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jueves, 4 de noviembre de 2010

Reclamo internacional de Evo Morales.

BOLIVIA-BIENES NATURALES.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, alertó a los países industrializados que si no cambian las políticas que dañan el medio ambiente "seguramente se producirá una rebelión mundial en defensa de la vida y de la humanidad".

Morales consideró que hay que asumir la responsabilidad de salvar el planeta con políticas orientadas a enfriarlo "para evitar su inanición".

Asimismo, afirmó que esa responsabilidad no es sólo de los países en vías de desarrollo sino fundamentalmente de los países industrializados que han dejado al mundo al borde de su extinción.

Al respecto, recordó las afirmaciones del líder cubano Fidel Castro, quien consideró que "los países desarrollados en vez de cobrar la deuda externa, deben pagar la deuda climática por el daño que causan a la humanidad".

El mandatario dijo que la mejor forma para acabar con la pobreza es "adoptar medidas para enfriar el planeta".

Y sostuvo que la próxima batalla se dará en la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (ONU) que se celebrará en diciembre en Cancún, México.

Morales manifestó en diversas oportunidades que irá a la cumbre de México con las conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los derechos de la Madre Tierra.

Este encuentro se desarrolló en la ciudad boliviana de Cochabamba en abril de este año.

Los más de 35 mil participantes condenaron al capitalismo como responsable del cambio climático y de los problemas de la Madre Tierra.

Además, acordaron la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que sancione a las naciones o empresas que dañen al medio ambiente y cuyas resoluciones sean vinculantes.

Y demandaron una declaración universal sobre los derechos de la Madre Tierra que sea aprobada por todas las naciones del mundo. (PÚLSAR)

viernes, 15 de octubre de 2010

China, los ricos y el poder.

China incuba resentimiento ante los nuevos ricos.
Análisis de Antoaneta Becker
BEIJING, oct (IPS) - En el vasto repertorio de expresiones con que los chinos designan la agitación popular, ninguna es más sensible que "qiyi", rebelión. Después de todo, en China hubo dinastías imperiales que cayeron a raíz de levantamientos campesinos, y la sola mención de la palabra los remite a un cambio calamitoso.
Pero esta palabra explosiva ahora cobra actualidad, por lo menos en algunos estratos sociales de la capital de la segunda mayor potencia económica del mundo. En una tarde de este otoño boreal, mientras los nuevos ricos del país brindaban con champán con los millonarios estadounidenses Bill Gates y Warren Buffett en una residencia de estilo francés en las afueras de Beijing, campesinos de las aldeas vecinas reclamaban sus tierras. "Ellos tomaron nuestras tierras para construir esta mansión. La tierra era todo lo que teníamos", mientras que "ellos" poseían dinero y casas, dijo Xiong Shaoping, quien se gana la vida reparando bicicletas. "La gente está enojada porque éste es un país comunista y deberíamos ser todos iguales. Si las cosas no cambian habrá una rebelión y las personas como yo querrán tener su parte también", agregó. Xiong no siente la necesidad de explicar quiénes son "ellos". Los nuevos ricos de China no tienen reparos en hacer ostentación de sus bienes. Conducen Rolls Royces y Bentleys, viven en barrios cerrados, compran lujosos relojes a granel y son custodiados por guardaespaldas. En el paraíso comunista hay 875.000 millonarios en dólares, y sus edades promedian los 39 años, según una Lista de Ricos que anualmente compila la consultora Hurun. China tiene la segunda mayor población de millonarios del mundo, luego de Estados Unidos. Alrededor de 130 chinos ricos tienen más de 100 millones de dólares. Donde mejor se ve esta riqueza es en la creciente demanda de bienes lujosos. En 2010, China superó a Estados Unidos como segundo mayor mercado de lujos, y se prevé que para 2015 hará lo mismo con Japón. La mayor parte de este dinero se generó durante los últimos 30 años, después de que China se embarcó en una serie de reformas económicas. Los ricos se volvieron más ricos a medida que la sociedad igualitaria de Mao Zedong (1893-1976) evolucionó de una basada en la riqueza compartida a otra donde el dinero se concentra en manos de unos pocos. Por estos días es palpable el resentimiento hacia los más adinerados de China. Ya sean nuevos ricos o descendientes de los revolucionarios y altos funcionarios del Partido Comunista, la elite económica es vista con sospechas. Informes de los medios de comunicación chinos sugieren que 0,4 por ciento de los 1.200 millones de habitantes del país poseen 70 por ciento de la riqueza de la nación. Además, se cree que la elite económica oculta ingresos no declarados equivalentes a 1,39 billones de dólares, es decir 30 por ciento del producto interno bruto de China en 2008. El economista Wang Xiaolu, del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas de Beijing, llevó a cabo el estudio sobre ingresos no declarados, y sostiene que los mismos proceden de sobornos, malversación de fondos púiblicos y favores de empresas e industrias. No hay límite para el apetito de los nuevos ricos. Las publicaciones empresariales chinas aconsejan a inversores que quieren comprar residencias con viñedos en la sudoccidental localidad francesa de Burdeos y los guían hacia las propiedades más selectas de los mercados londinense y neoyorquino. Pero quienes venden esas publicaciones ganan apenas 134 dólares mensuales. "Gobierno rico, pueblo pobre", conjeturó la ciudadana china Er Ni, propietaria de un pequeño quiosco en el centro de Beijing. "Quienes tienen dinero pueden comprar cualquier favor, y para ellos todo es posible. Nosotros sólo podemos leer sobre algunas cosas en los periódicos", agregó. Esta realidad de estafar y pagar a cambio de favores queda clara en una oficina notarial de la capital. Allí, una mujer ansiosa por sortear la burocracia a la hora de registrar su tercera propiedad señaló: "Sólo temo a las cosas que no se pueden comprar con dinero". Cada vez se arraiga más la creencia de que todo trámite puede acelerarse con un soborno. La agente de bienes raíces Chen Xueli antes llevaba a la oficina notarial cajas de pastelitos tradicionales "para que las cosas se hicieran". "Ahora tengo que traer sobres con efectivo", dijo. Buena parte de las tensiones sociales en Beijing se originan en el rencor que les genera a las personas comunes no poder comprarse una vivienda. En los últimos dos años, los precios de las propiedades se han disparado en las ciudades más importantes, a causa de un exceso de liquidez y de la falta de inversiones alternativas. Un estudio de la Academia China de Ciencias Sociales concluyó que 85 por ciento de las familias urbanas no pueden comprar un apartamento. Pero una pequeña proporción de los ciudadanos poseen varias casas y participan en una febril especulación inmobiliaria. "No apuestan solamente a las propiedades. Ahora hay burbujas especulativas en el mercado del arte y en el de las antigüedades también", dijo Mary Huang, quien trabaja en el negocio de los remates. En la actualidad, un remate pequeño permite ganar fácilmente casi 60 millones de dólares, dijo. "Pienso que esto es demasiado poco realista para durar", opinó. Tras inundar la economía con estímulos monetarios para sortear la crisis financiera, las autoridades buscan limitar los daños y minimizar el riesgo de que colapsen los precios de las propiedades, arrastrando con ellos a la economía y causando un malestar masivo. Algunos observadores sostienen que revertir la tendencia hacia una mayor brecha de ingresos y evitar un levantamiento debería ser la principal prioridad de los dirigentes. En septiembre, el presidente Hu Jintao dijo que China apoya el concepto de "crecimiento inclusivo", impulsado en 2007 por el Banco Asiático de Desarrollo. A diferencia del veloz crecimiento que experimentó China desde los años 80, el inclusivo debe beneficiar a los pobres y permitir una redistribución de ingresos. Pero es probable que las medidas para sacarles dinero a los ricos enfrenten una dura resistencia de parte de distintos grupos de interés. "En Occidente dicen que los ricos son poderosos. Pero en China quienes están en el poder son de hecho quienes poseen las mayores riquezas", expresó Ding Xueliang, cientista político de la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales de Hong Kong. "¿Cómo se hace para ir contra un grupo de personas tan poderosas, que controlan todos los recursos del país?", preguntó.

martes, 12 de octubre de 2010

La figura de Mario Vargas LLosa.

Un Nobel para la libertad

Hay un fenómeno extraliterario que agiganta moralmente la figura de Mario Vargas Llosa.

Por Carlos Alberto Montaner

La Academia Sueca explicó extrañamente la razón por la que le ha otorgado el Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa: por su “cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”. Menudo galimatías. Me imagino que el escritor debe haberse quedado estupefacto. Mucho más sencillo era haber declarado que premiaban al novelista vivo más notable de la lengua española.

A Mario lo sorprendió la noticia en la Universidad de Princeton, donde dicta un curso este semestre. Oscar Haza, el periodista dominicano de Miami, le hizo la primera entrevista tras la concesión del Nobel. Eso, en el argot, se llama “un palo periodístico”. Yo estaba en el aire, junto a su hijo Álvaro Vargas Llosa, celebrando el triunfo, cuando lograron comunicarse con él. Este año las crónicas ni siquiera lo mencionaban entre los candidatos. A Mario hasta se le había olvidado que por estas fechas los académicos suecos seleccionan al ganador. Siempre madrugador y cuidadoso, preparaba su clase cuando recibió la inesperada llamada de Estocolmo.

Hace mucho tiempo, desde que en 1981 publicó La guerra del fin del mundo, una extraordinaria novela de tema brasilero, Mario merecía este reconocimiento. Probablemente es el único galardón importante que no había recibido. Es impresionante la lista de premios, doctorados y distinciones que le han otorgado a lo largo de sus 74 años. Algunos se lo han dado para honrarlo a él y otros para realzar a la institución que lo concede, pero ésa es la inevitable ambigüedad de todas las condecoraciones. En este caso, si Mario moría sin el Nobel de Literatura, habría sido otro fallo imperdonable para una institución que, a lo largo de su historia, ha ignorado a figuras del tamaño de Kafka, Joyce o Borges, mientras premiaba a algunos escritores de mucho menor calado.

En esta oportunidad, sin embargo, hay un fenómeno extraliterario que agiganta moralmente la figura de Mario Vargas Llosa. Entre las docenas de mensajes que he recibido abundan los enviados por venezolanos, nicaragüenses, cubanos y chilenos. Todos se muestran agradecidos por la permanente defensa de la libertad que el peruano, junto a su mujer Patricia y su hijo Álvaro, han convertido en un verdadero leitmotiv familiar. Parafraseando a Churchill, “nunca tantos le han debido tanto a tan pocos”. No hay un tirano latinoamericano que no haya tenido que enfrentar sus críticas. No hay un demócrata perseguido que no haya encontrado su mano amiga cuando ha llamado a su puerta. No hay una protesta pública que no lleve su firma si la causa valía la pena. Incluso, creó y preside la Fundación Internacional para la Libertad, con la colaboración del economista argentino Gerardo Bongiovanni, con el objeto de difundir eficazmente las ideas en las que cree.

Para los latinoamericanos esto es muy importante. Vivimos en una peligrosa tembladera política en la que la libertad y la democracia siempre penden de un hilo. En el pasado, los militares daban un manotazo y se apoderaban del gobierno, pero hoy la amenaza más obvia proviene de mandatarios electos que utilizan su autoridad para desmantelar el Estado de Derecho y convertir el sistema judicial en un instrumento para perpetuarse en el poder y perseguir a sus adversarios, como ocurre en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Frente a ellos, por la legitimidad de origen que poseen, los gobiernos genuinamente democráticos e instituciones como la OEA permanecen en silencio, y sólo las protestas encabezadas por grandes figuras consiguen abrirse paso hasta los titulares de los medios de comunicación.

Esta firmeza en defensa de la libertad le ha resultado muy costosa a Mario Vargas Llosa. Como siempre sucede, los amigos de las tiranías lo han acusado de haberse vendido a Washington o de agente de la CIA, y no han escatimado los peores agravios y calumnias. Incluso, han puesto en peligro su vida, como sucedió en la ciudad de Rosario, Argentina, hace un par de años, cuando los grupos comunistas más violentos apedrearon e intentaron quemar un autobús en el que viajaba en unión de otros escritores participantes en un seminario organizado por la Fundación Internacional por la Libertad.

¿Qué va a suceder con Mario ahora que posee el Nobel? Nada especial, salvo en un aspecto que ha destacado con humor su hijo Álvaro: ya nadie volverá a mortificarlo con la incómoda pregunta de por qué este año no le concedieron el Nobel. Por fin se hizo justicia.