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martes, 29 de marzo de 2011

Otro ataque subversivo KK a la Iglesia.


Sacrilegio estilo K: “Escracharon” a un sacerdote mientras celebraba la Santa Misa

Se trata del Presbítero Alberto Ángel Zanchetta, quien oficiaba la misa el pasado domingo 20 de marzo en la Iglesia María Inmaculada cuando fue interrumpido por “militantes” de la JP Evita de San Martín, quienes profanaron el lugar sagrado.

Tanto agrupaciones de izquierda como el actual gobierno argentino, persiguen desde hace algunos años a este sacerdote a quien acusan de “haber confortado a los pilotos que realizaban los “vuelos de la muerte” durante la dictadura” involucrándolo además en las que denominan “causas de delitos de lesa humanidad”.

El pasado domingo 20 de marzo a las 11 horas, alrededor de treinta “militantes” de la JP Evita San Martín se acercaron a la iglesia María Inmaculada, ubicada en la calle Honorio Senet entre Mitre y Belgrano, “para realizar una denuncia publica ante los vecinos y feligreses que se encontraban participando de la misa”.

El párroco Alberto Ángel Zanchetta, quien estaba destinado a un puesto administrativo en dicha iglesia, era el encargado de llevar adelante la misa desde el sábado 6 de marzo, día en que se incorporó a la Iglesia.
 La agrupación pro terrorista JP Evita acusó a Zanchetta de “estar involucrado en causas por delitos de lesa humanidad” y lo cuestionan por su participación como Capellán de la Marina en la ESMA durante el gobierno militar.

Según estos agitadores: “Zanchetta viene escapando de distintas iglesias de San Telmo, Palomar, y Caseros”, destinos que al ser detectado por estos “militantes” de izquierda lo hacen objeto de persecución, hostigándolo.

Los feligreses se sorprendieron ante la irrupción y el “escrache” de los militantes profanadores, quienes sin guardar ningún reparo ante el lugar sagrado, vociferaron sus consignas y repartieron sus infamantes panfletos.
El sacerdote debió retirarse del lugar luego de acomodar el altar. El escándalo provocado no termino allí ya que los inadaptados se acercaron a los vecinos del barrio y continuaron son sus difamaciones a la figura del presbítero.

En una entrevista, el periodista montonero Horacio Verbitsky expresa: “En el ‘76 era uno de los capellanes de la ESMA, que con parábolas bíblicas, como las que hoy usa el vicario castrense monseñor Baseotto, confortaba a los marinos que volvían de tirar gente al mar y tenían problemas de conciencia. Les decía que había que separar la paja del trigo, cosa que además, para la ocasión, era una parábola bíblica mal leída, ya que la separación de la paja y el trigo ocurre el día final, el día del juicio... No ocurre en esta vida y no está en manos del hombre hacerlo, al menos según los Evangelios”.

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Sacrilegio

(Del latín Sacrilegium, robar un templo, de sacer —sagrado— y legere —hurtar, robar—).

Por sacrilegio se entiende generalmente la profanación o trato injurioso de un objeto sagrado. En un sentido más amplio, se podría considerar sacrilegio cualquier desafuero contra la integridad y pureza de la religión.

Los teólogos están básicamente de acuerdo en considerar sagrado aquello, y solamente aquello que, mediante ceremonia pública y por costumbre divina o eclesiástica, está destinado a ser instrumento de la adoración a Dios. El punto clave es que en ello debe intervenir una autoridad pública; la iniciativa particular, no importa cuán ardiente sea su devoción o encomiables sus razones, no basta. Atribuir a un objeto un carácter sagrado es un acto jurídico, y como tal es competencia del la potestad gobernante de la Iglesia.

Es ya una costumbre distinguir la existencia de tres clases de sacrilegio: personal (contra las personas), local (contra los lugares) yreal (contra las cosas).

Santo Tomás nos enseña (Summa, II-II, Q., xcix) que personas, lugares y objetos se vinculan respectivamente a una clase diferente de santidad. Por ello, la irreverencia que se pueda mostrar hacia cualquiera de estas categorías es específicamente distinta de la manifestada hacia las otras dos. Suárez (De Religione, tr. iii, 1-3) no encuentra esta división demasiado lógica, pero la acepta por ser acorde con los cánones.

Sacrilegio personal. Un sacrilegio personal significa comportarse de una manera tan irreverente con una persona sagrada que, ya sea por el daño físico infligido o por la deshonra acarreada, viola el honor de dicha persona. Este tipo de sacrilegio puede cometerse principalmente de tres maneras:
- Poniendo las manos violentamente sobre un clérigo o un religioso. Esto constituye una infracción de lo que se conoce como privilegio del canon (privilegium canonis), y se castiga con pena de excomunión.
- Violando la inmunidad eclesiástica, en la medida en que ésta existe aún. Los clérigos, antiguamente, estaban exentos de la jurisdicción de los tribunales laicos (privilegium fori). El sentido, por lo tanto, es que todo aquel que, a pesar de esta exención, les arrastre ante un tribunal de una manera distinta a la estipulada en los cánones, sea culpable de sacrilegio y excomulgado.
- Pecando, en cualquier manera que sea, contra el voto de castidad aquellos que se han consagrado a Dios, es decir, quienes hayan tomado las sagradas órdenes (en la Iglesia Latina) y los religiosos, incluso aquéllos que hayan hecho los votos simples, si éstos son perpetuos. La opinión mayoritaria entre los moralistas es que no se incurre en esta falta si se viola un voto de castidad hecho en privado. La razón de esto parece estar en que, a pesar de que sí hay ofensa contra Dios Todopoderoso, dicho voto, al carecer del reconocimiento y la aceptación de la Iglesia, no convierte al individuo, formalmente, en una persona sagrada; es decir: no hace que dicha persona pueda considerarse jurídicamente destinada a ser instrumento de veneración. Es obvio señalar que se considerarán igualmente culpables del pecado de sacrilegio quienes sean cómplices de las personas sagradas en la comisión de este tipo de pecados, aunque sean laicos.

Sacrilegio local. Se considera sacrilegio local la violación de un lugar sagrado. Por lugares sagrados se entiende no solamente las iglesias –aunque no estén consagradas, sino únicamente bendecidas-, sino también los oratorios públicos y los cementerios canónicamente establecidos como lugar de enterramiento de los fieles. Por lo general en este apartado se distinguen cuatro categorías:
- El robo de objetos que se hallen en el interior de los templos, especialmente si son propiedad de éstos.
- La violación de la inmunidad que se reconoce a los lugares sagrados, en la medida en que ésta prerrogativa se mantiene en nuestros días. Debe observarse que en este contexto el término “lugar sagrado” debe entenderse en un sentido más amplio que el que se indicó anteriormente, pues no sólo se refiere a iglesias, capillas y cementerios, sino que también incluye los palacios episcopales, los hospitales erigidos por la autoridad episcopal que tengan una capilla para celebrar la Santa Misa, y también a la persona del sacerdote mientras está celebrando. A todos estos elementos les estaba conferido el derecho de asilo, cuya violación se considera sacrilegio.
- La comisión, dentro de un recinto sagrado, de algún acto pecaminoso por el cual se considere que, conforme a lo que establece la ley canónica, el lugar queda mancillado. Estos actos son: el homicidio; cualquier derramamiento de sangre por cuya magnitud el daño ocasionado pueda considerarse como una grave ofensa; cualquier delito contra la castidad (incluidas las relaciones conyugales tenidas sin necesidad); el enterramiento en la iglesia o recinto sagrado de una persona no bautizada o de alguien que ha sido excomulgado, bien nominalmente o porque notoriamente haya quebrantado el privilegio del canon.
- La ejecución de ciertos actos que, sean o no pecados, resultan incompatibles, por su propia naturaleza o por lo dispuesto en las leyes, con el comportamiento que se debe mantener en el lugar. Por ejemplo, usar una iglesia como establo o mercado, o como sala de banquetes, o como corte judicial para dirimir en ellas cuestiones meramente seculares.

Sacrilegio real: El sacrilegio real es la injuria hacia cualquier objeto sagrado que no sea un lugar ni una persona. Este tipo de sacrilegio puede cometerse, en primer lugar, administrando o recibiendo los sacramentos (o, en el caso de la Eucaristía, celebrando) en estado de pecado mortal, y también cuando se hace el escarnio consciente y notorio hacia la Sagrada Eucaristía se considera el peor de los sacrilegios. Asimismo se considera sacrilegio real la vejación de imágenes sagradas o reliquias, el uso de las Sagradas Escrituras y objetos litúrgicos para fines no sacramentales, y también la apropiación indebida o el desvío para otros fines de bienes y propiedades (muebles o inmuebles) destinados a servir a la manutención del clero o al ornamento de la iglesia. A veces se puede incurrir en sacrilegio al omitir algún elemento necesario para la adecuada administración de los sacramentos o la celebración de la Eucaristía, como, por ejemplo, diciendo la Misa sin las vestiduras sagradas.

SLATER, Manual of Moral Theology (New York, 1908); RICKABY, Moral Teaching of St. Thomas (London, 1896); BALLERINI, Opus theologicum morale (Prato, 1899); D'ANNIBALE, Summula theologi moralis (Rome, 1908); SPELMAN, The History and Fate of Sacrilege (London, 1888).

JOSEPH F. DELANY
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

sábado, 5 de marzo de 2011

Oposición del Papa al celibato.

En 1970, Ratzinger tuvo dudas sobre el celibato sacerdotal






Firmó un documento en el que se cuestionaba la regla cuando enseñaba teología en su país.





BERLIN.- El papa Benedicto XVI tuvo dudas sobre el sentido de mantener la regla del celibato sacerdotal cuando era un joven profesor de teología en Alemania.

Así lo indica un documento, que hasta ahora se había mantenido inédito y que ha sido publicado por la revista Pipeline , órgano de difusión del Círculo de Acción de Ratisbona (AKR), grupo de católicos críticos, del que se hizo eco el diario Süddeutsche Zeitung .

Joseph Ratzinger, actual pontífice, aparece entre los firmantes de aquel documento, fechado el 9 de febrero de 1970 y enviado a la conferencia episcopal alemana. Un borrador del documento quedó en el archivo del teólogo Karl Rahner, otro de los firmantes, y un ex colaborador suyo lo puso a disposición de la AKR.

Cuando fue redactado el documento, Ratzinger tenía 42 años y era profesor de teología en Ratisbona, Alemania.

"Nuestras reflexiones apuntan a la necesidad de una urgente revisión y un tratamiento diferenciado de la regla del celibato para la Iglesia alemana y para la Iglesia universal", dice el documento, entre cuyos firmantes están, además de Ratzinger, personalidades como Karl Lehman, posteriormente cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, y Walter Kasper, actualmente cardenal en la curia romana.

Ratzinger y los otros teólogos expresaron en el documento su preocupación por las posibles consecuencias de la regla de celibato. Advertían que puede llevar a la escasez de candidatos al sacerdocio y también a una disminución del talento de los que optan por la vida sacerdotal.

La exigencia del celibato sacerdotal se estableció en el siglo XVI. Actualmente, los teólogos apuntan a la dificultad de vivir el celibato en el mundo de hoy, que es diferente de cuando nacieron este tipo de reglas. Por una parte, la vida en solitario lleva muchas veces a la pérdida de reconocimiento de los sacerdotes en sus comunidades. Por otro, el ejercicio de la continencia sexual en un mundo lleno de estímulos eróticos resulta cada vez más difícil.

El documento firmado por Ratzinger señalaba que si el tema del celibato no era discutido al más alto nivel, tarde o temprano terminará siendo discutido en un nivel más bajo, y expresaba sus temores acerca de una pérdida de autoridad de los obispos y de una deserción masiva de sacerdotes. Recordaba, además, que el celibato no es un dogma y que si no es posible reclutar suficientes sacerdotes jóvenes, entonces la Iglesia está obligada a una modificación.

En ese sentido, el polémico teólogo suizo Hans Küng, quien considera que la jerarquía de la Iglesia Católica está muchas veces muy lejos de la gente, opinó días atrás en Madrid, antes de ser investido doctor honoris causa en filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, que mucha gente no entiende el porqué de la inmoralidad de los anticonceptivos, cuando la Iglesia tiene "problemas propios internos" que debe resolver, como la cuestión del celibato o la penuria de los sacerdotes.

Küng también se refirió al ejemplo "funesto" dado por el papa Pablo VI y respaldado por Benedicto XVI, que prohibió toda anticoncepción por considerarla contraria a la naturaleza. "Sería mejor una Iglesia más modesta, que escucha, que es sensible para todo aquello que la gente piensa", sentenció el teólogo.

El documento firmado por Ratzinger y los demás teólogos en 1970 sale a la luz semanas después de que fueran convertidos al catolicismo tres obispos anglicanos, todos casados y con hijos, que se oponían a la ordenación de mujeres y la bendición de las parejas homosexuales. Se convirtieron así en miembros fundadores de una prelatura que les permite convertirse al catolicismo manteniendo algunas tradiciones anglicanas.

Benedicto XVI fue el que propuso el regreso de los anglicanos al catolicismo. Se espera que alrededor de 50 sacerdotes y 30 grupos de feligreses de la Iglesia de Inglaterra sigan esta primera oleada y se conviertan en católicos.