Cuando los políticos y la sociedad muestran su verdadera cara |
Ganó Cristina Fernández de Kirchner, otra vez, por 4 años más. Pese a todo el mal que ha aportado a Argentina (no tiene más que mirar los posteos en política en este blog), nuevamente sale con un triunfo en sus manos. Pero, sin embargo, fue un triunfo esperado por todos (me incluyo); lo que indica que la sociedad no tiene interés en el mal mientras tenga un buen pasar, tiene interés pero no se mueve, o bien que el desconocimiento enorme de lo que pasa en el país les haya hecho comer el discurso oficial. ![]() Pero sea cual fuere la razón subyacente predominante, creo que la sumatoria de pequeñeces fue lo que ha aportado al todo. Un poco de fraude, un poco de tácticas hitlerianas de manejo de medios e imagen, un poco de dispersión de información errónea por varios canales, un poco de pasividad, otra pizca de comparar la política con el fútbol (y demases) hacen una gran mezcla que, como hemos visto, puede resultar ganadora. Pero el kirchnerismo, como también de forma harta he dicho, no es el culpable de todo. Sin ir más lejos, la oposición también aportó una gran cuota de ingredientes para que la receta funcionase. Lo que se convirtió en un veneno para Argentina fue, paradójicamente, lo único en lo que casi todos los opositores estuvieron de acuerdo: no formar un frente común. Todos concordaron también en el socavamiento de la Nación por parte del kirchnerismo, pero a la hora de los bifes (y sabiendo que era la única solución viable) nadie quiso perder su posibilidad de sentarse en el sillón presidencial, ni siquiera la pérdida de bancas que les reporta un jugoso salario por juntarse a “debatir” dos veces por mes. La política, por primera vez en mucho tiempo, mostró su verdadera cara: es más importante que el otro no meta goles y que se pueda cobrar cómodamente el sueldo, antes que empezar a aportar soluciones para todo el Pueblo. Si vemos la verdadera faceta de la política nacional, podríamos ver la bilateralidad con la que cuenta: están los que hacen el mal en el poder para llenar sus arcas, y los que quieren desbancarlo para poder cambiarlo por sus males y empezar a llenar sus propias cuentas. Es una lucha de poder para ver quién es el que se enriquece y es patrón sobre el resto. Nada más. El bienestar de la gente, la potencia del país, el futuro de generaciones enteras, son simples detalles que obstaculizan las metas de cualquier político. Ésto puede ser algo sabido desde hace tiempo, pero creo que nunca ha quedado tan patentemente plasmado como en el 2011. Pero si miramos un poco más cerca, también vemos la verdadera faceta de la sociedad como grupo. Cuando empecé a escribir contra el cáncer kirchnerista, muy pocos sabían lo que estaba pasando (ni siquiera yo mismo, que hice mi primer nota como un pequeño recuento sobre errores y mentiras presidenciales, pero no más que eso). Cuando la gente se empezó a enterar de lleno (allá por la 125), la popularidad de la Presidente bajó casi a su piso, y creí ver (erróneamente) que todo estaba por cambiar. Pero pese a las cataratas de información contraria al bienestar del país que se veían ya hasta en medios tradicionales (los blogs fueron punteros en esa dirección) y el aumento del rechazo específico, también fue aumentando la popularidad de la cadena de mando oficial. Pese a las sobradas pruebas de delincuencia ejercida por el Poder, Cristina vuelve a ganar y con más porcentaje que en cualquier otra elección (54%), lo que indica que las pruebas no se toman en cuenta si algunos sectores son favorecidos en detrimento de muchísimos otros. Si matan a una docena de personas a diario en robos callejeros o si algún chico se muere de hambre en el norte, a la vez que la Presidente acumula $70.000.000 en su patrimonio personal (declarado) de forma inexplicable, no debería importarme si estoy ganando un plan trabajar de $1500 por no hacer nada, tampoco si soy una empresa que puede exportar afuera a la vez que se lo prohíben a mi competencia, y menos si de pasar a desocupado ahora tengo un puesto oficial dentro del aparato que parió el modelo. El futuro del país, de nuestros hijos y hasta la lógica y la moral de lo que debe hacerse y lo que no, quedan fuera de pista si puedo hacer mis vacaciones en la costa o si puedo cambiar de auto seguido. Pero del otro lado de la secta, tampoco pareció haber mucha vida intelectual/moral que digamos. Los opositores civiles, en su mayoría, también tomaron la unificación política como algo que no debía hacerse para no perder la ideología de cada partido. Una ideología que ahora es inexistente porque fue arrasada por el aparato creador de relatos inverosímiles (para pocos). Ni siquiera se pusieron de acuerdo para votar a un único candidato, les pareció gracioso que un representante de una política socialista como Altamira pasase a la final gracias a internet, y hasta se vanagloriaron de votar a una mezcla rebajada de Cristina, Stalin y Castro que logró un segundo puesto haciendo pucheritos e integrando a otro aparatito como Libres del Sur (con integrantes que proceden de la ERP y de Montoneros). Es izquierda, muchachos, estudien historia. Esa combinación nefasta de todos los ingredientes, hizo posible la victoria del kirchnerismo. Y pese a todas las pruebas en contra, todo queda en la nada gracias a la desestimación kircherista y el invento de nuevos relatos dignos de aparecer en los chicles Bazooka, y también gracias a considerar a la política como un juego de “yo la tengo más larga” o “yo voté al que la tiene más larga”. La irracionalidad futbolera se ha pasado a todos los frentes, y ni siquiera nos estamos dando cuenta. Es por ello que el kirchnerismo va a dejar de ser mi blanco primordial en el blog. Seguiré escribiendo sobre el mal directo (aunque menos seguido), pero viendo que la falta de conciencia popular produce una miopía en casi todos los frentes (y parece ser contagiosa en cuanto a número y profundidad), cambiaré de estrategia volviendo a las bases por la que éste sitio fue creado: para debatir, crear conciencia, disectar con razonamiento y aportar datos que nos permitan crecer como sociedad (aprendiendo, a la vez, cómo somos los seres humanos realmente, fuera de los libros que nos hacen creer algo que por ahí no somos). Parece mentira que hoy sigamos divididos en temas que muchos consideran complejos como leyes de cupo, discriminación (a secas y racial/sexual), aborto, capitalismo y demás, cuando las verdades son simples y visibles por todos. Seguiré pegándole al kirchnerismo, pero por elevación y/o rebote. Creo que la educación de la sociedad es primordial para que se dé cuenta qué es lo que está bien y qué está mal, debo apuntar a temas más profundos que a un único partido político. Hay que aprender a desmenuzar la información y ver la realidad más allá del título, hay que usar más el conocimiento empírico e ir dejando de lado la deglución completa de construcciones ideológicas formada por otra gente, hay que comenzar a pensar por uno mismo aunque eso implique no encontrar símiles mayoritarios (cosa que es y siempre será así). Y va a ser el momento en que empiece a perder seguidores/lectores, porque iré adentrándome en temas que nadie toca y que todos suelen evadir. Temas que producen escozor en las mentes sectarias dispuestas a defender a muerte sus ideas aunque carezcan de fundamentos lógicos, aplicando la tolerancia cero para los que no se alineen al 100% con las ideas propias, pasando der ser un aliado inteligente a un enemigo despreciable con sólo un 1% de disenso. Igual que con el kirchnerismo. ¿Ven por qué debo cambiar de blanco? PLPLE |

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