miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Acaso alguien sobra en el mundo?


LA MISERIA ES VIOLENCIA




La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión de invocaciones a la paz... pero al mismo tiempo, la historia también es una interminable sucesión de guerras, de negación sistemática de la paz, de situaciones donde lo que prima es el más descarnado enfrentamiento con su secuela de sufrimiento y pérdida de la dignidad. *

Por Marcelo Colussi
mmcolussi@gmail.com

Extraer de todo ello la conclusión que habría una "esencia guerrera" en lo humano que nos condena fatalmente al conflicto violento ("el hombre como lobo del propio hombre"), pue-de ser apresurado. O, en todo caso, habría que matizarla: la convivencia pacífica sigue siendo una aspiración, por lo que se ve, siempre bastante lejana, ¡pero sin dudas válida! ¿Es quimérico pensar y buscar un mundo menos violento que el que conocemos? No lo sabemos. No importa incluso. Lo que debe impulsarnos es una ética de la justicia. Esas búsquedas son como las estrellas: inalcanzables en un sentido, pero nos marcan el camino.
Por cierto, la discusión en torno a estos temas está abierta desde hace largo tiempo; la filo-sofía, la política, el arte en sus diferentes expresiones, las ciencias sociales vienen pre-guntándose todo esto incansablemente desde el inicio de los tiempos.
No hay ninguna duda que la sola constatación de la vida cotidiana o de la historia, en cual-quier momento y en cualquier punto del planeta, nos muestra que la guerra y la conflictivi-dad en sentido amplio son un molde de las relaciones humanas. "Si quieres la paz prepárate para la guerra", alertaban los romanos del Imperio hace más de dos milenios; quizá con demasiado cinismo, quizá con profundo conocimiento de la condición humana, la invoca-ción no parece descabellada. Esa "preparación", que no es sino el desarrollo del componente bélico en cualquiera de sus innumerables aristas, ha sido y continúa siendo el sector más acrecentado, dinámico -y hoy día: lucrativo- de los seres humanos.
Se dijo mordazmente que lo primero que hizo el ser humano cuando sus ancestros bajaron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos fue un arma: una piedra afilada. Lo cierto es que desde ese primer Homo Habilis hace dos millones y medio de años hasta la increíble parafernalia armamentística actual (que implica un gasto de 30.000 dólares por segundo), la industria de la guerra no se ha detenido nunca. Hoy disponemos de los medios técnicos para hacer volar el planeta varias veces, provocando una onda expansiva que llegaría hasta la órbita de Plutón (portento técnico que, sin embargo, no impide que siga muriendo gente de hambre o que haya enormes cantidades de seres humanos en la miseria). Es evidente que la paz se resiste, que la violencia no nos es ajena.
Las relaciones entre los seres humanos no siempre son necesariamente armónicas. La pre-tensión iluminista de "igualdad" y "fraternidad" muchas veces no pasa de aspiración. Por otro lado, el llamado al amor, a la paz y la concordia que encontramos en diversas formula-ciones, bienintencionadas sin dudas, se estrella con una realidad donde la violencia juega un papel preponderante. La realidad humana está marcada -esto es innegable- por el conflicto. Diversos autores, en diferentes momentos históricos y con distintos contextos, han expresado esta verdad. A modo de síntesis de muchas de esas elucubraciones podría decir-se, citando una entre tantas de esas referencias, que "la violencia es la partera de la histo-ria".
La realidad nos enseña, a sangre y fuego, que a veces hay paz, pero que la tensión está siempre presente. El paraíso bucólico del que nos hablan los pacifismos hace parte muy relativamente de nuestro mundo. El conflicto, en cualquiera de sus manifestaciones, no es externo a la constitución humana sino, por el contrario, estructural. Si algún humano no tomara parte en él, no participaría del todo social.

La marginalidad

Las sociedades se protegen a sí mismas; la cultura reproduce semejantes. Por tanto lo ex-traño, lo extemporáneo tiende a ser neutralizado. El mecanismo para ello es la segregación, la exclusión. Minuciosamente nos enseña Michel Foucault ("Historia de la locura en la época clásica") que en la modernidad occidental (capitalismo industrial) se perfeccionó el espacio de marginación de la irracionalidad desarrollándose para ello los dispositivos "científicos" pertinentes: el asilo y el médico alienista. La locura no es sólo la enfermedad mental; es todo aquello que "sobra" en la lógica dominante. Así, describiendo la Salpêtrière -el mayor asilo de Europa en el siglo XVIII-, Thénon dice: "acoge a mujeres y muchachas embarazadas, amas de leche con sus niños; niños varones desde la edad de 7 u 8 meses hasta 4 o 5 años; niñas de todas las edades; ancianos y ancianas, locos furiosos, imbéciles, epilépticos, paralíticos, ciegos, lisiados, tiñosos, incurables de toda clase, etc.". Marginal, entonces, puede ser cualquier cosa.
La sociedad "produce" sus marginales. En la cosmovisión occidental (hoy día impuesta globalmente) la razón matemática y mercantil es la pauta que guía la marginación; las di-vergencias respecto a ella son sancionadas como insensatas, inservibles. Por cierto puede entrar en esa divergencia todo lo que se desee (el amplio "etcétera" de la enumeración de Thénon). Toda sociedad mantiene un cúmulo de pautas que constituyen su normalidad; la sociedad industrial, más que ninguna otra (seguramente debido a lo intrincado de su fun-cionamiento) preserva su normalidad apartando severamente los "cuerpos extraños". En sociedades menos complejas es menor el espacio para la marginalidad; en un mundo super especializado, con una marcada división del trabajo, hondamente competitivo, es más posi-ble que alguien quede "fuera" en el complejo camino de la integración. En un mundo tan polifacético hay más campo para los así llamados "sub-mundos". Así es que encontramos los diversos sub-mundos del hampa, de la mendicidad, de las drogas, de la vida en las calles (¿habrá que agregar de los "incurables de toda clase" como en aquella lista?)
La solidaridad, la tolerancia, el altruismo en su sentido más amplio no son, precisamente, lo que más abunda en la experiencia humana. La tendencia a segregar sale con demasiada facilidad. Lo extraño, ante todo, produce rechazo. De ahí a su estigmatización sólo hay un paso. Hoy día no se queman en la hoguera a los poseídos ("incurables de toda clase" y "etcéteras" varios) sino que se los margina con mayor refinamiento: se los confina (asilos de las más diversas categorías: manicomios, cárceles, reformatorios, geriátricos, casas de caridad). Sin ironía: eso es un mejoramiento histórico en la condición humana ("En el Me-dioevo me hubieran quemado a mí; hoy día, los nazis queman mis libros. ¡Hemos progre-sado!" dijo Sigmund Freud cuando la anexión de Austria por la tropas alemanas). Pero el discordante sigue siendo el leproso de antaño: encapuchado y con campana para anunciar su paso. Son los menos los países cuyas constituciones (y luego la práctica cotidiana) aseguran la no discriminación de las minorías en desventaja. Ante ello, la beneficencia puede ser también una forma de segregación, pues ratifica al excluido en su condición de tal.
Podríamos concluirse así que la marginación es un proceso "natural" de la sociedad com-plejizada que apoya en características propias de lo humano. Asusta, y por tanto se margina, tanto a un vagabundo como a un delirante o a un débil mental, a un homosexual cuanto a un seropositivo, a una prostituta o a un delincuente.

Hacia una nueva marginalidad

No son marginales un soldado que regresa de la guerra o un desocupado; ellos tienen la posibilidad de volver a integrarse al tejido social del que, por razones diversas, se han dis-tanciado. Y en sentido estricto, tampoco lo es el ermitaño que eligió la vida solitaria y ale-jada. La marginalidad conlleva la marca de lo reprochable moralmente, de lo anatematizado. De ahí que se la aísle, incluso físicamente confinándola.
Desde hace algunos años el mundo va tomando tales características que hacen que el fenó-meno de la marginalidad deje de ser algo circunstancial para devenir ya estructural. Hoy día asistimos a la marginación no sólo del harapiento, del mendigo en la puerta de la iglesia, sino de poblaciones completas. Se habla de "áreas marginales". Si bien nadie lo dice en voz alta, la lógica que cimenta esta nueva exclusión parte del supuesto de "gente que sobra". El temor malthusiano del siglo XIX parece tomar cuerpo en políticas concretas que prescriben no más gente en el planeta (y si se puede menos, mejor). La tendencia en marcha pareciera ser un mundo dual: uno oficial, el integrado, y otro que sobra.
El proceso por el que se llega a esta situación seguramente está ligado al especial desarrollo de la actual productividad: una técnica deslumbrante que termina prescindiendo del sujeto que la concibe y la aprovecha, y para quien debería estar destinada. El ser humano comienza a sobrar. Existe un sexo cibernético en el que el otro de carne y hueso no es necesario; la imagen virtual va reemplazando al sujeto corpóreo. ¿La robótica prescindirá de la gente? Pero ¿es ese el "desarrollo" que queremos?
El peso relativo de los países pobres es cada vez menor en el concierto internacional. Las materias primas pierden valor aceleradamente ante los productos con alta tecnología incor-porada. Los pobres son cada vez más pobres; y cada vez quedan más confinados a las "áreas marginales". ¿Sobran entonces? La pobreza va quedando más delimitada y ubicada en ghettos (quizá nueva forma de asilo). En la ciudad de Guatemala, por ejemplo, con una po-blación total en el área metropolitana de cuatro millones y medio de personas, un 25% vive en zonas llamadas "marginales". ¿Sobran acaso? ¿Es acaso que alguien puede "sobrar"?
Trágicamente, esos bolsones no son minorías discordantes sino que van pasando a ser lo dominante. En las grandes urbes del Sur (y también, aunque en menor medida, en el Norte) las zonas marginales crecen imparablemente. En algunos casos albergan una cuarta parte de sus habitantes, o más. Evidentemente, entonces, el fenómeno no es marginal. Valga el dato: uno de cada dos nacimientos en el mundo tiene lugar en asentamientos urbano-marginales; ¡y hay tres nacimientos por segundo!
El Banco Mundial define la pobreza como "la inhabilidad para obtener un nivel mínimo de vida". Probablemente pueda ser inhábil un impedido (un no-vidente, un parapléjico). Pero no lo son poblaciones completas. La imposibilidad de conseguir un nivel mínimo de subsis-tencia radica, en todo caso, en condiciones que trascienden lo personal. La pobreza crecien-te que agobia a sectores cada vez mayores en el mundo, la miseria absoluta en que tanta gente vive, no es sólo falta de habilidad para procurarse el sustento; habla, más bien, de un nuevo estilo de marginalidad, consecuencia de estructuras injustas. Habla de relaciones de poder que marginan, que violentan a otros seres humanos.
Es ahí cuando se hace palmariamente evidente que la miseria es una forma de violencia, cruel, despiadada. En Guatemala -país considerado muy violento, que está saliendo de una terrible guerra civil que dejó 245.000 muertos y desaparecidos- se habla hoy día de la ola de violencia que lo asola, con 15 muertes violentas por día debidas básicamente a la crimi-nalidad. Pero no se habla de las 18 muertes diarias debido a la desnutrición crónica. ¿No es eso violencia acaso? La miseria es violencia, sin dudas, y produce más daño que la peor delincuencia.

¿Qué nos espera?

La forma que ha ido tomando el desarrollo del mundo en la actual era post industrial es curiosa, y al mismo tiempo alarmante. Asistimos a una revolución científico-técnica mo-numental, que se despliega a una velocidad vertiginosa, pero donde lo que debería ser el centro de todo: el ser humano concreto, queda de lado. Era de las comunicaciones satelita-les y de la inteligencia artificial, pero mucha gente no tiene ni para comer..., mientras algu-nos prefieren hablar por Facebook y no cara a cara; auge de la informática, pero una buena parte de la humanidad no tiene siquiera acceso a energía eléctrica. Se gastan 30.000 dólares por segundo en armamentos mientras muchos no alcanzan la dieta mínima para sobrevivir (lo repito: 18 muertos diarios en Guatemala ¡por hambre!). Algo falla en la idea de progreso. Algo anda mal si se puede llegar a aceptar naturalmente la existencia de áreas marginales (barrios, poblaciones, quizá países, ¿continentes?) ¿O es que acaso alguien sobra de verdad?
Cada vez más gente queda marginada de la riqueza que la Humanidad genera. La margina-ción del nuevo estilo produce islas de esplendor resguardadas celosamente de mayorías "excedentes". Por supuesto que mientras cada vez más gente quede al margen del festín, más serán las posibilidades de inestabilidad y eventuales estallidos.
Desde hace ya algunos años se ha establecido como parte del discurso "políticamente co-rrecto" en todo el mundo hablar de la lucha contra la pobreza. La iniciativa, por cierto, es loable, altamente meritoria, con la cual nadie podría estar en desacuerdo. Los más diversos sectores, de izquierda y derecha, desde quienes sufren las exclusiones más humillantes hasta los magnates de los listados de la revista Forbes, todos coinciden en que la pobreza es algo contra lo que debe actuarse. Incluso instancias como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, organismos que se encargan de manejar los grandes capitales glo-bales, levantan airados su voz contra este flagelo, y desde hace algún tiempo basan sus ini-ciativas de asistencia a los países más necesitados en sus "estrategias de lucha contra la pobreza".
Podríamos decir que todo esto es cierto, que efectivamente hay, desde los poderes que rigen en muy buena medida la marcha de la humanidad, una marcada preocupación por terminar con esta lacra de la pobreza y la pobreza extrema. Pero algo sucede que las cosas de base no cambian: los pobres más pobres crecen en número y en distancia en relación a los que no lo son. Y no sólo eso: la pobreza ¡se criminaliza! ¿Pero no es acaso la pobreza una forma infinitamente grosera de violencia? ¿Por qué, entonces, más allá de una declaración bienintencionada, las cosas cuestan tanto que cambien? ¿Por qué el discurso oficial, la con-ciencia dominante se indigna tanto y actúa contra, por ejemplo, el siempre mal definido "terrorismo" -que produce infinitamente menos víctimas que el SIDA- y no repara en la miseria en que vive buena parte de la humanidad?
Como siempre en las experiencias humanas no hay negros y blancos absolutos; hay, en todo caso, luces y sombras interconectadas. La realidad es más multicolor, más plena de matices contradictorios, y por tanto, compleja que un simple maniqueísmo de "buenos" y "malos". Habrá quien honestamente luche día a día contra este mal en sí mismo que representa la pobreza, o su expresión más descarnada: la pobreza extrema, la miseria. Habrá también quien pueda hacer negocio de estas causas, ¿por qué no? Sólo quienes atraviesan efectivamente esa situación de exclusión podrán saber a profundidad de qué se trata el asunto, puesto que lo viven cotidianamente en carne propia. La cuestión es que la margina-ción vergonzosa de mucha gente continúa, y no es fácil ver la luz al final del túnel.
Según datos de Naciones Unidas, hoy día en nuestro planeta 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario; hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones vi-ven sin agua potable. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte: come en prome-dio más carne roja un perrito hogareño del Norte que un habitante del Sur. En la sociedad de la información, ahora que pasó a ser una frase casi obligada aquello de "el internet está cambiando nuestras vidas", 1.000 millones están sin acceso, no ya a internet, sino a energía eléctrica. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI... se habla de casi 30 millones de personas a nivel global), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de to-das las explotaciones mencionadas sufren más por su condición de género, siempre expues-tas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eterna-mente desvalorizadas. Pero lo más trágico es que, según esos datos, puede verse que el pa-trimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares -selecto grupo que cabe en un Boeing 747, bien alimentados y probablemente también pre-ocupados por esa "lucha contra la pobreza" para la que destinan algunos millones de dólares desde sus fundaciones- supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Con esos datos en la mano no pueden caber dudas que la situación actual es tremendamente injusta y que la pobreza no tiene más explicación que la mala dis-tribución de la riqueza. No es un destino "instintivo", definitivamente. Y aunque algunos (Onassis o Maradona, por dar unos ejemplos) hayan salido de pobres proviniendo de estratos humildes, eso no es la regla sino la más radical excepción.
La cuestión, entonces, pasa por ver cómo se combate ese flagelo de la pobreza, y más aún su expresión descarnada: la miseria. ¿Cómo se da esa lucha?
Ahí está la cuestión de fondo: la pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido "pobreza" significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fines propios, empezando por el más elemental de sobrevivir. Junto a ello, la pobreza significa no tener la oportunidad de una vida mejor en el futuro, estar condenado a seguir siendo pobre, con lo que la vida no tiene mayor atractivo más allá de poder asegurar la animalesca sobrevivencia, si es que se logra.
La miseria en que vive tanta gente no es sino la expresión descarnada de la injustica de fondo en que está basada nuestra sociedad planetaria. Por tanto, luchar contra la pobreza y contra la miseria debe ser una acción dirigida a modificar esa injusticia. No es la miseria el objetivo final de esta lucha, como no lo podrían ser, por ejemplo, los niños de la calle, o la delincuencia juvenil, que son los efectos, las consecuencias. Esos son los síntomas visibles de fenómenos complejos. La lucha ha sido y continúa siendo la lucha por la justicia. Como dijo Joseph Wresinski: "Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los de-rechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado".

* Ponencia presentada en el Coloquio Internacional "La miseria es violencia", de la Asociación Cuarto Mundo / UNESCO. París, Francia, enero de 2012.

Violencia con complicidad policial contra travestis en José León Suárez.


DENUNCIA




(AW) Organizaciones sociales presentaron una denuncia en el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) una denuncia situación por la cual atraviesan las travestis que ejercen la prostitución en José León Suarez. La violencia ejercidas contra ellas por clientes, policía y "regentes" es moneda corriente. La policía, cómplice como siempre, pide coimas o sexo gratis. Publicamos denuncia del INADI y artículo difundido por http://www.norteenlinea.com.ar.


ViolenciaContraTravestis

30 de enero de 2012

INADI Buenos Aires preocupado por situación de travestis en José León Suarez.

La Delegación Provincia de Buenos Aires del Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) tomó conocimiento de las denuncias efectuadas por organizaciones de la diversidad acerca de la situación por la cual atraviesan chicas travestis que ejercen la prostitución en José León Suarez y quienes sostienen que son amenazadas, cortadas y baleadas ante la pasividad de los efectivos policiales del destacamento de la la comisaría 4ta de dicha localidad.
El INADI bonaerense abrió un expediente de oficio y pidió reunirse de manera urgente con las autoridades de dicha comisaría y del municipio de San Martín para interiorizarse de la situación.

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30 de enero de 2012.-
Preocupación por el estado de las travestis ejerciendo la prostitución en José León Suárez


Permanecen en la calle, durante largas horas, de noche y con graves lesiones. En algunos puntos son vigiladas y amenazadas por regentes, que les facilitan los accesos para conseguir clientes para prostituirse. La policía, que se encuentra a metros de los principales puntos de encuentro, es cómplice de la violencia.
Sábado a la noche. Cientos de jóvenes se movilizan en micros para ir a bailar, tomar algo o simplemente juntarse dentro del distrito de San Martín. Sin embargo, la realidad es otra para montones de chicas travestis que, gracias a décadas de olvido y de políticas de exclusión, recurren a la más obscena prostitución para poder apenas sobrevivir.
El movimiento LGBT, en su primera jornada de inclusión que realizó el sábado pasado, las encontró en pésimo estado. La mayoría trabaja alcoholizada y drogada, para poder enfrentar la dura realidad que las obliga a trabajar indignamente para tener algo que comer. Es normal verlas atemorizadas y con cierto resquemor a hablar, fruto del miedo y la desesperación que convive con ellas.
Alrededor de las 2 de la mañana, un pequeño grupo se acercó a hablar con una en particular, que se paraba sobre Av. Márquez, con el objeto de poder entregarle una bolsa de preservativos y pequeños folletos informativos. La idea era poder hablar con ella acerca de su derecho a, primero, mantener sexo seguro, obligando al cliente a ponerse un profiláctico, y su facultad a, segundo, tener un trabajo digno, para abandonar la calle y pensar en un futuro.
La travesti habló como pudo. Mostró sus heridas, decenas de balazos en las piernas mal curados, que exhibía vergonzosa y a la vez sin darse cuenta. En los pies y en las manos, en ese preciso momento, había sangre fresca, de lastimaduras que recientemente se había hecho. Mientras el grupo intentaba comentarle la situación, ella negaba que fuera sangre. Pero lo era y estaba ahí, por culpa quizás de que muchas travestis se ven obligadas a tirarse de los autos en movimiento cuando ejercen demasiada violencia sobre ellas, cuando no les quieren pagar por sus servicios o, simplemente, cuando son metidas en los autos por pura maldad y transfobia. Son muchos los casos en que desde los camiones, los micros y caminando, grupos de jóvenes les arrojan piedras por diversión o también son frecuentes las caídas suyas propias, ya que el alcohol y las drogas les hacen perder el equilibrio.
Una de las situaciones más aberrantes que se viven todas las noches en la zona aledañas a Ruta 8 y Av. Márquez es la total indiferencia y complicidad policial que vive el colectivo travesti transexual. A tan solo unos 20 metros de una de las paradas más concurridas por las chicas existe un destacamento policial de la comisaría 4ta de José León Suárez, que, aunque abierto y con las luces prendidas, no contaba con ningún oficial a la vista. Aquellos que supuestamente deben velar por nuestras vidas y la seguridad íntegra de cientos de chicas travestis miran para otro lado. Incluso muchas de ellas cuentan que la policía les pide coima o sexo para poder ejercer la prostitución, y aun así, las que se rehúsan a dar el poco dinero que juntan, pueden terminar en calabozos junto a detenidos por crímenes penales, o sea, junto a delincuentes violadores, asesinos y ladrones.
En esta parada, vecina a la policía, fue donde el movimiento LGBT se encontró con el rechazo de algunas de las chicas, producto del miedo con el que están. En la recorrida previa a acercarse, el grupo activista notó que tres chicas travestis que se encontraban parando aquí estaban acompañadas de un masculino, que se prevé es el hombre que las regentea. Es común que muchas chicas travestis actúen bajo esta modalidad, presas de las amenazas, de manera tal que la violencia se acentúa y el dinero baja. Al momento de aproximarse, una de las chicas alertó al grupo de militantes y salió corriendo hacia la parte trasera de la parada, donde funciona un depósito de containers, presumiblemente a avisar de la presencia del grupo a los regentes.
Desde el movimiento LGBT de San Martín, este grupo comunicó a las travestis que desde el Municipio hay un cambio de paradigma, que nos permite poder pensar en términos de inclusión e integración del colectivo trans a la vida sanmartinense, y que ese compromiso lo asumen todos los que son parte del movimiento. Durante años, y todavía hoy se mantiene, la política de prevención del VIH/SIDA y de protección ante la prostitución involuntaria ha sido casi nula. Si bien existe un centro de participación y gestión de ITS en pleno centro de San Martín, los programas y actividades que se realizan están destinados más que nada al después y no al antes, además de ubicar su plan de acción en el centro de San Martín y en las cárceles, pero no en la periferia, donde cientos de chicas travestis sobreviven con muy poco dinero al mes ejerciendo la prostitución.
Mientras los políticos, elegidos por el pueblo, discuten en los medios y se preparan para enfrentar cambios de gestión, el 80% de las travestis y transexuales tiene una esperanza de vida de 35 años, y un alto porcentaje de éstas está infectado con VIH. Políticas de integración laboral y de asistencia a la prostitución y a las enfermedades de transmisión sexual son necesarias cuanto antes.

Censura y violación en Mendoza.


La detuvieron y desnudaron




(AW) Como se viene repitiendo en todo el país, un nuevo caso de represión contra quienes se manifiestan en contra de ese modelo minero-agro explotador se vivenció en Mendoza. Elena Ríos la detuvieron, desnudaron y pasearon por comisarías por haber cometido la osadía de decirle al gobernador, Francisco Pérez, que "defendiera los derechos de los mendocinos, y no de las mineras".



Video publicado en http://www.diariouno.com.ar

Prensa Unión de Asambleas Ciudadanas Informa
31 de enero de 2012

Comunicado de prensa
Ante los hechos de abuso cometidos contra Elena Ríos
Asamblea Popular por el Agua
Mendoza, 31 de enero de 2012
El día de ayer, los mendocinos fuimos testigos de un explícito caso de censura y violación de los Derechos Humanos. A Elena Ríos la detuvieron, desnudaron y pasearon por comisarías y juzgados, sólo por el hecho de haberle pedido al gobernador Francisco Pérez que "defendiera los intereses de los mendocinos, y no de las mineras". Pero evidentemente es un tema tan sensible, que el propio Pérez, a través de su "no, no... dejámela a mí", se encargó de que Elena fuera amedrentada para no repetir en voz alta aquello que gritan todos los mendocinos. Lamentablemente para el señor gobernador, este hecho de abuso de poder no nos lleva al silencio, sino todo lo contrario, confirma que la conciencia de los mendocinos es tan firme que no duda en exigirles a los funcionarios que cumplan su trabajo, representando nuestra voluntad. Y quedó claro que en Mendoza ya le dijimos no a la megaminería.
Denunciamos el bochornoso episodio de ayer, por atentar contra la libertad de expresión y ser un caso de violación de los Derechos Humanos. Se suma a la larga lista de abusos que sufrimos los que luchamos por defender nuestros territorios.

Las descalificaciones también son moneda corriente: el gobernador sanjuanino nos comparó con el régimen nazi; su par riojano llamó "vago" a su pueblo; y a Elena, nuestro gobernador, la mandó a estudiar.
Denunciamos, del mismo modo, los intentos por relacionar a Ríos con alguna fuerza política, como también la tentativa de instalar la versión de un hecho armado, buscando deslegitimar y dar vuelta las responsabilidades en un caso donde el único mal parado es el gobernador.
Nos preocupa la utilización poco democrática de las fuerzas de seguridad, si ante la manifestación de desacuerdo político de un ciudadano, el gobernador y la policía reaccionan como con Elena Ríos.
La defensa de los bienes comunes de los estragos de la megaminería se ha plasmado en la mayoría de los habitantes de nuestra comunidad, y es deber de los ciudadanos hacerle conocer a sus mandatarios cómo desean vivir, así como el deber de los mandatarios, representantes de esta democracia, es escuchar la voz del pueblo que reclama por el cuidado de lo que le es propio.
En Mendoza, en Famatina y en toda la cordillera, seguiremos luchando porque la dignidad de nuestros pueblos no se negocia.
¡Basta de censura, de detenciones y de aprietes!

¡Basta de criminalizar la protesta!

¡Fuera la megaminería de América Latina!

Contactos de prensa:
Paula Ferreira - (0261) 155514854
Tania Cruz - (0261) 155448416

Foro de Medios Libres propuso un mayor uso de las nuevas tecnologías.


BRASIL-FORO

El tercer Foro de Medios Libres que se desarrolló en el marco del Foro Social Temático de Porto Alegre propuso un mayor uso de las nuevas tecnologías y reclamó la sanción de políticas públicas para los proyectos de comunicación alternativa.
Audios disponibles:
Arthur William, representante de AMARC Brasil. (dificultades) - 1 min. 15 seg. (587 Kb.)
Bia Barbosa, participante del colectivo Intervozes. (marco regulatorio) - 24 seg. (191 Kb.)

Durante el encuentro, el representante de la Asociación Brasileña de Radios Comunitarias (ABRAÇO), José Sóter, recordó que "la radio comunitaria fue posible gracias a la apropiación de la tecnología".
Sin embargo, señaló que para continuar con esa apropiación es necesario fortalecer el área de capacitación y formación de los radiodifusores.
En ese sentido, Sóter se refirió a las dificultades que existen actualmente para introducir el uso de softwares libres en emisoras comunitarias.
Por su parte, el representante en Brasil de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), Arthur William, señaló que las radios comunitarias distinguieron como prioridad la creación una red social para compartir contenidos propios.
Con respecto a esa propuesta, William destacó la necesidad de superar principalmente la diversidad de idiomas y la falta de acceso a Internet de banda ancha en algunas regiones para conformar esa red.
Asimismo, mencionó la necesidad del desarrollo y seguimiento de una plataforma para esa red.
Otra de las propuestas aprobadas durante el Foro de Medios Libres fue la defensa de la banda ancha universal como un derecho colectivo.
También, los participantes de ese encuentro discutieron la necesidad de políticas públicas para asegurar la sustentabilidad de los proyectos y los medios independientes y alternativos. (PÚLSAR)

El agente iraní y dirigente de la agrupación MILES, Luis D'Elia se enfureció en Twitter ante quienes le decían “ladrón” y le llamaban “millonario” y decidió mostrar sus ingresos para desmentir las acusaciones.



“Sólo dos preguntitas, ¿podés decir cuánto ganás?” y “¿Podés decir cómo hiciste para pasar de pobre cortando Ruta3 a millonario?” fueron los tweets que enojaron a Luis D’Elía.
“Por hacer 7.0 en Radio Cooperativa, de lunes a viernes de 7 a 9 por 4to año consecutivo, 15.000 pesos por mes durante el año 2012”, contestó.
“Además coordino 300 centros de alfabetización en todo el país 3200 pesos más, mi esposa @DiputadaSanchez con la q estoy casado hace 30 años”, prosiguió.
“Mi sueldo es el tercero en la radio después de Riverito (Danza de la fortuna) y Bocacci (Martín Fierro 2011). Me escuchan 300.000 (personas) cada mañana”.
“Una cosa es ser nefasto, calificativo impreciso si los hay, y otra q [sic] sin pruebas ni argumentos me acuses de ladrón desde tu anonimato brutal”, finalizó.
D’Elía perdió la paciencia y salió a mostrar los “papeles”. No alcanzó para convencer a los que lo critican, pero dio datos que se convirtieron en noticia.

RAUL CASTRO EN LA CONFERENCIA DEL PC CUBANO.

CUBA

Hacer los cambios necesarios, pero sin la más mínima concesión al enemigo

La misión de esta Conferencia es resumir el fruto de los criterios, opiniones y sugerencias de cientos de miles de militantes y propiciar que se transformen en objetivos de trabajo, tareas y orientaciones para garantizar el cabal cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso del Partido y, en especial, de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, exhortó el Segundo Secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura, al abrir la importante cita de los comunistas cubanos, que fue presidida por el Primer Secretario del Comité Central del Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Machado Ventura hizo tal afirmación luego de recordar la amplia discusión previa, en la base, del proyecto de objetivos analizado la víspera por la Primera Conferencia Nacional del Partido en el              Palacio de Convenciones de la capital, y que concluirá hoy.

El debate previo a la Conferencia también permitió conocer con más objetividad las fortalezas y debilidades de las estructuras en la base, tanto en el Partido como en la UJC, explicó el también miembro del Buró Político.

Ese abarcador intercambio de ideas constituyó una nueva oportunidad de ratificar el compromiso de los comunistas cubanos de seguir adelante con la Revolución, haciendo cuantos cambios sean necesarios, pero sin la más mínima concesión al enemigo.

No obstante el intenso trabajo desarrollado en los nueve meses que median desde la celebración del VI Congreso, resta mucho por hacer en la implementación de sus acuerdos, en particular de los Lineamientos, aspecto donde tenemos por delante las tareas más complejas y trascendentes, alertó.

Al iniciar sus palabras, Machado Ventura evocó que la reunión se efectúa al cumplirse el aniversario 159 del natalicio de Martí, como recuerdo y tributo al forjador de la unidad de los cubanos. Sirva esta cita para honrar su pensamiento, bastión y guía de nuestro proceso revolucionario desde sus inicios, tal como lo reconociera Fidel al declararlo autor intelectual del Moncada.

Después de las palabras introductorias comenzó el trabajo en cuatro comisiones, las cuales presentarán hoy los dictámenes con el resultado de las discusiones para abrir paso a la sesión de clausura. (MARINA MENÉNDEZ QUINTERO)

"La genialidad de Chávez".

CUBA-VENEZUELA

Reflexiones del dictador Fidel Castro.

El presidente Chávez presentó ante el Parlamento de Venezuela su informe sobre la actividad realizada en 2011 y el programa a ejecutar en el año actual. Después de cumplir rigurosamente las formalidades que demanda esa importante actividad, habló en la Asamblea a las autoridades oficiales del Estado, a los parlamentarios de todos los partidos, y a los simpatizantes y adversarios que el país reúne en su acto más solemne.

El líder bolivariano fue amable y respetuoso con todos los presentes como es habitual en él. Si alguno le solicitaba el uso de la palabra para alguna aclaración, le concedía de inmediato esa posibilidad. Cuando una parlamentaria, que lo había saludado amablemente igual que otros adversarios, solicitó hablar, interrumpió su informe y le cedió la palabra, en un gesto de gran altura política. Llamó mi atención la dureza extrema con que el Presidente fue increpado con frases que pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría. Aquello constituía una incuestionable ofensa, aunque no fuese la intención de la parlamentaria. Sólo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de ?ladrón? que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente por las leyes y medidas adoptadas.

Después de cerciorarse sobre el término exacto empleado, respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada ?Águila no caza moscas?, y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.

Fue una prueba insuperable de mente ágil y autocontrol. Otra mujer, de incuestionable estirpe humilde, con emotivas y profundas palabras expresó el asombro por lo que había visto e hizo estallar el aplauso de la inmensa mayoría allí presente, que por el estampido de los mismos, parecía proceder de todos los amigos y muchos de los adversarios del Presidente.

Más de nueve horas invirtió Chávez en su discurso de rendición de cuentas sin que disminuyera el interés suscitado por sus palabras y, tal vez debido al incidente, fue escuchado por incalculable número de personas. Para mí, que muchas veces abordé arduos problemas en extensos discursos haciendo siempre el máximo esfuerzo para que las ideas que deseaba trasmitir se comprendieran, no alcanzo a explicarme cómo aquel soldado de modesto origen era capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento tal despliegue oratorio sin perder su voz ni disminuir su fuerza.

La política para mí es el combate amplio y resuelto de las ideas. La publicidad es tarea de los publicistas, que tal vez conocen las técnicas para hacer que los oyentes, espectadores y lectores hagan lo que se les dice. Si tal ciencia, arte o como le llamen, se empleara para el bien de los seres humanos, merecerían algún respeto; el mismo que merecen quienes enseñan a las personas el hábito de pensar.

En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate. Los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, como afirma Chávez, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país. Acostumbrado a analizar los hechos ocurridos durante más de medio siglo, y de observar cada vez con mayores elementos de juicio la azarosa historia de nuestro tiempo y el comportamiento humano, uno aprende casi a predecir el desarrollo futuro de los acontecimientos.

Promover una Revolución profunda no era tarea fácil en Venezuela, un país de gloriosa historia, pero inmensamente rico en recursos de vital necesidad para las potencias imperialistas que han trazado y aún trazan pautas en el mundo.

Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea. El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita. Oportunidades tuvo de sobra para conocer la realidad venezolana. En su juventud había sido miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica. Conocía muy bien la historia de América Latina y el papel del imperialismo, los índices de pobreza y el saqueo despiadado de los recursos naturales del continente. No podía ignorar que en un país inmensamente rico como Venezuela, la mayoría del pueblo vivía en extrema pobreza. Los materiales fílmicos están en los archivos y constituyen pruebas irrebatibles de aquellas realidades.

Como tantas veces ha explicado Chávez, Venezuela durante más de medio siglo fue el mayor exportador de petróleo en el mundo; buques de guerra europeos y yankis a principios del siglo XX intervinieron para apoyar un gobierno ilegal y tiránico que entregó el país a los monopolios extranjeros. Es bien conocido que incalculables fondos salieron para engrosar el patrimonio de los monopolios y de la propia oligarquía venezolana.

A mí me basta recordar que cuando visité por primera vez a Venezuela, después del triunfo de la Revolución, para agradecer su simpatía y apoyo a nuestra lucha, el  petróleo valía apenas dos dólares el barril.

Cuando viajé después para asistir a la toma de posesión de Chávez, el día que juró sobre la ?moribunda Constitución? que sostenía Calderas, el petróleo valía 7 dólares el barril, a pesar de los 40 años transcurridos desde la primera visita y casi 30 desde que el ?benemérito? Richard Nixon había declarado que el canje metálico del dólar dejaba de existir y Estados Unidos comenzó a comprar el mundo con papeles. Durante un siglo la nación fue suministradora de combustible barato a la economía del imperio y exportadora neta de capital a los países desarrollados y ricos.

¿Por qué predominaron durante más de un siglo estas repugnantes realidades?

Los oficiales de las Fuerzas Armadas de América Latina tenían sus escuelas privilegiadas en Estados Unidos, donde los campeones olímpicos de las democracias los educaban en cursos especiales destinados a preservar el orden imperialista y burgués. Los golpes de Estado serían bienvenidos siempre que estuvieran destinados a ?defender las democracias?, preservar y garantizar tan repugnante orden, en alianza con las oligarquías; si los electores sabían o no leer y escribir, si tenían o no viviendas, empleo, servicios médicos y educación, eso carecía de importancia siempre que el sagrado derecho a la propiedad fuese sostenido. Chávez explica esas realidades magistralmente. Nadie conoce como él lo que ocurría en nuestros países.

Lo que era todavía peor, el carácter sofisticado de las armas, la complejidad en la explotación y el uso del armamento moderno que requiere años de aprendizaje, y la formación de especialistas altamente calificados, el precio casi inaccesible de las mismas para las economías débiles del continente, creaba un mecanismo superior de subordinación y dependencia. El Gobierno de Estados Unidos a través de mecanismos que ni siquiera consultan a los gobiernos, traza pautas y determina políticas para los militares. Las técnicas más sofisticadas de torturas se trasmitían a los llamados cuerpos de seguridad para interrogar a los que se rebelaban contra el inmundo y repugnante sistema de hambre y explotación.

A pesar de eso, no pocos oficiales honestos, hastiados por tantas desvergüenzas, intentaron valientemente erradicar aquella bochornosa traición a la historia de nuestras luchas por la independencia.

En Argentina, Juan Domingo Perón, oficial del Ejército, fue capaz de diseñar una política independiente y de raíz obrera en su país. Un sangriento golpe militar lo derrocó, lo expulsó de su país, y lo mantuvo exiliado desde 1955 hasta 1973. Años más tarde, bajo la égida de los yankis, asaltaron de nuevo el poder, asesinaron, torturaron y desaparecieron a decenas de miles de argentinos, y no fueron siquiera capaces de defender el país en la guerra colonial contra Argentina que Inglaterra llevó a cabo con el apoyo cómplice de Estados Unidos y el esbirro Augusto Pinochet, con su cohorte de oficiales fascistas formados en la Escuela de las Américas.

En Santo Domingo, el Coronel Francisco Caamaño Deñó; en Perú, el General Velazco Alvarado; en Panamá, el General Omar Torrijos; y en otros países capitanes y oficiales que sacrificaron sus vidas anónimamente, fueron las antítesis de las conductas traidoras personificadas en Somoza, Trujillo, Stroessner y las sanguinarias tiranías de Uruguay, El Salvador y otros países de Centro y Sur América. Los militares revolucionarios no expresaban puntos de vista teóricamente elaborados en detalles, y nadie tenía derecho a exigírselos, porque no eran académicos educados en política, sino hombres con sentido del honor que amaban su país.

Sin embargo, hay que ver hasta donde son capaces de llegar por los senderos de la revolución hombres de tendencia honesta, que repudian la injusticia y el crimen.

Venezuela constituye un brillante ejemplo del rol teórico y práctico que los militares revolucionarios pueden desempeñar en la lucha por la independencia de nuestros pueblos, como ya lo hicieron hace dos siglos bajo la genial dirección de Simón Bolívar.

Chávez, un militar venezolano de humilde origen, irrumpe en la vida política de Venezuela inspirado en las ideas del libertador de América. Sobre Bolívar, fuente inagotable de inspiración, Martí escribió: ?ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos [?] jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor, en el mundo por la libertad??

?? de Bolívar ?dijo? se puede hablar con una montaña por tribuna  [?] o con un manojo de pueblos libres en el puño??

?? lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.?

Más de medio siglo después el insigne y laureado poeta Pablo Neruda escribió sobre Bolívar un poema que Chávez repite con frecuencia. En su estrofa final expresa:

?Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
?Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo?.?

Pero el líder bolivariano no se limita a la elaboración teórica. Sus medidas concretas no se hacen esperar. Los países caribeños de habla inglesa, a los que modernos y lujosos buques cruceros yankis le disputaban el derecho a recibir turistas en sus hoteles, restaurantes y centros de recreación, no pocas veces de propiedad extranjera pero que al menos generaban empleo, agradecerán siempre a Venezuela el combustible suministrado por ese país con facilidades especiales de pago, cuando el barril alcanzó precios que a veces superaban los 100 dólares.

El pequeño Estado de Nicaragua, patria de Sandino, ?General de Hombres Libres?, donde la Agencia Central de Inteligencia a través de Luis Posada Carriles, después de ser rescatado de una prisión venezolana, organizó el intercambio de armas por drogas que costó miles de vidas y mutilados a ese heroico pueblo, también ha recibido el apoyo solidario de Venezuela. Son ejemplos sin precedentes en la historia de este hemisferio.

El ruinoso Acuerdo de Libre Comercio que los yankis pretenden imponer a la América Latina, como hizo con México, convertiría los países latinoamericanos y caribeños no solo en la región del mundo donde peor está distribuida la riqueza, que ya lo es,  sino también en un gigantesco mercado donde hasta el maíz y otros alimentos que son fuentes históricas de proteína vegetal y animal serían desplazados por los cultivos subsidiados de Estados Unidos, como ya está ocurriendo en territorio mexicano.

Los automóviles de uso y otros bienes desplazan a los de la industria mexicana; tanto las ciudades como los campos pierden su capacidad de empleo, el comercio de drogas y armas crece, jóvenes casi adolescentes con apenas 14 ó 15 años, en número creciente, son convertidos en temibles delincuentes. Jamás se vio que ómnibus u otros vehículos repletos de personas, que incluso pagaron para ser transportados al otro lado de la frontera en busca de empleo, fuesen secuestrados y eliminados masivamente. Las cifras conocidas crecen de año en año. Más de 10 mil personas están perdiendo ya la vida cada año.

No es posible analizar la Revolución Bolivariana sin tomar en cuenta estas realidades.

Las fuerzas armadas, en tales circunstancias sociales, se ven forzadas a interminables y desgastadoras guerras.

Honduras no es un país industrializado, financiero o comercial, ni siquiera gran productor de drogas, sin embargo algunas de sus ciudades rompen el record de muertos por violencia a causa de las drogas. Allí se yergue en cambio el estandarte de una importante base de las fuerzas estratégicas del Comando Sur de Estados Unidos. Lo que allí ocurre y está ocurriendo ya en más de un país latinoamericano es el dantesco cuadro señalado, de los cuales algunos países, han comenzado a salir. Entre ellos, y en primer lugar Venezuela, pero no solo porque posee cuantiosos recursos naturales, sino porque los rescató de la avaricia insaciable de las transnacionales extranjeras y ha desatado considerables fuerzas políticas y sociales capaces de alcanzar grandes logros. La Venezuela de hoy es otra muy distinta a la que conocí hace solo 12 años, y ya entonces me impresionó profundamente, al ver que como ave Fénix resurgía de sus históricas cenizas.

Aludiendo a la misteriosa computadora de Raúl Reyes, en manos de Estados Unidos y la CIA, a partir del ataque organizado y suministrado por ellos en pleno territorio ecuatoriano, que asesinó al sustituto de Marulanda y a varios jóvenes latinoamericanos desarmados, han lanzado la versión de que Chávez apoyaba la ?organización narco-terrorista de las FARC?. Los verdaderos terroristas y narcotraficantes en Colombia han sido los paramilitares que le suministraban a los traficantes norteamericanos las drogas, que se venden en el mayor mercado de estupefacientes del mundo: Estados Unidos.

Nunca hablé con Marulanda, pero sí con escritores e intelectuales honrados que llegaron a conocerlo bien. Analicé sus pensamientos e historia. Era sin dudas un hombre valiente y revolucionario, lo cual no vacilo en afirmar. Expliqué que no coincidía con él en su concepción táctica. A mi juicio, dos o tres mil hombres habrían sido más que suficientes para derrotar en el territorio de Colombia a un ejército regular convencional. Su error era concebir un ejército revolucionario armado con casi tantos soldados como el adversario. Eso era sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna un imposible.

Hoy la tecnología ha cambiado muchos aspectos de la guerra; las formas de lucha también cambian. De hecho el enfrentamiento de las fuerzas convencionales, entre potencias que poseen el arma nuclear, se ha tornado imposible. No hay que poseer los conocimientos de Albert Einstein, Stephen Hawking y miles de otros científicos para comprenderlo. Es un peligro latente y el resultado se conoce o se debiera conocer. Los seres pensantes podrían tardar millones de años en volver a poblar el planeta.

A pesar de todo, sostengo el deber de luchar, que es algo de por sí innato en el hombre, buscar soluciones que le permitan una existencia más razonada y digna.

Desde que conocí a Chávez, ya en la presidencia de Venezuela, desde la etapa final del gobierno de Pastrana, siempre lo vi interesado por la paz en Colombia, y facilitó las reuniones entre el gobierno y los revolucionarios colombianos que tuvieron por sede a Cuba, entiéndase bien, para un acuerdo verdadero de paz y no una rendición.

No recuerdo haber escuchado nunca a Chávez promover en Colombia otra cosa que no fuera la paz, ni tampoco mencionar a Raúl Reyes. Siempre abordábamos otros temas. Él aprecia particularmente a los colombianos; millones de ellos viven en Venezuela y todos se benefician con las medidas sociales adoptadas por la Revolución, y el pueblo de Colombia lo aprecia casi tanto como el de Venezuela.

Deseo expresar mi solidaridad y estima al General Henry Rangel Silva, Jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas, y recién designado Ministro para la Defensa de la República Bolivariana. Tuve el honor de conocerlo cuando en meses ya distantes visitó a Chávez en Cuba. Pude apreciar en él un hombre inteligente y sano, capaz y a la vez modesto. Escuché su discurso sereno, valiente y claro, que inspiraba confianza.

Dirigió la organización del desfile militar más perfecto que he visto de una fuerza militar latinoamericana, que esperamos sirva de aliento y ejemplo a otros ejércitos hermanos.

Los yankis nada tienen que ver con ese desfile y no serían capaces de hacerlo mejor.

Es sumamente injusto criticar a Chávez por los recursos invertidos en las excelentes armas que allí se exhibieron. Estoy seguro de que jamás se utilizarán para agredir a un país hermano. Las armas, los recursos y los conocimientos deberán marchar por los senderos de la unidad para formar en América, como soñó El Libertador, ??la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria?.

Todo nos une más que a Europa o a los propios Estados Unidos, excepto la falta de independencia que nos han impuesto durante 200 años.

Fidel Castro Ruz
Enero 25 de 2012
8 y 32 p.m.