domingo, 13 de marzo de 2011

Gadafi va venciendo.

¿Por qué va ganando Gadafi?
Algunos parecen sorprendidos de que el régimen libio del coronel Gadafi esté consiguiendo aguantar el tipo cuando otros como Mubarak no resistieron ni dos semanas.
Por Javier Pérez


La situación, en principio, parece extraña, máxime cuando está claro que Gadafi cuenta con muchos menos amigos y menos apoyo exterior que cualquiera de los regímenes derrocados.
Como tengo la fortuna de conocer a un ciudadano libio he ahondado en el asunto de primera mano y os transmito la impresión que me queda del asunto:
Gadafi sostiene un régimen tan criminal y represor como el que más, cortando cualquier libertad y reprimiendo brutalmente cualquier protesta, pero el país va bien económicamente. Desde aquí eso puede parecernos una circunstancia menor, o puede que los datos que nos han llegado sobre el desempleo en Libia nos parezcan una barbaridad, pero lo cierto es que hay muchos miles de ciudadanos de otros países magrebíes, marroquíes, libios y tunecinos sobre todo, que se han ido a trabajar a Libia. Lo cierto, objetivamente, es que Libia es un receptor de trabajadores, porque hay empleo, hay proyectos, hay producción y la riqueza llega de un modo u otro a la calle. Riqueza relativa, por supuesto, pero todo es relativo.
Así las cosas, la gente no apoya masivamente a los rebeldes porque entiende este enfrentamiento como un modo de lanzarse en brazos del aventurerismo cuando empezaban a vivir mejor. Está feo decirlo, pero cuando el paro desciende y la economía mejora, hasta Hitler consigue, y consiguió, el apoyo incondicional de una importante masa social.
En segundo lugar hay que tener en cuenta quiénes son y qué esperan del régimen los militares. En Libia el ejército está más profesionalizado que en otros países de la región, tiene mejor sueldo y está mejor preparado, por lo que es más difícil esperar de ellos que se pasen al otro bando.
Por último, la historia pesa. Muchos libios no se creen que estas revueltas sean espontáneas y apuntan con el dedo al enemigo exterior. Los demócratas están en la rebelión, es cierto, pero los nacionalistas, los que creen en el orgullo nacional y en la independencia de su país, ven con desconfianza una rebelión que hace demasiado feliz a Washington.
Si a esto le añadimos la desconfianza de algunos demócratas sobre lo que puede pasar en el futuro y la posible influencia de los islamistas en el Gobierno que sustituiría a Gadafi, el escepticismo está servido.
Justo lo que necesita Gadafi para mantenerse en el poder y hacer valer su superioridad militar y financiera.
Una pena.

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