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miércoles, 16 de enero de 2013

El derecho a no ser explotadx.

NUEVA LEY DE TRATA



(AW) Por la reforma a la Ley de Trata, el oficialismo parlamentario tuvo que virar su posición en dos puntos. Por un lado su política criminal absurda, no penalizar cuando la víctima "consentía" el delito. Por otro reconocer la abyecta relación de miembros de las fuerzas de seguridad y del Poder Judicial con el crimen organizado. De todas maneras sigue siendo delito hacer trabajar a los animales en extensas jornadas sin descanso pero no es protegido adecuadamente el derecho del humano a no ser explotadx.
Mario_Ganora

Por Mario Ganora abogado penalistas y vicepresidente de la Fundación Alameda.

La nueva ley 26842 fue sancionada apresuradamente a instancias del Poder Ejecutivo Nacional como respuesta al fiasco del caso Marita Verón. El proyecto de ley estaba condenado a dormir el sueño de los justos en el Congreso Nacional pese a las protestas de las organizaciones no gubernamentales hasta que estalló la indignación popular como consecuencia de un fallo que contrarió todas las expectativas. El fracaso de la ley 26.364 denunciado sistemáticamente durante años se tornó de golpe intolerable para la sociedad argentina. Haciendo de la necesidad virtud, el oficialismo en la Cámara de Diputados se vio en la obligación de desdecirse de todos los argumentos que blandió en 2008 para imponer una ley contraria al bloque de constitucionalidad y esencialmente inocua. La Historia había rebatido el relato enunciado por Aníbal Fernández y Vilma Ibarra en 2008 y demostró que nosotros teníamos razón.

El Gobierno Nacional hasta el momento impermeable a las críticas fundadas en los hechos y en el derecho tuvo que reconocer su error y modificar una política criminal absurda y reconocer, para colmo, la siniestra relación de miembros de las fuerzas de seguridad y del Poder Judicial con el crimen organizado, fenómeno también hasta ese momento tenazmente negado.
Pero más allá de las anécdotas, el análisis del proceso histórico de sanción de la ley revela la aparición de un fenómeno novedoso que debe ser política y jurídicamente trabajado por las fuerzas progresistas. Se trata de un concepto que debe ser desarrollado a través del estudio y de la lucha política.
El proyecto que luego se transformaría en ley 26.842 fue objeto de una sorda resistencia por muchas razones. Pero hay una que se destaca sobre las demás y que pone sobre el tapete la esencia del conflicto social que se inicia en la década del noventa, que determinó la crisis de representación del 2001 y que se prolonga hasta nuestros días haciendo crujir el consenso social.
Existe un derecho oscuramente reconocido en el art. 21 del Pacto de San José de Costa Rica y que da sentido a otras normas supranacionales: el derecho a no ser explotado. La antigua idea kantiana de que el ser humano es un fin en sí mismo y que, por lo tanto, no puede ser usado como un medio para otros propósitos encuentra expresión en la referida convención que obliga a los estados prohibir por ley cualquier forma de explotación del hombre por el hombre. Esta idea sirve también de fundamento a los arts. 4 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 8 del Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 6 y concordantes del Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 32, 34 y 36 de la Convención sobre los Derechos del Niño, 6 de la Convención de Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; 6 del Pacto de San José de Costa Rica, entre otros.
Este derecho fue escandalosamente desconocido durante el gobierno de Carlos Saúl Menem. En esa época se operó una profunda regresión política y jurídica. Con el pretexto de liberar las fuerzas productivas de las trabas del estado paternalista modificó y redujo a la impotencia la legislación protectora del trabajo y permitió así que el ser humano pudiera ser reducido a la condición de mercancía que se negocia en el mercado. Quien consintiera "voluntariamente" en su explotación, sea como instrumento de producción, sea como instrumento de placer, liberaba de responsabilidad a su explotador. La renuncia a los derechos, no admitida por los antiguos liberales excepto con relación a los estrictamente patrimoniales y en la medida en que no afectaran el orden público (arts. 19, 21 y 953 del C.C.), fue aceptada y defendida como progresista por los neoliberales. El silencio y la indiferencia de los juristas, en especial de los civilistas y laboralistas, fue el signo más elocuente de la corrupción de ese período. De ahí que se regeneraran formas de explotación desaparecidas hacía décadas. La ley 26.364 sancionada en 2008 fue, en realidad, continuación y consecuencia de esas ideas ya que la captación, el traslado, la acogida para la explotación consentida de mayores de edad no debía tener sanción. Tanto la ley 26364 como los tipos penales de los arts. 125 bis, 126 y 127 del Código Penal no se adaptaban al Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena. Sólo quedaba en pie la vieja ley 12.331 para enfrentar la explotación de la prostitución organizada. Una interpretación torcida de los alcances del art. 19 C.N., realizado por algunos tribunales y cierto sector de la doctrina, tendiente a justificar la autodegradación como proyecto de vida válido y al servicio del enriquecimiento ajeno completó el círculo vicioso.
La nueva ley, producto de una lucha de años, significa un cambio sustancial en ese sentido. La eliminación del consentimiento como causa de justificación de los delitos que entrañan formas groseras y gravísimas de explotación del hombre por el hombre (arts. 145 bis, 125 bis, 126 y 127 C.P.) es un paso muy importante para revertir la tendencia de los años noventa, aunque las penas de las figuras básicas no sean lo suficientemente severas. Pero esto es sólo el comienzo ya que es necesario que la ley no sea letra muerta, que los mecanismos asistenciales funcionen, que las otras ramas del derecho en su práctica no sean un obstáculo sino el necesario complemento de la política criminal.
Sin perjuicio de lo anterior es bueno dejar sentado que existen cuestiones que no están contempladas como delitos en el Código Penal y que también son violaciones al derecho de no ser explotado. En el derecho comparado son punibles la violación de las normas que protegen los derechos del trabajador y las disposiciones tendientes a tutelar la higiene y la seguridad en el trabajo. No es racional que la ley penal argentina contemple como delito hacer trabajar a los animales en jornadas excesivas sin concederles el adecuado descanso según las estaciones (art. 2 inc. 3 de la ley 14.346) o emplearlos para trabajar cuando no están en estado físico adecuado (art. 2 inc. 4 de la mencionada ley) y guarde silencio respecto de las personas.

martes, 31 de julio de 2012

El Congreso interpela a Hortel.


Piden que el jefe del Servicio Penitenciario dé explicaciones en el Congreso sobre las salidas de presos a actos políticos


política

El diputado nacional y vicepresidente de la Comisión de Seguridad Interior de la HCDN, Miguel Bazze (UCR Buenos Aires), presentó un proyecto por el cual cita a dicha comisión al titular del Servicio Penitenciario Nacional, Víctor Hortel, para que “informe de sobre el régimen de salidas de ciudadanos privados de su libertad alojados en las cárceles de ese servicio, sobre las posibles excepciones de las que habrían sido beneficiarios algunos de los internos y sobre la existencia de una agrupación política vinculada con las mencionadas excepciones”.

En los fundamentos, Bazze aseguró que “la posible existencia de irregularidades de la naturaleza que han tomado estado público a partir de la supuesta existencia de una agrupación política que habría logrado conceder salidas especiales a personas privadas de su libertad, es de una gravedad tal que no admite otra posibilidad que no sea que esta Cámara se aboque a trabajar en la más exhaustiva investigación a fin de llegar inmediatamente al esclarecimiento de esa situación”.

“La falta seguridad es una innegable realidad en toda la Nación y es sin duda un problema complejo de difícil solución, en consecuencia el Estado debe actuar con la mayor seriedad”, indicó Bazze y agregó que “será más grave aún si se permite la existencia de hechos de semejante nivel de irresponsabilidad y de desconocimiento de las leyes que de comprobarse, sin duda denotan la existencia de una conducta autoritaria de parte de sus responsables”.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Beata Hildegarda Burjan: Política y madre de familia a los altares.

ROMA, 31 Ene. 12 (ACI).-
En Viena, Austria, el Prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato elevó a los altares a la Beata Hildegarda Burjan, una madre de familia conversa que destacó por su actividad política y caridad. 

Con ocasión del rezo del Ángelus junto a los miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Benedicto XVI, animó a los fieles a dar gracias a Dios por ejemplo de vida de la nueva Beata.

"Queridos hermanos y hermanas, hoy en Viena es proclamada Beata Hildegard Burjan, laica, madre de familia, quien vivió entre el siglo 1800 y 1900, y fundadora de la sociedad de las Hermanas de la Caritas Socialis. ¡Alabemos al Señor por este testimonio del Evangelio!", exclamó.

Hildegarda nació en el seno de una familia judía no practicante. En su juventud se dedicó a la política y se unió en matrimonio con un ingeniero húngaro judío, Alexander Burjan.

En 1909 Hildegarda enfermó debido a un serio problema en el riñón que estuvo a punto de llevarla a la muerte. En el hospital, las monjas comenzaron a rezar por su débil salud y mejoró.

Hildegarda atribuyó la cura a un milagro, así es como conoció a Dios, y durante su convalecencia en el hospital, al observar la labor social que desarrollaban las monjas en el hospital y pidió ser bautizada e ingresar en la Iglesia Católica.

Más tarde, quedó embarazada y los médicos le sugirieron que abortara el bebé debido a sus problemas renales. Hildergarda consideró esa sugerencia como un asesinato y arriesgó su vida por dar a luz al bebe, quien nació en perfecto estado.

En 1919 Hildegarda decidió fundar la Sociedad Caritas Socialis, constituida por mujeres dedicadas a la asistencia de personas convalecientes, enfermos y dementes. Además, también fundó hogares para madres solteras, jóvenes y mujeres sin hogar, y diversas agencias de distribución de comida caliente para los pobres.

Además, fue la primera mujer en ser miembro del Consejo Municipal de la ciudad de Viena en 1918 por el Partido Socialcristiano y en 1919 diputada por el mismo partido en el Consejo Nacional de Austria.

Hildegarda murió en el año 1933, a los 50 años de edad. Su lema era: "Entregada completamente a Dios y completamente a la Humanidad".

En 1963 el entonces Obispo Castrense de Austria, Mons. Franz König inició su causa de beatificación, en 2007 se la declaró venerable y en 2011 se le reconoció un milagro.

¿Acaso alguien sobra en el mundo?


LA MISERIA ES VIOLENCIA




La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión de invocaciones a la paz... pero al mismo tiempo, la historia también es una interminable sucesión de guerras, de negación sistemática de la paz, de situaciones donde lo que prima es el más descarnado enfrentamiento con su secuela de sufrimiento y pérdida de la dignidad. *

Por Marcelo Colussi
mmcolussi@gmail.com

Extraer de todo ello la conclusión que habría una "esencia guerrera" en lo humano que nos condena fatalmente al conflicto violento ("el hombre como lobo del propio hombre"), pue-de ser apresurado. O, en todo caso, habría que matizarla: la convivencia pacífica sigue siendo una aspiración, por lo que se ve, siempre bastante lejana, ¡pero sin dudas válida! ¿Es quimérico pensar y buscar un mundo menos violento que el que conocemos? No lo sabemos. No importa incluso. Lo que debe impulsarnos es una ética de la justicia. Esas búsquedas son como las estrellas: inalcanzables en un sentido, pero nos marcan el camino.
Por cierto, la discusión en torno a estos temas está abierta desde hace largo tiempo; la filo-sofía, la política, el arte en sus diferentes expresiones, las ciencias sociales vienen pre-guntándose todo esto incansablemente desde el inicio de los tiempos.
No hay ninguna duda que la sola constatación de la vida cotidiana o de la historia, en cual-quier momento y en cualquier punto del planeta, nos muestra que la guerra y la conflictivi-dad en sentido amplio son un molde de las relaciones humanas. "Si quieres la paz prepárate para la guerra", alertaban los romanos del Imperio hace más de dos milenios; quizá con demasiado cinismo, quizá con profundo conocimiento de la condición humana, la invoca-ción no parece descabellada. Esa "preparación", que no es sino el desarrollo del componente bélico en cualquiera de sus innumerables aristas, ha sido y continúa siendo el sector más acrecentado, dinámico -y hoy día: lucrativo- de los seres humanos.
Se dijo mordazmente que lo primero que hizo el ser humano cuando sus ancestros bajaron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos fue un arma: una piedra afilada. Lo cierto es que desde ese primer Homo Habilis hace dos millones y medio de años hasta la increíble parafernalia armamentística actual (que implica un gasto de 30.000 dólares por segundo), la industria de la guerra no se ha detenido nunca. Hoy disponemos de los medios técnicos para hacer volar el planeta varias veces, provocando una onda expansiva que llegaría hasta la órbita de Plutón (portento técnico que, sin embargo, no impide que siga muriendo gente de hambre o que haya enormes cantidades de seres humanos en la miseria). Es evidente que la paz se resiste, que la violencia no nos es ajena.
Las relaciones entre los seres humanos no siempre son necesariamente armónicas. La pre-tensión iluminista de "igualdad" y "fraternidad" muchas veces no pasa de aspiración. Por otro lado, el llamado al amor, a la paz y la concordia que encontramos en diversas formula-ciones, bienintencionadas sin dudas, se estrella con una realidad donde la violencia juega un papel preponderante. La realidad humana está marcada -esto es innegable- por el conflicto. Diversos autores, en diferentes momentos históricos y con distintos contextos, han expresado esta verdad. A modo de síntesis de muchas de esas elucubraciones podría decir-se, citando una entre tantas de esas referencias, que "la violencia es la partera de la histo-ria".
La realidad nos enseña, a sangre y fuego, que a veces hay paz, pero que la tensión está siempre presente. El paraíso bucólico del que nos hablan los pacifismos hace parte muy relativamente de nuestro mundo. El conflicto, en cualquiera de sus manifestaciones, no es externo a la constitución humana sino, por el contrario, estructural. Si algún humano no tomara parte en él, no participaría del todo social.

La marginalidad

Las sociedades se protegen a sí mismas; la cultura reproduce semejantes. Por tanto lo ex-traño, lo extemporáneo tiende a ser neutralizado. El mecanismo para ello es la segregación, la exclusión. Minuciosamente nos enseña Michel Foucault ("Historia de la locura en la época clásica") que en la modernidad occidental (capitalismo industrial) se perfeccionó el espacio de marginación de la irracionalidad desarrollándose para ello los dispositivos "científicos" pertinentes: el asilo y el médico alienista. La locura no es sólo la enfermedad mental; es todo aquello que "sobra" en la lógica dominante. Así, describiendo la Salpêtrière -el mayor asilo de Europa en el siglo XVIII-, Thénon dice: "acoge a mujeres y muchachas embarazadas, amas de leche con sus niños; niños varones desde la edad de 7 u 8 meses hasta 4 o 5 años; niñas de todas las edades; ancianos y ancianas, locos furiosos, imbéciles, epilépticos, paralíticos, ciegos, lisiados, tiñosos, incurables de toda clase, etc.". Marginal, entonces, puede ser cualquier cosa.
La sociedad "produce" sus marginales. En la cosmovisión occidental (hoy día impuesta globalmente) la razón matemática y mercantil es la pauta que guía la marginación; las di-vergencias respecto a ella son sancionadas como insensatas, inservibles. Por cierto puede entrar en esa divergencia todo lo que se desee (el amplio "etcétera" de la enumeración de Thénon). Toda sociedad mantiene un cúmulo de pautas que constituyen su normalidad; la sociedad industrial, más que ninguna otra (seguramente debido a lo intrincado de su fun-cionamiento) preserva su normalidad apartando severamente los "cuerpos extraños". En sociedades menos complejas es menor el espacio para la marginalidad; en un mundo super especializado, con una marcada división del trabajo, hondamente competitivo, es más posi-ble que alguien quede "fuera" en el complejo camino de la integración. En un mundo tan polifacético hay más campo para los así llamados "sub-mundos". Así es que encontramos los diversos sub-mundos del hampa, de la mendicidad, de las drogas, de la vida en las calles (¿habrá que agregar de los "incurables de toda clase" como en aquella lista?)
La solidaridad, la tolerancia, el altruismo en su sentido más amplio no son, precisamente, lo que más abunda en la experiencia humana. La tendencia a segregar sale con demasiada facilidad. Lo extraño, ante todo, produce rechazo. De ahí a su estigmatización sólo hay un paso. Hoy día no se queman en la hoguera a los poseídos ("incurables de toda clase" y "etcéteras" varios) sino que se los margina con mayor refinamiento: se los confina (asilos de las más diversas categorías: manicomios, cárceles, reformatorios, geriátricos, casas de caridad). Sin ironía: eso es un mejoramiento histórico en la condición humana ("En el Me-dioevo me hubieran quemado a mí; hoy día, los nazis queman mis libros. ¡Hemos progre-sado!" dijo Sigmund Freud cuando la anexión de Austria por la tropas alemanas). Pero el discordante sigue siendo el leproso de antaño: encapuchado y con campana para anunciar su paso. Son los menos los países cuyas constituciones (y luego la práctica cotidiana) aseguran la no discriminación de las minorías en desventaja. Ante ello, la beneficencia puede ser también una forma de segregación, pues ratifica al excluido en su condición de tal.
Podríamos concluirse así que la marginación es un proceso "natural" de la sociedad com-plejizada que apoya en características propias de lo humano. Asusta, y por tanto se margina, tanto a un vagabundo como a un delirante o a un débil mental, a un homosexual cuanto a un seropositivo, a una prostituta o a un delincuente.

Hacia una nueva marginalidad

No son marginales un soldado que regresa de la guerra o un desocupado; ellos tienen la posibilidad de volver a integrarse al tejido social del que, por razones diversas, se han dis-tanciado. Y en sentido estricto, tampoco lo es el ermitaño que eligió la vida solitaria y ale-jada. La marginalidad conlleva la marca de lo reprochable moralmente, de lo anatematizado. De ahí que se la aísle, incluso físicamente confinándola.
Desde hace algunos años el mundo va tomando tales características que hacen que el fenó-meno de la marginalidad deje de ser algo circunstancial para devenir ya estructural. Hoy día asistimos a la marginación no sólo del harapiento, del mendigo en la puerta de la iglesia, sino de poblaciones completas. Se habla de "áreas marginales". Si bien nadie lo dice en voz alta, la lógica que cimenta esta nueva exclusión parte del supuesto de "gente que sobra". El temor malthusiano del siglo XIX parece tomar cuerpo en políticas concretas que prescriben no más gente en el planeta (y si se puede menos, mejor). La tendencia en marcha pareciera ser un mundo dual: uno oficial, el integrado, y otro que sobra.
El proceso por el que se llega a esta situación seguramente está ligado al especial desarrollo de la actual productividad: una técnica deslumbrante que termina prescindiendo del sujeto que la concibe y la aprovecha, y para quien debería estar destinada. El ser humano comienza a sobrar. Existe un sexo cibernético en el que el otro de carne y hueso no es necesario; la imagen virtual va reemplazando al sujeto corpóreo. ¿La robótica prescindirá de la gente? Pero ¿es ese el "desarrollo" que queremos?
El peso relativo de los países pobres es cada vez menor en el concierto internacional. Las materias primas pierden valor aceleradamente ante los productos con alta tecnología incor-porada. Los pobres son cada vez más pobres; y cada vez quedan más confinados a las "áreas marginales". ¿Sobran entonces? La pobreza va quedando más delimitada y ubicada en ghettos (quizá nueva forma de asilo). En la ciudad de Guatemala, por ejemplo, con una po-blación total en el área metropolitana de cuatro millones y medio de personas, un 25% vive en zonas llamadas "marginales". ¿Sobran acaso? ¿Es acaso que alguien puede "sobrar"?
Trágicamente, esos bolsones no son minorías discordantes sino que van pasando a ser lo dominante. En las grandes urbes del Sur (y también, aunque en menor medida, en el Norte) las zonas marginales crecen imparablemente. En algunos casos albergan una cuarta parte de sus habitantes, o más. Evidentemente, entonces, el fenómeno no es marginal. Valga el dato: uno de cada dos nacimientos en el mundo tiene lugar en asentamientos urbano-marginales; ¡y hay tres nacimientos por segundo!
El Banco Mundial define la pobreza como "la inhabilidad para obtener un nivel mínimo de vida". Probablemente pueda ser inhábil un impedido (un no-vidente, un parapléjico). Pero no lo son poblaciones completas. La imposibilidad de conseguir un nivel mínimo de subsis-tencia radica, en todo caso, en condiciones que trascienden lo personal. La pobreza crecien-te que agobia a sectores cada vez mayores en el mundo, la miseria absoluta en que tanta gente vive, no es sólo falta de habilidad para procurarse el sustento; habla, más bien, de un nuevo estilo de marginalidad, consecuencia de estructuras injustas. Habla de relaciones de poder que marginan, que violentan a otros seres humanos.
Es ahí cuando se hace palmariamente evidente que la miseria es una forma de violencia, cruel, despiadada. En Guatemala -país considerado muy violento, que está saliendo de una terrible guerra civil que dejó 245.000 muertos y desaparecidos- se habla hoy día de la ola de violencia que lo asola, con 15 muertes violentas por día debidas básicamente a la crimi-nalidad. Pero no se habla de las 18 muertes diarias debido a la desnutrición crónica. ¿No es eso violencia acaso? La miseria es violencia, sin dudas, y produce más daño que la peor delincuencia.

¿Qué nos espera?

La forma que ha ido tomando el desarrollo del mundo en la actual era post industrial es curiosa, y al mismo tiempo alarmante. Asistimos a una revolución científico-técnica mo-numental, que se despliega a una velocidad vertiginosa, pero donde lo que debería ser el centro de todo: el ser humano concreto, queda de lado. Era de las comunicaciones satelita-les y de la inteligencia artificial, pero mucha gente no tiene ni para comer..., mientras algu-nos prefieren hablar por Facebook y no cara a cara; auge de la informática, pero una buena parte de la humanidad no tiene siquiera acceso a energía eléctrica. Se gastan 30.000 dólares por segundo en armamentos mientras muchos no alcanzan la dieta mínima para sobrevivir (lo repito: 18 muertos diarios en Guatemala ¡por hambre!). Algo falla en la idea de progreso. Algo anda mal si se puede llegar a aceptar naturalmente la existencia de áreas marginales (barrios, poblaciones, quizá países, ¿continentes?) ¿O es que acaso alguien sobra de verdad?
Cada vez más gente queda marginada de la riqueza que la Humanidad genera. La margina-ción del nuevo estilo produce islas de esplendor resguardadas celosamente de mayorías "excedentes". Por supuesto que mientras cada vez más gente quede al margen del festín, más serán las posibilidades de inestabilidad y eventuales estallidos.
Desde hace ya algunos años se ha establecido como parte del discurso "políticamente co-rrecto" en todo el mundo hablar de la lucha contra la pobreza. La iniciativa, por cierto, es loable, altamente meritoria, con la cual nadie podría estar en desacuerdo. Los más diversos sectores, de izquierda y derecha, desde quienes sufren las exclusiones más humillantes hasta los magnates de los listados de la revista Forbes, todos coinciden en que la pobreza es algo contra lo que debe actuarse. Incluso instancias como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, organismos que se encargan de manejar los grandes capitales glo-bales, levantan airados su voz contra este flagelo, y desde hace algún tiempo basan sus ini-ciativas de asistencia a los países más necesitados en sus "estrategias de lucha contra la pobreza".
Podríamos decir que todo esto es cierto, que efectivamente hay, desde los poderes que rigen en muy buena medida la marcha de la humanidad, una marcada preocupación por terminar con esta lacra de la pobreza y la pobreza extrema. Pero algo sucede que las cosas de base no cambian: los pobres más pobres crecen en número y en distancia en relación a los que no lo son. Y no sólo eso: la pobreza ¡se criminaliza! ¿Pero no es acaso la pobreza una forma infinitamente grosera de violencia? ¿Por qué, entonces, más allá de una declaración bienintencionada, las cosas cuestan tanto que cambien? ¿Por qué el discurso oficial, la con-ciencia dominante se indigna tanto y actúa contra, por ejemplo, el siempre mal definido "terrorismo" -que produce infinitamente menos víctimas que el SIDA- y no repara en la miseria en que vive buena parte de la humanidad?
Como siempre en las experiencias humanas no hay negros y blancos absolutos; hay, en todo caso, luces y sombras interconectadas. La realidad es más multicolor, más plena de matices contradictorios, y por tanto, compleja que un simple maniqueísmo de "buenos" y "malos". Habrá quien honestamente luche día a día contra este mal en sí mismo que representa la pobreza, o su expresión más descarnada: la pobreza extrema, la miseria. Habrá también quien pueda hacer negocio de estas causas, ¿por qué no? Sólo quienes atraviesan efectivamente esa situación de exclusión podrán saber a profundidad de qué se trata el asunto, puesto que lo viven cotidianamente en carne propia. La cuestión es que la margina-ción vergonzosa de mucha gente continúa, y no es fácil ver la luz al final del túnel.
Según datos de Naciones Unidas, hoy día en nuestro planeta 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario; hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones vi-ven sin agua potable. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte: come en prome-dio más carne roja un perrito hogareño del Norte que un habitante del Sur. En la sociedad de la información, ahora que pasó a ser una frase casi obligada aquello de "el internet está cambiando nuestras vidas", 1.000 millones están sin acceso, no ya a internet, sino a energía eléctrica. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI... se habla de casi 30 millones de personas a nivel global), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de to-das las explotaciones mencionadas sufren más por su condición de género, siempre expues-tas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eterna-mente desvalorizadas. Pero lo más trágico es que, según esos datos, puede verse que el pa-trimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares -selecto grupo que cabe en un Boeing 747, bien alimentados y probablemente también pre-ocupados por esa "lucha contra la pobreza" para la que destinan algunos millones de dólares desde sus fundaciones- supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Con esos datos en la mano no pueden caber dudas que la situación actual es tremendamente injusta y que la pobreza no tiene más explicación que la mala dis-tribución de la riqueza. No es un destino "instintivo", definitivamente. Y aunque algunos (Onassis o Maradona, por dar unos ejemplos) hayan salido de pobres proviniendo de estratos humildes, eso no es la regla sino la más radical excepción.
La cuestión, entonces, pasa por ver cómo se combate ese flagelo de la pobreza, y más aún su expresión descarnada: la miseria. ¿Cómo se da esa lucha?
Ahí está la cuestión de fondo: la pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido "pobreza" significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fines propios, empezando por el más elemental de sobrevivir. Junto a ello, la pobreza significa no tener la oportunidad de una vida mejor en el futuro, estar condenado a seguir siendo pobre, con lo que la vida no tiene mayor atractivo más allá de poder asegurar la animalesca sobrevivencia, si es que se logra.
La miseria en que vive tanta gente no es sino la expresión descarnada de la injustica de fondo en que está basada nuestra sociedad planetaria. Por tanto, luchar contra la pobreza y contra la miseria debe ser una acción dirigida a modificar esa injusticia. No es la miseria el objetivo final de esta lucha, como no lo podrían ser, por ejemplo, los niños de la calle, o la delincuencia juvenil, que son los efectos, las consecuencias. Esos son los síntomas visibles de fenómenos complejos. La lucha ha sido y continúa siendo la lucha por la justicia. Como dijo Joseph Wresinski: "Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los de-rechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado".

* Ponencia presentada en el Coloquio Internacional "La miseria es violencia", de la Asociación Cuarto Mundo / UNESCO. París, Francia, enero de 2012.

martes, 31 de enero de 2012

Reflexiones del Fidel: La "genialidad" de Chávez

CUBA-VENEZUELA

El presidente Chávez presentó ante el Parlamento de Venezuela su informe sobre la actividad realizada en 2011 y el programa a ejecutar en el año actual. Después de cumplir rigurosamente las formalidades que demanda esa importante actividad, habló en la Asamblea a las autoridades oficiales del Estado, a los parlamentarios de todos los partidos, y a los simpatizantes y adversarios que el país reúne en su acto más solemne.

El líder bolivariano fue amable y respetuoso con todos los presentes como es habitual en él. Si alguno le solicitaba el uso de la palabra para alguna aclaración, le concedía de inmediato esa posibilidad. Cuando una parlamentaria, que lo había saludado amablemente igual que otros adversarios, solicitó hablar, interrumpió su informe y le cedió la palabra, en un gesto de gran altura política. Llamó mi atención la dureza extrema con que el Presidente fue increpado con frases que pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría. Aquello constituía una incuestionable ofensa, aunque no fuese la intención de la parlamentaria. Sólo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de ?ladrón? que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente por las leyes y medidas adoptadas.

Después de cerciorarse sobre el término exacto empleado, respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada ?Águila no caza moscas?, y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.

Fue una prueba insuperable de mente ágil y autocontrol. Otra mujer, de incuestionable estirpe humilde, con emotivas y profundas palabras expresó el asombro por lo que había visto e hizo estallar el aplauso de la inmensa mayoría allí presente, que por el estampido de los mismos, parecía proceder de todos los amigos y muchos de los adversarios del Presidente.

Más de nueve horas invirtió Chávez en su discurso de rendición de cuentas sin que disminuyera el interés suscitado por sus palabras y, tal vez debido al incidente, fue escuchado por incalculable número de personas. Para mí, que muchas veces abordé arduos problemas en extensos discursos haciendo siempre el máximo esfuerzo para que las ideas que deseaba trasmitir se comprendieran, no alcanzo a explicarme cómo aquel soldado de modesto origen era capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento tal despliegue oratorio sin perder su voz ni disminuir su fuerza.

La política para mí es el combate amplio y resuelto de las ideas. La publicidad es tarea de los publicistas, que tal vez conocen las técnicas para hacer que los oyentes, espectadores y lectores hagan lo que se les dice. Si tal ciencia, arte o como le llamen, se empleara para el bien de los seres humanos, merecerían algún respeto; el mismo que merecen quienes enseñan a las personas el hábito de pensar.

En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate. Los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, como afirma Chávez, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país. Acostumbrado a analizar los hechos ocurridos durante más de medio siglo, y de observar cada vez con mayores elementos de juicio la azarosa historia de nuestro tiempo y el comportamiento humano, uno aprende casi a predecir el desarrollo futuro de los acontecimientos.

Promover una Revolución profunda no era tarea fácil en Venezuela, un país de gloriosa historia, pero inmensamente rico en recursos de vital necesidad para las potencias imperialistas que han trazado y aún trazan pautas en el mundo.

Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea. El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita. Oportunidades tuvo de sobra para conocer la realidad venezolana. En su juventud había sido miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica. Conocía muy bien la historia de América Latina y el papel del imperialismo, los índices de pobreza y el saqueo despiadado de los recursos naturales del continente. No podía ignorar que en un país inmensamente rico como Venezuela, la mayoría del pueblo vivía en extrema pobreza. Los materiales fílmicos están en los archivos y constituyen pruebas irrebatibles de aquellas realidades.

Como tantas veces ha explicado Chávez, Venezuela durante más de medio siglo fue el mayor exportador de petróleo en el mundo; buques de guerra europeos y yankis a principios del siglo XX intervinieron para apoyar un gobierno ilegal y tiránico que entregó el país a los monopolios extranjeros. Es bien conocido que incalculables fondos salieron para engrosar el patrimonio de los monopolios y de la propia oligarquía venezolana.

A mí me basta recordar que cuando visité por primera vez a Venezuela, después del triunfo de la Revolución, para agradecer su simpatía y apoyo a nuestra lucha, el  petróleo valía apenas dos dólares el barril.

Cuando viajé después para asistir a la toma de posesión de Chávez, el día que juró sobre la ?moribunda Constitución? que sostenía Calderas, el petróleo valía 7 dólares el barril, a pesar de los 40 años transcurridos desde la primera visita y casi 30 desde que el ?benemérito? Richard Nixon había declarado que el canje metálico del dólar dejaba de existir y Estados Unidos comenzó a comprar el mundo con papeles. Durante un siglo la nación fue suministradora de combustible barato a la economía del imperio y exportadora neta de capital a los países desarrollados y ricos.

¿Por qué predominaron durante más de un siglo estas repugnantes realidades?

Los oficiales de las Fuerzas Armadas de América Latina tenían sus escuelas privilegiadas en Estados Unidos, donde los campeones olímpicos de las democracias los educaban en cursos especiales destinados a preservar el orden imperialista y burgués. Los golpes de Estado serían bienvenidos siempre que estuvieran destinados a ?defender las democracias?, preservar y garantizar tan repugnante orden, en alianza con las oligarquías; si los electores sabían o no leer y escribir, si tenían o no viviendas, empleo, servicios médicos y educación, eso carecía de importancia siempre que el sagrado derecho a la propiedad fuese sostenido. Chávez explica esas realidades magistralmente. Nadie conoce como él lo que ocurría en nuestros países.

Lo que era todavía peor, el carácter sofisticado de las armas, la complejidad en la explotación y el uso del armamento moderno que requiere años de aprendizaje, y la formación de especialistas altamente calificados, el precio casi inaccesible de las mismas para las economías débiles del continente, creaba un mecanismo superior de subordinación y dependencia. El Gobierno de Estados Unidos a través de mecanismos que ni siquiera consultan a los gobiernos, traza pautas y determina políticas para los militares. Las técnicas más sofisticadas de torturas se trasmitían a los llamados cuerpos de seguridad para interrogar a los que se rebelaban contra el inmundo y repugnante sistema de hambre y explotación.

A pesar de eso, no pocos oficiales honestos, hastiados por tantas desvergüenzas, intentaron valientemente erradicar aquella bochornosa traición a la historia de nuestras luchas por la independencia.

En Argentina, Juan Domingo Perón, oficial del Ejército, fue capaz de diseñar una política independiente y de raíz obrera en su país. Un sangriento golpe militar lo derrocó, lo expulsó de su país, y lo mantuvo exiliado desde 1955 hasta 1973. Años más tarde, bajo la égida de los yankis, asaltaron de nuevo el poder, asesinaron, torturaron y desaparecieron a decenas de miles de argentinos, y no fueron siquiera capaces de defender el país en la guerra colonial contra Argentina que Inglaterra llevó a cabo con el apoyo cómplice de Estados Unidos y el esbirro Augusto Pinochet, con su cohorte de oficiales fascistas formados en la Escuela de las Américas.

En Santo Domingo, el Coronel Francisco Caamaño Deñó; en Perú, el General Velazco Alvarado; en Panamá, el General Omar Torrijos; y en otros países capitanes y oficiales que sacrificaron sus vidas anónimamente, fueron las antítesis de las conductas traidoras personificadas en Somoza, Trujillo, Stroessner y las sanguinarias tiranías de Uruguay, El Salvador y otros países de Centro y Sur América. Los militares revolucionarios no expresaban puntos de vista teóricamente elaborados en detalles, y nadie tenía derecho a exigírselos, porque no eran académicos educados en política, sino hombres con sentido del honor que amaban su país.

Sin embargo, hay que ver hasta donde son capaces de llegar por los senderos de la revolución hombres de tendencia honesta, que repudian la injusticia y el crimen.

Venezuela constituye un brillante ejemplo del rol teórico y práctico que los militares revolucionarios pueden desempeñar en la lucha por la independencia de nuestros pueblos, como ya lo hicieron hace dos siglos bajo la genial dirección de Simón Bolívar.

Chávez, un militar venezolano de humilde origen, irrumpe en la vida política de Venezuela inspirado en las ideas del libertador de América. Sobre Bolívar, fuente inagotable de inspiración, Martí escribió: ?ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos [?] jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor, en el mundo por la libertad??

?? de Bolívar ?dijo? se puede hablar con una montaña por tribuna  [?] o con un manojo de pueblos libres en el puño??

?? lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.?

Más de medio siglo después el insigne y laureado poeta Pablo Neruda escribió sobre Bolívar un poema que Chávez repite con frecuencia. En su estrofa final expresa:

?Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
?Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo?.?

Pero el líder bolivariano no se limita a la elaboración teórica. Sus medidas concretas no se hacen esperar. Los países caribeños de habla inglesa, a los que modernos y lujosos buques cruceros yankis le disputaban el derecho a recibir turistas en sus hoteles, restaurantes y centros de recreación, no pocas veces de propiedad extranjera pero que al menos generaban empleo, agradecerán siempre a Venezuela el combustible suministrado por ese país con facilidades especiales de pago, cuando el barril alcanzó precios que a veces superaban los 100 dólares.

El pequeño Estado de Nicaragua, patria de Sandino, ?General de Hombres Libres?, donde la Agencia Central de Inteligencia a través de Luis Posada Carriles, después de ser rescatado de una prisión venezolana, organizó el intercambio de armas por drogas que costó miles de vidas y mutilados a ese heroico pueblo, también ha recibido el apoyo solidario de Venezuela. Son ejemplos sin precedentes en la historia de este hemisferio.

El ruinoso Acuerdo de Libre Comercio que los yankis pretenden imponer a la América Latina, como hizo con México, convertiría los países latinoamericanos y caribeños no solo en la región del mundo donde peor está distribuida la riqueza, que ya lo es,  sino también en un gigantesco mercado donde hasta el maíz y otros alimentos que son fuentes históricas de proteína vegetal y animal serían desplazados por los cultivos subsidiados de Estados Unidos, como ya está ocurriendo en territorio mexicano.

Los automóviles de uso y otros bienes desplazan a los de la industria mexicana; tanto las ciudades como los campos pierden su capacidad de empleo, el comercio de drogas y armas crece, jóvenes casi adolescentes con apenas 14 ó 15 años, en número creciente, son convertidos en temibles delincuentes. Jamás se vio que ómnibus u otros vehículos repletos de personas, que incluso pagaron para ser transportados al otro lado de la frontera en busca de empleo, fuesen secuestrados y eliminados masivamente. Las cifras conocidas crecen de año en año. Más de 10 mil personas están perdiendo ya la vida cada año.

No es posible analizar la Revolución Bolivariana sin tomar en cuenta estas realidades.

Las fuerzas armadas, en tales circunstancias sociales, se ven forzadas a interminables y desgastadoras guerras.

Honduras no es un país industrializado, financiero o comercial, ni siquiera gran productor de drogas, sin embargo algunas de sus ciudades rompen el record de muertos por violencia a causa de las drogas. Allí se yergue en cambio el estandarte de una importante base de las fuerzas estratégicas del Comando Sur de Estados Unidos. Lo que allí ocurre y está ocurriendo ya en más de un país latinoamericano es el dantesco cuadro señalado, de los cuales algunos países, han comenzado a salir. Entre ellos, y en primer lugar Venezuela, pero no solo porque posee cuantiosos recursos naturales, sino porque los rescató de la avaricia insaciable de las transnacionales extranjeras y ha desatado considerables fuerzas políticas y sociales capaces de alcanzar grandes logros. La Venezuela de hoy es otra muy distinta a la que conocí hace solo 12 años, y ya entonces me impresionó profundamente, al ver que como ave Fénix resurgía de sus históricas cenizas.

Aludiendo a la misteriosa computadora de Raúl Reyes, en manos de Estados Unidos y la CIA, a partir del ataque organizado y suministrado por ellos en pleno territorio ecuatoriano, que asesinó al sustituto de Marulanda y a varios jóvenes latinoamericanos desarmados, han lanzado la versión de que Chávez apoyaba la ?organización narco-terrorista de las FARC?. Los verdaderos terroristas y narcotraficantes en Colombia han sido los paramilitares que le suministraban a los traficantes norteamericanos las drogas, que se venden en el mayor mercado de estupefacientes del mundo: Estados Unidos.

Nunca hablé con Marulanda, pero sí con escritores e intelectuales honrados que llegaron a conocerlo bien. Analicé sus pensamientos e historia. Era sin dudas un hombre valiente y revolucionario, lo cual no vacilo en afirmar. Expliqué que no coincidía con él en su concepción táctica. A mi juicio, dos o tres mil hombres habrían sido más que suficientes para derrotar en el territorio de Colombia a un ejército regular convencional. Su error era concebir un ejército revolucionario armado con casi tantos soldados como el adversario. Eso era sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna un imposible.

Hoy la tecnología ha cambiado muchos aspectos de la guerra; las formas de lucha también cambian. De hecho el enfrentamiento de las fuerzas convencionales, entre potencias que poseen el arma nuclear, se ha tornado imposible. No hay que poseer los conocimientos de Albert Einstein, Stephen Hawking y miles de otros científicos para comprenderlo. Es un peligro latente y el resultado se conoce o se debiera conocer. Los seres pensantes podrían tardar millones de años en volver a poblar el planeta.

A pesar de todo, sostengo el deber de luchar, que es algo de por sí innato en el hombre, buscar soluciones que le permitan una existencia más razonada y digna.

Desde que conocí a Chávez, ya en la presidencia de Venezuela, desde la etapa final del gobierno de Pastrana, siempre lo vi interesado por la paz en Colombia, y facilitó las reuniones entre el gobierno y los revolucionarios colombianos que tuvieron por sede a Cuba, entiéndase bien, para un acuerdo verdadero de paz y no una rendición.

No recuerdo haber escuchado nunca a Chávez promover en Colombia otra cosa que no fuera la paz, ni tampoco mencionar a Raúl Reyes. Siempre abordábamos otros temas. Él aprecia particularmente a los colombianos; millones de ellos viven en Venezuela y todos se benefician con las medidas sociales adoptadas por la Revolución, y el pueblo de Colombia lo aprecia casi tanto como el de Venezuela.

Deseo expresar mi solidaridad y estima al General Henry Rangel Silva, Jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas, y recién designado Ministro para la Defensa de la República Bolivariana. Tuve el honor de conocerlo cuando en meses ya distantes visitó a Chávez en Cuba. Pude apreciar en él un hombre inteligente y sano, capaz y a la vez modesto. Escuché su discurso sereno, valiente y claro, que inspiraba confianza.

Dirigió la organización del desfile militar más perfecto que he visto de una fuerza militar latinoamericana, que esperamos sirva de aliento y ejemplo a otros ejércitos hermanos.

Los yankis nada tienen que ver con ese desfile y no serían capaces de hacerlo mejor.

Es sumamente injusto criticar a Chávez por los recursos invertidos en las excelentes armas que allí se exhibieron. Estoy seguro de que jamás se utilizarán para agredir a un país hermano. Las armas, los recursos y los conocimientos deberán marchar por los senderos de la unidad para formar en América, como soñó El Libertador, ??la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria?.

Todo nos une más que a Europa o a los propios Estados Unidos, excepto la falta de independencia que nos han impuesto durante 200 años.

Fidel Castro Ruz
Enero 25 de 2012
8 y 32 p.m.

martes, 10 de enero de 2012

Escrache en defensa de Famatina.


Jueves 12


Capital Federal: 

Hora: 17:00

Lugar: Casa de La Rioja, Callao 745.

Motivo: Contra la minería destructiva y contaminante. 

Reseña: El pueblo de Famatina (prov. de La Rioja) en su conjunto interrumpe desde el primero de enero los transportes mineros, rechazando el convenio firmado por el gobernador con una transnacional del sector. Fuerzas especiales de seguridad, provenientes de la capital riojana, rodean a los manifestantes que cuentan con el apoyo de todo un pueblo. La orden de reprimir será un riesgo político que habrá de asumir el gobierno provincial. Los hechos pueden salpicar al gobierno nacional que apaña una política extractiva devastadora. Hay un claro intento de acallar a las asambleas socioambientales que han surgido en defensa del Famatina, lo que se evidencia no sólo en el cerco que las fuerzas represivas ejercen en el corte, sino también en la persecución, la intimidación, las amenazas, el armado de listas “negras” de luchadore/as que denuncian trabajos de inteligencia por parte de la empresa canadiense Osisko Mining Corporation y la judicialización de las luchas de compañero/as contra los proyectos megamineros  en nuestra cordillera…

Convoca – Contacto: UAC Unión de Asambleas Ciudadanas

martes, 27 de diciembre de 2011

El ministro de Relaciones Exteriores y el Presidente de Uruguay criticaron las posiciones que señalan “presiones” de la Argentina para apoyar la causa por las Islas Malvinas.



 Las calificaron de “pavadas”, y aseguraron que es “la posición del país desde siempre”.
El canciller, Luis Almagro, salió al cruce de las declaraciones en contra de impedir la entrada de buques con bandera Kelper (malvinense) al Uruguay.
“Hay un tema puntual que nos separa [de Gran Bretaña] y es Malvinas, pero esto no lo inventaron el presidente Mujica y el canciller Almagro, es la posición del país desde siempre”, indicó,.
Asimismo, Almagro criticó a quienes quieren “pintar esto [la prohibición de entrada de buques kelper al Uruguay]como un alineamiento a la política argentina y eso es de una superficialidad tan grande, de una falta de criterio político tan garrafal que a uno lo deja perplejo”.
El Canciller recordó que la posición en apoyo al reclamo de la ONU y la Argentina de diálogo fue consensuada en el seno de la UNASUR y el Mercosur, y dijo que no se dejará llevar por dichas opiniones. “Algunos pueden decir pavadas, yo tengo que construir todos los días”, afirmó.
Almagro analizó que existen “grupos minúsculos dentro de los países tradicionales que pretenden facturar cierto sentimiento antiargentino”.
De esta forma, coincidió con el presidente uruguayo, José Mujica, quien indicó que hay políticos opositores que “hacen uso de un nacionalismo anti argentino”.

martes, 13 de diciembre de 2011

Memorial pro-vida en Canadá.


Peter Baklinski
DUNNVILLE, Ontario, 12 de diciembre 2011 (Notifam) – Resurgiendo de las cenizas de una previa censura política, el capítulo del Niágara de la Asociación para la Acción Política Reformada (Association for Reformed Political Action/ARPA), ha resucitado su ahora famoso memorial pro-vida en la ciudad de Dunnville, en la provincia de Ontario, en Canadá.
“Nosotros esperamos y rezamos que la exhibición y la cobertura mediática habrá de conmover a los corazones en cuanto a la trágica realidad del aborto”, dijo un vocero de ARPA mediante un comunicado de prensa en inglés, el pasado martes 6 de diciembre.  
El memorial, que fue erigido el sábado 3 de diciembre, está construido sobre unas pacas de heno elevadas en forma de unas gradas al aire libre. Unas cien cruces blancas montadas sobre las pacas de heno, representan a los cien mil bebés que son abortados cada año en Canadá.
“Con las cruces, típicamente uno piensa en alguien cuya vida ha terminado de modo prematuro. Nosotros creemos que una vida es arrancada cada vez que un niño es abortado, siendo por eso que lo simbolizamos con una cruz”, dijo Ralph Vis, vicepresidente de ARPA Niágara al periódico local La Crónica (The Chronicle).
“Se espera que los transeúntes despierten sobre el modo en que el aborto ocurre en Canadá”, le dijo Vis a Lifesitenews/Notifam (LSN). “Quizás esta realización mueva aquellos, ya entonces con conocimiento, que aprendan más sobre lo que se trata el aborto”.
En el pasado mes de octubre, los oficiales municipales de Smithville le dijeron a los miembros de ARPA que desmantelaran el memorial, dado que el mismo violaba las reglamentaciones sobre zonificación y señalización. Este incidente tuvo lugar, a pesar de que el grupo había recibido la aprobación verbal del municipio, previo a la construcción del memorial.
En aquel momento, durante la controversia, el Alcalde Douglas Joyner dijo que la orden para el desmantelamiento del memorial fue iniciado, debido a las quejas emitidas por algunos residentes locales.
¿Es que, con la orden, se deseaba reglamentar el medio o censurar el mensaje? Nosotros no podemos menos que concluir que el correteo en que nos tuvo el municipio, es que se trataba de lo segundo”, señaló ARPA Niágara en un comunicado de prensa de fecha reciente.
“La libertad de expresión es una libertad fundamental que los ciudadanos canadienses son privilegiados en poder tener, y que le corresponde a nuestros gobiernos el deber de protegerlo”, aseveró el grupo, añadiendo que la exhibición constituyó “simplemente un modo de entablar un diálogo que necesita ocurrir en nuestro país”.
Vis le dijo a LSN que, esta vez, ellos no están tomándose riesgos, por lo que han recibido la aprobación escrita del condado de Haldimand, al igual que del Ministerio de Transportación, para la construcción del memorial.  
El memorial pro-vida será exhibido por tres semanas en la Iglesia Reformada Canadiense de Dunnville, y de allí, será transportada a una nueva localización.
ARPA tiene planes para la construcción de unos memoriales pro-vida, no solamente en el sur de Ontario, sino también en las provincias de Alberta y de Columbia Británica. También, entre los planes, se espera contar con un nuevo sitio cibernético donde se podrían ofrecer unas guías a los transeúntes en el modo de aprender más sobre la tragedia del aborto y sobre la esperanza del Evangelio.
Cobertura relacionada de Notifam:
Versión del original en inglés:
Traducción del inglés por: Marlene Gillette-Ibern