lunes, 15 de agosto de 2011

Primarias:El kirchnerismo sueña con la reelección.

ANALISIS

Un resultado que abre la puerta a reelección en primera vuelta

El análisis de lo ocurrido en las primarias a cargo de Mariano Pérez de Eulate, columnista de EL DIA



Cristina con su hija Florencia al cerrar el discurso de anoche
Cristina con su hija Florencia al cerrar el discurso de anoche
Por MARIANO PEREZ DE EULATE

La presidenta Cristina Kirchner fue ayer la postulante más votada de un lote de diez precandidatos presidenciales. No compitió contra ningún rival interno, como tampoco lo hizo el resto, y por lo tanto no consiguió ningún triunfo real. Eso, a pesar de que el clima general que cruzó la elección primaria se asemejó bastante a lo que puede vivirse durante una general, con adrenalina, denuncias de zancadillas y festejos triunfalistas acaso desmedidos. Lo que resulta innegable es que ayer sí existió una primera victoria política del Frente Para la Victoria: superó el objetivo de mínima que se había fijado (sacar 40%), alcanzando un porcentaje cercano al 50 por ciento de los votos emitidos a nivel nacional y alejándose muchísimo del segundo del podio, que en principio ocuparía el radical Ricardo Alfonsín.

Así, en el primer desafío electoral que afrontó sin el apuntalamiento de Néstor Kirchner, Cristina quedó muy bien posicionada para disputar la elección del 23 de octubre próximo, la que, esta vez sí, definirá quién gobernará la Argentina en el período 2011-2015. Los números de ayer no necesariamente deben repetirse ese día. Pero si la foto de los resultados de las primarias se trasladara casi sin modificaciones a la elección general, Cristina tendría asegurado un triunfo holgado en primera vuelta sin necesidad de ballotage.

A eso apuntará desde ahora la campaña del Gobierno. Con ese paquete de votos bajo el brazo, el kirchnerismo seguramente buscará retomar la estrategia para reinstalar la sensación de triunfo consumado de cara a octubre. El “Ya ganamos”, que se había empezado a desplegar en el inicio de este año, luego de varias elecciones provinciales en las que resultaron triunfadores los candidatos respaldados por la Presidenta. Pero que había encontrado cierto freno obligado por los recientes sinsabores electorales en distritos como Capital Federal, Santa Fe o Córdoba, todos comicios donde la Casa Rosada no logró imponer a sus postulantes.

Anoche, en el búnker cristinista instalado en un lujoso hotel porteño, había una euforia tal que se hablaba de un resultado para octubre mucho mejor que el obtenido en 2007, cuando Cristina sucedió a su esposo. Parece prematuro, pero el optimismo aparecía avalado por una buena performance en algunos distritos clave.

APUNTALA EL LIDERAZGO

Para la Presidenta, el resultado de la elección de ayer resultó un elemento importante para apuntalar su liderazgo en el justicialismo kirchnerista. Que se basa, sobre todo, en los números que ostenta y no en sus cualidades de conducción. Esto es: en los sondeos de imagen y de intención de voto, un insumo adictivo para la mayoría de los políticos. Y la de ayer fue, en efecto, una suerte de gran encuesta nacional sobre lo que la gente puede llegar a votar en octubre.

Con los números a su favor, Cristina podrá mantener alineada detrás “del proyecto” a la mayoría de los gobernadores peronistas y a los intendentes del conurbano bonaerense, actores con los que viene manteniendo un duelo subterráneo, silencioso, respecto a quién es el dueño de los votos del oficialismo. Una discusión intestina que orilla peligrosamente la subestimación del votante y que se vio reavivada por el descontento general que dejó en el justicialismo el último cierre de listas.

Para ganar en octubre holgadamente, Cristina necesita tener a esa tropa dentro del redil: otra vez precisará que todos sumen para ella, como sucedió ayer.

Pero esos gobernadores e intendentes, muchos de los cuales han visto pasar a varios presidentes y aún mantienen sus cargos, también intuyen que si en octubre próximo la Presidenta es reelecta con números abismales puede tentarse con una idea que les espanta: la de gobernar sin el peronismo tradicional, profundizando esa tendencia tan propia de ella de cerrarse sobre un círculo cristinista puro, pequeño, despojado de “elementos contaminantes” que provengan del mundillo político y sindical.

Esto también lo intuye Eduardo Duhalde, que al cierre de esta edición era el tercero más votado, y que hubiera preferido que Cristina obtenga menos del 40 por ciento de los votos. Es que, aún con los altos índices de imagen negativa que registran sobre él los sondeos hasta ahora conocidos, su ambulancia aparecía como la mejor posicionada para recoger a los posibles heridos del bando oficial

No hay comentarios:

Publicar un comentario