Victoria Irouleguy, la participante más joven de Gran Hermano y quien en la primera semana tuvo sexo en la casa, lleva en sus espaldas una historia llena de violencia y abandono.
La madre de la participante, Claudia Rosales, contó que el padre de Victoria, llegó a pegarle un tiro en una discusión, cuando vivían juntos.
“La bala me entró por el pecho izquierdo y me perforó el estómago. Estuve tres meses para salir del cuadro de gravedad. Victoria tenía 6 años en ese entonces. Hasta me hicieron colostomía, así que imaginate lo que fue”, reveló la mujer al sitio Ciudad.
Claudia confesó que a pesar del tremendo episodio, ella lo perdonó y el hombre no fue preso porque ella cambió su declaración y decidió seguir adelante con la relación, porque “no quería que sus hijos se quedaran sin el papá”. Pero dos años después, las cosas no habían cambiado, “él usaba la violencia para todo”, y entonces “decidí separarme”.
“Lo eché yo de mi casa, con 7 patrulleros, por maltrato a mi hija mayor, que tuve durante mi primer matrimonio. Todo el tiempo ejercía la violencia”, añadió.
Luego de la separación, ella y sus hijos se trasladaron a Mar del Plata, donde trabajó como enfermera y los crió sola. Su ex esposo nunca apareció, solo logró trabarle un embargo en su sueldo, para que cumpla con la cuota alimentaria.
El padre de Victoria había condenado la conducta de su hija en Gran Hermano. “Me dolió un montón lo que vi. Yo la hubiese educado de otra manera”, había comentado el hombre, quien dio otra versión de lo contado por Claudia, asegurando que “se fue de su casa porque su mujer lo estaba volviendo loco y no quería que las cosas empeoraran”.

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