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lunes, 23 de enero de 2012

La cárcel que Obama mantiene ilegalmente en Cuba.

Así es Guantánamo, 

Por Alejandro Baena


Diez años después, Guantánamo sigue siendo el limbo de las contradicciones. Cada vez hay menos detenidos -hoy son 171, frente a los más de 700 del 2002-, pero el complejo no para de crecer y cuenta con más trabajadores que cuando abrió.
También es paradójico que más de la mitad de los reos, que ya tienen autorización para irse, sigan atrapados allí porque no hay dinero para su traslado y porque el Congreso ha endurecido las condiciones para los países de acogida. O que los carteles que se colgaron en los pasillos del penal anunciando su cierre, tras la orden del presidente Barack Obama, en el 2009, hayan sido reemplazados por otros, escritos por los presos, en los que se lee: ?No deberíamos ser castigados por actos que cometieron otros?.
Emma Reverter es escritora, abogada y periodista de BBC Mundo en Nueva York, a donde llegó procedente de Barcelona en el 2002, un día después de que la prisión abrió sus puertas. Ha publicado decenas de reportajes y dos libros sobre el penal. El último de ellos, Guantánamo, diez años (Editorial Roca), recoge las distintas caras de la cárcel, a partir de sus tres visitas a la prisión, entrevistas con altos funcionarios en Washington, reuniones con abogados, defensores de derechos humanos y charlas con ex prisioneros. EL TIEMPO (Colombia) habló con ella.
¿Cómo es Guantánamo 10 años después?
Ha cambiado bastante. La imagen que el mundo tiene es la del llamado Campamento Rayos X, en el que los prisioneros estaban encerrados en jaulas, con uniformes naranja. Ese campamento ya no existe y los trajes naranja tampoco. Ahora los detenidos visten de blanco y hay dos módulos: uno, para los reos considerados menos peligrosos, en el que tienen más libertad de movimiento y pueden asistir incluso a un aula en la que reciben clases de inglés, informática y arte. El otro es el módulo de máxima seguridad, que es como una donut. En el agujero del centro están los guardias, que, desde allí, ven todos los movimientos de los presos. Es como mirar una pecera.
Es decir, se ha sofisticado?
Y no solo la prisión. El entorno, en general, se ha modernizado. Ha pasado de ser una base naval a un pueblo americano que podría ser Wisconsin. En total, hoy viven en Guantánamo unas 5.000 personas. Presos solo hay 171; el resto son los soldados que los vigilan, sus familias, traductores, médicos, etc. Buena parte de esta población son filipinos y jamaicanos, mano de obra más barata que EE. UU. llevó a la isla porque podía pagarles sueldos más bajos.
¿No es paradójico que el penal siga creciendo cuando se habla de su cierre?
El Washington Post se hacía la misma pregunta y publicaba hace poco un artículo sobre la inversión millonaria en Guantánamo; una inversión brutal porque se han construido carreteras, parques infantiles, hospitales, gimnasios, la cárcel? Una de las empresas que recibieron muchos contratos al inicio fue Halliburton, muy vinculada al entonces vicepresidente Dick Cheney.
¿Cómo se trata ahora a los presos?
Se les sigue violando el derecho fundamental de ser puestos ante un juez o de ser liberados en caso de que no existan pruebas en su contra. De los 171 que aún están presos, la mayoría llegó antes del 2003. Son muchos años de ?detención preventiva?. En ese sentido, no hablaría de una mejora. Sin embargo, es verdad que las condiciones del encierro han mejorado. La primera vez que fui, en el 2004, se mascaba la tensión y percibías que el régimen era duro, muy militar. Hoy reciben un buen trato, tienen actividades de recreo y ya no se les interroga.
¿Y las denuncias de tortura?
Siempre ha estado esa sombra sobre Guantánamo, pero el Gobierno de EE. UU. se ha defendido diciendo que lo que ha empleado son ?tácticas de interrogación reforzada?: privación del sueño, encierros de los prisioneros desnudos en habitaciones con bajas temperaturas, interrogatorios extenuantes, etc. La discusión es si estas técnicas son tortura o no. Según los médicos que entrevisté de la unidad Sobrevivientes de Tortura del Hospital Bellevue, de Nueva York, sin duda lo son, porque sitúan el cuerpo y la mente al límite. Aunque está claro que Guantánamo no ha sido Abu Ghraib.
¿Quiénes siguen en Guantánamo?
Hay 171 prisioneros. Unos 5 o 6 que, según EE. UU., participaron directamente en los atentados del 11-S, están aislados en el llamado Campamento Platino, que depende directamente de la CIA, a la espera de ser juzgados por una comisión militar. Otros 47 están en lo que el Gobierno llama ?detención indefinida?, porque se consideran peligrosos, pero no hay pruebas suficientes para condenarlos. Han optado por darles ese estatus y revisar su situación periódicamente. Unos 30 más están en una situación indefinida, entre la cárcel y la libertad. Y, curiosamente, más de la mitad, unos 90, ya tienen autorizada su salida, pero no pueden abandonar la isla porque el Congreso bloqueó los recursos para trasladarlos a los países dispuestos a acogerlos.
Es decir, ¿no pesan cargos contra ellos pero sigue en el limbo?
Sí. Algunos viven en Camp Iguana, una casa blanca que, en principio, acogió a los detenidos menores de edad. La mayoría son de la etnia uigur (chinos musulmanes) a los que hace algún tiempo se les ofreció la posibilidad de ser trasladados a Palaos, una pequeña isla del Pacífico. Ellos prefirieron esperar un destino mejor, pero el Congreso bloqueó la partida presupuestaria para moverlos. EE. UU. destinaba más de 100.000 dólares por cada liberado. El país de acogida utilizaba esos recursos para ayudarlos a iniciar una nueva vida.
¿Por qué se bloqueó esa partida?
Fue una jugada más de la mayoría republicana en el Congreso, que no está de acuerdo con desmantelar el penal ni con liberar a más prisioneros. Primero bloquearon la posibilidad de que EE. UU. pudiera recibir a liberados en su territorio -hay ex presos de Guantánamo en casi toda Europa y en otros países, pero ni uno en EE. UU-; luego pusieron condiciones excesivas a los países dispuestos a acoger a los liberados y, finalmente, consiguieron frenar los traslados.
¿Y cuáles son los argumentos?
Dicen que alrededor del 20 por ciento de los liberados vuelven al campo de batalla o se vinculan de nuevo a actividades terroristas contra EE. UU. Y es cierto que algunos ex prisioneros han caído en combate, pero la mayoría de los expertos considera ese porcentaje exagerado. El fondo del asunto es que temen que algunos presos terminen en suelo estadounidense cuando cierre el penal.
¿Qué historias personales de los presos la han impactado?
En mis visitas a la cárcel no pude hablar con ninguno. Está prohibido. Pero he ido recogiendo testimonios de muchos que ya están fuera. Algunos han rehecho su vida, como los cuatro uigures que no quisieron regresar a China y ahora trabajan en un campo de golf en las Islas Bermudas. Otros, como el británico Moazzam Beeg, uno de los pocos que han sido indemnizados, invirtió el dinero que le dio el Gobierno de Reino Unido en una organización dedicada a ayudar a otros ex prisioneros de Guantánamo.
¿Por qué le cuesta tanto a Obama cumplir su promesa de cerrar el penal?
Después de perder la mayoría en el Congreso, no ha podido encontrar una vía para resolver la situación de los presos. Además, es difícil tomar una medida con la que, según las encuestas, la mitad de los estadounidenses está en desacuerdo. Porque aunque es cierto que muchos ven la cárcel como una aberración, otros consideran que convierte al mundo en un lugar más seguro.
¿Cómo puede influir en el futuro de Guantánamo el año electoral en EE. UU.?
Creo que este año no se va a tomar ninguna decisión. Es un hecho que, por ahora, Obama no va a poder cerrar Guantánamo. Su equipo cree que podrá hacerlo en un segundo mandato. Pero, claro, primero tiene que salir reelegido.
Fechas clave de una prisión cuestionada
11 de enero del 2002: Llegan los primeros 20 prisioneros al Campo Rayos X, de Guantánamo.
25 de mayo del 2005: Amnistía Internacional pide el cierre de la cárcel. Luego se suman al llamado la ONU los ex presidentes estadounidenses Carter y Clinton, jefes de Estado de Europa y organizaciones de derechos humanos.
10 de junio del 2006: Tres detenidos mueren en prisión. Al parecer se suicidaron. Son los primeros de seis, en estos 10 años.
28 de septiembre del 2006: El Congreso de EE. UU. crea los tribunales militares para enjuiciar a los detenidos.
Julio-agosto del 2008: Se celebra el primer juicio ante un comisión militar, que condena al yemení Salim Hamdan a cinco años y medio de prisión.
22 de enero del 2009: Obama ordena el cierre de la cárcel en un plazo máximo de un año. No obstante, el pasado 31 de diciembre promulgó una ley que autoriza la detención militar indefinida sin juicio para sospechosos de terrorismo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Retomó posesión de su cargo su majestad, la señora Cristina Fernández de Kirchner


Re-empezose del acabose

Re-empezose del acabose







“El político divide a la humanidad



en dos clases: los instrumentos y los enemigos”
Friedrich Nietzsche








Ayer retomó posesión de su cargo su majestad, la señora Cristina Fernández de Kirchner, en un acto que recordó mucho a la autocoronación de Napoleón cuando, en 1804 y rompiendo todo el protocolo, se colocó a sí mismo el símbolo imperial por excelencia.


Si sólo se tratara de una mera informalidad más, a las que “El” era tan afecto, el tema no revestiría mayor importancia. En el marco de lo sucedido la corta semana pasada, en cambio, reviste una relevancia esencial.


Desde el 23 de octubre, cuando la señora Presidente revalidó los títulos obtenidos ya en agosto, la concentración del poder absoluto en sus propias manos se ha transformado en lo más explícito de su discurso.


Los riesgos –que los electricistas conocen muy bien- de trabajar sin fusibles, han sido asumidos por “Ella” con total conciencia: a partir de ahora, todos los aciertos serán propios y exclusivos, pero los errores también.


A la luz de la imperiosa necesidad de inversiones que doña Cristina puso ayer como demanda a los industriales, no parece que la ascensión de don Guillermo Patotín Moreno pueda considerarse una jugada magistral. El Secretario de Comercio –que ha sumado formalmente el área internacional a sus cuantiosas funciones- no es, precisamente, el ideal a la hora de concitar apoyos que se traduzcan en una real ampliación de la oferta de bienes.


Antes bien, todas y cada una de las políticas coyunturales, y la forma de imponerlas, no sólo han sido contraproducentes para el Gobierno y para el país a poco de andar, sino que no hacen más que quitar definitivamente a la Argentina del escenario posible de destinos de inversión extranjera. Nadie, en su sano juicio, invierte en un país en el cual un funcionario –caso por caso, como se ha visto, y privilegiando a los amigos- decide cuál es el margen de ganancia, si las utilidades pueden ser distribuidas, cuáles son los productos sujetos a control de precios y, sobre todo, donde no se puede tener la seguridad de contar con la energía necesaria para los procesos industriales.


Tampoco el nuestro es un Estado que pueda exhibir el respeto a la división de poderes, y donde los jueces den muestra de independencia a la hora de firmar sus sentencias. Esta suma de elementos, todos ellos indispensables y esenciales cuando de decidir inversiones se trata, faltan en la Argentina y el discurso presidencial de ayer no parece encaminado a enmendar ese cuadro. Antes bien, mientras escuchaba a doña Cristina ayer, resonaban en mis oídos las palabras famosas: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.


La señora Presidente puso en palabras las nuevas guerras que pretende desatar en el futuro. Los enemigos recién creados son el Partido Justicialista, el sindicalismo organizado y los actores del sistema financiero. Ya les hizo entrega de las condiciones de rendición que, en realidad, pueden resumirse en dos: fidelidad canina al “modelo” y compromiso unívoco con el “relato”.


Al marcar tan ferozmente la diferencia entre Perón y “nosotros”, dejó en claro que el aparato peronista y sus antiguos líderes no pertenecen, en verdad, a la propia tropa, es decir, desnudó que don Néstor (q.e.p.d.) y “Ella” sólo se han servido de ellos y que, a partir de mañana y tal como demostró con la imposición de los jóvenes candidatos de “La Cámpora” en las listas electorales, deben renunciar a cualquier ilusión de poder real. Falta saber, ya que entre los impulsados a arrodillarse se encuentran mandatarios con caudal de votos propios, si éstos estarán dispuestos a una rendición tan humillante o si, por el contrario, querrán dar pelea con un instrumento archiconocido y eficaz: la “Liga de Gobernadores”.


La otra incógnita es qué harán los grandes caciques sindicales; sobre la cabeza de varios ellos pende la espada de Damocles de las causas por medicamentos y troqueles falsos y el Gobierno, como bien saben, cuenta con la docilidad del juez de pasado prostibulario para hacerla descender furiosamente.


Sin embargo, el peligro que aceptar el techo a los reclamos salariales que la Casa Rosada pretende imponer ha conseguido, como tantas veces en el pasado, abroquelarlos contra el enemigo común. Desde que Oyarbide puso entre rejas al Momo Venegas doña Cristina sabe que no será una pelea fácil. Enfurecida por el apoyo del líder ruralista a Eduardo Duhalde (el bueno), desconoció el acuerdo al que arribara el gremio en paritarias, y pretende quitarle el manejo del RENATRE, el registro que tan eficiente ha resultado para el blanqueo de la actividad y la prestación de servicios sociales a los peones rurales.


Siempre se ha dicho que es peronista la frase: “El que avisa no es traidor”, y ayer doña Cristina les hizo saber que, a partir de ahora, “Ella” será quien decida cuándo se trata de una huelga, y como tal legítima, y cuándo de una “extorsión” o un “chantaje”. En este último caso, además, dejó entrever que no dudará en hacer tronar el escarmiento.


Con Moyano bajo fuego amigo, han cerrado filas para acompañarlo gran parte de “Los Gordos”, la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo, y hasta la CTA, de De Gennaro, que con razón imputa al Gobierno la fractura de esa central. Son extremadamente conscientes de que serán los próximos a los que irán a buscar, y no están dispuestos a recitar el famoso poema atribuido a Bertold Brecht. El jueves, en el acto del Día del Camionero, se sabrá de cuánta munición disponen para el combate.


Luego vienen los players del mercado financiero, también muchos de ellos cómplices, hasta ayer nomás, del matrimonio hoy disuelto por fallecimiento. Más allá del acotamiento natural de la actividad, producto de la fuga de capitales ahora restringida por las medidas policiales de Patotín y por la falta de depósitos en pesos a largo plazo, doña Cristina les enrostra haber ganado como nunca.


Es cierto, pero pretender que acepten sin chistar que esas ganancias se transformen en pérdidas es caer en manos de una infantil ilusión. Por otra parte, los banqueros también son conscientes que, si la realidad continúa poniendo la proa al “modelo” más temprano que tarde se verán obligados a suscribir bonos del Gobierno, es decir, a cambiar los pesos de sus depositantes por papelitos sin valor.


La mención a las “corporaciones” y la aseveración de que no es la Presidente de ellas sino de los cuarenta millones de argentinos fue llamativa: el pueblo, a través de sus representantes en el Congreso, por unanimidad de ambas cámaras, sancionó la ley de protección de glaciares; doña Cristina, para favorecer a la Barrick Gold, la vetó.


Y cuando acusó a las mismas “corporaciones” de las ¿cinco? corridas cambiarias que habría soportado, dejó sin explicación ni argumento a las medidas policiales implementadas por Patotín y Echegaray para reprimir a los pequeños adquirentes de divisas. ¿En qué quedamos?


Una razón más “para sacarse el sombrero” –título de una nota reciente de quien esto escribe- frente al sistema comunicacional del Gobierno es la forma en que ha conseguido ocultar y hacer desaparecer la sensacional derrota –por los esfuerzos destinados a ganar la batalla- que sufrió doña Cristina en las elecciones de Boca Juniors. Que quien haya ganado sea el Presidente más exitoso de la historia del club y no el futuro candidato a opositor mayor de la Casa Rosada, con lo cual podría coincidir, no resulta óbice para percibir la magnitud de lo sucedido.


Para cerrar esta crónica de lo sucedido y pasar a proponer una solución al menos, sólo cabe una mención a las tres exigencias fundamentales que contuvo el discurso presidencial: el levantamiento de las medidas cautelares que traban el desmantelamiento de Clarín y la celeridad que debe imponerse a los juicios llamados “de lesa humanidad”, formuladas a la Justicia, y la sanción de la Ley de Tierras, reclamada con urgencia al Congreso.


Sobre las dos primeras ya he expresado mi posición en notas anteriores. En relación al nuevo ordenamiento de la propiedad inmobiliaria, pergeñado teóricamente para defender la necesidad de producir alimentos, sólo me cabe decir que pretender que, si el propietario es un extranjero, no hará que el bien produzca adecuadamente es una afirmación que no resiste el menor análisis. La única explicación que encuentro para una sandez de ese tamaño es que el propósito real sea hacer bajar, por falta de compradores, el precio de los campos, para que sus funcionarios sigan comprándolos como hasta ahora.


Para la UIA y José Ignacio de Mendiguren tengo una sugerencia antigua (la describí en detalle en http://tinyurl.com/84pgnqa) y bastante simple. Obviamente, otro sinsentido del discurso presidencial de estos días fue la recomendación, que Patotín se está encargando de llevar a la práctica, de “no importar ni un clavo”. Quisiera que doña Cristina me explique a quién le va a vender algo si, a la vez, no le compra; en poco tiempo más, el “modelo” se llevaría puesta a toda la industria argentina, tan dependiente de insumos importados, inclusive de agroquímicos, en el caso del campo.


Lo que hay que hacer para recuperar competitividad es sencillo. Transformar –con crédito subsidiado, si es necesario- a la industria local en una productora de bienes de exportación casi exclusivamente, y en lo posible de altísima calidad y precio consiguiente; a la vez, importar de otros países que producen con menos calidad pero a precio muy bajo (en especial, por los pobres salarios) las cosas que los argentinos más necesitados hoy no pueden adquirir, vgr. ropa, calzado, enseres domésticos, electrónicos. Pretender, por ejemplo, que favorece a la producción nacional que las “fábricas” de Tierra del Fuego sólo armen y embalen televisores y celulares que llegan completos en kits y, además, eximirlas de impuestos, sólo puede ser una gansada o un negociado.


En fin; pronto –mal que le pese a Amadito y su blindaje- llegará a la Argentina el tsunami que ya está golpeando fuerte a Brasil, destino del 24% de nuestras exportaciones industriales. Además, el precio de la soja, nuestro principal productor de divisas, se ha estancado y, probablemente, baje un poco más. La quita de subsidios -que, necesariamente, se trasladará a los precios- repercutirá como varios puntos de inflación, ya la segunda del continente (baste recordar que la “oficial” del Indec ya lo es). Las cajas a las que se recurre en busca de préstamos “intra-Estado” comienzan a agotarse. El gasto público continúa creciendo y la presión impositiva es ya insoportable para la población en general que, además, no ve que la recaudación sirva para mejorar el nivel de prestación de los servicios estatales. La inseguridad, que estuvo absolutamente ausente de las enunciaciones prioritarias que doña Cristina recitó ayer, sigue siendo la mayor preocupación de la población.


Estos son algunos de los problemas que la señora Presidente debe enfrentar desde mañana mismo. Que, para encararlos, no haya nombrado a un verdadero Ministro de Economía con conocimientos y personalidad y, en cambio, haya encumbrado a Patotín y a los chicos a sueldo de La Cámpora, confiere sentido al título de esta nota.



Bs.As., 11 Dic 11

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ayer retomó posesión de su cargo su majestad, la señora Cristina Fernández de Kirchner, en un acto que recordó mucho a la autocoronación de Napoleón cuando, en 1804 y rompiendo todo el protocolo, se colocó a sí mismo el símbolo imperial por excelencia.


Re-empezose del acabose

“El político divide a la humanidad



en dos clases: los instrumentos y los enemigos”
Friedrich Nietzsche







Si sólo se tratara de una mera informalidad más, a las que “El” era tan afecto, el tema no revestiría mayor importancia. En el marco de lo sucedido la corta semana pasada, en cambio, reviste una relevancia esencial.

Desde el 23 de octubre, cuando la señora Presidente revalidó los títulos obtenidos ya en agosto, la concentración del poder absoluto en sus propias manos se ha transformado en lo más explícito de su discurso.

Los riesgos –que los electricistas conocen muy bien- de trabajar sin fusibles, han sido asumidos por “Ella” con total conciencia: a partir de ahora, todos los aciertos serán propios y exclusivos, pero los errores también.

A la luz de la imperiosa necesidad de inversiones que doña Cristina puso ayer como demanda a los industriales, no parece que la ascensión de don Guillermo Patotín Moreno pueda considerarse una jugada magistral. El Secretario de Comercio –que ha sumado formalmente el área internacional a sus cuantiosas funciones- no es, precisamente, el ideal a la hora de concitar apoyos que se traduzcan en una real ampliación de la oferta de bienes.

Antes bien, todas y cada una de las políticas coyunturales, y la forma de imponerlas, no sólo han sido contraproducentes para el Gobierno y para el país a poco de andar, sino que no hacen más que quitar definitivamente a la Argentina del escenario posible de destinos de inversión extranjera. Nadie, en su sano juicio, invierte en un país en el cual un funcionario –caso por caso, como se ha visto, y privilegiando a los amigos- decide cuál es el margen de ganancia, si las utilidades pueden ser distribuidas, cuáles son los productos sujetos a control de precios y, sobre todo, donde no se puede tener la seguridad de contar con la energía necesaria para los procesos industriales.

Tampoco el nuestro es un Estado que pueda exhibir el respeto a la división de poderes, y donde los jueces den muestra de independencia a la hora de firmar sus sentencias. Esta suma de elementos, todos ellos indispensables y esenciales cuando de decidir inversiones se trata, faltan en la Argentina y el discurso presidencial de ayer no parece encaminado a enmendar ese cuadro. Antes bien, mientras escuchaba a doña Cristina ayer, resonaban en mis oídos las palabras famosas: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.

La señora Presidente puso en palabras las nuevas guerras que pretende desatar en el futuro. Los enemigos recién creados son el Partido Justicialista, el sindicalismo organizado y los actores del sistema financiero. Ya les hizo entrega de las condiciones de rendición que, en realidad, pueden resumirse en dos: fidelidad canina al “modelo” y compromiso unívoco con el “relato”.

Al marcar tan ferozmente la diferencia entre Perón y “nosotros”, dejó en claro que el aparato peronista y sus antiguos líderes no pertenecen, en verdad, a la propia tropa, es decir, desnudó que don Néstor (q.e.p.d.) y “Ella” sólo se han servido de ellos y que, a partir de mañana y tal como demostró con la imposición de los jóvenes candidatos de “La Cámpora” en las listas electorales, deben renunciar a cualquier ilusión de poder real. Falta saber, ya que entre los impulsados a arrodillarse se encuentran mandatarios con caudal de votos propios, si éstos estarán dispuestos a una rendición tan humillante o si, por el contrario, querrán dar pelea con un instrumento archiconocido y eficaz: la “Liga de Gobernadores”.

La otra incógnita es qué harán los grandes caciques sindicales; sobre la cabeza de varios ellos pende la espada de Damocles de las causas por medicamentos y troqueles falsos y el Gobierno, como bien saben, cuenta con la docilidad del juez de pasado prostibulario para hacerla descender furiosamente.

Sin embargo, el peligro que aceptar el techo a los reclamos salariales que la Casa Rosada pretende imponer ha conseguido, como tantas veces en el pasado, abroquelarlos contra el enemigo común. Desde que Oyarbide puso entre rejas al Momo Venegas doña Cristina sabe que no será una pelea fácil. Enfurecida por el apoyo del líder ruralista a Eduardo Duhalde (el bueno), desconoció el acuerdo al que arribara el gremio en paritarias, y pretende quitarle el manejo del RENATRE, el registro que tan eficiente ha resultado para el blanqueo de la actividad y la prestación de servicios sociales a los peones rurales.

Siempre se ha dicho que es peronista la frase: “El que avisa no es traidor”, y ayer doña Cristina les hizo saber que, a partir de ahora, “Ella” será quien decida cuándo se trata de una huelga, y como tal legítima, y cuándo de una “extorsión” o un “chantaje”. En este último caso, además, dejó entrever que no dudará en hacer tronar el escarmiento.

Con Moyano bajo fuego amigo, han cerrado filas para acompañarlo gran parte de “Los Gordos”, la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo, y hasta la CTA, de De Gennaro, que con razón imputa al Gobierno la fractura de esa central. Son extremadamente conscientes de que serán los próximos a los que irán a buscar, y no están dispuestos a recitar el famoso poema atribuido a Bertold Brecht. El jueves, en el acto del Día del Camionero, se sabrá de cuánta munición disponen para el combate.

Luego vienen los players del mercado financiero, también muchos de ellos cómplices, hasta ayer nomás, del matrimonio hoy disuelto por fallecimiento. Más allá del acotamiento natural de la actividad, producto de la fuga de capitales ahora restringida por las medidas policiales de Patotín y por la falta de depósitos en pesos a largo plazo, doña Cristina les enrostra haber ganado como nunca.

Es cierto, pero pretender que acepten sin chistar que esas ganancias se transformen en pérdidas es caer en manos de una infantil ilusión. Por otra parte, los banqueros también son conscientes que, si la realidad continúa poniendo la proa al “modelo” más temprano que tarde se verán obligados a suscribir bonos del Gobierno, es decir, a cambiar los pesos de sus depositantes por papelitos sin valor.

La mención a las “corporaciones” y la aseveración de que no es la Presidente de ellas sino de los cuarenta millones de argentinos fue llamativa: el pueblo, a través de sus representantes en el Congreso, por unanimidad de ambas cámaras, sancionó la ley de protección de glaciares; doña Cristina, para favorecer a la Barrick Gold, la vetó.

Y cuando acusó a las mismas “corporaciones” de las ¿cinco? corridas cambiarias que habría soportado, dejó sin explicación ni argumento a las medidas policiales implementadas por Patotín y Echegaray para reprimir a los pequeños adquirentes de divisas. ¿En qué quedamos?

Una razón más “para sacarse el sombrero” –título de una nota reciente de quien esto escribe- frente al sistema comunicacional del Gobierno es la forma en que ha conseguido ocultar y hacer desaparecer la sensacional derrota –por los esfuerzos destinados a ganar la batalla- que sufrió doña Cristina en las elecciones de Boca Juniors. Que quien haya ganado sea el Presidente más exitoso de la historia del club y no el futuro candidato a opositor mayor de la Casa Rosada, con lo cual podría coincidir, no resulta óbice para percibir la magnitud de lo sucedido.

Para cerrar esta crónica de lo sucedido y pasar a proponer una solución al menos, sólo cabe una mención a las tres exigencias fundamentales que contuvo el discurso presidencial: el levantamiento de las medidas cautelares que traban el desmantelamiento de Clarín y la celeridad que debe imponerse a los juicios llamados “de lesa humanidad”, formuladas a la Justicia, y la sanción de la Ley de Tierras, reclamada con urgencia al Congreso.

Sobre las dos primeras ya he expresado mi posición en notas anteriores. En relación al nuevo ordenamiento de la propiedad inmobiliaria, pergeñado teóricamente para defender la necesidad de producir alimentos, sólo me cabe decir que pretender que, si el propietario es un extranjero, no hará que el bien produzca adecuadamente es una afirmación que no resiste el menor análisis. La única explicación que encuentro para una sandez de ese tamaño es que el propósito real sea hacer bajar, por falta de compradores, el precio de los campos, para que sus funcionarios sigan comprándolos como hasta ahora.

Para la UIA y José Ignacio de Mendiguren tengo una sugerencia antigua (la describí en detalle en http://tinyurl.com/84pgnqa) y bastante simple. Obviamente, otro sinsentido del discurso presidencial de estos días fue la recomendación, que Patotín se está encargando de llevar a la práctica, de “no importar ni un clavo”. Quisiera que doña Cristina me explique a quién le va a vender algo si, a la vez, no le compra; en poco tiempo más, el “modelo” se llevaría puesta a toda la industria argentina, tan dependiente de insumos importados, inclusive de agroquímicos, en el caso del campo.

Lo que hay que hacer para recuperar competitividad es sencillo. Transformar –con crédito subsidiado, si es necesario- a la industria local en una productora de bienes de exportación casi exclusivamente, y en lo posible de altísima calidad y precio consiguiente; a la vez, importar de otros países que producen con menos calidad pero a precio muy bajo (en especial, por los pobres salarios) las cosas que los argentinos más necesitados hoy no pueden adquirir, vgr. ropa, calzado, enseres domésticos, electrónicos. Pretender, por ejemplo, que favorece a la producción nacional que las “fábricas” de Tierra del Fuego sólo armen y embalen televisores y celulares que llegan completos en kits y, además, eximirlas de impuestos, sólo puede ser una gansada o un negociado.

En fin; pronto –mal que le pese a Amadito y su blindaje- llegará a la Argentina el tsunami que ya está golpeando fuerte a Brasil, destino del 24% de nuestras exportaciones industriales. Además, el precio de la soja, nuestro principal productor de divisas, se ha estancado y, probablemente, baje un poco más. La quita de subsidios -que, necesariamente, se trasladará a los precios- repercutirá como varios puntos de inflación, ya la segunda del continente (baste recordar que la “oficial” del Indec ya lo es). Las cajas a las que se recurre en busca de préstamos “intra-Estado” comienzan a agotarse. El gasto público continúa creciendo y la presión impositiva es ya insoportable para la población en general que, además, no ve que la recaudación sirva para mejorar el nivel de prestación de los servicios estatales. La inseguridad, que estuvo absolutamente ausente de las enunciaciones prioritarias que doña Cristina recitó ayer, sigue siendo la mayor preocupación de la población.

Estos son algunos de los problemas que la señora Presidente debe enfrentar desde mañana mismo. Que, para encararlos, no haya nombrado a un verdadero Ministro de Economía con conocimientos y personalidad y, en cambio, haya encumbrado a Patotín y a los chicos a sueldo de La Cámpora, confiere sentido al título de esta nota.



Bs.As., 11 Dic 11

miércoles, 6 de abril de 2011

Mujica: "Sabemos perfectamente el valor que tienen ciertas reglas de juego para que la economía capitalista funcione"

URUGUAY

Mujica ratifica política económica entre los empresarios: "Sabemos perfectamente el valor que tienen ciertas reglas de juego para que la economía capitalista funcione"

Cientos de trabajadores ocupan el Géant y preparan acciones en otros supermercados

20 mil niños y adolescentes reciclan basura


Reglas de juego


sábado 2 de abril, Hotel Conrad de Punta del Este. Bajo el lema "Uruguay país de oportunidades", unos 1.200 empresarios de Argentina, Brasil, Uruguay, Europa y Estados Unidos, asistieron a la cena con el presidente José Mujica y el vicepresidente Danilo Astori. Quedaron tranquilos al encontrar lo que fueron a buscar. "Hemos venido junto al presidente Mujica y su gabinete, a comprometernos con el rumbo y la orientación de la política económica", dijo Astori en medios de los aplausos.

Así, de cuerpo presente, el gobierno del Frente Amplio ratificaba que el programa económico al servicio de la acumulación del capital tendrá la continuidad que exigen los patrones.

El padre de la política económica puso énfasis sobre los "estímulos fiscales" (al capital, claro), que han jugado "un papel fundamental en el desarrollo del país", y subrayó que los cambios tributarios que el gobierno está analizando no apuntan a desestimular la inversión, sino a "modernizarla" y "potenciarla". "No vamos a renunciar a esos estímulos fiscales" para la inversión, afirmó Astori.

Habló además de fortalecer las herramientas contra la inflación, y de la necesidad de una "enorme prudencia fiscal". Mencionó el proyecto de asociación público-privada a estudio del Parlamento, y dijo que aportará "garantías jurídicas y previsibilidad" a los inversores. Cerró su intervención casi del mismo modo como la abrió: "Hoy hemos venido a reafirmar el rumbo y la orientación. Creo que es un error cambiarlo o ceder a la ansiedad de acortarlo".

Para el presidente de la República, "los cambios que puedan surgir serán producto del momento, pero nunca cambio de rumbo". Mujica resaltó que las líneas generales que marcó en febrero 2010 - en un encuentro similar con los empresarios, antes de asumir el gobierno - "se están cumpliendo".

"Entiendo perfectamente las leyes del capitalismo; no tengo que pedirle altruismo al capitalismo porque está para multiplicar riqueza y reproducirse", dijo Mujica en otro tramo de su discurso, despertando aplausos de los presentes. Y añadió: "Sabemos perfectamente el valor que tienen ciertas reglas de juego para que la economía capitalista funcione".

El presidente destacó que Uruguay está recibiendo un 20% de inversión (en relación al PIB) y que el objetivo es llegar al 25%. También dijo que hay "dos o tres megainversiones" interesadas en instalarse en Uruguay, lo que supondría un aumento de la inversión de tres o cuatro mil millones de dólares en las exportaciones. Las que vendrían a sumarse a las que ya están instaladas: Botnia y Montes del Plata (pasta de celulosa), y Aratirí (minería de hierro). Todas en el interior del país.

El evento contó con la presencia de los ex presidentes Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti, un hecho que fue destacado tanto por Mujica como por Astori en sus discursos. Desde Brasil vinieron el presidente de la Cámara de Diputados, Marco Mahia, y el diputado federal, Aguinado Riveiro. Por Argentina estaban los gobernadores de las provincias de Buenos Aires, el peronista Daniel Scioli, y Santa Fe, el socialista Hermes Binner.

El empresario argentino Juan Carlos López Mena - presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Uruguaya, una de las entidades patronales que organizaron la conferencia - señaló que Uruguay es un país con "indicadores positivos", con "apego a la democracia" y "vocación de paz". Aunque subrayó que en el actual escenario de prosperidad es "obsceno" que existan bolsones de pobreza y gente viviendo en la indigencia.

La certificación, una vez más, de la política económica por parte del Poder Ejecutivo, enterró definitivamente la pretensión de algunos sectores del partido de gobierno y del PIT-CNT, de realizar algunos cambios en materia tributaria para mejorar la "redistribución de la riqueza". Ni siquiera fue contemplada la rebaja en dos puntos del IVA para este año. Si "las condiciones son propicias" podría hacerse efectiva en 2012.

"Súper-Héroes"

Sábado 2 de abril. Lejos del "país de las oportunidades" que se vendía en el exclusivo balneario de Punta del Este, cientos de trabajadores ocuparon el hipermercado Géant (propiedad de la multinacional Casino). Los trabajadores agrupados en Fuecys (Federación de Empleados de Comercios y Servicios) resolvieron la medida de lucha y la mantuvieron todo el día.  Trancaron el ingreso de los clientes y de los proveedores. Sólo pudieron ingresar los funcionarios que quisieran hacerlo para realizar tareas de mantenimiento y el personal que trabaja en las oficinas. Reclaman aumento de los salarios, condiciones de trabajo dignas y respeto a la organización sindical.

La medida fue llevada adelante por unos 800 trabajadores, muchos de ellos empleados de otros supermercados, como los de Macro Mercado de Punta de Rieles (Montevideo) y de supermercados Piriápolis, Maldonado y La Paloma. Militantes de la izquierda radical que llevaron la solidaridad y repartieron volantes, fueron "invitados" a retirarse por algunos dirigentes de Fuecys por no coincidir con sus críticas a la burocracia del PIT-CNT y a la política neoliberal del gobierno.

El hipermercado Géant fue elegido para la movilización como forma de repudiar "la represión y persecución sindicales que esta empresas realizan a sus trabajadores". El sábado a la noche la ocupación del Géant se desactivaba, pero que habrá nuevas acciones en otros supermercados. Incluso no descartaron la posibilidad de ocupar algunos de los Shopping Center de la capital.

Hoy y mañana, el sindicato participará en nuevas reuniones con las empresas en el Consejo de Salarios. La semana, las ocupaciones alcanzaron a varios locales de la cadena de tiendas y supermercados Ta-Ta y Devoto.

El sindicato demanda para los trabajadores de los supermercados un salario mínimo de $ 9.600 (500 dólares) retroactivo al 1° de enero. La última fórmula manejada por las patronales incluye el sueldo pretendido por el gremio ($ 9.600) pero a pagar a partir de julio. Sin retroactividad. Además ofrecen complementarlo con el pago de $ 1.000 por presentismo. La contrapropuesta del sindicato es fijar el presentismo en $ 600 y que el resto pase al salario.

Eso se negociará en el Consejo de Salarios.

Y como una forma ingeniosa de protesta, los sindicatos están convocando a sus afiliados a que concurran a la movilización con máscaras de súper-héroes, para contraponerla a las campañas mediáticas de las grandes cadenas que machacan con las "súper-ofertas". La consigna de los trabajadores es que "para vivir con estos sueldos, hay que ser un súper- héroe".

El salario promedio (nominal) de un trabajador de los supermercados es de $6.638 mensuales (alrededor de 360 dólares), un ingreso considerado "sumergido" por las estadísticas oficiales. La mayoría de los empleados y las empleadas son jóvenes, el promedio de edad no supera los 25 años. En total, las cadenas de supermercados emplean a 18.000 trabajadores en todo el país.

El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, se declaró "muy preocupado" por el conflicto en los supermercados, al punto de afirmar que "los sueldos tan bajos que aún persisten deben desaparecer".

En la basura

Muy lejos del menú de lomo con vino ofrecido por los anfitriones del Conrad, la realidad es otra. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) acaba de informar que 51.000 personas "dejaron de ser pobres" y otras 16.600 "abandonaron la indigencia" en 2010, cuando la economía registró una expansión de 8,5%. Desde el gobierno, los datos son confirmatorios del "éxito" de las políticas sociales. La ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli (Partido Comunista) dice que "vamos por el buen rumbo".

Sin embargo, los propios índices del INE marcan un contraste con la "satisfacción" oficial. Más de 650.000 personas (21% de la población) no llegan a cubrir sus necesidades sociales más elementales. La razón es simple: sus ingresos no alcanzan siquiera la tercera parte de la canasta básica familiar, situada hoy en $42.000 mensuales (2.150 dólares). El contraste se convierte en una brecha escandalosa si las "mejoras en la reducción de la pobreza" pasan al campo de la niñez y la adolescencia.

Unos 20.000 niños y adolescentes trabajan en "actividades relacionadas con la basura". Haciendo a un lado los eufemismos técnicos, esto quiere decir que sobreviven (y comen) de la basura.
"Según datos del Ministerio de Desarrollo Social, hay unos 5.700 clasificadores que juntan basura en un carro. Sobre esa base y teniendo en cuenta que son familias que tienen muchos hijos, es que se estima la cifra de 20.000 niños y adolescentes que trabajan en esa actividad", dijo el vicepresidente del INAU (Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay), Jorge Ferrando. (El País, 3-3-11)

"Muchos niños hacen recolección de residuos en sus casas. Cuando pasan al liceo abandonan los estudios y luego salen en los carros a recolectar basura reciclable", explicó el jerarca del INAU.  A partir de datos elaborados por el INE, se calcula que trabajan el 7,9% de los niños y adolescentes -unos 40.000-, de los cuales un 5,4% lo hace cumpliendo tareas cerca de su casa y el porcentaje restante lo hace cumpliendo jornadas afuera de la vivienda.

Por su parte, el inspector general de Trabajo y presidente del Comité de Erradicación de Trabajo Infantil, Juan Andrés Roballo, dijo que la recolección y clasificación de residuos "es una de las peores forma de trabajo infantil" y una de "las más difíciles de eliminar". (El País, 3-3-11) El reciclaje de restos domiciliarios y, por ende el trabajo infantil, ocurre en el Área Metropolitana. En los barrios periféricos de Montevideo se clasifica basura que recolectan los carritos. "El fenómeno de la capital también se repite en San José, Canelones y hasta en Maldonado", dijo Roballo. Indicó que, en el interior del país, la recolección de residuos se visualiza en los vertederos municipales.


Según pudieron constatar funcionarios de la Intendencia de Montevideo, en muchos "asentamientos irregulares" (donde viven 150.000 personas, el 12% de la población de Montevideo), hay criaderos clandestinos de chanchos para aprovechar la basura orgánica donde también se emplean menores entre 5 y 17 años de edad. Roballo señaló que, con la mejora de los indicadores económicos y sociales del país, se transforma "en un imperativo ético impostergable" el abordaje por parte del gobierno del problema de la recolección de residuos con un impacto real que "no se resuelve" solo con erradicar el trabajo infantil.

Seis años de progresismo en el gobierno, y el "combate a la pobreza" es como si apenas comenzara.

germain5@chasque.net