| NICARAGUA-ELECCIONES |
| Enfrentamientos por elecciones en Nicaragua dejan 4 muertos y 10 heridos |
| Tras la reelección el pasado domingo de Daniel Ortega como presidente de Nicaragua, opositores y partidarios del gobernante electo se enfrentaron en 2 municipios del país. Hubo 4 muertos y 10 heridos. |
| Audios disponibles: |
| Luis Yáñes Barnuevo, Jefe de la Misión Electoral de la Unión Europea. (elecciones) - 10 seg. (85,6 Kb.) |
3 de las personas asesinadas eran activistas del opositor Partido Liberal Independiente (PLI). También fue asesinado un militante del Frente Sandinista (FSLN). El primer disturbio ocurrió el pasado martes durante un enfrentamiento entre opositores y la policía de Nicaragua. Según la policía, los seguidores del Partido Liberal dispararon contra oficiales que intentaban controlar a un grupo de manifestantes. La agresión dejó 7 uniformados heridos. Posteriormente, los activistas opositores asesinaron supuestamente de un disparo a Donaldo Martínez. Se trataba de un secretario político regional del Frente Sandinista. Por otra parte, en un incidente entre opositores y partidarios del gobierno fueron asesinados 3 activistas del Partido Liberal. También fue por impactos de bala. Vale decir que el candidato del Partido Liberal, Fabio Gadea, quien obtuvo el segundo lugar en la contienda electoral del pasado domingo, denunció fraude por irregularidades en esa elección. Por tal motivo, llamó a sus seguidores a protestar para exigir que se realicen nuevas elecciones con un tribunal electoral independiente. El pasado domingo, el representante del Frente Sandinista y actual mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, fue reelecto como presidente por más del 62 por ciento de los votos. Organismos locales, observadores de la Unión Europea y de la Organización de los Estado Americanos (OEA) denunciaron anomalías antes y durante los sufragios. (PÚLSAR) |
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jueves, 10 de noviembre de 2011
Nicaragua después del fraude.
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domingo, 17 de julio de 2011
La imposibilidad de enseñanza del sistema educativo formal positivista era análoga a la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo.
CONOCIMIENTO DISPERSO, ESCUELA AUSTRÍACA Y REFORMAS EDUCATIVAS
Hace 6 años escribí que la imposibilidad de enseñanza del sistema educativo formal positivista era análoga a la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. Ahora Albert Loan, profesor de la UFM, afirma que la noción de conocimiento disperso es incompatible con el modo cuasi-dictatorial del formato de educación en el aula. Evidentemente la Escuela Austríaca puede proporcionar luces en las reformas educativas, pero los partidarios de la EA parecen no darse cuenta. Son partidarios, sí, de la libre oferta y demanda de servicios educativos, y de la libertad de planes y programas de estudio, pero no sacan las consecuencias del conocimiento disperso para los métodos educativos concretos. Copio a continuación del link de Albert Loan y luego mi artículo, que fuera editado en un post electrónico de Eseade que ya no existe.
https://www.youtube.com/watch?v=q5x0R-xjn1Y&feature=player_embedded
DE LA IMPOSIBILIDAD DE CÁLCULO ECONÓMICO A LA IMPOSIBILIDAD DE LA EDUCACIÓN FORMAL POSITIVISTA
Por Gabriel Zanotti
Para “Mentes Abiertas”
22-3-2005.
Muchos recuerdan con énfasis el famoso artículo de Mises, luego devenido en uno de sus más importantes libros (“El Socialismo”, de 1922), donde el gran economista austriaco demostraba la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. La argumentación de Mises se concentraba en que, al carecer de precios libres, por carecer de propiedad privada, el socialismo no podía realizar el cálculo de costos y precios indispensable para la economización de recursos. La conclusión general de Mises, desafiante, era esta esencial paradoja: el socialismo pretende planificar y, al hacerlo, desordena. La paradoja de la planificación es que no planifica. El mensaje de Mises, dicho 83 anos atrás, aún no se ha entendido, pues ese extraño fenómeno llamado capitalismo global no es más que el intervencionismo parcial, que es un socialismo parcial que distorsiona permanentemente los precios de mercado.
Hace más de 83 anos, sin embargo, que en otro ámbito, el educativo, pretendemos planificar, con análogos resultados. No me refiero a la educación estatal. Me refiero al sistema de educación planificada con sistema de notas, siendo estas últimas los incentivos básicos del sistema y el eje central del sub-sistema de premios y castigos. Este sistema no es intrínseco a la escolaridad como tal, pero es la costumbre imperante en la educación formal occidental, especialmente después que el positivismo pedagógico tiene su auge a fines del s. XIX. A veces se ha intentado salir de ese sistema; a veces sus riendas son más flojas o no, a veces la humanidad de maestros y profesores le hace de contrapeso pero………. El sistema permanece implacable, ya sea en el sector privado o en el estatal, en todo lugar del mundo donde se pretenda tener un sistema escolar “evolucionado”.
Por supuesto, niños, adolescentes y adultos siguen sin aprender nada pero…. No creo que se vea cuál es el problema. Se levantan voces de conservadorismo pedagógico, llamando al rigor, a la disciplina, a la exigencia, como solución, sin ver, tal vez, que esas voces son análogas a la del planificador socialista que quiere planificar aún más cuando saltan por doquier los desastres de la planificación.
La analogía no es tan difícil. Las notas son análogas a los precios fijados por el planificador socialista o intervencionista. El ser humano, que responde a estímulos e incentivos normales, memoriza lo necesario para obtener el 9 o el 10 necesario, y los que creen en el sistema dicen “aprendió” y colocan el 10, mandan hacer el cuadrito de honor, conceden la beca, y el sistema se retroalimenta. Por supuesto, el aprendizaje implica la memoria, pero no al revés, pero no importa, el sistema está mal estructurado desde la base. De igual modo que el precio fijado por el estado da señales que dispersan aún más el conocimiento limitado (Hayek) las notas dan una ilusión de aprendizaje. Y no hay propiedad porque, si la hubiera, el alumno podría decir “no” a una “propuesta” educativa. Pero no, es un esclavo. Claro que a veces son niños, pero se los educa como esclavos porque se los educa para seguir siendo niños. De vez en cuando algunos alumnos se mueren de stress por la famosa nota o los profesores se angustian por la falta de interés del alumnado, pero no importa, así son las cosas y hay que seguir. De vez en cuando algún alumno quiere salirse del sistema pero el eficaz modo de castigos le pondrá coto o impedirá su creatividad o su genio. De vez en cuando algún profesor querrá salirse del sistema planificado pero algún superior, y no necesariamente el estado, le llamará la atención. El sistema, obviamente, es intrínsecamente corruptor. Todo tipo de engaños y simulaciones sin ideadas para obtener la sacrosanta nota, y profesores y autoridades deben convertirse en policías. Eso los corrompe a ellos pero, fundamentalmente, a todos los seres humanos que desde los 6 hasta los 17 han sido “educados” en cómo burlar un sistema autoritario…. Que ellos perciben como “autoridad”. A esas personas, a las 18, se les dice que deben ser buenos, que no deben ser corruptos, que no deben engañar, que deben hacer una buena opción con su carrera, que deben ser buenos padres….
Hay grupos de personas que no son afectadas por el sistema. Están los que quieren aprender, libremente, y lo hacen y entonces obtienen el 9 o el 10 pero no porque sea eso lo que les interese. Están los genios que estudian lo que quieren y se aburren y sin problema repiten lo que el sistema quiere escuchar. Ninguno de los dos casos refuta al fracaso de la educación formal positivista. Hay también ciertos paradigmas técnicos cuyo manejo requiere memorizar primero y aprender después, o sea, “entrenamiento”. Y están los millones y millones que se han pervertido de por vida, y están los millones y millones de genios creativos a los cuales el sistema aplastó desde el principio. Claro, esa millonaria pérdida no puede ser registrada por el sistema de notas.
Ante esto, qué hacer? Por lo pronto, no desanimarse, porque en ese sistema estamos. Pero aquellos que, y no por el sistema escolar, saben algo de la crítica en Popper, de las condiciones de diálogo en Habermas, del conocimiento disperso en Hayek, del conocimiento tácito en Polanyi, de los horizontes en Gadamer, del pensar no calculante en Heidegger, del diálogo en Buber y Lévinas, del amor a Dios en Sta Teresa y San Juan de la Cruz, todos ellos deben saber que el sistema escolar nada tiene que ver con todo ello. Si tenemos la “mente abierta”, pensemos en esto, que es un drama que hace siglos está matando nichos desconocidos de creatividad. Y si me he equivocado, aquí estoy, abierto a la crítica. Cosa que el sistema formal de enseñanza no alienta ni permite…
Bibliografía:
[1] Zanotti, Luis J.: “El cuestionamiento de las instituciones escolares” [1974], en IIE, Educación, Ideología y Política, Ediciones de la Revista del Instituto de Investigaciones Educativas, 1975.
[2] Zanotti, Luis J.: Los objetivos de la escuela media, Kapeluz, Buenos Aires, 1980. Prólogo.
[3] Lakatos, I.: La metodología de los programas científicos de investigación, [1965]Alianza, Madrid, 1989.
[4] Zanotti, Gabriel J.: “Los orígenes epistemológicos del estado contemporáneo”, Laissez Faire, (2002), Nro. 16-17.
[5] Feyerabend, P.K.: Tratado contra el método [1975], Tecnos, Madrid, 1981, cap. 18, y Adiós a la Razón, [1981] Tecnos, Madrid, 1992.
[6] Zanotti, Luis J.: La misión de la pedagogía, Columba, Buenos Aires, 1967.
[7] Zanotti, Luis J.: « La desinstitucionalización del sistema educativo”, en IIE, Revista del Instituto de Investigaciones Educativas (1980), nro. 26. La obra completa de Luis Jorge Zanotti se puede encontrar en www.luiszanotti.com.ar
https://www.youtube.com/watch?v=q5x0R-xjn1Y&feature=player_embedded
DE LA IMPOSIBILIDAD DE CÁLCULO ECONÓMICO A LA IMPOSIBILIDAD DE LA EDUCACIÓN FORMAL POSITIVISTA
Por Gabriel Zanotti
Para “Mentes Abiertas”
22-3-2005.
Muchos recuerdan con énfasis el famoso artículo de Mises, luego devenido en uno de sus más importantes libros (“El Socialismo”, de 1922), donde el gran economista austriaco demostraba la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. La argumentación de Mises se concentraba en que, al carecer de precios libres, por carecer de propiedad privada, el socialismo no podía realizar el cálculo de costos y precios indispensable para la economización de recursos. La conclusión general de Mises, desafiante, era esta esencial paradoja: el socialismo pretende planificar y, al hacerlo, desordena. La paradoja de la planificación es que no planifica. El mensaje de Mises, dicho 83 anos atrás, aún no se ha entendido, pues ese extraño fenómeno llamado capitalismo global no es más que el intervencionismo parcial, que es un socialismo parcial que distorsiona permanentemente los precios de mercado.
Hace más de 83 anos, sin embargo, que en otro ámbito, el educativo, pretendemos planificar, con análogos resultados. No me refiero a la educación estatal. Me refiero al sistema de educación planificada con sistema de notas, siendo estas últimas los incentivos básicos del sistema y el eje central del sub-sistema de premios y castigos. Este sistema no es intrínseco a la escolaridad como tal, pero es la costumbre imperante en la educación formal occidental, especialmente después que el positivismo pedagógico tiene su auge a fines del s. XIX. A veces se ha intentado salir de ese sistema; a veces sus riendas son más flojas o no, a veces la humanidad de maestros y profesores le hace de contrapeso pero………. El sistema permanece implacable, ya sea en el sector privado o en el estatal, en todo lugar del mundo donde se pretenda tener un sistema escolar “evolucionado”.
Por supuesto, niños, adolescentes y adultos siguen sin aprender nada pero…. No creo que se vea cuál es el problema. Se levantan voces de conservadorismo pedagógico, llamando al rigor, a la disciplina, a la exigencia, como solución, sin ver, tal vez, que esas voces son análogas a la del planificador socialista que quiere planificar aún más cuando saltan por doquier los desastres de la planificación.
La analogía no es tan difícil. Las notas son análogas a los precios fijados por el planificador socialista o intervencionista. El ser humano, que responde a estímulos e incentivos normales, memoriza lo necesario para obtener el 9 o el 10 necesario, y los que creen en el sistema dicen “aprendió” y colocan el 10, mandan hacer el cuadrito de honor, conceden la beca, y el sistema se retroalimenta. Por supuesto, el aprendizaje implica la memoria, pero no al revés, pero no importa, el sistema está mal estructurado desde la base. De igual modo que el precio fijado por el estado da señales que dispersan aún más el conocimiento limitado (Hayek) las notas dan una ilusión de aprendizaje. Y no hay propiedad porque, si la hubiera, el alumno podría decir “no” a una “propuesta” educativa. Pero no, es un esclavo. Claro que a veces son niños, pero se los educa como esclavos porque se los educa para seguir siendo niños. De vez en cuando algunos alumnos se mueren de stress por la famosa nota o los profesores se angustian por la falta de interés del alumnado, pero no importa, así son las cosas y hay que seguir. De vez en cuando algún alumno quiere salirse del sistema pero el eficaz modo de castigos le pondrá coto o impedirá su creatividad o su genio. De vez en cuando algún profesor querrá salirse del sistema planificado pero algún superior, y no necesariamente el estado, le llamará la atención. El sistema, obviamente, es intrínsecamente corruptor. Todo tipo de engaños y simulaciones sin ideadas para obtener la sacrosanta nota, y profesores y autoridades deben convertirse en policías. Eso los corrompe a ellos pero, fundamentalmente, a todos los seres humanos que desde los 6 hasta los 17 han sido “educados” en cómo burlar un sistema autoritario…. Que ellos perciben como “autoridad”. A esas personas, a las 18, se les dice que deben ser buenos, que no deben ser corruptos, que no deben engañar, que deben hacer una buena opción con su carrera, que deben ser buenos padres….
Hay grupos de personas que no son afectadas por el sistema. Están los que quieren aprender, libremente, y lo hacen y entonces obtienen el 9 o el 10 pero no porque sea eso lo que les interese. Están los genios que estudian lo que quieren y se aburren y sin problema repiten lo que el sistema quiere escuchar. Ninguno de los dos casos refuta al fracaso de la educación formal positivista. Hay también ciertos paradigmas técnicos cuyo manejo requiere memorizar primero y aprender después, o sea, “entrenamiento”. Y están los millones y millones que se han pervertido de por vida, y están los millones y millones de genios creativos a los cuales el sistema aplastó desde el principio. Claro, esa millonaria pérdida no puede ser registrada por el sistema de notas.
Ante esto, qué hacer? Por lo pronto, no desanimarse, porque en ese sistema estamos. Pero aquellos que, y no por el sistema escolar, saben algo de la crítica en Popper, de las condiciones de diálogo en Habermas, del conocimiento disperso en Hayek, del conocimiento tácito en Polanyi, de los horizontes en Gadamer, del pensar no calculante en Heidegger, del diálogo en Buber y Lévinas, del amor a Dios en Sta Teresa y San Juan de la Cruz, todos ellos deben saber que el sistema escolar nada tiene que ver con todo ello. Si tenemos la “mente abierta”, pensemos en esto, que es un drama que hace siglos está matando nichos desconocidos de creatividad. Y si me he equivocado, aquí estoy, abierto a la crítica. Cosa que el sistema formal de enseñanza no alienta ni permite…
Bibliografía:
[1] Zanotti, Luis J.: “El cuestionamiento de las instituciones escolares” [1974], en IIE, Educación, Ideología y Política, Ediciones de la Revista del Instituto de Investigaciones Educativas, 1975.
[2] Zanotti, Luis J.: Los objetivos de la escuela media, Kapeluz, Buenos Aires, 1980. Prólogo.
[3] Lakatos, I.: La metodología de los programas científicos de investigación, [1965]Alianza, Madrid, 1989.
[4] Zanotti, Gabriel J.: “Los orígenes epistemológicos del estado contemporáneo”, Laissez Faire, (2002), Nro. 16-17.
[5] Feyerabend, P.K.: Tratado contra el método [1975], Tecnos, Madrid, 1981, cap. 18, y Adiós a la Razón, [1981] Tecnos, Madrid, 1992.
[6] Zanotti, Luis J.: La misión de la pedagogía, Columba, Buenos Aires, 1967.
[7] Zanotti, Luis J.: « La desinstitucionalización del sistema educativo”, en IIE, Revista del Instituto de Investigaciones Educativas (1980), nro. 26. La obra completa de Luis Jorge Zanotti se puede encontrar en www.luiszanotti.com.ar
Publicado por Gabriel Zanotti
martes, 28 de junio de 2011
La Historia de las Madres no merece esto. Los Hijos tampoco.
ARGENTINA
Las Madres y su laberinto: El dolor de ya no ser
por Elisa Rando
**********************************************************
Era 1977. Y fue en Barcelona. En Argentina tiempo de represión, muerte y exilio. En un diario local, una foto a cuatro columnas cruzaba la página central de internacionales. Un grupo de mujeres crispadas, cubiertas sus cabezas con un pañuelo blanco, rodeaban e increpaban a un oficial de policía. Era en Buenos Aires. Y era en Plaza de Mayo. Detrás de ellas reconocimos la casa de gobierno. Las palmeras. Los canteros. El cielo. Nosotros, simples exiliados. Ellas, desde ese día, fueron las Madres de la Plaza. La foto emblemática se difundió en Barcelona y en el mundo entero.
Esa noche la Casa Argentina se llenó de compañeros y amigos. Todos querían verlas. Buscaban la suya. Nadie reconoció a su madre, pero las sentíamos a todas como propia. Podían ser la de cualquiera de nosotros. Más jóvenes. Más viejas. Más pobres. Más valientes. Más tristes. Más serenas. Eran como si fueran nuestras y muchos lo deseábamos de verdad.
Hubo orgullo. Hubo dolor y alegría lejana. Allí medimos la diferencia entre estar y sentirse cerca. Allí empezamos a admitir que el regreso, algún día sería posible. Estaban peleando como nunca habían estado y la crispación demostraba que decían la verdad. No sabían. Gritaban. No simulaban. El dolor no se simula. Querían encontrarlos?, pero sus hijos ya eran los desaparecidos.
La tarea nuestra, a pesar de la solidaridad inmensa del pueblo español, era pesada. Sin recursos. Tramitando residencias. Buscando trabajo. Buscando donde vivir. Buscando por la calle rostros de amigos para darles un abrazo y recibir información. El exilio te salva la vida pero te perfora la cabeza. Todo lo del exilio es una historia personal o de grupo. No se termina nunca. Trabajada, es una historia de amor. La de ellas, una historia colectiva de desesperación, entrega y muerte. Presente siempre el secuestro, la tortura, la ausencia, el grito, el hueco.
Un día aterrizaron en Barcelona y pudimos verlas, abrazarlas. Escuchar sus informes, saber cómo se fueron organizando, creciendo, defendiendo. Creando vida. Casi inventando la vida. Supimos en primera persona de la represión que sufrían. De las amenazas. De sus propias desaparecidas. De las detenciones. De la muerte de sus maridos que no soportaron tanto. De los cambios en sus categorías sociales. Del reproche y del amor. También del abandono. De familias desintegradas. De traiciones. De ausencias. De inmensas solidaridades. De planes: volantes, entrevistas, iglesias, canchas de fútbol. Periódicos a mimeógrafo, ilusiones casi adolescentes. Pero firmes. No admitían ni charlas en pasillos cuarteleros, ni secretos consejeros con sotanas. Nada que supusiera connivencia o bajada de línea.
Por no aparecer pegadas al poder, decidieron no votar. No sabían de conciliábulos partidarios. Buscaban todos los hijos. Y fueron una topadora.
Así las Madres recorrieron el mundo y para nosotros?, eran el mundo mismo.
En distintos lugares de España se constituyeron grupo de apoyo, no a los exiliados, sino a las Madres. Fueron y las llevamos, por todas partes. Boletines, declaraciones, radio, televisión, todos se ofrecían para que denunciaran los crímenes de la dictadura. Y ellas, como pudieron, rodaron el mundo denunciando el secuestro y la muerte rapiñera.
Derrocharon valentía y coherencia. Cuando en las Malvinas se incendiaba la dictadura, el fin estaba próximo. Ellas seguían exigiendo ?aparición con vida?, donde la vida ya había sido devorada.
? ?
Después?, después es otra historia. En un país acostumbrado a la muerte, las elecciones son una fantochada. Hubo elecciones. También Nunca Más. Tuvimos La Tablada, fósforo blanco y mutilaciones. Y como había poco, la Obediencia Debida premió el crimen y regaló la impunidad al asesino.
El exilio estaba regresado. Y sentirse exiliado en su país fue la experiencia que debimos aprender casi todos. Las Madres estaban. Estaban en su lugar. Y nosotros, casi nos refugiamos en ellas. El regreso fue un exilo más hondo, más profundo, más inexplicable. Era tu cielo y era tu suelo, pero no lo conocíamos. De ese no se regresa. Los amores no se encuentran. Los que había se murieron. Los que llevamos se perdieron. Era casi el absurdo de estar vivos. Y culpa? la culpa de recorrer las calles que nuestros compañeros no volverían a transitar jamás. Estaban muertos. Pero estaban ellas. Habían pasado de todo. Eran refugio. Eran amparo. Eran fuerza. Las disfrutamos. Las abrazamos. Nos abrazaron. Quizá el calor más buscado, no engañaban. No nos engañábamos. No las usufructuamos.
Cada uno fue buscando su lugar, machucando la bronca. Reemplazando la frustración con nuevas militancias. Pero acompañando. Cerca de ellas. No es que las Madres fueran nuestra ideología, nuestra razón de ser. No es eso. La ideología la teníamos y eso nos mantuvo y nos impulsa en todos los momentos. Teníamos ideología y por las ideologías luchamos y lucharemos, pero ellas fueron ejemplo y fuerza. Nos ayudaron a retomar la marcha. Imposible derrumbarse si las vimos aguantar tanto. Si ellas estaban vivas, cómo podíamos derrumbarnos nosotros.
Así, pusimos el hombro cuando ellas ya habían puesto los hijos.
Personalmente busqué mi lugar donde siempre tuve un hueco, entre el papel y la tinta. Entre originales donde los militantes volcaban emociones y derrotas. Fue en el periódico donde me reencontré conmigo. Mi antiguo quehacer. María del Rosario Cerrutti, madre de desaparecido, era la directora. Leía, escribía, orientaba. Hacía café. Herman Schiller su secretario de Redacción. Hacía de todo. Y todos haciendo lo que viniera. Oficio o vicio, durante quince años tuve la inmensa oportunidad de colaborar en la edición del periódico de las Madres. Conocer, frecuentar, queridos compañeros con quienes fuimos sobrellevando los problemas de editar. Rosario un día dejó su lugar. Nunca supimos porque, pero suponer es peor que saber. Suponíamos. Herman otro día deja el suyo. Suponíamos. Los problemas que trae no informar por proteger, hace a la condición humana, pero una condición equivocada. En ese momento me equivoqué. No pregunté. Todo iba cambiando.
Un día. Siempre hay un día, preferí trabajar desde mi casa y en mi máquina. Llevar el trabajo terminado y mis dudas de edición cada mañana.
? ?
Varias de esas mañanas, en la entrada, en el salón, me cruzaba con una sombra extraña. Sin saludo y sin mirada. Preferíamos no mirarnos. Prefiero también, ahora, no mezclar su nombre con mis sentimientos. Era un ser extraño. Ajeno. Un témpano inescrutable que sin mirar, veía. Durante dos años la sombra y yo nos cruzamos sin mirarnos. Un día me dejaron de mandar originales. En el periódico había otra línea y otras manos. Otra gente. Otra presentación. Había cambiado ?ahora sí- la ideología.
? ?
El Periódico me brindó quince años de compromiso militante. Nunca me explicaron nada. Mis ojos se liberaron de la sombra. Pero la sombra opacó todo. Casi apagó la luz.
Cuando salí, la última vez, me crucé con Hebe que entraba. No supe si decirle adiós. Sólo recuerdo que la miré y le dije: Hebe, si un día necesitas un compañero que sea abogado, avisame.
Jamás creí que lo iba a necesitar.
La Historia de las Madres no merece esto. Los Hijos tampoco.
fuente: Argenpress
Las Madres y su laberinto: El dolor de ya no ser
por Elisa Rando
**********************************************************
Era 1977. Y fue en Barcelona. En Argentina tiempo de represión, muerte y exilio. En un diario local, una foto a cuatro columnas cruzaba la página central de internacionales. Un grupo de mujeres crispadas, cubiertas sus cabezas con un pañuelo blanco, rodeaban e increpaban a un oficial de policía. Era en Buenos Aires. Y era en Plaza de Mayo. Detrás de ellas reconocimos la casa de gobierno. Las palmeras. Los canteros. El cielo. Nosotros, simples exiliados. Ellas, desde ese día, fueron las Madres de la Plaza. La foto emblemática se difundió en Barcelona y en el mundo entero.
Esa noche la Casa Argentina se llenó de compañeros y amigos. Todos querían verlas. Buscaban la suya. Nadie reconoció a su madre, pero las sentíamos a todas como propia. Podían ser la de cualquiera de nosotros. Más jóvenes. Más viejas. Más pobres. Más valientes. Más tristes. Más serenas. Eran como si fueran nuestras y muchos lo deseábamos de verdad.
Hubo orgullo. Hubo dolor y alegría lejana. Allí medimos la diferencia entre estar y sentirse cerca. Allí empezamos a admitir que el regreso, algún día sería posible. Estaban peleando como nunca habían estado y la crispación demostraba que decían la verdad. No sabían. Gritaban. No simulaban. El dolor no se simula. Querían encontrarlos?, pero sus hijos ya eran los desaparecidos.
La tarea nuestra, a pesar de la solidaridad inmensa del pueblo español, era pesada. Sin recursos. Tramitando residencias. Buscando trabajo. Buscando donde vivir. Buscando por la calle rostros de amigos para darles un abrazo y recibir información. El exilio te salva la vida pero te perfora la cabeza. Todo lo del exilio es una historia personal o de grupo. No se termina nunca. Trabajada, es una historia de amor. La de ellas, una historia colectiva de desesperación, entrega y muerte. Presente siempre el secuestro, la tortura, la ausencia, el grito, el hueco.
Un día aterrizaron en Barcelona y pudimos verlas, abrazarlas. Escuchar sus informes, saber cómo se fueron organizando, creciendo, defendiendo. Creando vida. Casi inventando la vida. Supimos en primera persona de la represión que sufrían. De las amenazas. De sus propias desaparecidas. De las detenciones. De la muerte de sus maridos que no soportaron tanto. De los cambios en sus categorías sociales. Del reproche y del amor. También del abandono. De familias desintegradas. De traiciones. De ausencias. De inmensas solidaridades. De planes: volantes, entrevistas, iglesias, canchas de fútbol. Periódicos a mimeógrafo, ilusiones casi adolescentes. Pero firmes. No admitían ni charlas en pasillos cuarteleros, ni secretos consejeros con sotanas. Nada que supusiera connivencia o bajada de línea.
Por no aparecer pegadas al poder, decidieron no votar. No sabían de conciliábulos partidarios. Buscaban todos los hijos. Y fueron una topadora.
Así las Madres recorrieron el mundo y para nosotros?, eran el mundo mismo.
En distintos lugares de España se constituyeron grupo de apoyo, no a los exiliados, sino a las Madres. Fueron y las llevamos, por todas partes. Boletines, declaraciones, radio, televisión, todos se ofrecían para que denunciaran los crímenes de la dictadura. Y ellas, como pudieron, rodaron el mundo denunciando el secuestro y la muerte rapiñera.
Derrocharon valentía y coherencia. Cuando en las Malvinas se incendiaba la dictadura, el fin estaba próximo. Ellas seguían exigiendo ?aparición con vida?, donde la vida ya había sido devorada.
? ?
Después?, después es otra historia. En un país acostumbrado a la muerte, las elecciones son una fantochada. Hubo elecciones. También Nunca Más. Tuvimos La Tablada, fósforo blanco y mutilaciones. Y como había poco, la Obediencia Debida premió el crimen y regaló la impunidad al asesino.
El exilio estaba regresado. Y sentirse exiliado en su país fue la experiencia que debimos aprender casi todos. Las Madres estaban. Estaban en su lugar. Y nosotros, casi nos refugiamos en ellas. El regreso fue un exilo más hondo, más profundo, más inexplicable. Era tu cielo y era tu suelo, pero no lo conocíamos. De ese no se regresa. Los amores no se encuentran. Los que había se murieron. Los que llevamos se perdieron. Era casi el absurdo de estar vivos. Y culpa? la culpa de recorrer las calles que nuestros compañeros no volverían a transitar jamás. Estaban muertos. Pero estaban ellas. Habían pasado de todo. Eran refugio. Eran amparo. Eran fuerza. Las disfrutamos. Las abrazamos. Nos abrazaron. Quizá el calor más buscado, no engañaban. No nos engañábamos. No las usufructuamos.
Cada uno fue buscando su lugar, machucando la bronca. Reemplazando la frustración con nuevas militancias. Pero acompañando. Cerca de ellas. No es que las Madres fueran nuestra ideología, nuestra razón de ser. No es eso. La ideología la teníamos y eso nos mantuvo y nos impulsa en todos los momentos. Teníamos ideología y por las ideologías luchamos y lucharemos, pero ellas fueron ejemplo y fuerza. Nos ayudaron a retomar la marcha. Imposible derrumbarse si las vimos aguantar tanto. Si ellas estaban vivas, cómo podíamos derrumbarnos nosotros.
Así, pusimos el hombro cuando ellas ya habían puesto los hijos.
Personalmente busqué mi lugar donde siempre tuve un hueco, entre el papel y la tinta. Entre originales donde los militantes volcaban emociones y derrotas. Fue en el periódico donde me reencontré conmigo. Mi antiguo quehacer. María del Rosario Cerrutti, madre de desaparecido, era la directora. Leía, escribía, orientaba. Hacía café. Herman Schiller su secretario de Redacción. Hacía de todo. Y todos haciendo lo que viniera. Oficio o vicio, durante quince años tuve la inmensa oportunidad de colaborar en la edición del periódico de las Madres. Conocer, frecuentar, queridos compañeros con quienes fuimos sobrellevando los problemas de editar. Rosario un día dejó su lugar. Nunca supimos porque, pero suponer es peor que saber. Suponíamos. Herman otro día deja el suyo. Suponíamos. Los problemas que trae no informar por proteger, hace a la condición humana, pero una condición equivocada. En ese momento me equivoqué. No pregunté. Todo iba cambiando.
Un día. Siempre hay un día, preferí trabajar desde mi casa y en mi máquina. Llevar el trabajo terminado y mis dudas de edición cada mañana.
? ?
Varias de esas mañanas, en la entrada, en el salón, me cruzaba con una sombra extraña. Sin saludo y sin mirada. Preferíamos no mirarnos. Prefiero también, ahora, no mezclar su nombre con mis sentimientos. Era un ser extraño. Ajeno. Un témpano inescrutable que sin mirar, veía. Durante dos años la sombra y yo nos cruzamos sin mirarnos. Un día me dejaron de mandar originales. En el periódico había otra línea y otras manos. Otra gente. Otra presentación. Había cambiado ?ahora sí- la ideología.
? ?
El Periódico me brindó quince años de compromiso militante. Nunca me explicaron nada. Mis ojos se liberaron de la sombra. Pero la sombra opacó todo. Casi apagó la luz.
Cuando salí, la última vez, me crucé con Hebe que entraba. No supe si decirle adiós. Sólo recuerdo que la miré y le dije: Hebe, si un día necesitas un compañero que sea abogado, avisame.
Jamás creí que lo iba a necesitar.
La Historia de las Madres no merece esto. Los Hijos tampoco.
fuente: Argenpress
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viernes, 8 de abril de 2011
Complejo y peligroso desenlace del conflicto en Costa de Marfil.
COSTA DE MARFIL
>
> RECOLONIZACIÓN DEL CONTINENTE AFRICANO
>
> por Txente REKONDO
> Gabinete Vasco de Análisis Internacional
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> Las diferencias religiosas y tribales, junto a la abierta participación de actores extranjeros, están llevando a una situación de no retorno
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>
> En su día, Costa de Marfil se presentaba como un modelo de estabilidad y bonanza económica en África. Pero las sucesivas crisis políticas, económicas y militares, con la puntilla de los enfrentamientos tras las elecciones del pasado año, lo han abocado al precipicio.
> Los partidarios de Gbagbo tienen sus bastiones en lo que se conoce como «le pays utile, la zona sur del país -incluida la capital de facto, Abidjan-, la zona productora de cacao en el centro oeste, y las regiones costeras donde se encuentran los principales puertos y las reservas de petróleo descubiertas hace poco. Son las más ricas (en agricultura y recursos naturales) y con mejores infraestructuras.
> Frente a ellas, el norte, más pobre y con escasas infraestructuras, se ha unido mayoritariamente a las fuerzas de Ouattara, y a sus aliados, en torno al señor de la guerra Guillaumme Soro y sus Forces Nouvelles. Su reciente ofensiva militar busca hacerse con las zonas más ricas, cuyo control puede condicionar el acceso al poder.
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> A día de hoy la fractura en la sociedad marfileña se ha profundizado. A las ya consabidas desavenencias tribales o religiosas, se le ha añadido una peligrosa politización de las fuerzas armadas, la formación de grupos paramilitares y bandas de delincuentes, enfrentamientos que han radicalizado a los jóvenes sin acceso a la educación o al mercado de trabajo y que manifiestan su frustración uniéndose a esos grupos.
> Frente a los análisis que presentan la situación como un enfrentamiento entre el norte musulmán y el sur cristiano, o entre los grupos étnicos de la sabana y los de la zona forestal, la crisis marfileña es el producto de la conjunción de una serie de factores, entre los que la «etnicidad» juega su papel, pero donde destacan la grave (y ya casi crónica) crisis económica, las discriminaciones sociales, políticas y económicas, el acceso a la tierra, los movimientos migratorios (en clave interna y externa), la lucha por el poder de algunas personalidades del país, el concepto de ciudadanía...
> La situación es fruto de la politización de la etnicidad por todo el país, del impacto negativo que ha tenido en Costa de Marfil la prolongada y estructural crisis económica, cuyos efectos se han visto agravados por las políticas neoliberales impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional-para el que trabajó durante varios años Ouattara- y finalmente, por la propia naturaleza del sistema político y la forma en que se construye y ejerce el poder.
> El impacto de la crisis económica ha hecho que la pobreza se dispare. La liberalización del comercio y la privatización de empresas estatales han reducido drásticamente la esfera de influencia económica del gobierno, dejando en manos de las multinacionales el control de los sectores más lucrativos, como el cacao (es el mayor productor mundial).
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> En los noventa confluyeron una serie de situaciones que prediseñaron las condiciones del actual escenario marfileño. Así, la prolongada crisis económica fortaleció a la oposición al gobierno de Houphouët-Boigny. Las consiguientes pugnas entre la élite política trajeron consigo un aumento de la politización de la etnicidad, lo que posteriormente se conocerá como Ivoirité (ser ivoiriano). Los recelos hacia los inmigrantes (de Mali, Guinea o Burkina Faso, principalmente, y que en 2005 ya representaban el 12% de la población), junto a la defensa de una nueva concepción de la soberanía cultural marfileña se materializarán en una serie de estructuras jurídico institucionales (Nuevo Código Electoral- 1994 o el Código de la Tierra- 1998) que condicionarán y dificultarán la participación política de sectores de la sociedad según sus orígenes. Las maniobras golpistas, como la sublevación de 2002, pese a los intentos infructuosos en torno a una salida negociada, han fracturado aún más la realidad.
> La presencia de actores extranjeros también ha influido en el desarrollo de los acontecimientos. Más allá del debate sobre la presencia de emigrantes de los países vecinos, atraídos en su momento por la bonanza económica de Costa de Marfil, los gobiernos de la región también han movido sus fichas en busca de un gobierno marfileño que atienda a sus propios intereses. La decisión de esos estados organizados en torno a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS), y de otros países africanos de apoyar a Ouattara cabría interpretarla en esa clave. Tampoco hay que olvidar la presencia de mercenarios de Sierra Leona y Liberia que han sido incapaces de reintegrarse en sus respectivas sociedades y siguen operando militarmente.
> Y junto a ellos los militares franceses, que ya en el pasado han intervenido militarmente bajo la excusa de proteger a sus conciudadanos en el país, y que a día de hoy mantienen una presencia de 1.650 soldados (la misión Licorne) que se han alineado con Ouattara.
> Diferentes opciones. Por un lado hay quien insta a repetir las elecciones en los distritos anulados del norte, lo que con toda probabilidad le daría la mayoría a Ouattara, pero al mismo tiempo restaría argumentos a los partidarios de Gbagbo. Por otro lado, los hay que opinan que un gobierno de unidad nacional podía ser la salida, pero las diferencias personales de ambos contendientes, unido a los intereses de terceros actores o a las experiencias similares de otros países, en las que los grandes beneficiados de esa estrategia acaban siendo las élites locales en detrimento de la mayoría de la población, no auguran un buen futuro a esta solución.
>
> Finalmente está la apuesta de una intervención militar extranjera, bien occidental (Francia sobre todo) o de otros países africanos. Probablemente esta opción traiga consigo una guerra civil que tendría además consecuencias directas en otros estados de la región (no hay que olvidar la porosidad de las fronteras en esa región de África).
> Gane quien gane, la sociedad marfileña pierde. Los llamamientos de las partes al enfrentamiento, la organización generalizada de milicias y grupos armados en los barrios de los pueblos y ciudades, la desconfianza entre vecinos partidarios de Gbagbo u Ouattara, los muertos y desaparecidos, son ingredientes que sitúan a Costa de Marfil ante un oscuro panorama. Además, la situación marfileña puede acabar contagiándose en los países vecinos.
> Finalmente, el desenlace en Costa de Marfil puede también mostrar el rostro más crudo de la nueva recolonización del continente africano.
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> RECOLONIZACIÓN DEL CONTINENTE AFRICANO
>
> por Txente REKONDO
> Gabinete Vasco de Análisis Internacional
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> Las diferencias religiosas y tribales, junto a la abierta participación de actores extranjeros, están llevando a una situación de no retorno
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> En su día, Costa de Marfil se presentaba como un modelo de estabilidad y bonanza económica en África. Pero las sucesivas crisis políticas, económicas y militares, con la puntilla de los enfrentamientos tras las elecciones del pasado año, lo han abocado al precipicio.
> Los partidarios de Gbagbo tienen sus bastiones en lo que se conoce como «le pays utile, la zona sur del país -incluida la capital de facto, Abidjan-, la zona productora de cacao en el centro oeste, y las regiones costeras donde se encuentran los principales puertos y las reservas de petróleo descubiertas hace poco. Son las más ricas (en agricultura y recursos naturales) y con mejores infraestructuras.
> Frente a ellas, el norte, más pobre y con escasas infraestructuras, se ha unido mayoritariamente a las fuerzas de Ouattara, y a sus aliados, en torno al señor de la guerra Guillaumme Soro y sus Forces Nouvelles. Su reciente ofensiva militar busca hacerse con las zonas más ricas, cuyo control puede condicionar el acceso al poder.
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> A día de hoy la fractura en la sociedad marfileña se ha profundizado. A las ya consabidas desavenencias tribales o religiosas, se le ha añadido una peligrosa politización de las fuerzas armadas, la formación de grupos paramilitares y bandas de delincuentes, enfrentamientos que han radicalizado a los jóvenes sin acceso a la educación o al mercado de trabajo y que manifiestan su frustración uniéndose a esos grupos.
> Frente a los análisis que presentan la situación como un enfrentamiento entre el norte musulmán y el sur cristiano, o entre los grupos étnicos de la sabana y los de la zona forestal, la crisis marfileña es el producto de la conjunción de una serie de factores, entre los que la «etnicidad» juega su papel, pero donde destacan la grave (y ya casi crónica) crisis económica, las discriminaciones sociales, políticas y económicas, el acceso a la tierra, los movimientos migratorios (en clave interna y externa), la lucha por el poder de algunas personalidades del país, el concepto de ciudadanía...
> La situación es fruto de la politización de la etnicidad por todo el país, del impacto negativo que ha tenido en Costa de Marfil la prolongada y estructural crisis económica, cuyos efectos se han visto agravados por las políticas neoliberales impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional-para el que trabajó durante varios años Ouattara- y finalmente, por la propia naturaleza del sistema político y la forma en que se construye y ejerce el poder.
> El impacto de la crisis económica ha hecho que la pobreza se dispare. La liberalización del comercio y la privatización de empresas estatales han reducido drásticamente la esfera de influencia económica del gobierno, dejando en manos de las multinacionales el control de los sectores más lucrativos, como el cacao (es el mayor productor mundial).
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> En los noventa confluyeron una serie de situaciones que prediseñaron las condiciones del actual escenario marfileño. Así, la prolongada crisis económica fortaleció a la oposición al gobierno de Houphouët-Boigny. Las consiguientes pugnas entre la élite política trajeron consigo un aumento de la politización de la etnicidad, lo que posteriormente se conocerá como Ivoirité (ser ivoiriano). Los recelos hacia los inmigrantes (de Mali, Guinea o Burkina Faso, principalmente, y que en 2005 ya representaban el 12% de la población), junto a la defensa de una nueva concepción de la soberanía cultural marfileña se materializarán en una serie de estructuras jurídico institucionales (Nuevo Código Electoral- 1994 o el Código de la Tierra- 1998) que condicionarán y dificultarán la participación política de sectores de la sociedad según sus orígenes. Las maniobras golpistas, como la sublevación de 2002, pese a los intentos infructuosos en torno a una salida negociada, han fracturado aún más la realidad.
> La presencia de actores extranjeros también ha influido en el desarrollo de los acontecimientos. Más allá del debate sobre la presencia de emigrantes de los países vecinos, atraídos en su momento por la bonanza económica de Costa de Marfil, los gobiernos de la región también han movido sus fichas en busca de un gobierno marfileño que atienda a sus propios intereses. La decisión de esos estados organizados en torno a la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS), y de otros países africanos de apoyar a Ouattara cabría interpretarla en esa clave. Tampoco hay que olvidar la presencia de mercenarios de Sierra Leona y Liberia que han sido incapaces de reintegrarse en sus respectivas sociedades y siguen operando militarmente.
> Y junto a ellos los militares franceses, que ya en el pasado han intervenido militarmente bajo la excusa de proteger a sus conciudadanos en el país, y que a día de hoy mantienen una presencia de 1.650 soldados (la misión Licorne) que se han alineado con Ouattara.
> Diferentes opciones. Por un lado hay quien insta a repetir las elecciones en los distritos anulados del norte, lo que con toda probabilidad le daría la mayoría a Ouattara, pero al mismo tiempo restaría argumentos a los partidarios de Gbagbo. Por otro lado, los hay que opinan que un gobierno de unidad nacional podía ser la salida, pero las diferencias personales de ambos contendientes, unido a los intereses de terceros actores o a las experiencias similares de otros países, en las que los grandes beneficiados de esa estrategia acaban siendo las élites locales en detrimento de la mayoría de la población, no auguran un buen futuro a esta solución.
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> Finalmente está la apuesta de una intervención militar extranjera, bien occidental (Francia sobre todo) o de otros países africanos. Probablemente esta opción traiga consigo una guerra civil que tendría además consecuencias directas en otros estados de la región (no hay que olvidar la porosidad de las fronteras en esa región de África).
> Gane quien gane, la sociedad marfileña pierde. Los llamamientos de las partes al enfrentamiento, la organización generalizada de milicias y grupos armados en los barrios de los pueblos y ciudades, la desconfianza entre vecinos partidarios de Gbagbo u Ouattara, los muertos y desaparecidos, son ingredientes que sitúan a Costa de Marfil ante un oscuro panorama. Además, la situación marfileña puede acabar contagiándose en los países vecinos.
> Finalmente, el desenlace en Costa de Marfil puede también mostrar el rostro más crudo de la nueva recolonización del continente africano.
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