miércoles, 12 de enero de 2011

Alejandro Peña Esclusa, secuestrado y difamado.

La calumnia como estrategia de criminalización

12 ENERO 2011




Por Alejandro Peña Esclusa

Aunque mi encarcelamiento fue el resultado de un burdo montaje policial, estuvo precedido de una estrategia propagandística muy bien concebida, basada en la calumnia y en la descalificación sostenida durante años. Este esquema se ha utilizado contra todos los prisioneros políticos venezolanos, y funciona de la siguiente manera:

Periodistas pagados por el castro-comunismo internacional -como por ejemplo, Jean Guy Allard- escriben algún artículo de opinión, cargado de calumnias. Posteriormente, una agencia de prensa o un medio del Estado -como Venezolana de Televisión- lo difunde masivamente, pero ya no como artículo de opinión, sino como una noticia confirmada. Finalmente, esa presunta "información" es incluida como prueba en un expediente judicial, para condenar injustamente a un adversario del régimen.

Con esta estrategia se logra que la opinión pública no reaccione contra la injusticia cometida, porque ha sido previamente contaminada con la falsa propaganda.

Si alguien se toma la molestia de colocar "Peña Esclusa" en cualquier buscador de Internet -por ejemplo Google- podrá comprobar que he sido acusado de los crímenes más inverosímiles.

Según mis adversarios, soy culpable de todo lo siguiente: estuve involucrado en un complot para asesinar al Papa Juan Pablo II; formé parte de una organización denominada Tradición, Familia y Propiedad (TFP); dirijo un grupo neo nazi y un movimiento europeo de cabezas rapadas; soy un dirigente de la ultra derecha internacional; organicé golpes de Estado en varios países latinoamericanos; soy agente de la CIA; dirijo un movimiento anti-semita; soy militante del Ku Kux Klan; participé en un complot para asesinar al presidente boliviano, Evo Morales; y organicé un atentado con misiles contra el avión de Chávez en El Salvador.

Los integrantes del Alto Gobierno, comenzando por el propio Chávez, así como los directivos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), se han dedicado durante años a repetir estas calumnias en foros nacionales e internacionales, lo cual demuestra mi condición de perseguido político.

Lo más impresionante es que jamás nadie ha aportado ninguna prueba sobre estas afirmaciones tan descabelladas. No hay registros policiales sobre esos casos, ni expedientes judiciales. No tengo antecedentes penales. Nunca he estado involucrado en hechos violentos. Se trata de meras aseveraciones, repetidas mil veces, al peor estilo del Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels.

Estas calumnias se han reproducido tan ampliamente, que quienes no me conocen a veces aseguran que son ciertas.
El caso más escandaloso de la campaña en mi contra lo constituye Wikipedia, una enciclopedia online que puede ser editada por cualquier interesado. La enciclopedia no escribe los artículos por cuenta propia, sino se basa en los aportes de usuarios que escriben nuevos artículos y actualizan el material existente. Supuestamente lo hacen de buena fe, y por eso Wikipedia es una fuente de consulta muy utilizada; pero en mi caso es diferente.

Durante años, Wikipedia publicó mi biografía "oficial" asegurando muchas de las calumnias arriba mencionadas. Cada vez que intentamos editar la página, colocando la información correcta, sus editores volvieron a poner las calumnias.

Después de muchos meses de reclamos, por fin logramos que Wikipedia en inglés y en español publicasen una versión más fidedigna, aunque la nota no sea muy favorable que se diga. Sin embargo, Wikipedia en italiano insiste en mentir descaradamente sobre mi persona, asegurando en mi supuesta participación en un complot contra el Papa.

Recientemente, el bloguero Ulf Erlingsson hizo un reclamo formal ante el Comité de Arbitraje de Wikipedia, porque "un artículo en la versión italiana de Wikipedia sobre el dirigente político Alejandro Peña Esclusa, fue evidentemente escrito por sus opositores para difamarlo".

Muchos de mis amigos me han recomendado que responda públicamente a las calumnias, y que tome acciones legales contra quienes me difaman; pero hasta ahora he preferido no invertir mi tiempo en refutar las mentiras que dicen de mí; considero más útil dedicarme promover mis propuestas para una Venezuela mejor.

Con el tiempo, la verdad siempre sale a la luz. Por ejemplo, después de mi encarcelamiento, el Cardenal Jorge Urosa Savino se pronunció en favor mío, certificando que me conocía desde hace años y que en su opinión yo era inocente. Con esta declaración se derrumbó la calumnia sobre mi participación en un supuesto plan contra el Papa.

Quienes en verdad deseen saber quién soy y cómo pienso, basta leer este libro y los otros libros que he escrito, y podrán darse cuenta que todas esas calumnias son una patraña inventada por mis enemigos. Como no han podido conseguirme un "rabo de paja", han tenido que inventar todas esas fábulas.

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