momentos en que el prestigioso magistrado salía de su domicilio en busca de un amigo para presenciar un encuentro deportivo.
Ahora, Argemi, quien utiliza un acento en la última vocal seguramente para disimular, vive tranquilamente en España y fue a Alemania también invitado por el gobierno Argentino, tal como lo hace aquí Apablaza Guerra, con la diferencia que el primero junto con Fernández, por el medio de transporte que utilizaban para llegar al teatro de sus asesinatos, son recordados como "Los motociclistas de la muerte". La causa levantada para su procesamiento lleva el número 8370 del 22 de agosto de 1971, como nos lo recuerda Eugenio Méndez en su libro "Santucho, entre la Inteligencia y las armas". En síntesis, quienes fueron derrotados por las armas de la Patria vuelven desde las sombras, se ubican en puestos clave, operan en el exterior y tejen con paciencia un esquema más experimentado que el de los años setenta.
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